28 de octubre de 2011

Descubriéndonos... capítulo 8

DISCLAIMER
Los personajes pertenecen a S. Meyer y la historia es de mi autoría.


“Descubriéndonos”


-¿Ed?- preguntó “esa” voz.
Así fue como noté como todo el mundo en la cafetería me miraba asombrado. Luego miré a Alice y sentí de culpa y lástima por verla con la mirada vidriosa y tratando de contener las lágrimas, aunque no tanta ya que aún recordaba lo que me había dicho. Vi como Emmet negaba con la cabeza y como Rose me miraba despectivamente. Ok eso fue recíproco, la chica era una bruja. Y por último… Por último me giré a ver a Bella quien tenía una mirada tan sorprendida como triste. No pude evitar notar como detrás de ella se asomaba el tal Tony retándome con la mirada. Idiota. Como si me fuera a alejar de MI Bella por miedo a ese mocoso.
-Ed- volvió a llamar.
No podía hablar ahora, la bronca me consumía así que hice lo único sería capaz de tranquilizarme en un momento así. Me erguí alejándome de la mesa, tomé mi mochila y me encaminé hacia la salida tomando en el camino la mano de Bella y llevándola conmigo. Ella como siempre entendió lo que buscaba por lo que no dijo nada y se dejó llevar, pero al parecer el idiota de “Tony” no captó nada porque antes de que saliéramos dijo casi gritando:
-Oye ¿A dónde rayos te crees que te la llevas a Be…?
-¡Cállate!- le grité volviendo a ganar audiencia mientras me giraba para fulminarlo con la mirada- y lárgate- dije ahora más bajo pero igual o más de amenazante. Escuchó.
-¿Qué? ¿Pero quién te crees que…?- comenzó.
-Adiós Tony- le interrumpió Bella evitando dos cosas a la vez. La primera que el siguiera con sus idioteces y la segunda de que yo le pusiera el puño que ya tenía formado en medio de su bonita cara y de paso le demostrara así quién me creía que era ¡Ja!
Sí, lo acepto, estaba un poquito loco. Pero bueno ¿Quién no sé puso un poco loco de celos alguna vez? ¿Eh, eh?
¡Genial! Ahora peleaba conmigo mismo- bufé.
-Beeellaaa- dijo Tony bien alto en forma de reproche y lamento al mismo tiempo mientras continuábamos alejándonos.
-¡Dije adiós Tony! ¡Luego hablamos!-contestó MI Bella sacando a relucir su hermoso carácter sin siquiera girarse a verlo y saludándolo con una mano en señal de despedida.
Caminé y caminé sin siquiera estar muy seguro de donde iba. Y, a pesar de que iba algo rápido, Bella no se quejó y se apuraba por seguir mi ritmo.
Pronto mis pies tomaron decisión propia y me llevaron, perdón, NOS llevaron a la parte trasera del gimnasio donde había unos viejos laboratorios que ya estaban fuera de uso por lo que aquella área siempre estaba desierta. Paré abruptamente y sólo me quedé ahí. Mirando sin ver. Escuchando sin oír. Sintiendo… Tan sólo sintiendo.
Pasado un buen rato, bueno al menos eso suponía ya que sentía el cuerpo agarrotado, noté que estaba dentro de uno de esos laboratorios con la cabeza apoyada en el regazo de Bella mientras ella me acariciaba suavemente el cabello y tarareaba algo que no logré definir.
Lentamente fui abriendo los ojos y los agité varias veces para despejarme.
-¿Ya estás mejor?- me preguntó con voz dulce.
-Sí- hice una mueca-, eso creo.
-De acuerdo ¿Quieres volver?
-No. Pero puedes volver tú si quieres.
Sentí sonar la campana a lo lejos y abrí lo más que pude los ojos.
-¿Bells? ¿Hace cuánto qué estamos encerrados aquí?- le pregunté casi con temor a la respuesta.
-Mmm… Cómo unas tres horas ¿Por qué?
