23 de noviembre de 2013

El Alina y su Cioară... 5/5

 DISCLAIMER 
Los personajes pertenecen a JK Rowling y solo la trama es de mi autoría.





PAREJA: Harry Potter/Charlie Weasley
RATED: ... MA...
SUMMARY: Cansado y confundido, Harry finalmente encuentra un lugar hacia donde escapar para intentar encontrar quién es... Quizás también algo más.
ADVERTENCIAS: SLASH/LEMMON/AU/EWE.

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'El Alina y su Cioară'
5/5

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Luego era entonces solo cuestión de esperar y ver...

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Tras susurrar por lo bajo 'Alina' a su traslador ya en mano, Harry comenzó a perderse en el habitual revuelo de imágenes borrosas que siempre le causaba ese método de viaje en particular. Y también como siempre concentrándose con toda su fuerza interna en el hecho de cuál sería su destino final y obviar por completo el amargo recuerdo que había sucedido hacía ya unos cuantos años atrás.

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—¡No puedo creer que realmente pienses que soy capaz de hacer eso! ¡Ni mucho menos puedo creer que me creas tan inútil! —gruñó el pelirrojo ya muy sacado de sí.

Y Harry lo intentó. En verdad trató de contener toda la ira, la frustración y la incomprensión que sentía... pero ya no pudo. Y lo perdió...

Con un gruñido que terminó siendo un casi grito por lo bajo Harry soltó la ola intempestiva de magia que él había estado conteniendo a mano de hierro desde el momento en que llegó y la discusión casi unilateral comenzó. Él no pudo ayudarse a sí mismo al control, estaba demasiado nervioso y contrariado como para lograrlo por lo que, aunque fuera muy a regañadientes, él aceptó el conforte de esos brazos fuertes que prodigaban contención en cuanto lo rodearon.

—Cálmate. Solo... solo cálmate. Está bien. Todo está bien... —escuchaba como si viniera desde un lugar muy lejano. El tono calmante de aquella voz hipnótica fue poco a poco penetrando en él.

El silencio comenzó a extenderse entre ellos y el abrazo se tornó incómodo para el vanagloriado héroe porque no quería el confort de aquel quien le había hecho llegar a aquel punto por tan solo no escuchar.

—Lo siento. En verdad lamento todo esto —dijo Harry ni bien pudo apartarse de aquellos brazos y alejarse unos cuantos pasos lejos de la misma tentación—. Mira. En verdad creí que... No. La verdad es que ni por un segundo pude creer que tú de entre todas las malditas personas fuera capaz de traicionarme y sí, sí me tomó más de un segundo el razonar que de hecho eras un mago fuerte y más que capaz de manejarte por tu cuenta sin depender del 'héroe' —dijo escupiendo el nombre—... pero no es por ti necesariamente sino más bien por la forma en que mi vida fue. Y lo sabes. Te he dicho prácticamente todo de ella y yo...

—Harry yo... —dijo el domador casi conteniendo el aliento al caer en cuenta en las palabras que había dicho sin pensar hasta hace tan solo unos momentos.

