28 de octubre de 2011

Descubriéndonos... capítulo 7

DISCLAIMER
Los personajes pertenecen a S. Meyer y la historia es de mi autoría.


:                                    
                                                           “¡Quiero ser yo!

-¿Has pensado en mí?... Primero escucha. Yo soy tu mejor amigo. Te conozco muchas veces mejor que tú misma, hemos compartido todo juntos y lo más importante ¡Es que me conoces!- sonreí- me conoces más que o a mí mismo también. Nos respetamos y nos queremos. Confiamos el uno en el otro… Y yo… Yo sé a qué atenerme en esto porque sé cuánto te dolería que pudiera salir dañado… ¿No es así?
-Sí Ed… Pero Ed… Yo…
-Sshhh… Tranquila. Mira si tú quieres yo estoy dispuesto y sino, bueno, tú decides- me costó hacerme sonar como desentendido pero creo que lo hice bien. No quería que me viera rogando por esto porque eso de seguro que se le iba a hacer extraño. De todas formas no pude evitar con nada hacer una mueca de disgusto cuando dije el “sino”.
Y esperé. Y esperé.
Esperé estoicamente como un puto gladiador esperando a pelear con el tigre, el león, o lo que sea que hubiera en aquella época. Conscientemente sabía que sólo estaban pasando unos cuantos minutos o segundos, en realidad, pero en mi muy jodida mente ¡Estos malditos parecían horas! Esperé. Esperé y esperé y esperé hasta que creí ver salirme raíces, pero no. Y por fin…
-Ed… Yo… No sé- Ok esa no es la respuesta que esperaba. Ella levantó una mano cuando vio que yo iba a interrumpirla. Antes de seguir tomó una gran bocanada de aire-. Es que… ufff. Cullen, tú siempre lo complicas todo- se quejó haciendo un puchero-. Veo las “ventajas” de que seas tú, en verdad las veo y sé que son varias, pero… No creo que pueda correr el riesgo- sacudió la cabeza tristemente y a mí se me encogió todo ante lo que sea que fuera a decir. Yo ya lo sabía… Estaba descartado-. Bueno piénsalo bien. Tú mismo dijiste que habías sido un estúpido al afrontar el riesgo con el beso ¡Y sólo era un beso Ed!
Su voz comenzaba a sonar lejana para mí, pero me obligué a centrarme un poco más.
-De verdad que me gustaría que fueras tú. Pero no va a pasar Ed. Esto será muchísimo más íntimo y colosal en nuestra relación como para después hacer bromas o sólo pensar en ello como un… ¿Experimento? ¿Prueba? No sé ni siquiera cómo llamarlo- dijo levantando las manos en una clara muestra de frustración.
No supe que contestar y para ser honesto lo más seguro es que fuera algo poco conveniente para mí… o alguna burrada- pensé haciendo una mueca-. Así que hice lo más inteligente que pude. Guardé silencio.
Perdí la noción del tiempo, aunque supongo que no fueron más de cinco minutos cuando la volví a escuchar hablarme.
-¿Te enfadaste?- susurró mirando sus rodillas.
Me tomó un par de segundos encontrar nuevamente mi voz, así que lo primero que hice fue aclararme la garganta.
-No… No Bells, no me enfadé. Bueno sólo heriste mi ego y pisoteaste mi autoestima, pero nada más- dije y ella rápidamente levantó la cabeza con cara de preocupación- ¡Tranquila! No es permanente ni irreparable- bromee.
¡Vaya! ¿Quién lo diría? ¡Todavía tenía humor!
Lo bueno es que al menos conseguí una hermosa sonrisa de su parte. Diablos. Lo que dijo no hirió mi ego, bueno sí, pero sólo un poco. Lo que en realidad hizo fue doler, me hizo doler como la mierda.
Pero no me iba a rendir.
Sabía de antemano que esa proposición de mi parte y en aquel momento sería probablemente rechazada. Y de todas formas quise intentarlo así que… Y ahora que lo pienso quizás fuera mejor.
