15 de febrero de 2014

Sumiso por Ti

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DISCLAIMER
Los personajes pertenecen al maravilloso mundo de JK Rowling y la historia es de mi autoría.



RATED: MA
PAREJA: HARRY POTTER/SCORPIUS MALFOY... menciones leves de Harry/otros.
ADVERTENCIAS: Algo de lenguaje adulto, SLASH -ES DECIR RELACIÓN HOMBRE/HOMBRE-. Escenas de sexo explícito. Mención leve de ingesta de sustancias (en este cap). Relación con gran diferencia de edad. Relación Dom/sub en su mayor parte. Mención de poses, juguetes, reglas y castigos acorde al estilo BDSM. Y, creo que eso cubre todo así que, si hay algo de todo esto que NO te guste quedas advertido.

Capítulo 1

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Entrando con algo de cautela pero sin demostrar un ápice de su ansiedad, en una de las discos más reconocidas y exclusivas -según sus fuentes- discos gays del Londres muggle que parece salida de uno de sus mejores sueños húmedos, se encuentra aquel joven de delicadas y casi andróginas facciones debido a su espectacular belleza, pero que cuando lo conocías comenzabas a darte cuenta de que esa belleza era solo una burda trampa mortal para el temperamento que el dueño se cargaba; Scorpius Malfoy con sus recientemente diecisiete años cumplidos y haciendo gala de todo su esplendor de hermosura y juventud. Explorando su nueva y completa libertad porque, sí, él era un adulto legal ahora, alguien independiente... aún cuando hacía ya dos años que lo era. Dos años desde que Draco Malfoy le había desheredado tras enterarse su preferencia por el sexo masculino al encontrarlo hablando de ello con su amigo. Realmente fue pura suerte el haber logrado gracias a su madre y abuela el mantener por lo menos su apellido. No porque le agradara demasiado teniendo en cuenta su historia, pero era suyo y él amaba su nombre.

Fue difícil caer en la cuenta de que ya no había una fortuna tras sus caprichos, pero logró adecuarse bastante bien. La escuela ya había sido pagada por completo y vivía allí diez de doce meses. Las vacaciones no fueron problema porque terminó quedándose con los Potter debido a que su mejor amigo era de hecho, Albus Potter; e incluso se quedó una semana solo con Harry cuando los chicos fueron de visita a lo de su madre a pesar de haber insistido en quedarse en el Caldero Chorreante o una posada.

Sin embargo este año se las arregló mejor. Había logrado invertir bien gran parte de la cámara que había heredado de parte de su madre y había terminado comprando y arreglando un piso cerca del callejón Diagon mientras estaba en Hogwarts terminando su séptimo año. Así, al salir, fue como el año anterior de visita a lo de su amigo pero luego se fue a comenzar a vivir su nueva vida a su propio departamento.

Fue extraño al principio y tuvo que aprender las cosas más básicas para vivir medianamente en orden, pero valió la pena.

Ahora él se estaba adentrando a investigar y aceptar ese lado de su vida que hasta el momento había decidido obviar... y era toda una nueva presa para aquel lugar siempre ansioso de nuevas caras y carnes frescas. O eso pensaban la gran mayoría de los hombres allí.

Muy pronto, aquel lugar anodino y sugerente envolvió al joven en la bruma de primarias necesidades, por lo que, obviando por completo toda sugerencia y mirada lasciva, él se concentra en mirar a la muchedumbre que bailaba sensual por la pista hasta que ve algo que hace que su boca se seque, su lengua se trabe y sus ojos se amplíen casi hasta el dolor.

Allí, como quien pertenece al lugar como nadie y bailando como nunca le había creído capaz por entre dos lindos chicos que no podían ser mucho mayores que él. Allí, se encontraba ahora Harry Potter. EL Harry Potter. La leyenda. El Salvador...

... Y el jodido padre de su mejor amigo Al.

El gran Harry Potter. Su amor frustrado desde hacía demasiados años.

Le había comenzado a gustar alrededor de sus trece años, solo un enamoramiento juvenil, pensó entonces cuando, tras pasar una temporada en su casa luego del divorcio de sus padres, le encontró sin querer jalándosela en la ducha mientras tomaba un baño y, después de quedarse todo un verano en su casa... digamos que el adolescente nunca había estado tan cachondo en su corta y hormonal vida.

Su primer flechazo... y primer indicador sobre sus pequeños gustos.

Y ahora estaba allí, justo frente a él.

Demasiado tentador como para dejarlo pasar...

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Habían pasado apenas unos seis meses cuando se enteró de que Ginny había quedado embarazada.

