28 de octubre de 2011

Descubriéndonos... capítulo 6

DISCLAIMER
Los personajes pertenecen a S. Meyer y la historia es de mi autoría.


                                                            “Lo entendí”

-Idiota- mascullé.
-Sí. Pero en ese momento yo de verdad me sentía así. Quizás fue por eso que me afectaron tanto sus palabras.
-¿De verdad? Nunca me lo habías dicho.
 Al parecer había aún unas cuantas cosas que no nos habíamos dicho.
Ella se encogió de hombros mientras continuaba esquivando mi mirada.
-Si mal no recuerdo el primer intento fue algo bochornoso- dije tras su silencio. Ella soltó una risita.
-Sí, lo fue... Primero nos miramos y nos reímos. Luego te acercaste y antes de terminar hiciste el ruido de un sapo por lo que estuvimos otros cinco minutos destornillándonos de la risa.
-Sí, bueno. Mi excusa es que de verdad estaba nervioso. Y luego tú me atacaste.- señalé.
-¡Hey! No te ataqué. Sólo quise intentarlo antes de que nos volviéramos a reír.
-Seeee… pero en vez de eso chocaste mi nariz y luego mi frente.
-Sip… fue un desastre. Bueno, no del todo…. Al final.
-Jajaja, sí es que me hiciste enojar.
-¿Por?
-Es que me estabas haciendo quedar como un tonto.
-No quise eso.
-No importa- dije- sé que fui un poco rudo.
-No… estuvo bien.
-Gracias, creo.
*Flashback*
Estaba… estaba hecho un lío.
Estaba emocionado, enojado, ansioso, frustrado y… bueno un poco excitado.
Bella acababa de terminar de chocar mi frente cuando en un rápido movimiento moví mis manos a su cara para que no se alejara y la acerqué a mi rostro con fuerza. Ambos nos quedamos mirándonos sin movernos. Luego ella comenzó a querer alejarse y la dejé ir. Porque ni yo mismo me creía lo que acababa de hacer.
-Eso fue ¿Un beso?- preguntó ella poniendo los dedos sobre sus labios.
-No- no reconocí mi voz, ni mucho menos por qué dije eso, así que me aclaré diciendo- eso fue un pico.
-¿Un pico?
-Sí, es sólo un simple roce de labios, nada más.
Silencio.
-Y… ¿Y hay otros besos?- preguntó incómoda mirando al suelo.
Yo me sentía estallar. Las palabras salían de mi boca sin siquiera pasar por mi mente. Y al parecer mis movimientos también.
Le giré el rostro para que me mirara y dije con una voz grave, medio ronca y gruesa, desconocida para mí hasta entonces.
-Sí. Hay más besos. Está el pico- dije acercándome a darle uno… eh, otro- Está el beso en los labios- esta vez no me moví-, y está el beso con lengua, “El beso francés” como le dicen.
-Oh…
-¿Bella?
-¿Mmmhh?
-¿Quieres que te muestre ambos?
Ella abrió los ojos como platos pero no dijo nada. Yo esperé mi respuesta mientras me dedicaba a acariciarle suavemente sus pómulos con apenas un roce suave de las yemas de mis dedos.
-¿Edward?
-¿Mmmhh?
-Sí quiero.
-De acuerdo- dije tras unos segundos en los cuales me dediqué afanosamente a recuperar mi voz tras la sorpresiva emoción.
Acerqué mi rostro muy lentamente hacia el suyo y uní nuestros labios. Lento, demasiado lento y suave comencé a mover mis ansiosos labios sobre los suyos abriendo mi boca en el proceso solo un poco. Presionando y alejando. Después de todo también era mi primera vez y quería hacerlo bien. Me puse casi eufórico cuando sentí que Bella comenzaba a responder a mi beso, imitando con reverencia y casi con miedo, mis movimientos, abriendo y cerrando sus hermosos labios en el camino.
¡Maldición! ¡Tenía una erección! ¡Justo ahora! Daaaah- me dije a mi mismo- exactamente por esto es que es justo ahora- me reprendí.