Ahora sabía que ella estaba… ¿Cómo decirlo? ¿Necesitada? Sí, eso. Estaba necesitada.. por lo que si era listo- cosa que sí era-, podría seducirla y atraerla para que me acepte, al menos al principio y luego…
Deje de divagar en mi ruta de mi mundo feliz cuando escuché un sonoro carraspeo.
-¿Eh?- pregunté como un tarado. Dios, así cualquiera dudaría de mi inteligencia.
-Jajajaja Cullen- se rió- ¡Carajo! Te veías muy gracioso haciendo muecas, ceños ¡Y sonrisitas! Dime ¿En que estabas pensando? ¿Eh, eh, eh?- preguntó divertida.
-Nada que te importe- dije medio enojado.
-Ooooookeeeeeyyyy!- exclamó aún divertida.
Luego se puso seria y agregó:
-Oye ¿Aún podremos hablar del tema o preferirías dejarlo vetado? Digo, no quisiera incomodarte o algo.
-No Bella, para nada. No quiero más temas vetados entre nosotros ¿De acuerdo?
-De acuerdo- asintió ella más contenta y relajada.
-Así que… ¿Sabes quién será?- pregunté conteniendo mi corazón en un puño.
-Ajá- su pícara mirada me dio miedo. Esto no sería bueno, de eso estaba seguro.
-¿Yyyyy?
-Bueno será… ¡Los tres!- exclamó extasiada.
Creo que el ¡Crach! Que escuché fue mi mandíbula quebrarse al caerse tan rápido.
-¡¿QUÉ?!
-¡SÍ!
-Pero…
-No Cullen sin peros. No quiero que objetes. Sólo algún consejo quizás, pero nada de sermones ni quejas.
Bufé.
¡Mieeeeeeeeerdaaaaaaaa!
¡Esto es más difícil que la puta misión imposible! ¡Ella quiere matarme!
-Mira- siguió como si nada- los tres tienen cosas que me llaman ¿No? Así que lo que se me acaba de ocurrir es que bien podría comenzar algo con cada uno de ellos, digamos sólo algunos besos. Así, sabré con cual me siento más cómoda y en base a esa “química” intimar un poco más- dijo sugerente moviendo las cejas al mejor estilo Emmet.
Ok. Definitivamente Bella no tiene ni la más puta jodida idea de lo que siento.
Por un lado me pone tranquilo ya que eso me facilitaría las cosas al decirle que era sólo para ayudarla. Sí, sería una gran blasfemia para decir pero como ya dije antes ¡NO LE PUEDO DECIR DE UN DÍA PARA EL OTRO QUE DESCUBRÍ QUE LA AMO!
Entonces ¿Cómo sigo?
Carajo. Creo que hoy quemé más neuronas de las que he usado en toda mi vida. Bueno, lo cierto es que nunca tuve un problema así en mi vida. Y mucho menos que haya tenido que enfrentar completamente solo.
Lo único que se me ocurre por el momento es apoyarla incondicionalmente y a la vez ir seduciéndola de a poco muy sutilmente sobre la marcha. Más tarde vería si me convenía hacer algún tipo de plan o no.
-Bella… Sólo cuídate ¿Ok? No sea cosa que se te vaya a salir de las manos.
-Aaarrrgg… ¡Ed! ¡No seas aguafiestas!
-De acuerdo. Y recuerda NO MÁS TEMAS VETADOS, así que quiero que me cuentes de qué vas ¿Eh?
Sí, quizás parezca de lo más masoquista, pero no es así. Simplemente quería estar al tanto de sus “progresos”  y lo más importante… De que esté bien.
Además, puede que a mí me hierva la sangre el ver y saber que hizo algo con otro u otros, pero yo tuve mis ligues también y por lo que veo ella quiere algo así.
-¿Cullen?- la miré- ¿No te vas a enojar si ya no nos vemos tanto? Digo, sé que te dolió la forma en que te lo dije ayer y ahora sabes que no es que te quiera alejar de mi vida, pero… ¿No te vas a  enojar?
