28 de octubre de 2011

Descubriéndonos... capítulo 4

DISCLAIMER
Los personajes pertenecen a S. Meyer y la historia es de mi autoría.


    “Cambios, verdades y recuerdos embarazosos”

Todo estaba endemoniadamente iluminado para variar y eso no solía suceder con demasiada frecuencia por esos lados.
Gemí audiblemente cuando todos los recuerdos del funesto día anterior vinieron a tropel a mi mente.
¡Rayos! ¡Estaba jodido!
Y eso era decir poco. En los escasos minutos que llevaba despierto elaboré una gran cantidad de adjetivos calificativos para con mi persona para nada bonita. La palabra más suave y bonita que encabezaba dicha lista era IDIOTA.
-TS- chasqué la lengua.
Pensar así sobre mi persona en estos momentos no era nada bueno. Necesitaba mi autoestima por las nubes si no quería joder las cosas aún más. Suspiré.
Sabía que hoy sería uno de esos días muuuuuuuyyyyy largos. Decidí ponerme algo que de verdad me sentase (sólo como medida de apoyo) ¡Dios! Ya hasta parecía una chica. Lo último que me faltaba era pensar en que ponerme para que me vea. Patético. De totas formas, tomé un jean negro medio desteñido en los muslos que usaba realmente poco, una remera manga corta color verde con escote en v y una camisa ligera color blanca. Tomé mi mochila y salí disparado hacia abajo.
No tenía ganas de dar explicaciones por lo de ayer, ni de ver a nadie en realidad, por lo que me deslicé en la cocina para darle un beso a mi mamá y un escueto “buenos días” al resto. Me tomé en dos sorbos largos- con los que casi me ahogo por cierto- mi café habitual y salí disparado hacia mi auto.
Me deslicé dentro y me sentí más tranquilo.
-Ahhhh!!!- grité al sentir un golpe a mi lado.
La enana se había metido al coche y había cerrado con demasiada fuerza. Mi pobre Volvo- me quejé interiormente. Claro que no podía decirle nada ya que todavía le debía una disculpa por lo de ayer.
-Me importa un carajo tu maldito auto Edward… Y también tus estúpidas disculpas- bramó furiosa con un tétrico sonido al final.
Eso me descolocó. No creía que se lo hubiera tomado tan mal.
-No te sorprendas, eso sólo lo hace peor- agregó.
¡Diablos! De verdad que voy a empezar a pensar que ella puede presentir las cosas o algo así como ella dice a veces.
-Sí, sí… Ahora arranca de una maldita vez que me está esperando Jazz… Y antes de que te preguntes por qué no voy en mi auto te diré que es porque después tengo pensado irme con él.
-De acuerdo… igual lo siento Ali- dije quedamente antes de arrancar.
Ella sólo se limitó a fruncir la boca y a mirar por la ventana durante todo el viaje.
¡Carajo! ¿Algo más? ¿No quiere venir un perro y mearme encima de paso? Me pregunté mirando, mejor dicho fulminando al cielo ahora brillante.
Cuando llegamos al instituto Alice se bajó inmediatamente dándole otro sonoro portazo a la puerta, el cual me hizo encogerme ¿ya mencioné que AMABA a este auto?
Antes de bajar yo también noté que se dirigía a un grupo de chicos que estaban rodeando a alguien pero no podía ver a quién ni porqué. Vi a la enana saltar sobre alguien y como junto a esa persona comenzaba a dar pequeños brincos de emoción suponía. A saber por qué. Intrigado salí por fin y me dirigí hacia allí también, aunque aviso que no tuvo nada que ver el ver a la Chevy de Bella detrás del grupo, obvio que no.
Lo que vi cuando llegué me hizo expulsar cada gota de oxígeno de mi cuerpo.
Era… Era be- Be- Bella… ¡Era Bella! Pero…
Estaba hermosa. Más que hermosa. Estaba de infarto… e irreconocible. No vestía como le era habitual cómoda y deportiva ¡Dios si hasta llevaba los tacos que odiaba! Tenía puesto una remera sin tirantes de un azul eléctrico con dibujos medio psicodélicos en negro, un jean localizado que nunca le había visto y que le calzaba como guante y unos zapatos negros de punta con taco, poco sí ¡Pero taco al fin! O sea bella ¡¿Con tacos?! ¿Qué mier…
Corté cuando vi por el rabillo como la miraban los demás ¡Mierda!
-¡Hey!- dije lo más efusivo que pude, que no fue mucho, para llamar su atención. Alice se fue.
-¡ED!- gritó ella tirándose a mis brazos y abrazándome con fuerza.
Por un segundo mi cuerpo no reaccionó.
Por un segundo pensé que era uno más de mis sueños.
Por un segundo pensé que lo de ayer en realidad nunca había pasado.
Por un segundo pensé que era mía.
-Hola Bell… ¿Vamos?- pregunté ansioso por alejarla de allí.
Ella me miró raro. Creí ver tristeza y… ¿decepción?-me encogí de hombros.
Caminamos en silencio y la acompañé hasta su casillero como siempre mientras intentaba con todas mis fuerzas no gruñirle a cada idiota que la miraba.
-¿Bella?- la llamé en un murmullo haciéndola girar para quedar frente a mí. Ella me miró interrogante.
-Bueno… e- este… y- yo- ¡genial! Ahora además de idita era tartamudo. Bufé.
-Ya escúpelo Ed- ¡JA! Ya quisiera, pensé irónico.
-Mmm… Bueno la verdad es que quería decirte… que… que hoy estás muy hermosa- dije atropelladamente. Esto de saber que la amaba y que la había cagado me hacía sentir nervioso a su lado y no sabía bien cómo comportarme ahora.
Ella me miró sorprendida y el color comenzó a hacer su trabajo habitual bajo su delicada piel. Amaba esos sonrojos tan reveladores la amaba a ella.
-Gracias- dijo y se marchó a su clase mientras yo me encaminaba a la mía.
¿Por qué se mostraba tímida? Ella nunca había sido tímida conmigo. Al contrario. Lo bueno entre nosotros era que nos teníamos plena y absoluta confianza para decirnos cualquier cosa sin vergüenza, o bueno, quizás sí algo de vergüenza si resultaba ser muy “embarazoso”, pero no más que eso.
Al instante recordé una de aquellas veces, creo que la más bochornosa para ella. Apenas y teníamos doce.