OK. No era raro, tenía mis saludables catorce años y sinceramente mis hormonas estaban completamente locas desde hace algún tiempo, pero de verdad, de verdad que no quería arruinar esto, era importante para ambos así que hice lo único que tenía opción de hacer. Me concentré sólo en el beso tratando con toda mi fuerza de bloquear lo demás.
Sus labios eran increíblemente suaves y algo dulces. Su aliento era fresco, como fresas y menta, y me torturaba golpeándome en olas contra mi ahora muy necesitada lengua. Necesitaba un minuto.
Me separé muy despacio de ella casi renuentemente pero no solté mi agarre de su cara.
-Eso fue…-
-Wow- dijo ella aun con los ojitos cerrados- ¿E…Eso fue… el número dos?
-Sí Bella, yo…
-Edward- me interrumpió- por favor ¿Podrías mostrarme el número tres?
¡Santa mierda!
-Bella ¿Estás segura?- ella sintió- Mira, es que, el número tres. Bueno para mí también es mi primera vez en todos ellos y, este, bueno… por lo que me dijeron y he visto- aclaré- el número tres es mucho más… íntimo.
-Edward, somos amigos. Nos conocemos desde siempre y, de verdad que si lo quiero- dijo bastante convencida por lo que vi-. Quiero que mi primer beso de verdad sea especial, y TÚ eres especial para mí. Me quieres y yo te quiero, no creo que pudiera ser mejor, tenemos la confianza necesaria para no avergonzarnos si resulta ser raro y además así lograríamos recordar siempre nuestro primer beso como algo lindo y especial con alguien que estamos seguros de que sí nos quiere sin dudas ¿No lo crees?
-Gracias pero…
-¿Pero?
-Bueno es que la verdad que me da algo de pena. Es íntimo y… pasional. No sé si deberíamos.
-Está bien si no quieres Ed, no importa- dijo mirándome con una sonrisa.
A mí no me engañaba para nada. Bella se sintió rechazada, yo notaba el dolor casi imperceptible en su mirada.
-No Bella, si quiero… lo deseo- dije sobrecogido porque la realidad era esa, que yo realmente quería besarla así.
Y lo hice.
Acerqué nuevamente su rostro al mío y comencé como en el segundo suave pero insistente. Bella comenzó a responder luego de la sorpresa inicial y yo… y yo me dejé llevar. Me rendí literalmente  mis emociones y solté mis rindas.
Abrí los labios bajo el dulce asalto de los suyos probando cada parte exterior de su boca y cuando ella al fin se animó a abrir la suya no le di tregua. Introduje mi lengua en ella como si la vida se me fuera en ello ejerciendo un poco de presión para que se abriese un poco más. Y lo hizo, vaya si lo hizo.
No sólo los abrió, sino que su misma lengua salió al encuentro de la mía, sorprendiéndome, deleitándome, calentándome. Juntas se pelearon en una danza erótica tan vieja como la historia misma. La pelea no tendría nunca ganador era simplemente un pase para ver quien por omentos podía tomar más del otro. Su sabor exquisito perlaba en toda mi boca, enloqueciéndome. Estaba ciego. Estaba sediento… de ella. Presioné, succioné, lamí y froté su lengua con la mía y sus labios con los míos, sintiéndola encada centímetro de mi piel, embriagándome de placer.
¿Cómo es que un simple beso podía lograr tales cosas?
Y ahí mismo estaba mi respuesta. Este beso no era simple.
Este beso era infinito y complejo, como nosotros, pero con una tormentosa cantidad de emociones entremezcladas y agregadas. Estábamos perdidos en ellas. Sobrepasados por ellas. Guiados por ellas. Ahogados.
No tuve idea de cuánto tiempo pasó, sólo sé que fue bastante.
Ambos estábamos totalmente acalorados y desenfrenados, pero también nos estábamos quedando sin aire en nuestros muy necesarios pulmones tratando de obtener bocanadas de él en la boca y aliento del otro, tratando desesperadamente de no perdernos soltándonos.
Este beso fue demoledor- pensé.