—No. Solo, no. Esto —dijo señalando no solo el desastre que había dejado su explosión de magia sino también al previo desastre hecho por pura furia que había encontrado en la cabaña que compartían ni bien llegó—. Todo esto —negó con la cabeza—. No me he sentido tan dolido, enojado y frustrado desde que la maldita guerra terminó. Y nunca creí que lo volviera a sentir justamente por y hacia ti ¿No lo entiendes? No me dejaste ni tan siquiera hablar Charlie. No me dejaste explicar. Nada de nada. Solo fuiste tú y tus gritos, tu enojo, tu dolor... todo fue tú desde el momento en el que llegué... Y estoy harto de eso. Es lo mismo que fue con Ginny y me asusta aceptar que la vi en ti y en toda tu irracionalidad. Vine a ti... vine tras de ti. Ni siquiera registraste el hecho de que me has reprochado por algo a lo que no tienes derecho alguno. Y sí, quizás te duele, ambos hemos estado bailando tontamente alrededor del otro pero ninguno ha hecho nada por lo que ningún reclamo es válido ni aceptable para ninguno de nosotros. No para mí al menos. Sí, besé a Viktor. Y también lo besé luego de que te fuiste aunque más no fuera por el agradecimiento que sentí de que me ayudara a hacerme ver todo lo que significas para mí, pero no somos nada y bien puedo hacer lo que se me da la regalada gana Charlie. Al igual que tú. No puedes hacer una escena como una reina del drama cuando no tienes porqué. Vine, vine con la intención de pedirte perdón por ese beso -aunque no tengo porqué- y a decirte que quería algo contigo... pero ahora no lo sé, en verdad no lo sé ¿ok? ¿Acaso tengo que esperar esto cada vez que creas ver algo que tú creas es así aunque no lo fuera? No lo creo. Tuve demasiados dramas ya en mi corta vida y fueron más que suficientes. Te quiero, sé que lo hago, pero si la posibilidad de estar juntos se ve cimentada en un temperamento que aborrezco creo que lo mejor sería solo dejarlo ir y cortar por lo sano con un distanciamiento temporal antes de que en verdad nos duela más a ambos porque yo también tengo mis límites -como verás- y no quiero que por una idiotez pudieras salir incluso lastimado.

—Harry...

—Lo siento Charlie...

—No —dijo el otro de manera firme—. No, por favor, dame el privilegio que yo mismo reconozco te he negado y escúchame solo un minuto —el siempre fuerte y compuesto pelirrojo no pudo evitar de ninguna manera el ruego que se le escuchó en la voz ni el suspiro de alivio ante el seco asentimiento que le siguió—. Reconozco que me perdí antes y que dije e hice cosas que no merecías... aunque me duela tienes toda la razón, no somos nada, aún... pero no creas ni por un segundo que te permitiré salir de aquí y perder quizás la única posibilidad de que haya un 'nosotros' cuando apenas acabo de oír que en verdad quieres algo conmigo. Algo que casi arruino —inspiró hondo y decidió ir al todo por el todo—. Sé que no es excusa alguna pero, no es lo mismo para ti que para mí... No, déjame terminar por favor —dijo apresuradamente en cuanto vio que el otro estaba dispuesto a refutar aquello—... Yo, yo no solo te quiero como tú a mí Harry. Yo me he enamorado de ti y, me perdí. No sabes, no tienes una idea de lo que sentí cuando fui a buscarte con la intención de hacerte saber como me sentía y arriesgarlo todo, solo para encontrarte en brazos de un hombre, un hombre que no era yo, besándote apasionadamente como si no hubiera mañana y... —sacudió la cabeza porque quería que esa maldita persistente imagen saliera pronto de su cabeza—. Te amo. No sé cuando pasó. Solo te vi un día junto al fuego, estabas riéndote y yo solo pensé 'Merlín, como amo a este hombre' y fue como 'Wow, no puede ser cierto ¿amor?', pero sí, lo es. Te amo y tuve miedo como no tienes idea ante la idea de decirte algo y que solo estuviera el rechazo. Temía al posible asco. No tenía idea de que tú...

—Charlie, hemos estado histeriqueándonos unos a otros desde hace 'meses'...

—¡Lo sé! Lo sé. Pero no podía creer que. Y hoy iba a... entonces te vi, los vi... Mierda. No quise cagarla pero lo hice y te pido disculpas porque sé que te dolió todo lo que dije. No puedo creer que realmente dije todo eso y que me haya comportado como una drama queen —dijo sonriendo incrédulamente haciendo a ambos reír por lo bajo.

—Yo...

—Por favor...

No, el fuerte e independiente domador no sentía ni la más mínima pérdida de dignidad al encontrarse prácticamente rogando porque el hombre al que había descubierto que amaba no lo dejase todo así y terminara solo viéndole partir.