-¿Y encima lo preguntas? ¡Deberías de haber vuelto a clases!- dije exasperado a lo que ella bufó.
-Ya déjalo ¿Sí? Ya sabes de antemano lo que diré ¿Vamos?- dijo de lo más sonriente.
Yo sólo moví mi cabeza en señal de rendición. Y luego asentí.
Esperamos hasta que los ruidos y gritos del tumulto estudiantil descendieran y luego caminamos hacia el único auto que quedaba en todo el estacionamiento. Subimos y arranqué sin rumbo definido.
-¿A dónde vamos?- preguntó ella después de unos minutos, cuando notó que este no era el camino ni a su casa ni a la mía.
-Estaba pensando… En ir al claro ¿Te molesta?- pregunté medio triste de que dijera que sí.
-No, está bien, sólo que hoy no puedo regresar muy tarde ¿de acuerdo?- dijo poniéndose un poco roja al final.
Sólo asentí.
Llegamos unos veinte minutos después. Todo estaba tan hermoso como siempre. Este claro era “nuestro” claro. Lo descubrimos una vez en la que fuimos de campamento con mi familia y Bella nos acompañó. Ese día estábamos escapando de Emmet que quería probar a ver a cuantos podía tirar al río antes de que le dolieran los brazos. Sobra decir que el muy tonto se quedó con las ganas ya que luego de tirar a Alice la enana lo acusó y nuestros padres se enojaron tanto que lo dejaron encerrado todo el día en la carpa, pero bueno eso nosotros no lo supimos hasta después cuando regresamos, mientras tanto nosotros huyendo del grandulón nos adentramos en el bosque riendo y corriendo- y Bella cayendo como siempre-, hasta que de pronto los árboles quedaron atrás y un mágico claro lleno de diversas flores se irguió ante nuestras atónitas miradas.
Sin decirnos o preguntarnos nada ambos supimos que este sería nuestro secreto. Y así fue. Seguramente no éramos los únicos en conocerlo pero al menos tuvimos la suerte de que cuando veníamos nunca nos cruzamos a nadie.
Caminamos en silencio y nos sentamos en el medio del claro disfrutando y admirando el maravilloso paisaje.
El viento era suave e increíblemente cálido. No dijimos nada. Nos limitamos a estar, a existir y asentir.
Mientras la brisa movía nuestros cabellos, as nubes se movían en sintonía dejando de vez en cuando pequeños huecos por donde se colaban algunos débiles rayos de sol. Las flores silvestres adornaban cada centímetro dl lugar mezclándose entre sí con una gran variedad de tonos y colores completando así una imagen que terminaba resultando un deleite a la vista.
Poco a poco fui recostándome en la hierba fresca para poder contemplar el cielo y embriagarme de la paz y sencillez del momento. Cerré mis ojos y disfruté.
-Ed… Ed- oí que me llamaban- Vamos no te hagas.
-Mmm- murmuré aun en aquel perfecto mundo de sueños e inconsciencia.
-¡Ya Ed despierta!- gritó alguien a mi lado.
-¡¿Qué, qué?!- pregunté confundido mientras me sentaba de golpe.
-Ufff, hasta que despertaste, al fin. Vámonos que ya se me hizo tarde.
-Sí, sí- contesté medio atontado todavía.
Al parecer disfruté tanto que me quedé frito.
Acabábamos de llegar al coche. No era raro que pasáramos una tarde entera juntos y en silencio, entre nosotros las palabras a veces sobraban. Era la compañía lo que nos relajaba y calmaba. Lo que sí me extrañó era que Bella insistiera tanto con lo de la prisa, bien sabía yo que sus padres me adoraban y que no se quejarían de saber que ella había estado conmigo. A los cinco minutos de viaje entendí el porqué.
El celular de Bella comenzó a sonar y ella de repente nerviosa se apresuró a contestar.