Reticentemente me fui alejando de ella cuando la presión de respirar profundo me sobrepasó y aun así no lo hice del todo. Fui cerrando mi boca y pasé de un beso feroz y abrasador a darle suaves y calmantes picos en toda la extensión de sus ahora muy húmedos e hinchados labios. Nuestras inhalaciones por aire eran casi frenéticas y erráticas. Yo la observaba, pero ella aun no abría sus ojos, quizás tratando de retener el momento, no lo sé. Yo al menos no lo necesitaba… este beso, mi primer beso, lo tendría tatuado en mi piel, en mi mente, en todo mi ser de ahora en más y para siempre…
*Fin del Flashback*

-Dios, no tengo idea de cómo no morí entonces de una tremenda y rotunda taquicardia. Fue uno de los momentos más hermosos, intimidante, devastador y embarazosos de mi vida- dijo ella ante el recuerdo.
-¿Tú? Pero si fui yo el que hizo todo. Ese beso podría haberlo arruinado todo, fui un tremendo y calenturiento idiota.
Bella inclinó su cabeza de manera claramente interrogatoria y dudosa a la vez. Ahora tendría que explicarme.
-Bueno, quiero decir… aarrrgg. Mira, si bien tú lo habías pedido, la respuesta podría haberse debido enteramente a la excitación del momento y e ser así no sería completamente válida, así que… Así que quizás tú podrías haberte enojado conmigo pensando en que me había aprovechado, que simplemente hubieras decidido alejarte de mí ya sea por vergüenza, enojo, o lo que fuese.
Hubo unos minutos de extraño y tenso silencio entre nosotros. Al ver que Bella seguís sin decir nada volví a hablar.
-¿Entiendes Bella? Fui estúpido porque pude haber corrido el riesgo de perderte… y esa no es una opción viable para mí- nunca lo fue, pensé con ironía para mí-. Ni ahora, ni nunca.
Bella sólo se limitó a observarme. No sabía que más decir.
Opciones y planes se barajaban, formaban y eliminaban en mi mente a tal velocidad que de seguro me terminaría quemando demasiadas neuronas como para que siquiera pudiera llegar a graduarme. Quedaría tonto por Bella… Pero lo haría contento mientras fuese mía.
De pronto vi como la mirada de Bella cambiaba, y yo reconocía esa mirada. Ella estaba calculando algo y no tenía idea de que su rostro reflejaba la concentración de estar sopesando todos los pros y contras de sus ideas.
¡Diablos! ¡Cómo me gustaría leer mentes en momentos como aquellos!
-¿Edward?- susurró.
-¿Sí?
-¿Edward?
-Sí Bella ¿Qué sucede?
Ella sacudió la cabeza antes de contestar un insípido y poco- nada- creíble: “No nada”.
-Bella me ofendes… Yo ya te he dicho todo de mí- bueno eso es prácticamente cierto ¿no?-, y aquí estas tú dudando.
-Ok, pero no empieces a sermonear ¿Sí? –Suspiró- ¿Cuál crees tú que sería el mejor de los tres?
¡WTF!
Dioooooossss. Si hubiese sabido que me iba a dar a elegir a mí entre sus tres odiosos- para mí- candidatos me habría pegado los malditos labios con pegamento rápido. Opté por la clásica evasión.
-Eh… Creo que eso deberías de decidirlo tú.
-Sí, pero… Bueno yo no quiero hacer daño a nadie así que ¿Y si en algún momento alguno de los dos se… engancha demás? Yo estoy conscientemente preparada para no hacerlo, pero… y si él, sea quien fuere, comienza a sentir algo más por mí ¿Cómo me podría dar cuenta? ¿Y cómo podría evitarlo? Tu eres hombre ¿No? ¡Ayúdame!- exclamó entrando en un claro momento de ansiedad- ¿Qué es lo que podrías odiar de mí?
-NADA.
Simplemente no pude detener a mis cuerdas vocales a tiempo como para que no formaran aquella tan simple y a la vez tan significativa palabra. Ella era perfecta... Con el pequeñísimo detalle de que era perfecta sí, pero para mí. Bella bufó y golpeó la colcha con un puño en clara y más que evidente señal de frustración.
