24 de junio de 2014

Una Deuda con el Destino... capítulo 17

DISCLAIMER 
Los personajes pertenecen al maravilloso mundo de JK Rowling y la historia es de mi autoría.

RATEDMA
PAREJA: HARRY POTTER/JAMES EVANS Y DRACO MALFOY y un ligero y breve Harry/James y OMC (SEBASTIAN... que había olvidado nombrar)
ADVERTENCIAS: Algo de lenguaje adulto, SLASH -ES DECIR RELACIÓN HOMBRE/HOMBRE-, escenas de sexo explícito y MPREG... SI NO TE GUSTA ALGO DE ESTO NO LEAS.

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—Diálogo—
recuerdos/Flashbacks
'pensamientos'
Pársel
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..:: Capítulo 17 ::..



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—Gaiblin.

—Sí, joven Harry.

—¿Las... las cámaras de los Crowe? —el duende asintió con pesar.

—Así es. Luego de la muerte del hijo mayor en la batalla, la señora Crowe se puso muy enferma. Finalmente falleció hace un año y pocos meses después su esposo le siguió. Ahora solo queda el hijo menor y fue él mismo quien designó que se le dieran tres cámaras a usted. Una por cada integrante de su familia. Hablé con él personalmente joven. Él dice que sabe que usted está vivo y que regresará en algún momento, cuando finalmente todo el pasado se asiente y los recuerdos le sean más, soportables. Sus propias palabras de hecho. Él cree que cuando lo haga, usted hará algo bueno con el dinero. Que es suyo por todo lo que les brindó.

Harry estaba mudo por la emoción que los recuerdos de ambos jóvenes sonrientes y llenos de vida le provocaron, por lo que solo asintió. Él recordaba a cada uno de ellos. Todos ellos. A cada uno de los que había allí, en esa aparente inocente hoja ante él.

—¿Lo... Longbottom? ¿Neville? ¿Está él? —preguntó casi ahogándose con el miedo al reconocer de pronto aquel apellido impreso.

—Oh no, joven. Su abuela. El señor Longbottom se ha hecho cargo por fin de todas sus cámaras y ha donado una a Hogwarts y otra a usted —volvió a asentir. Las emociones en alto. Demasiado. Como siempre que volvía a aquel mundo que parecía querer absorberlo entero o a pedazos, daba igual.

—Bien, creo que eso es todo. Ahora quisiera saber el total.

—Muy bien. Contando las diecisiete cámaras de los Potter, las seis de Dumbledore y las veinte de Griffindor usted ha llegado a un total de cuarenta y tres cámaras en total. Aparte de eso, usted ahora posee cuarenta y dos cámaras completas de diferentes personas así que en total actualmente usted es poseedor de ochenta y cinco cámaras en posesión y, la suma total, si mi señor me permite decirlo, es completamente astronómica. Puedo darle la cifra exacta si lo desea. Usted es, de hecho, mi joven señor, el hombre más rico de todo el mundo mágico sin lugar a dudas y por un muy amplio margen. Y eso sin contar con sus nuevos bienes y cuentas muggles. Ni siquiera el ministerio posee tantas cámaras, y ellas son para el sustento general de una población entera.

—Bien. Muy bien suspiró. Odiaba saber eso. Odiaba escuchar cuan rico era en base a tantas muertes y pérdidas—. Mantendré mis dos cuentas por separado, Gaiblin. No quiero, ni por asomo, mezclar las ganancias o pérdidas del mundo muggle con las del mundo mágico ¿de acuerdo? Y quiero que me hagas una nueva cuenta a nombre de James Evans con las cuarenta y dos cámaras extras. No quiero ninguna conexión entra los Potter y Evans, Gaiblin ¿soy claro? No quiero tener tanto dinero bajo el mismo nombre y creo sabes porqué. Tú serás mi encargado en ambas y organizarás todo en ellas. Trataré SOLO contigo, como siempre, y en caso de no ser posible deberás de avisarme con antelación como habíamos acordado hace tiempo ¿recuerdas?

—Lo hago, de hecho.