*Flashback*

-Edward, cariño, te llama bella- me avisó mi madre.
-Vooooooyyy- grité- Emmet ponlo en pausa… ¡Y no hagas trampa!- le advertía a mi hermano mientras corría a tomar el teléfono.
-¿Bella?
-Ho- hola.
-¡Hola! ¿Qué sucede? Pensé que no nos veríamos hoy.
-Eh… Bueno… Ufff- bufó.
-¿Bella? ¿Pasa algo?
-No, bueno sí… es que… Necesito que me hagas un favor ¿Por favor?- me dijo casi en tono de ruego.
-Jajaja. Bella sabes que sí, lo que sea, anda dime.
-Pues no te va a gustar- me advirtió. Eso me intrigó y desconcertó-. Si no quieres está bien igual.
-Anda deja de rodeos y ya dime- se la escuchaba extraña como si estuviera a punto de echarse a llorar. Me preocupé.
-¿Estás sólo?- preguntó.
-Mmm… algo así ¿Por?
-¿Puedes ir a tu habitación con el teléfono?- raro.
-Eh, sí, claro. Aguarda- corrí escaleras arriba cada vez más intrigado y me encerré en mi habitación.
-Listo. Dime- la escuché tomar una gran bocanada de aire y luego habló deprisa.
-De verdad que lamento pedirte esto a ti, pero… es que no sé qué más hacer- sollozó.
-Hey Bells dime ¿Qué pasa? ¿Te pasó algo? ¡Dime!- Ya me estaba poniendo histérico de no saber nada- Voy para allá- dije sin pensar.
-¡NO!- gritó. Y yo me congelé. Bella nunca me gritaba así- Aguarda- suspiró otra vez- ¡Dios! Me muero de vergüenza.
Me senté en mi cama y traté de relajarme.
-Bella primero dime si estás bien.
-Sí, lo estoy. No es eso… Es que… Verás… Necesito que me traigas un paquete de toallitas femeninas- dijo rápido y bajito. Mi mente se paralizó.
-¿Qué?
-Huy Edward por favor no me hagas repetirlo.
-¿Pero por qué yo?- me quejé como nene chiquito.
-Es que… Renné no está, se fue ayer a lo de la abuela y no vuelve hasta, no sé, dos o tres días y no quiero pedirle esto a Charlie, es muy penoso. Y tampoco le quiero decir a las chicas porque ya sabes cómo se van a poner, van a empezar a bromear y yo no quiero- se quejó triste- sabes que tu hermana es capaz de hacer una fiesta si se entera y Rose… Rose me intimida un poco lo sabes- susurró al final- Lo siento… De verdad… Pero de verdad necesito…- la oí sollozar.
-¡Basta!- grité y luego la escuché llorar peor. Arrgg. Quería gritar de pura frustración ¿Qué voy a saber yo de toallitas?- Basta bella no llores- dije ahora más suave- lo haré. Voy ahora mismo a fijarme si Alice tiene alguna y…
-¡NO!- gritó otra vez- Si le sacas eso a Alice se va a dar cuenta, sabes cómo es, no se le escapa una.
-Entonces…- la sangre huyó de mi rostro al comprender lo que quería- Entonces ti quieres que… ¿Tú quieres que las compre?
¡Dios! Esto no podía estar pasándome a mí. TIERRA TRÁGAME.
-Lo siento- lloró de nuevo.
Y eso fue todo. Ahí ven volando mi orgullo. Yo no podía ser el causante del llanto de Bella. Y menos por esto. Ella era mi amiga y confiaba en mí ¿NO?
-Está bien. Bella, no llores. Ahora salgo a comprarlas y voy para allá ¿De acuerdo?
-Mmmmhhhh… gracias Ed.
-No me agradezcas. Me alegro que confíes así en mí. Bueno ya salgo, nos vemos.
Corrí a la caja donde juntaba mis mesadas y tomé unos cuantos billetes. No tenía ni idea de cuánto podía llegar a costar aquello y además tendría que comprar otras cosas como para disimular- pensé. También tomé mi mochila para esconder todo allí. Bajé las escaleras hasta la cocina y le dije a mi mamá que iría a lo de Bella, obviamente no se opuso. Tomé mi bici y pedaleé lo más rápido que pude hasta una pequeña tienda a un lado de la ruta a la que nunca había ido por ser demasiado pequeña, y rogué a todos los santos no encontrar a nadie conocido.
Primero agarré dos paquetes de Oreos que sabía que le gustaban, un paquete de cereales y un cartón de leche, pensando en quedarme a tomar la merienda con ella. Luego- y como si fuera caminando a mi horca me dirigí hacia a la góndola de productos femeninos ¡Dios! ¿Cómo se supone que iba a saber cuál agarrar? ¿Y qué demonios significa todo aquello? ¡Esto sin duda es la pesadilla de todo hombre!
-A ver- dije mirando fijamente todo “eso” como si fuera un problema en griego.
Había con alas. Sin alas. Con perfume. Sin perfume.
¿Normales? ¿Delgadas? ¿Ultra delgadas? ¿Qué significa eso? ¿Anat- Anató- Anatómicas? ¿Eh? Nocturnas. Con gel. Con Aloe.
Me pasé la mano por la cabeza en señal de clara frustración. No quería preguntar a nadie por lo que me fijé cuánto dinero llevaba y decidí que me llevaría tres distintos. El primero era claro: Nocturnas, seguro que le hacían falta ¿No? El segundo… delgadas… ¡Con alas! (eran intermedias así que supuse que servirían)y el tercero… El tercero fue el más complicado y como no me decidí me llevé el paquete más completo según pude ver, unas ultra delgadas con alas, con perfume y con un tipo de gel que no entendí.
Bien- me dije satisfecho.
Tomé aire y fui a mi verdugo personal… la cajera.
Gracias a dios, la cajera pasó todo como si nada. ¡SÍ! Salí pitando de allí hacia la casa de Bella. Toqué y tan pronto como lo hice la puerta se abrió y Bella saltó a mis brazos llorando.
-Hey, ya está no pasa nada. Tranquila Bell.
-¿De verdad lo hiciste?
-Sí, Bells. Toma- dije contento conmigo mismo y entregándole la bolsa.