-¡Oye! No tiene por qué ser así. Si tú quieres verme tan sólo me llamas y yo firme para la batalla aquí estoy- dije haciendo una graciosa venia militar-. Sin embargo... Mmm… Quiero que todos los días hablemos a solas al menos media hora ¿De acuerdo?- no sé muy bien por qué dije esto último pero en fin, mi cerebro de seguro lo entenderá después.
-De acuerdo- dijo sonriente tocando suavemente mi mano con sus gráciles y suaves dedos. Yo la tomé y la jalé hacia mí.
-Ven aquí… Mi niña quiere ser mujer- dije con fingida voz maternal y melancólica mientras disfrutaba del calor de su cuerpo de una forma para nada materna cabe decir. La sentí reír contra mí ante mi broma.
-Jajajajaja… Pues sí, pero tú aun seguirás siendo un niñato- me provocó.
Mi humor juguetón cambió rápidamente a uno serio y lujurioso.
Fue un impulso que no pude resistir. La tenía tan cerca, tan accesible. Y tan lejos a la vez. Necesitaba marcarla, sentirla.
-¿Tengo que demostrarte que tipo de hombre ya soy?- dije con voz ronca contra ella.
Y lo hice.
Le tomé el rostro y casi bruscamente tiré de él hacia mí plantándole un rudo beso sobre sus carnosos y tiernos labios. Esos labios que hasta ahora sólo yo había besado y por los que haría lo que fuera para que siguieran siendo sólo míos.
Ella estaba estática, pero los movimientos de mis labios entre insistentes y sugerentes la hicieron rendirse a mí.
Estaba en el puto cielo y el sonido de nuestras succiones era nuestro jodido canto de ángeles ¡DIOS, SÍÍÍÍÍ!
Sin esperar su permiso aproveché el momento en que entreabrió sus labios para meter mi lengua dentro de su inmaculada boca y comencé a embestirla imitando claramente un movimiento de lo más sexual. Sí, el beso era putamente sexual.
Me sorprendí cuando sentí a su pequeña y tímida lengua salir al encuentro de la mía, pero eso sólo sirvió para ponerme peor. Gemí alto y moví mis manos a su cintura. Bella en respuesta rodeó con fuerza mi cuello con sus brazos y comenzó a mecerse inconscientemente contra mí mientras tironeaba un poco mi cabello.
No supe cuánto estuvimos así, ni tampoco me importó, al menos no hasta que la puta necesidad de oxígeno se hizo insoportablemente necesaria. Me separé un poco y abrí los ojos.
¡CARAJO! ¡¿Cuándo mierda llegamos a quedar así?!
Bella continuaba con los ojos cerrados mientras respiraba de manera agitada y mientras… Mientras estaba tirada en su cama con la blusa corrida y yo encima de ella- bien centradito- apretando el contorno interno de sus níveas, largas y hermosas piernas, o mejor dicho, abriendo sus piernas porque yo estaba en medio bien moldeado a sus formas para no perder un centímetro de piel y como si fuera poco, con una mano ligeramente en uno de sus pechos- con un pezón duro como piedra, debería añadir- y la otra en sus cabellos.
Se veía putamente fatal… AArrrggg.
Fatal para mi pobre, ahora prácticamente escaso, control. Fatal para mi plan. Y sobre todo ¡Fatal para mi “Eddie”! El pobrecito estuvo rozando la gloria y ahora debería retirarse muy solito y sin siquiera un roce de atención… Ok, ok… Sí tuvo unos roces ¡Pero casi nada! ¡Carajo! Pero… Mmmm… Por lo que se veía Bella parecía bastante gustosa con todo lo ocurrido. Sonreí como el estúpido, bobo, engreído y enamorado en que me había convertido, con un ego más alto que un rascacielos. Quien dice y la seducción no se demorase tanto como había pensado.
La vi abrir lentamente sus ojos con una grata expresión soñadora y algo aturdida. Pero lo que más me inflamó fue la lujuria ardiente que había en ellos, era como ver un espejo, porque yo claramente estaba igual, sino peor con todo esto. Resultaba fácil adivinar que mi dulce y tierna Bella se había quedado con unas tremendísimas ganas de más.
-Ed… ¿Edward?- abrió los ojos de golpe ahora.