-¡Hola!- exclamó alegremente. Mmm. Demasiado alegre-. Ajá…- sólo escuchaba lo que ella decía y me frustraba el no saber que ocurría- No, no estoy en casa- más risitas-… De acuerdo… mmhh… Sí, de acuerdo te llamo en un rato ¿Vale?- ella se sonrojó-…Mmmhh, claro… Sí yo tampoco… Muy bien, nos vemos llego pronto, bye.
Ooooooookeeeeeyyy… Definitivamente “esto” era raro.
La Bella de siempre me habría dicho inmediatamente quien era y que pasaba, en cambio, la Bella que estaba viendo se concentraba en mirar lejos por la ventana y en un completo silencio mientras se mordía el labio demostrando qué, o estaba nerviosa o estaba ansiosa… Quizás las dos.
Decidí no perderme en mis pensamientos y preguntar directamente.
-Te noto nerviosa ¿Pasa algo?- bueno, quizás no tan directamente.
-No.
-Beeeellaaa- dije dándole a entender a las claras que no le creía ni pizca.
Bufó pero aun así no dijo nada más. Esto ya me estaba cabreando.
-Te voy a decir por el simple hecho de que no puedo tener secretos contigo. Pero desde ahora te voy a pedir que te abstengas de cualquier tipo de comentario ¿Entiendes?- dijo volteando a verme. Yo asentí- Bien. Hoy tengo una cita con Lee- soltó de pronto.
Como una especie de acto reflejo mantuve mi cara de póker ya que obviamente no podía decir ni una sílaba de lo que estaba pensando.
Llegamos en tiempo record y por primera vez desde que tengo memoria no bajé a abrirle la puerta. Delante de mi Volvo había un Senda azul esperando por lo que ella bajó rápidamente murmurando un “Nos vemos, adiós Ed” antes de cerrar e irse caminando hacia el otro auto. Vi que ella corría a su casa y que en sólo unos cuantos minutos salía vestida distinta, más arreglada.
¿Por qué seguía ahí? Buena pregunta, no lo sé. No esperé más. Di reversa y luego coloqué primera para salir de allí a toda velocidad.
Esto se me estaba yendo de las manos. Tenía que actuar directamente o ya ni siquiera tendría la oportunidad. Por primera vez en mi vida decidí jugármela para ganar y no esperar ni a mañana.
Llegué a mi casa y subí de una corrida a mi recámara mientras gritaba un escueto “hola” al pasar para que sea quien fuera el que estuviera allí-. Me sumergí en una ducha renovadora y al salir busqué entre mis ropas dos mudas.
&&&&&&&
Había llegado hacía dos horas ya y todavía ni señales.
Una hora y media después- en la cual me quedé dormido olímpicamente- escuché un auto detenerse muy cerca de la entrada.
TIC-TAC, TIC-TAC, TIC-TAC.
Unos veinte, sí veinte, minutos después le escuché subir despacito la escalera y entrar a su alcoba.
Me moví rápido para que no llegara a prender la luz. Le tapé la boca con una mano para evitar que grite y le hablé velozmente al oído para que se calmara.
-Ssshh, soy yo Bella no grites.
-Ed… ¿Edward?- preguntó atónita.
-Sí Bella yo…
-¡¿Acaso estás loco?! ¡¿Se puede saber qué demonios haces en mi habitación a la madrugada y a oscuras?! ¿Cómo entraste? ¿Desde cuándo estás aquí? ¿Lo sabe Charlie? ¿Sabes que casi me da un infarto? ¿Le dijiste a Esme ya…?
-Basta- le dije colocándole nuevamente la mano sobre la boca para acallarla, obviamente no le gustó ni un poco porque me miró hecha una furia, pero sabía que si no hacía eso no iba a parar en un buen rato con los reclamos. Tomé aire.
-No estoy loco. Te estaba esperando. Entré por la ventana. Estoy aquí desde… hace unas tres horas- dije tras ver mi reloj- . Charlie no sabe que estoy aquí así que no grites. Lamento tu taquicardia y el susto. Y sí le dije a Esme- terminé sacando mi mano con lentitud.