—Ven aquí —susurró el joven moreno extendiendo la mano ante sí y esperando al otro para que se acercase a sí—. Te quiero, ya sé que ya lo dije pero lo hago. Sé que no es amor aún, no de la forma en que tú dices amarme, pero sé que puedo caer duro y hondo por ti en muy poco tiempo. Lo sé. Lo siento. También sé que no eres así y quizás es por eso que me descolocó tanto al ver ese arranque tuyo, ahora, yo sé que no suelo ser del tipo de persona de dar últimatum pero, en verdad creo que en este caso debe de ser. Esto tiene que ser cosa de una sola vez, Charlie. No podría nunca estar con una persona así. No lo hice con tu hermana y no lo haré con nadie. Ni siquiera contigo. Quiero una vida tranquila, o al menos tan tranquila como mi vida pueda llegar a ser siendo gay, domador en una reserva de dragones y aún el jodido 'salvador'. Lo digo de en serio. Tuve ya demasiadas cosas irracionales en toda mi puta vida como para elegirlo en una pareja. Y sabes como soy Alina, yo no soy de una noche. Mucho menos contigo, así que si lo intentamos sería en serio ¿en verdad estás dispuesto a eso? ¿a que solo sea yo de ahora en adelante?

—Harry, por si no lo has notado hace ya más de cuatro meses en que no me he ido a folladas de una noche. La última vez que lo intenté fue poco después de pensar 'eso' de ti y solo, no pude ¿bien? No podía seguir haciendo lo que estaba haciendo con alguien que no fueras tú. Solo te deseo a ti. A ti debajo de mí. Sobre mí. Dentro de mí y a mí dentro de ti —dijo con la voz enronqueciéndose más y más con cada palabra mientras se acercaba a aquel hombre que sentía le había robado toda razón—. Te deseo en mi boca y probar tu sabor. Sentir tu peso en mi lengua y tragar hasta la última gota de tu placer.

Harry observó completamente encendido y embelesado a aquel fogoso hombre ante sí mientras éste se le acercaba como felino a su presa antes de llegar a tan solo centímetros frente a él y dejarse caer sobre sus rodillas, a sus pies. Gimiendo cuando le sintió depositar un suave beso sobre su ya medio erguido pene aún por sobre la ropa.

—¿Me dejas probarte Harry? —ronroneó el otro sabiendo muy bien lo que hacía mientras una de sus manos ahuecaba con fuerza sus testículos cada vez más duros y sensibles.

—Yo...

Harry de pronto se debatía seriamente entre dejar que sus instintos se hicieran cargo y saciar su deseo ante el hecho de que, al hacerlo, podría estar jodiéndolo todo con quien en verdad quería intentar algo que les funcionase a ambos. Su oportunidad de ser realmente feliz.

—Te amo, y quiero que seas mío así como quiero ser tuyo. No más estupideces. No más peleas incongruentes e irracionales. Lo juro. Sé que puedo hacer que me ames, incluso tú me lo has dicho. Y eso es lo único que quiero. Que me ames. Que me ames y me dejes amarte como sé que te mereces. Quiero amarte con el cuerpo, la mente y todo mi corazón, amor.

—¿Quieres ser mi pareja entonces? —preguntó el moreno con una sonrisa de mil vatios cayendo sobre sus propias rodillas ante el hombre que sabía le robaría el corazón.

—¡Por Merlín, sí!

—Bien. Espero que hayas disfrutado bien tu soltería Alina... porque ya no te dejaré ir —gruñó el joven antes de solo abalanzarse hacia delante y reclamar esos labios que tantas veces había soñado en un beso duro y rudo que les dejó espacio solo para respirar aquel aire sobrante que el otro expirara.

Ropas pronto volaron y gruñidos y gemidos comenzaron a llenar el desastroso ambiente que les rodeaba.

Si alguno de ellos hubo pensado alguna vez que el sexo entre ellos sería fácil tendría que sin dudas pensarlo de nuevo.

Hubo aprietes y mordiscos. Giros y arranques.