-Ya Edward, soy una idiota, no debí de haberte dicho nada ¿Es que no puedes ver que de verdad esto es importante para mí?
Carajo. Y encima se enoja, si supiera, si tan sólo me atreviera a correr el riesgo de que supiera.
-Sí Bells, sé que es muy importante para ti, pero ¿No crees que deberías de esperar a encontrar a la persona indicada y todo eso y compartir todo esto con ella?- dije aferrándome a mi última esperanza de réplica.
-No.
La contestación fue dicha en un tono claro y rotundo que no admitían variantes ni réplicas de ningún tipo. Me desconcertó. No había pensado en que estuviera tan, pero TAN decidida. Sí que lo quisiese, pero que a la vez también al menos albergara algún tipo de duda. No fue así.
-¿No?- sí soy idiota, tuve que preguntar.
-No. Mira Ed yo te quiero mucho… pero eres hombre y parece que no lo entiendes. Primero, estoy harta y segundo… estoy harta- sonreí ante aquello-. La verdad es que estoy, o al menos me siento condicionada por mi virginidad. Ya te lo he dicho, tengo hormonas. Y además quiero explorar, tengo curiosidad y todo eso ¿Por qué es tan diferente con los chicos? A lo único que aspiro es que mi primera vez sea “algo” especial, sólo “algo”, nada wow en realidad. Lo único que quiero es sentirme segura y apreciada, quizás hasta un poco querida con quien sea que esté, nada más ¿Es tanto pedir? Luego podré simplemente disfrutar  abiertamente de mi sexualidad cuando, donde, como y con quien quiera. En este momento lo único que me detiene en ir a un bar, emborracharme y dejarme follar por el primero que quiera es que me conozco a todo el maldito pueblo este y que no hay un puto y jodido bar cerca y decente por aquí que sea frecuentado por menores de cincuenta.
Carajo… Carajo, carajo, carajo.
Bella estaba que ardía aparentemente. Estaba desesperada, y si lo que dijo lo entendí bien –que sé que es así- sólo quiere un polvo. Sexo.
La idea que había rondado en mi cabeza desde hacía rato cobró vida y fuerza e una manera condenadamente atroz. Respiré hondo. Era ahora o nunca y era a todo o nada. Al parecer con Bella nunca eran cosas a medias tintas. Sacudí la cabeza para despejarme y temeroso como la mierda hablé.
-Bella ¿Has pensado… quizás…?
-¿Sí?-  preguntó dudosa al ver que no continuaba.
No. No podía hacerlo. Mierda ¿Quién hubiera pensado tan pero taaaannn cobarde? Yo de seguro no… hasta ahora. Volví a suspirar por millonésima vez en este día largo e infernal. La verdad es que hasta esto de los suspiritos ya me estaba cansando. Lo malo es que no lo podía evitar ¡Si hasta parecía niñita con ellos!
-Creo… Creo que deberías de ver cómo te sientes con cada uno y luego decidirte- Susurré. Esto jodía, era como apuñalarme a mí mismo.
Ella se me quedó viendo de una forma que no supe cómo demonios descifrar y luego fue su turno para suspirar. Carajo, joder, mierda ¿Qué rayos nos estaba pasando? Siempre habíamos sido de lo más confiados y sinceros entre nosotros, pero hoy, hoy era totalmente diferente. No estábamos a la defensiva, pero sí como recelosos o algo así, ambos. Y los suspiros. Los de ambos. Sentía que los de ambos tenían como el mismo matiz, lo había notado. Era anhelo. Por mi parte yo sabía muy bien lo que quería, lo que anhelaba ahora con cada célula y partícula de mi corazón, a ella, toda ella. ¿Pero y Bella? ¿Qué anhelaba ella? A parte de una relación sexual experimental a corto plazo, claro. No lo sabía. Por primera vez en años estaba perdido entorno a lo que ella quería y pensaba.
De pronto se me ocurrió algo.
Yo la anhelaba y quería a ella, sí, pero más que nada y por sobre todo yo quería su amor, el cálido y dulce amor de mi Bella. Y vuelta a mis eternas dudas ¿Y ella? ¿Sería posible, quizás algo probable, que ella en el fondo también anhelara amor al final? Sí, yo creía que sí… muy probablemente.