-Uughh… Edward ¿Qué rayos pasa contigo hoy?- siseó- Si este es acaso otro de tus arranques posesivos yo…
-NO- dije de forma rotunda por lo que ella calló-. Ven- le llamé guiándola hacia la cama donde nos sentemos.
-Mira, te voy a plantear algo y quisiera que escucharas TODO antes de hablar ¿Ok?- ella asintió-  Bien. Primero que nada y como bien sabes nos conocemos desde siempre y en ocasiones más que a nosotros mismos- ella volvió a asentir-. Esto que voy a plantearte llevo pensándolo un buen tiempo ya y quisiera que me ayudaras.
-Lo que sea- susurró ahora intrigada.
-Aun no termino- respiré hondo-. Bella quiero ser yo quien te enseñe todo lo referido al sexo- ella abrió los ojos a tal punto que de seguro le resultaba doloroso, vi que iba a hablar pero la interrumpí justo a tiempo-. Ya sé lo que me vas a decir pero, lo cierto es que nos ayudaríamos mutuamente- ella frunció el ceño-, verás, esto es bastante vergonzoso así que sólo limítate a escuchar por favor- ella asintió- bien por ahora todo iba bien, pensé más animado-. Si bien ya sabes la lista de chicas con las que he tenido algún que otro rollo- hizo una mueca y yo otra por tener que nombrarlo justo ahora-, en fin, la cosa es que si bien ellas me han hecho “favores” yo muy, pero muy pocas veces los he devuelto- No era una mentira pero tampoco del todo exacta ya que las beneficiadas habían estado más que contentas pero eso no era lo que necesitaba decir ahora-. Lo cierto es que reconozco que cuando lo hice lo hice sin ganas por lo que resultó bastante mediocre hasta para mí, mi excusa es que yo no quería hacerlo pero bueno… Volviendo al tema, el punto es que en ese tema yo tampoco sé mucho por eso considero que de hacerlo juntos sería un beneficio mutuo. Digo yo tendría la oportunidad de aprender contigo que es lo que de verdad enciende a una mujer, donde tocar, como hacerla vibrar y tú probarías libremente un sexo seguro y sin compromisos- Ya está. Me muero de vergüenza pero ya está, gracias a Dios que está todo a oscuras, me dije.
La miré, ya que en algún momento de mi discurso había bajado la mirada y vi que Bella estaba en shock.
-¿Bella?- nada- ¿Bella?- nada otra vez- ¡Bells!- grité susurrando para no despertar a sus padres.
-¿Eh?
-Al fin… Pensé que iba a tener que llamar a Charlie y todavía no sé cómo iba a explicarle mi presencia aquí- dije tratando de distraerla. No funcionó.
-Edward… Lo que dijiste ¿Iba en serio?
¡¿Qué?! ¿Estaba de broma? ¿Con lo que me costó decir todo aquello y todavía pregunta?
-Por supuesto- dije serio.
-Pero… tú… ¿Y yo? ¿De verdad? No sé- bien al menos dudaba- No creo. No quiero hacer nada que pueda poner en peligro nuestra amistad. Y eso…
-No lo hará. Será un favor mutuo. Tú sabes que yo cumplo todos tus “requisitos”- dije sonriendo ante la palabra- Bells. Soy libre, estoy sano… Y te quiero- te amo dije para mí- puedes estar completamente segura de que te cuidaré por sobre todo y prometerte que será especial.
-Pero tú…
-Lo sé, te acabo de decir que tengo poca experiencia pero…
-¡No es eso!- la miré- Es que ¿Acaso no quieres hacerlo con alguien a quien ames?- sí, contigo, pensé y casi casi se me escapa- No- dije en cambio-. Sólo quiero lo mismo que tú. Quiero que signifique algo. Imagínate si no me enamoro nunca ¿Acaso quieres que termine como el tipo aquel de la película de “virgen a los cuarenta”- reí tratando de quitarle hierro al asunto y por suerte ella rió también.
-No lo sé. No quisiera sentirme rara o incómoda contigo luego.