Ninguno cedía. Era una lucha continua por un control que realmente ninguno quería. Solo querían el fuego, la pasión que ambos podían sentir latir en sus venas.

Sus miembros dolían ante el cúmulo de sangre y sensibilidad que sentían.

Ambos se probaron el cuerpo entero y siguieron más allá.

Harry gritó cuando aquella lengua húmeda y experta se adentró de una dentro de su agujero virgen y se afanó más y más en exprimir aquella polla aterciopelada que sentía pulsar en su boca al tiempo que el segundo de sus dedos se perdía en aquel pequeño agujero fruncido que se moría por profanar.

Al parecer eso fue demasiado porque lo siguiente que el moreno sintió fue como los chorros de amargo y caliente esperma corrían por su barbilla y garganta. Gimiendo cuando se sintió al borde de lo mismo pero reteniéndose por pura fuerza de voluntad.

—Quiero follarte Charlie... y espero que estés listo porque va a ser jodidamente duro.

—Joder, sí. AHORA. Me importa una mierda si duele Harry, mejor te pones a ello antes de que sea yo quien te parta ese agujero precioso que tienes allí.

—Mierda. Nunca creí que hablar sucio me calentara tanto —gruñó el moreno mientras en un fluido movimiento se giró hacia el otro—. Levanta las piernas. Alto. Y grita, grita para mí. Quiero escuchar lo que te hace mi polla dentro de ti.

Consiguiendo colocar el culo del pelirrojo bien firme sobre sus propias rodillas y las piernas demasiado bien torneadas sobre sus hombros, Harry se encontró empalándose de una hasta sentir las pelotas chocar con la carne ajena y sin siquiera parar un segundo, empezar a empujar una y otra y otra vez con golpes directos y certeros -si los gritos de su Alina eran algo a decir-, sin descanso ni demora.

El acoplamiento fue duro y frenético. Ambos eran hombres que tomaban lo que querían e iban más allá.

Finalmente, con un grito y una fuerte maldición, el moreno héroe se perdió cuando se sintió completamente extasiado al ser exprimido por el nuevo orgasmo del otro. Apenas consciente de dejarse caer sobre un lado del hombre bajo él, o de su gruñido ante ello.

—Joder Cioară. Mi culo duele... —murmuró el pelirrojo casi incapaz de creer que aquel hombre menudo y por lo general pacífico hubiera sido capaz de tener semejante fuego en él. Hacía mucho tiempo que no había sido tan desquiciado como para llegar a rogar acabar. E increíblemente, solo quería más y más. Quizás esto último lo dijo en voz alta porque lo siguiente que escuchó casi lo dejó sin respiración.

—Pues más vale que te pongas cómodo y te recuperes pronto porque ni bien me despierte te puedo asegurar que va a ser mucho peor. Cada vez que te sientes vas a recordar en lo que vas a perder si eres tan idiota como hoy... Si es que te sientas, claro...

—¿Qué... qué demo-nios pasó... arrg... con el bu-buen Grif-findor? —preguntó el otro sin aliento e intentando en vano moverse un poco. Fallando con un fuerte gemido ahogado al sentir el dolor de su baja espalda. Estaba seguro de que estaba más que un poco magullado por allí -el héroe definitivamente no tenía nada pequeño en él, eso era seguro-.

—Oh pues... —Harry sonrió de lado al levantar la cabeza y mirarle directo a los ojos mientras su dedo recorría patrones invisibles en el pecho apenas peludo del otro— ¿recuerdas el sombrero, cariño?

—A-já —dijo el otro desconfiado ya por el tono dulce y burlón.

—Pues... he aquí mi primer secreto de pareja, hermoso. Verás ¿el sombrero? —comentó alegremente antes de bajar su boca hacia la oreja ajena—... Bueno, él me quería en Slytherin... 'amor'

La sonrisa medio sádica del moreno fue la respuesta perfecta ante el ronco gemido del pelirrojo bajo él.

Ciertamente su Alina no tenía ni idea en lo que se había metido.

Ni idea...

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