*Fin del Flashback*

Sonreí ante aquel hermoso y horroroso recuerdo. El día transcurrió lento.
Había compartido tan sólo dos clases con ella hasta ahora y sólo me quedaba una para después del almuerzo, la cual para mi molestia pasó volando también. Quizás, sólo quizás se debía a que me pasé enviando dagas, balas y puñales con la mirada a todo aquel que empezaba a comerse a bella con la mirada. Mi bella.
¡Carajo! Creo que después de aquel campo de batalla visual iba a necesitar lentes o algo así ¡Carajo! ¡Si hasta mis pestañas dolían! Suspiré aliviado cuando sonó el tiembre anunciando el final de las clases.
-¿Te encuentras bien?- me preguntó ella.
-Seee, sólo estoy algo cansado.
Me pareció ver que su cara decaía.
-Oh.
-¿Qué pasa?
-¿Eh? No nada. Vamos.
-Beeeellaaaaa- dije demostrándole que no le había creído nada.
-¿Quieres que le diga a Alice que me lleve así tú te puedes ir a descansar?
-Alice no vino en su coche. Y no, no quiero… ¿podría quedarme un rato en tu casa?- pregunté ya que quería hablar con ella y rogando para mí que dijera que sí.
Ella sonrió.
-Claro tonto.
-Pero…- ¡TARADO! ¡TARADO! ¡TARADO! Porqué carajos no me quedé callado. Ahora se va a acordar de lo que habíamos quedado- porque seguro que dijo que sí por costumbre- ¡Imbécil!
-¿Pero?... Ah, cierto- enrojeció y frunció el ceño.
A esta altura ya nos habíamos despedido de todos los demás distraídamente y estábamos a punto de subir al coche.
-Bueno, sí, creo que es mejor dejarlo ¿No?- Subió y arranqué. Tonta bella- pensé- ¡No me preguntes a mí!
-No, no lo creo.
-Edward- se quejó.
A la velocidad que yo manejaba ya estábamos a mitad de camino, por lo que tirándome a u costado, frené y me giré hacia ella.
-No, Bells. Mira- respiré hondo- sé que me he comportado como la mierda muchas veces. Sé que soy algo posesivo y controlador contigo. Pero… Necesito que entiendas, necesito que sepas, que es sólo contigo- dije sin poder decir en realidad lo que sentía pero dejándole en claro lo que era ella para mí-. No soy así ni con mi hermana, ni con mi madre… Sólo contigo. Pero…- ella se tensó- Bueno he visto que eso no te gusta, que te lastima y yo no quiero eso por lo que te prometo que voy a tratar de controlarme más a mí mismo para que no pase y que voy a respetar el espacio y tiempo que me pediste ayer- exhalé todo el aire que había estado conteniendo al hablar.
-Ed, yo… Mira, yo sé que lo vas a intentar, pero… Lo cierto es que no creo que lo hagas mucho- dijo haciendo una mueca-. Tú crees que yo no me doy cuenta, pero yo SÉ que controlas prácticamente todo lo que gira a mi alrededor, para bien o para mal, y yo quiero hasta la oportunidad de equivocarme por mí.
-Yo no…
-Sí- dijo firme- ¿crees que no vi hoy como mirabas mal a todo aquel chico que me mirase un poco demás? ¿Crees que me gustó o que siquiera te agradezco por ello? No. Y digo que no porque en el caso de que alguno intentara algo soy perfectamente capaz de manejarlo como cualquier otra chica, de negarme… O de aceptar si quiero- dijo después.