—bien. Ahora, las inversiones seguirán como hasta ahora, solo quita el apoyo a la boticaria 'Le Blanc', ambas sucursales. No me gusta el nuevo dueño. Y, añade la compra de un 10% de acciones del callejón Diagon en general. Ah, he incrementa también en un 5% la inversión en lo sortilegios Weasley. Veo que no les está yendo muy bien últimamente.

—Muy bien señor Harry. En total, usted ya seria acreedor de un 38% del callejón Diagon y lleva invertido un 15% en el negocio Weasley.

—De acuerdo. Perfecto, ¿algo más que deba saber o tratar?

—Bueno, con respecto al suma que reciba de la dote , señor ¿a qué cuenta irá?

—¿Eh? ¿De qué dote hablas, Gaiblin? —preguntó Harry confundido alzando finalmente la vista de los dichosos papeles que tanto hojeaba.

A su lado, Malfoy bufó exasperado.

—Pues la que recibirás de parte de los Malfoy por contraer matrimonio conmigo. Puesto que soy yo quien te necesita como su protector, es nuestro deber el brindarte una dote acorde a nuestro status, tanto en tierras como monetariamente.

—Pero... creí que sería yo quien pagaría eso. No importa. Como sea, no necesito su dinero, como puedes ver —dijo él sacudiendo los papeles aún en sus manos—. Hablaré luego con tu madre, no es necesario.

—¡No puedes rechazar la dote Potter!

—¿Y porqué demonios no? Tú mismo has admitido y dicho que ya no poseen lo de antes y acabas de ver la prueba de que definitivamente no me hace falta ¡Es estúpido!

—¡No puedes rechazarla porque eso significaría rechazarme a mí y a mi linaje, maldito idiota! ¡Sería como publicar en primera plana que no valgo absolutamente nada para ti!

—¿Eh?

—Si me permite, joven Harry —éste solo asintió y Draco resopló con furia. Uno sin entender y el otro sintiendo... sintiéndose demasiado rebajado, demasiado regalado—. El señor Malfoy tiene razón. La dote, mi señor, es una ofrenda que tiene como significado lo que se considera la valía de la persona a desposar. Es decir, cuánto mayor fuere la dote, mayor se habrá de considerar el valor de la persona que se ofrece en matrimonio. Si usted reniega la dote será como anunciar que lo hace obligado y que en realidad no desea establecer dicho lazo. Que no le importa... Y la parte ofrecida quedará entonces marcada como repudiada.

La cabeza de Harry giraba a mil revoluciones por segundo, intentando organizar y encontrarle algún sentido para él a toda esta nueva información.

—Vaya. En verdad, no tenía ni idea.

Y fue entonces cuando Draco finalmente explotó. Esto resultaba estar siendo humillante en tantos niveles diferentes para él que simplemente no podía soportarlo más.

—Por supuesto que no, tú, imbécil. Tú no entiendes. No tienes ni la menor idea de lo que es la etiqueta, las antiguas reglas y leyes de nuestra sangre, el protocolo de nuestro mundo ¡mucho menos para los de tan alta clase como lo soy yo! Cosas que tú crees insignificantes y sin mayor importancia pueden hacerme quedar a mí como un completo indeseado o un paria. Un esclavo, ¡Y tú no tienes ni idea! —gritó por entre sus apretados dientes y con el rostro tenso distorsionado de ira y la respiración por demás agitada.

—Yo...

—Lamento informarle que el, señor Malfoy, tiene aquí razón joven Potter. No sé ni deseo saber porqué causas debe de usted hacer esto, pero le aconsejo estudiar al menos las leyes más importantes de nuestra comunidad y al menos las más fundamentales de la llamada 'élite'.

—Pero, yo nunca he visto nada remotamente parecido. Nada que fuera tan detallado y específico y...