La gran boda soñada pasó a ser más tema de tapadera para el desliz que el tan esperado evento social del siglo y terminó siendo apenas una más con una gran camada de pelirrojos muy cabreados.

Nunca sabrían que su pequeña hermanita tuvo mucho más que ver de lo habitual para que ello ocurriera.

A los veinte años, el pequeño James -su pequeño primogénito-, estaba por cumplir su primer año de vida y justo después llegaba al mundo se pequeño hermano Albus. Esta vez la simple naturaleza había hecho lo suyo y ninguno ya se quejó del resultado. Al menos no en voz alta...

¿Idílico? No, no realmente. Pero Harry nunca se quejaba. Tener una gran familia siempre había sido su sueño más deseado y, si así se había dado, así sea.

Por todo un año el divorcio del salvador con la pequeña intrépida pelirroja fue la mayor comidilla de toda la comunidad mágica.

Terminaron de arreglo común se dijo. Por parte del moreno así fue al menos. Lo cierto es que Ginny le había hex un par de veces antes, justo luego de encontrárselo follándose a un compañero auror por pura y mera casualidad a la hora del almuerzo.

Tras todo el fiasco de la representación de la eterna familia feliz Harry finalmente aceptó que él era más bien bisexual que un completo hetero y no tuvo problemas con ello. Tiempo después aceptó que la verdad era que le atraían mucho más las varitas que los calderos y terminó convirtiéndose en un putañero de primera.

Después de haber probado a gusto y disgusto de una tremenda variedad él cayó en la cuenta de porqué su relación falló. Lo que la pelirroja tenía de fuego en la vida, le faltó en la cama con él. Siempre faltó ese 'algo' y terminó por volverse demasiado pronto en algo rutinario. Luego ella comenzó a alejarse alegando a los niños. Excusa tonta porque Harry tenía todo tipo de hechizos sobre ellos.

No, no fue solo culpa de ella y el moreno lo sabía, pero sí el comenzar alejarlo como si él le molestara. Como si lo culpara de encontrarse con apenas veinte años ya con dos hijos a cuestas. Y lo cierto era que así era. Esa no era la vida glamorosa y social que ella había soñado tener junto al puto héroe. Ella no había soñado con terminar teniendo una vida igual a la de su madre con solo cargando niños y solo quedándose en casa a que su marido regresara de trabajar.

Tarde se dio cuenta de que lo había hecho todo mal. Si en verdad hubiera querido ella hubiera logrado hacer que el moreno le esperara mientras perseguía su sueño de jugar como profesional. Si en verdad hubiera querido hubiera hablado con el moreno para irse a vivir juntos y finalmente poder alejarse de esa casa que odiaba a pesar de los gritos de su madre y padre. Demasiado tarde... y el odio irracional contra su ahora esposo fue algo que no pudo ni quiso controlar.

Ajeno a todos los tejemanejes de su ahora, EX-esposa, el joven apuesto de veintiséis años, héroe consagrado del mundo mágico, terminó por follarse prácticamente todo lo que se moviera y de las formas más variadas y diversas siempre y cuando no estuviera trabajando (lección que aprendió luego del escándalo de con su ahora ex) o, cuidando de sus hijos, como todo buen padre.

A pesar de su nuevo estilo y preferencia de vida, no cabía duda de que él era un gran padre y eso nadie podía negarlo.

Sin embargo, todo cambió aquella noche...

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Estaba bebido y, porqué negarlo, también un poco colocado. Había tenido turno doble antes de salir debido a que hacía unos días había habido un caso donde varios aurores terminaron heridos y ahora andaban cortos de personal. De todas formas y a pesar del cansancio él había decidido salir, necesitaba relajarse después de finalmente haber logrado concluir aquel maldito caso, por lo que, en lugar de dormir unas veinte horas seguidas -debido a que al día siguiente tenía libre-, como sabía debiera hacer, él solo se limitó a ir a su casa, pegarse una muy necesitada ducha, cambiar su ropa y tomar una de esas fantásticas pociones de pimienta que despertarían hasta a la bella durmiente más una de esas ricas pastillitas de éxtasis que usaba de vez en cuando cuando salía de copas y folladas. Pequeños gustos que se daba cuando iba por una noche de polvo mientras se fumaba un cigarrito de esa buena mezcla de hierba y éxtasis bien molida como para poder aguantar un poco más. No había nadie que le dijera algo ya. Era adulto y tenía el suficiente control de saber cuando parar.