Rayos no tenía forma de rebatir contra todo lo que había dicho.
-Y si te invité a casa hoy es porque en algún momento quería decirte todo esto, además de aprovechar a pasar algo de tiempo contigo ya que hoy casi ni nos vimos.
-¿O sea que lo de alejarnos un poco sigue en pie?- pregunté medio temeroso ante la respuesta.
-eso depende ciertamente de ti. Yo no te impido relacionarte con nadie. Me puede gustar o no pero nunca te lo prohibiría, así que lo mismo pretendo de ti.
-Lo sé. Y dije que lo intentaré. De verdad, pero… ¿Por qué ahora?- pregunté sin pensar aunque sinceramente era algo que había estado pensando mucho.
Vi como sus mejillas se encendían, pero no apartó la mirada.
-Bueno, es que… quizás te suene ridículo viniendo de mí pero… yo quiero tener… Mmm- se ruborizó aún más- Bueno quiero tener una pareja, un novio o algo así- mi mente colapsó, pero aun así escuché- Y es que ¿Tú no?- siguió explicándose- veo todos los días a Rose y Em y a Jazz con Ali, a Angie con ben y otras muchas parejas y yo quiero algo de eso. No sé si quiero “amor” pero si quiero que alguien me mire de esa forma y estar de esa forma con alguien y no terminar siempre siendo la amiga o el mal tercio ¿Me entiendes? ¡Por Dios! Si es que tengo diecisiete años y no sólo sigo siendo virgen sino que además ¡Jamás tuve novio! Ni siquiera un beso apasionado o algo.
Escuché y escuché y cada vez, con cada palabra, mi mente colapsaba un poco más. Ella quería un “novio”, no por amor, sino para sentir algo de pasión quizás calentura pero… No conmigo. No con su “amigo”- estaba empezando a odiar esa palabra- ¡Y yo no sabía qué carajo hacer para que me viera de otro modo! Pero algo tenía claro en medio de toda esta mierda ¡Tenía que hacer algo! No podría soportar verla con… con esos…
Y es que, no es que te eche la culpa- siguió y yo me concentré en volver a escuchar- pero el hecho de estar tanto tiempo contigo no ayuda ¿Sabes? Pareciera que los demás pensaran que somos pareja o que estamos en eso ¿Entiendes? Y es que… ¿A ti no te molesta?- preguntó confusa viendo que yo no decía nada de nada- ¿No te molesta no ligar con alguna de las zorras que hay ahí e ir a tirártela como si nada?
WOW ¿Qué pasó con la dulce Bella?
Bueno este era un tema del que nunca habíamos hablado, por lo que había algunas cosas que ella no sabía. No porque no quisiera decirle sino porque, bueno no era algo que dices mientras estas comiendo o comprando ¿No? Bueno sí, quizás lo haya evitado adrede pero… uffff… OK ahí va mi sinceridad hundiéndome de nuevo…
-Eh… Bueno- comencé nervioso y medio avergonzado-, lo cierto es que yo no me pierdo de eso por estar contigo.

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