Bella como ya había dicho, no era de términos medios y debe de ser por eso que esto le estaba costando tanto. Ella no quería sufrir y con lo que pretendía al fin y al cabo eso era más que probable. Y al mirarla bien lo supe. Ella lo sabía… y lo aceptaba ¿Entonces? Ya me estaba perdiendo en todo esto. Aaargg- gruñí internamente. Y caí. Repasé todo lo que se dijo y cada una de sus miradas  y caí ¡Claro!  Como siempre, no se trataba de ella. Simplemente o que ella quería evitar a toda costa es que la otra persona involucrada no resultase lastimada por su culpa.
¡Ja! Mi mente estaba trabajando a un ritmo y velocidad tan atroz que mucho temí que en cualquier momento comenzara a de verdad echar humo por las orejas o algo así.
-Bella- le llamé calmadamente después de mi extensivo y veloz análisis de la situación-. Al fin lo entendí todo.
-¡¿Qué?! ¿Qué… qué es… qué es lo que entendiste E- Ed?- tartamudeó.
-Escúchame ¿Sí?- ella sintió- Se cómo te sientes con todo esto de las hormonas y los cambios y sé, pr experiencia, que las chicas siempre tienen mayor control de ello que los hombres, al menos en gran parte. Sin embargo, llega el punto en el que “necesitan” algo, como cualquiera, que no es malo. También entiendo tus otros puntos- agregué-, lo del tiempo, la edad- que déjame decirte que no es para nada “tarde”, por así decirle-, y el resto- Hice una pausa- El problema real aquí es que tú no quieres algo medianamente normal y especial con alguien que no quieres que te importe porque si tú demuestras algo o comienzas a sentir algo, huirás.
Ella quiso interrumpirme en ese momento pero le pedí que me dejase continuar, y así lo hizo.
-No digo que huyas por miedo, al menos no por ti. Tú sabes bien que de alguna manera esto se va a complicar y que saldrás afectada… y por lo que veo eres totalmente consciente de ello y eso quiere decir que estás lista para hacerle frente, sin embargo, lo que no quieres y aceptas, es correr el riesgo de que la otra persona llegue a sufrir por tu culpa… ¿No es así?- dije mostrándome seguro y comprensivo con ella. Eso no iba a cambiar, yo siempre sería lo que ella necesitase que fuera.
Y rogué a todos los santos por no haber estropeado todo.
Por un instante pensé que Bella comenzaría a gritarme como hubiera sido habitual, y a echarme por decir algo tan cursi sobre ella, por lo que me vi muy sorprendido cuando ella sólo se limitó a echarse a llorar. Instintivamente me acerqué y la abracé. Estuvimos así unos cuantos minutos más hasta que por fin después de un muy tembloroso y revelador suspiro habló.
-Sí, Ed es así- esperó unos momentos más antes de continuar hablando- Es que… Tony es muy lindo conmigo y sé que puede llegar a querer algo más si yo me meto con él. Jacob, bueno es Jacob, pero como ya te dije no estoy segura de que quiera que él sea el primero, no creo tenerle ese tipo de confianza. Y Lee…- suspiró ¿Qué significaba eso? ¿Qué era aquello?- Bueno Lee de verdad me gusta… es una hermosa persona y no quisiera terminar hiriéndola de ninguna manera.
Tragué en seco. ¿De verdad iba a tener competencia? ¡Carajo que puto engreído me he vuelto!
--Dime ¿Tú sólo quieres eso? ¿De verdad no quieres nada más?
Aquí voy- pensé para mí.
-No, no por ahora- aquello de nuevo me sorprendió pero logré conseguir ocultarlo a tiempo de ella. Lo analizaría más tarde.
Ahora sí. Respiré hondo, muy, muy hondo antes de hablar. A causa de ello mi vos sonó más ronca de lo habitual y normal en mí. Aquí voy.
-Bella… ¿Has pensado en mí?
-¿Q… Qué?- dijo confundida tras una leve pausa.
-Lo que oíste ¿Has pensado en mí?

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