Esa noche, Harry se hallaba más que deseoso de poder encontrar un lindo y tierno culito prieto con el que jugar y al cual penetrar y profanar; sin embargo, él vio su noche truncada cuando apenas a unos escasos metros de él vio balancearse ladinamente al culo más precioso que jamás hubiera creído ver allí... y que no creyó nunca ver puesto que ese trasero hermoso le era más que bien conocido. Un culo con un precio muy alto así lo quisiera como si no.

Era una verdadera lástima que conociera tan malditamente bien a su pequeño dueño ya que, los pocos y casi escasos escrúpulos que aún tenía, desfilaron en alto y alza frente a él

¡Maldito fuera aquel niñato del demonio por estar tan jodidamente bueno! -pensó presa de una gran, gran frustración.

Por un segundo incluso pensó en ir a otro sitio y alejarse por completo de tan tremenda tentación servida. Había muchísimos más locales cerca y lejos de allí donde incluso ya era conocido... pero recordó justo a tiempo que había quedado ya allí para encontrarse con...

—Hola señor Potter —dijo desde su derecha aquella voz que aún a pesar del alto ruido sonaba sugerente y ronroneante.

'¿Cómo demonios había llegado allí tan rápido?' -pensó automáticamente Harry. Fastidiado como nunca por haberse permitido bajar la guardia justo en esos momentos y verse así ahora atrapado por aquel tan sexy mocoso... y joven, muy, muy joven se recordó, fuerte.

—¿Qué hay Scorpius? ¿Disfrutando la noche? —gritó preguntando por sobre la música. Era una discoteca después de todo.

—Todo bien, señor —ronroneó nuevamente el joven que, aprovechando el ruido se acercó a su oído, como e buen Slytherin que era, para así comenzar con la ardua tarea de seducción que decidió ni bien le vio allí. Una mucho mejor opción que el gritar y mantener la distancia como había hecho el otro.

—Err... bueno, bien por ti. Me alegro. Si me disculpas iré a... Espera, ¿acaso está Al contigo? —preguntó el moreno de pronto cayendo en la cuenta de que en realidad el chico ante él y su hijo parecían no separarse nunca. Lo dicho, esta sexy serpiente lograba bloquearle el 90% de los pensamientos coherentes... O quizás fuera menos y el resto se debiera al alcohol ya ingerido... y a las tan ricas pastillitas. No que importara para el caso. Sin embargo, una cosa era definitiva. Él NO haría nada, absolutamente nada si cualquiera de sus hijos se encontraba allí.

No, no es que fuera mojigato ni nada de eso. Ni de lejos la verdad sea dicha. Sus hijos, ambos de hecho, y en realidad para este punto la mayor parte de la sociedad mágica en general, sabían muy bien de qué iba su vida ahora. Los malditos reporteros le habían seguido durante meses y meses cuando una de sus varias conquistas de turno le fue con el cuento de él en esos tugurios por el mero despecho de no haber -como tantos otros y otras-, podido conseguir algo más que un par de noches con él. Iluso.

De todas maneras, el que lo supieran y el que lo vieran en ese plan eran dos cosas completamente diferentes. Él de ninguna maldita manera iba a andar filtreando y manoseándose con cualquiera, tipo o tipa, cuando su hijo pudiera estar viendo todo el jodido show. No, no valía la pena.

También le hacía preguntarse si su hijo solía ir con frecuencia a 'este' tipo de lugares. No que tuviera nada en contra si así fuera pero más le valía agregar a la lista de cosas por hacer el tener una charla y poner cierto código con él para no cruzarse. Nada del otro mundo. Pero, volviendo al tema presente, él solo esperó y miró con atención cada gesto de aquel rubio de ensueño para detectar cualquier mentira u omisión. Él era un auror desde hacía ya veinte años y jefe de aurores desde hacía más de diez después de todo.

—Por supuesto que no, señor Potter. Creí que sabía que hoy se quedaba en lo de la señora Weasley.

Ginny. Ella había elegido volver a tomar su apellido de soltera después del divorcio. Era de esperar. No solo era su ex sino que también se había sentido herida y humillada. Él sabía eso pero, eran chicos; bien podrían salir y cubrirse entre ellos dando alguna otra excusa.

—No. Estoy aquí solo, Harry... por si te interesa saber —respondió el jodido mocoso ladino sin dejar el puto ronroneo y encima diciendo su nombre así de, sugerente e, incitador.

¡Joder!

¡Él no era de piedra después de todo!, y, sí, sus sentidos medio nublados no le estaban ayudando. Para nada.

Miró. Tragó saliva.

... Y volvió a mirar.

Él estaba tan jodido...

1 comentario:

  1. me gusta!!!! una pregunta aqui quien es el dom???? podrias darme ese adelanto ;) please :D

    ATT: JOALMA

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