—¿Y qué evento has visto, Potter? ¿La boda de un Weasley? ¡Por Merlín Potter! Ellos ni siquiera las conocen o reconocen ya. No siguen ninguna de las antiguas reglas o leyes ¡Ni siquiera respetan nuestras tradiciones! A ti puede parecerte normal y quizás hasta bien, pero para quienes nacemos entre ellas se considera una de las mayores blasfemias al linaje mágico. Eso es no respetar en enlace mágico. Estoy seguro de que ni siquiera tienes idea de cómo se lleva a cabo un cortejo apropiado o los porqués para cada uno de sus diferentes estilos. Se lo dije. Le dije que esto sería un tremendo y enorme desastre pero, ¿me escuchó acaso? Nooo. 'Todo saldrá bien', eso es lo que dijo ¡Por las barbas de Merlín! ¡Esto será horrible! ¡Demonios!

—¡Malfoy!

—¡¿Qué?!

—Cálmate. Primero iremos a lo del abogado y luego hablaré con tu madre. Tengo que hacer esto y sé que debo hacerlo bien. Si tengo que aprender algunas cosas, lo haré. No te preocupes por eso. Créeme —dijo mirándole de frente a los ojos—, haré lo que deba hacer para que todo este teatro salga bien.

Y extrañamente, Malfoy le creyó. Su voz sonó tan, sincera, tan calma pero a la vez algo preocupada... por él. Hacía ya mucho tiempo que nadie se preocupaba por él. Solo por él, por Draco.

—Tomará tiempo.

—Lo sé. Tenemos tiempo. Tranquilízate —le contestó.

Se miraron en silencio. Algo se hubo quebrado entre ellos.

De pronto y de la nada le llegó a ambos la consciencia de que, en verdad, en verdad lo harían y que, en VERDAD sería total e irrevocablemente definitivo y que, lo quisieran o no, ambos debieran de trabajar para un mismo frente. Que serían... pareja. Para el mundo y para ellos.

—¿Señor Potter?

—Hmm... ¿Eh? ¿Sí? —contestó Harry sobresaltado.

—¿Hay algo más que pueda hacer por usted?

—¿Eh? sí, sí. Necesitaré de hecho una bolsa sin fondo de las cámaras Potter y los informes por duplicado de toda la contabilidad. Un informe detallado de cada objeto mágico del que soy dueño y un resumen de todas y cada una de las inversiones que llevo hasta el momento.

—Muy bien...

—Y, con respecto a la pregunta de antes. Cualquier ganancia, regalía, dote o pago será invertido directamente a las cámaras Potter.

—De acuerdo. Así se hará.

—Y, Gaiblin.

—¿Sí, señor?

—Fue bueno volver a verte, amigo —dijo Harry con una ligera sonrisa suave que fue correspondida inmediatamente por una gran sonrisa dentada sobre la cara arrugada.

—Fue bueno verle también, señor Harry —dijo entonces el duende haciéndole una reverencia marcada para luego tomar algunos papeles y duplicarlos con un simple chasquido—. Éstos son los resúmenes e informes —otro chasquido—, por duplicado de la contabilidad. Iré a buscar el informe de los objetos a la parte de tesorería y su bolsa señor. Con su permiso —dijo, ya caminando hacia la puerta.

Harry asintió y el duende se fue.

Y nuevamente ambos jóvenes hombres se quedaron en un incómodo nuevo silencio. Hasta que, harto de ello, el moreno lo rompió.

—En verdad lamento haber dicho eso sobre la dote. Sabes que no tenía ni idea de lo remotamente importante que era, que es.

Draco suspiró. Él ya lo sabía. Hasta había pensado que lo había aceptado. Al parecer no fue tan así. Sabía que no toda la culpa era de Potter tampoco. Él había sobre reaccionado teniendo en cuenta que ya sabía de antemano que Potter no tendría ni idea de nada y de lo despistado que solía ser a todo eso de las reglas y leyes.

Suspiró.

—Lo sé. Lamento haber sobre reaccionado. Sé que no sabes nada de esto. Es solo... Es todo —volvió a suspirar mientras llevaba una mano a su cara y se apretaba fuertemente el puente de la nariz—. Esto en verdad lo es todo para nosotros. Lo significa todo y, la posibilidad de fracasar aún es tan grande que...

—Lo entiendo. O al menos creo que lo hago. Me esfuerzo por hacerlo además...

—Aquí tiene señor. Muy bien. Espero verle pronto joven Harry —dijo Gaiblin.