-Pues claro- dije- Ahora ¿Eso fue suficiente para que me dejes de ver como el niño que conociste o quieres alguna prueba más?
Los ojos parecían querer salírsele de sus cuencas de un momento a otro.
-No, yo… Ufff ¡Vamos Ed! Sabes que estaba bromeando- dijo mirándome con claro y palpante nerviosismo. Bien.
-Sí claro, pero no se juega con la hombría de un hombre- dije en tono bajo y ronco- sino quieres que se te demuestre que tan hombres son… O en su defecto lo niños que siguen siendo. Todo dependerá de con quién te atrevas a “jugar”- le comenté así, como quien no quiere la cosa, mientras remarcaba el final con unas claras comillas en el aire.
-Eeeehhh, sí claro- se sentó todavía nerviosa. Era hora de decir algo.
Mi lado perverso se estaba aplacando y mi lado noble estaba resurgiendo. Me sentía como el Dr. Jekill y Mr. Hyde. El lado noble venía con una gran ola de arrepentimiento, miedo y… Bueno básicamente eso en todas sus variantes.
-Bella discúlpame ¿Sí? No sé qué fue lo que me ocurrió- ¡Mentira! Te amo, te deseo, quiero que seas MÍA- Creo que hablar taaaanto del tema… Mmm… Bueno, quizás me subió un poco de tono… Perdón- ¡Sí, PERDÓN POR NO SEGUIR!
Ése fue mi Mr Hyde claramente.
-Ya Edward, no empieces con tus culpas. No importa ¿Ok?
¿WTF? ¿Qué qué? Uuuffff…
-¿Oookey?
Sí, genial, ni siquiera sabía que responderle a eso.
O sea ¿Qué mierda se supone que quiso decir?
                                                                           oOo
Luego de eso y de decir algunas banalidades más como para aligerar el ambiente, me fui a mi casa. Tenía mucho por pensar.
                                                                            oOo
Habían pasado ocho días, diez horas y unos cuarenta minutos ya desde aquella “charla”. Y no es que estuviera contando ni nada de eso. Noooooooo.
Aquél día después de tremendo beso- y de que yo ya no supiera que más decir- dejamos el tema de lado y nos dedicamos simplemente a pasar el rato. Como ya dije luego me marché a mi casa con la mente llena de preguntas, dudas y planes… Y más sentimientos de los que parecía capaz de manejar. Mierda, había sentido más cosas hoy que en toda mi puta vida.
Dios ¡Tenía tantos!
SORPRESA: Porque todo esto no me lo hubiera esperado nunca de mi Bella.
FRUSTRACIÓN: Porque con su “plan” había cagado el mío de conquistarla lentamente. De que gradualmente comenzara a verme como hombre además de como el niño que era su mejor amigo.
DOLOR: Porque mi Bella ni siquiera me haya considerado.
ALEGRÍA: porque sabía que al menos en ese terreno yo podría jugar algunas cartas.
TEMOR: De que conociera a alguien que de verdad le interese antes que yo.
IRA: Contra todo aquel energúmeno que se acercara a ella.
CELOS: De que cualquier idiota la bese, la toque… Aaarrgg, ¡Hasta de que la mire carajo!
BRONCA: Por ser tan malditamente cobarde y no jugármela a todo o nada de frente.
LUJURIA: porque cada vez que la veía era como acercar un fósforo al tanque de una gasolinera.
Pero sobre todos ellos estaba el más importante de todos, AMOR. Amor por aquella chiquilla que se robó mi corazón con la tierna edad de cuatro años pero a quién misteriosamente no había logrado ver realmente hasta ahora. Ahora cuando comenzaba a ser una hermosa mujer frente a un mundo repleto de posibilidades. Y por sobre todo cuando comenzaba a remarcar la persona tan especial que fue, es y que será por siempre. Su esencia es lo más hermoso que pueda tener.
Y aquí estaba ahora… En la cafetería. Viendo como el tal Tony se le arrimaba para decirle algo al oído que no tengo idea de que fue, pero la hizo sonrojarse y reír.
 ¡Mierda, mierda, mierda! ¡Carajo, carajo, carajo!