-Bells. Soy yo. He estado en la mayoría de tus aparatosas caídas, he estado detrás de la puerta cuando te colocabas tu primer tampón para ir a la pileta y tú has estado conmigo cuando me cambió la voz y hablaba con voz de pito y cuando tuve mi primer sueño húmedo ¡Y encima me ayudaste a limpiarlo de madrugada para que nadie lo notara!- reí. Eso era cierto. Todo. Oh casualidad que mi primer sueño húmedo haya sido con Bella a mi lado.
-Cierto. Tienes razón- Síiiiiiiii- Pero…- ¡Rayos!-… es que no sé ¿Cómo?... ¿Qué?... – intentaba decir toda roja seguramente. No la veía porque no le había dado tiempo de encender la luz.
-Quieres… ¿Quieres que probemos?
-¡¿Qué, ahora?!- medio como que se asustó.
-No eso, tonta- reí para calmarla-. Creo que lo mejor sería ir paso a paso, digo podríamos comenzar con unos besos y luego ir dejándonos llevar poco a poco hasta sentirnos listos y seguros para lo último ¿Qué te parece?
Ella lo pensó unos segundos y luego asintió.
¡SÍ, GRACIAS DIOS, AÚN ME QUIERES!
-¿Edward? ¿Y qué pasará con las demás?- yo me tensé.
-¿Qué quieres decir?
-Digo, no quisiera estropear tus relaciones o lo que sea que tengas con ellas, pero… Tampoco me gustaría que estuvieras conmigo y a la vez con cualquiera de ellas- dijo muy bajito. Tonta Bella.
-No. Mientras estemos en esto te prometo que no estaré con nadie más pero…- y ahora era mi turno de preguntar- ¿Y tú? ¿Tú aún quisieras “experimentar” con otros?- me costó decir aquello de forma que sonara normal y no como que si lo hacía iba a matar al que fuera.
Ella dudó y yo temblé.
-No. No creo que me sintiera cómoda. Aunque lo cierto es que quizás llegué a algún beso, al menos para probar las diferencias – dijo suavemente. Yo quise gritar, putear, rugir… Pero me contuvo-. Sabes muy bien que eres al único chico que he besado y… Bueno ¿Te molestaría?
MIEEEERRRRDAAAAA.
Respiré hondo… MUY hondo.
-Bells, no voy a decir que no porque me conoces y sabes que mentiría- dije resignado- No, no me va a gustar nada, pero yo sé que a ti te hace falta vivir esas experiencias. Todas esas cosas son nulas para ti por ahora, la química, la calentura, la atracción, la pasión, la lujuria- el amor, agregué para mí-. Lo único que te pido es que si en algún momento decides hacer “algo más” con alguno de ellos porque quieres o porque te sientes cómoda o lo que sea, me lo digas inmediatamente para no continuar con esto- dije seriamente.
Era así. Por más que a mí no me simpatizase nada de nada la idea, existía la posibilidad de que a Bella le interesara alguien además de mí. Y yo tenía que hacer frente a ese hecho desde ahora.
-De acuerdo.
-¿Ed?
-¿Mmhhmm?
-¿Prometes ser enteramente sincero conmigo… Por más incómodo que sea?- Preguntó apenada.
-Absolutamente ¿Tú me prometes a mí lo mismo? ¿Decirme o pedirme cualquier cosa sin vergüenzas?
Noté que ella se mordía el labio y asentía.
-Lo prometo.
Pasaron unos cuantos segundos en completo silencio y luego ella suspiró pesadamente.
-¿Qué estamos haciendo?- preguntó ella más bien a sí misma.
-Descubriéndonos Bells, descubriéndonos- le respondí mientras me inclinaba y posaba suavemente mis labios sobre los de ella.
La besé con todo el amor que tenía. Con toda la pasión encerrada. Con todo el anhelo del mundo porque esto me saliera bien. Con miedo y desesperación. Y con toda la lujuria que me despertaba en el cuerpo cada vez que la tenía enfrente mío.

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