Harry asintió.

'De acuerdo' -se dijo-. 'Esto en verdad está pasando, ¿cierto?'

—No te olvides de darles un beso de mi parte a ambas y... aumenta las protecciones en ambas cuentas —el duende asintió.

—Bien... primero entonces, vamos con el abogado —dijo Harry a Malfoy—. Nos vemos pronto Gaiblin... que el oro fluya, y tus arcas se llenen, amigo.

—Lo mismo a usted joven Lord. Hasta pronto señor Harry. Adiós señor Malfoy.

Ambos inclinaron sus cabezas a señal de saludo al salir y marcharon a su siguiente destino.

Harry sentía que ese sería otro día muy pero que muuuy largo. Apenas iban siendo las cinco y él ya estaba mareado y exhausto, lleno de información que aún debía procesar y sabiendo que aún faltaba mucho más por llegar.

Definitivamente, un día largo. Un día muuy largo.

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En lo del abogado de los Malfoy fue entonces el turno de Harry de ser el susodicho 'espectador' . Escuchó atento y pacientemente como el rubio manejaba las inversiones, los negocios y las afiliaciones, así como las pérdidas y demáses arreglos varios, y tuvo además que reconocer que no lo hacía nada mal... pero le faltaba algo que no se aprendía y que era vital en todo eso; instinto.

No que pensara ni soñara meterse en la charla que estos hombres llevaban. No. No era su lugar ni su problema. No aún al menos.

La mayor parte de lo dicho por el rubio eran sugerencias, bastante acertadas eso sí, de parte del hombre que se podía ver que conocía bien todos esos tantos negocios familiares y a la familia en sí.

Luego de un buen rato dando vueltas, Draco llegó por fin a contarle la 'enhorabuena', y el señor Dickolson les instruyó a ambos cuales serían los acuerdos legales pre nupciales a realizar. Todo lo referente a la dote, el acuerdo de los términos, el del dinero a vincular... e incluso y ante todo, el acuerdo sexual.

Oh sí, había un contrato específicamente diseñado para poner por escrito y asentado las estipulaciones, exigencias y avenencias en ello también. Glorioso.

La cara de Harry se elevó al menos dos tonos sin poder evitarlo.

No tenía sentido para él ¿Pero qué demonios lo tenía desde que estos dos rubios aparecieron de nuevo en su vida? Nada. Exacto.

¿Por qué demonios debía él de estipular y dejar así, asentado, cuántos días a la semana debieran de tener sexo? ¿Acaso eso no se debía de dar naturalmente? ¿Porqué debería de dejar por escrito lo que estaba y no estaba dispuesto a hacer, hacerle o que le hicieran? Eso no lo sabría hasta llegar a dicho momento... Oh, esperen, claro, en ese caso él no querría nunca y ya no habría modo de joderle para la tan ansiada descendencia. Oh sí, pero sería mortificante más difícil de lograr porque, vamos, el moreno no soñaba ni de cerca en comenzar a rogarle al maldito rubio por un polvo que solo le convendría a él a la larga.

Pero más allá de todo ese sin sentido para él. Harry se encontró absolutamente sin habla cuando de pronto y de la nada, el rubio salió diciendo que le dejaba en claro y asentado que él estaría a su entera disposición para cuándo y lo que él fuera que quisiera.

Incluso el abogado intentó hacerle poner algún tipo de tope. Draco sin embargo se mantuvo en cauce... y eso solo logró que el moreno se despistara aún más.

Sin dudas ESO sería algo a tratar un poco más en privado con él.

¿Acaso creería que lo tendría como un objeto? ¿Un esclavo, tal y como había dicho antes? Aunque esto último Harry creyó lo dijo en otro sentido él ya no daba nada por cierto. Además, simplemente no podía ni imaginarlo, ¿él? ¿Draco Malfoy se rebajaría a eso? ¿Así cómo así?

'¿En que demonios me he metido ahora?' -se preguntó no sin resignación.

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La reunión llegó a su fin y Harry apenas logró contenerse para salir corriendo de aquel horrible lugar. ESO, sí que había sido demasiado para él.
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