Toda esta semana ha sido así… ¡Una puta tortura!
Su dichoso “plan” obviamente estaba resultando. Ahora no sólo se mostraba diabólicamente hermosa con lo que se ponía –faldas, jeans ajustados, remeras que le marcaban todo, ¡tacos!- sino que como una especie de broma absurda ahora era extremadamente amable ¡Con todos! No sólo había logrado llamar la atención de los “candidatos” sino también de otra gran cantidad de moscardones que le revoloteaban todo el tiempo ¡Y a la menor oportunidad!  Resultaba simplemente insoportable.
Por mi parte me mostraba encantador en los viajes que teníamos juntos tanto a la ida como a la vuelta del instituto. Sin embargo a solas no habíamos tenido mucho tiempo. La media hora diaria era básicamente un cúmulo de minutos en el día, en los viajes, y por teléfono un rato antes de dormir.
Creo que había llegado de actuar un poco más y dejar salir un poco a mi monstruito lujurioso interior- pensé con amargura mientras acribillaba un trozo de lechuga de mi ensalada con mi tenedor.
-¿Hooolaaaaa? Tierra llamando a Edward- canturreó Alice con una voz sumamente chillona.
-¿Qué quieres?- gruñí. Sí, le gruñí.
-Oh ¿Yo? Nada. Pero puedo ver claramente que tú sí quieres algo… o alguien ¿No es así?
Ni me molesté en contestar. Ella lo sabía. La muy maldita lo sabía y me lo había dicho centenares de veces desde que me vio actuar así con Bella a los cuatro años y luego se encargó de repetírmelo infinidad de veces a lo largo de todos estos años mientras que yo de necio, sólo me dedicaba a negar y a refunfuñar.
¿Ya dije que soy idiota? Sí, lo soy.
-Ya era hora de que te dieras cuenta hermanito. Eres taaaaaaan ciego. Ahora… ¿Me pregunto cuanto tardaras al respecto en hacer “algo” antes de que la pierdas por completo?- dijo para terminar de molestarme como le era habitual en estos últimos días.
La relación que siempre habíamos tenido esta semana fue inexistente.
Y eso fue todo.
Me paré tan rápido que mi silla salió disparada hacia atrás haciendo un gran estruendo al caer y logrando que muchas cabezas se giraran hacia nosotros para prestar atención a lo que ocurría. Sentí una mano en el hombro y me distrajo lo suficiente como para quitarle de encima la mirada de odio que le estaba dirigiendo a mi “hermana”. Jasper.
-Cálmate- susurró en mi oído notando la tensión de mi cuerpo.
Bufé. Claro el noviecito jugando al defensor. Ja!
- Por más que me mires como me mires no te voy a tener miedito Eddie- exclamó Alice.
¡El tupé!
-¡Ya basta Alice!- le gritó Jasper desconcertándola. Pobre- déjalo antes de…
-Antes de que de verdad pueda decirte algo hiriente y que luego ni me moleste en arrepentirme o siquiera querer pedirte disculpas- dije con voz glacial que no parecía la mía.
Tuve el placer de ver como abría los ojos como platos y borraba su sonrisa. Sí, porque la muy hija de puta (con perdón de mamá) estaba sonriendo hasta entonces.
Lentamente apoyé las manos en la mesa y me dediqué a mirarla de frente.
-Mira Alice, el hecho de ser mi hermana no te da el derecho a meterte en Mi vida, así que te lo diré sólo esta vez: “NO-ME-JO-DAS” ¿Está claro? ¿Lo puedes procesar o te hago un esquema?
-Oye Ed ya…- otra vez Jazz.
-Tú no te metas que contigo no es la bronca- dije secamente sacando de un manotazo la mano de mi hombro.
-Si es con Alice es conmigo.
-Perfecto entonces. De acuerdo y lo repito NO-ME-JO-DAN. Es mi vida y haré con ella lo que se me venga en mi regalada gana. Cuando, donde, cómo y con quien quiera ¿Estamos? No tengo porque soportar sus preguntas o conjeturas estúpidas y menos viniendo de ti que…
-¿Ed?- preguntó “esa” voz.

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