15 de mayo de 2012

El problema de mi sexóloga... Capítulo 30


"La llamada"


DISCLAIMER:  Los personajes pertenecen a S. Meyer y la historia es de mi autoría.


Este fic contendrá mennage HETERO -BI- Y HOMOSEXUAL. Lemmons gráficos y lenguaje adulto.

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EPOV.:


Desperté vagamente desorientado con una sensación de apriete en mi estómago. No entendí… hasta que una húmeda cavidad rodeó mi miembro ya duramente erecto. Mojándolo con abundante saliva a su paso y raspando ligeramente con sus dientes cuando llegaba al punto de casi liberarlo por completo.
Succionando, chupando, lamiendo; saboreando mi enhiesta carne con glotonería.
Mis gemidos fueron entonces ya audibles y muy sonoros para ese entonces pero, en un esfuerzo sobre humano logré abrir los ojos lo suficiente como para ver como la luz que se colaba por entre las persianas del cuarto hacían reflejos rojizos sobre aquella abundante y sedosa cabellera. Agggh… Por Dios.
La boca de Isabella era un puto y muy jodido tesoro y aquella suave y tibia lengua juguetona era la mejor espada de placer, capaz de atormentar hasta el delirio o la muerte con ella… Pero moriría feliz sin dudarlo siquiera.
Un breve movimiento a mi derecha me hizo notar como Jake salía húmedo y desnudo –salvo por una blanca toalla sobre sus hombros con la cual se frotaba los cortos cabellos- para quedarse quieto un minuto, observando la escena ante sí.
Obviamente lo de espectador no era lo suyo –pensé con algo de sorna.
Él no tardó nada de nada en subir de rodillas a la cama y comenzar a sobar el pequeño culo respingón que Isabella por estar desnuda dejaba agitado al aire justamente hacia él. Pequeña provocadora. Siseé. Joder, si seguía chupándomela así no iba a aguantar mucho más.
Carajo.
¡Santa putísima mierda!
Mi cuerpo se retorcía como una serpiente que culebreaba ante su enemigo. No podía controlar mis espasmos, las sensaciones que invadían mi cuerpo sin descanso. La electricidad.
El simple hecho de despertar así siendo tomado de esa manera por la suavidad de su boca y la calidez de su entusiasta lengua era… asombrosa, pero el saber además que Jake venía hacia nosotros, a unírsenos así, todo mojado y que lo más probable era que tomara aquel perfecto culito que se agitaba tan tentador y prometedor como sabíamos que era… JODER. No sabría decirlo con sencillez en una sola palabra; simplemente era magnífica, fabulosa, fantástica, espectacular… y todos los putos adjetivos parecidos a esos más… De todas formas y aunque fueran unidas eran simples palabras que no legaban a reflejar ni por asomo todo lo que me encendían.
Isabella gimió sobre mi miembro –ahora tan condenadamente duro que dolía cada vez que palpitaba- mientras aspiraba con fuerza mi cabeza como respuesta a la fuerte, firme y sorpresiva embestida que recibió ¡Mierda!
Elevé como y cuanto pude mi cabeza –emm, la otra-, para ver aquella maravillosa y sumamente erótica escena que se desarrollaba frente a mí, la escena en que Jacob la tomaba… pero era jodidamente difícil concentrarme en aquello, no cuando ella me succionaba cual sopapa como si en ello se le fuera la vida. Era un esfuerzo titánico teniendo en cuenta de que la mamada que me daba estaba fuera de control. Puta madre.
Quería, necesitaba saber si le estaba follando el culito ese tan rico que tenía o si, por el contrario, le estaba llenando aquel manantial de jugos que inundaba con sus aromas el aire de aquel recinto hasta enviciarlo y hacernos adictos a él.
Gruñí cuando me mordisqueó un poco más fuerte la carne venosa del tallo.
Mierda, mierda, mierda. No podría resistirlo por mucho más, de hecho, me estaba acojonando.
Reuní toda la escasa fuerza que tenía y llevé una mano hacia su centro contorsionándome un poco en el camino. Disfrutando de los gemidos y jadeos que estaban ambos, todos, soltando.
Arrgg… Joder, estaba taaaan mojada. Toqué su pequeño botón, tan solo rozándolo.
―Arrg… Mierda… Ed, Jake… uggg…
―Así muñeca, así, mmm… Tan rica y húmeda, me muero por lamer toda esa pequeña raja mojada… ¡Ahh! ¡Eddd!
Sí, había llegado. Joder quería saltar. Mi mano finalmente rozó su entrada tanteando hasta que logré rodear un poco de la base del tallo de Jake con mis dedos, apretando y soltando como si lo estuviera ordeñando. Mierda, estaba taaaan bañado de los jugos de mi gatita que me entraron enooormes ganas de chuparlo a él, a ella. Hambre.
―Quiero que te folles su culo mientras yo entierro mis dedos en su ardiente laguna hasta mi palma. Quiero que lo folles duro y fuerte hasta que tus pelotas rocen mi mano… Y tú gatita, quiero que grites. Quiero que saques cada grito de placer que te provoquemos y que esos gritos los ahogues en mi polla mientras me comes fuerte.
Ahí está. Lo dije. Quiero eso. Necesito eso.
―Carajo Ed… Estoy, yo estoy que… arrg, que reviento y tú ¡Joder! ―gruñó Jake siseando mientras daba algunas estocadas más en su ardiente centro para luego salirse de un golpe seco―… Mierda muñeca, me has dejado tan mojado que voy a resbalar muy fácil en ti ¿Me vas a apretar con ese ardiente culito tuyo? ¿Vas a gritar para darle el gusto a nuestro dictador de hoy?
Sabía que a Jacob le gustaba cuando me ponía en verdad caliente y demandante. Cuando ordenaba qué, cómo, y cuánto quería.
― ¡Sí! ¡Oh Santa puta mierda! ¡Siiii! Ya, pónmela ya, por favor… yo estoy, arrgg, ¡YAAA!
― ¡Vaya que están demandantes hoy! Joder… ―siseó Jake. Asumí que estaba tanteando la entrada por su cara de concentración extrema. Sí, eso quería, sabía que no aguantaría demasiado así. Lo sé, soy un puto maldito.
― ¡Sí, oh sí! Más, más, por favor más. Arrgg…
―Mmm… Gatita, sí así, grita, grita… pero grita en mi polla. Grita sobre mí, contra mí, alrededor de mí. Grita y trágame, vacíame, lámeme, chúpame… entiérrame hasta lo más hondo de tu garganta ―dije mientras me doblaba por la cintura para tener un mayor acceso a aquel agujero que goteaba y palpitaba por atención―. Dime, dime como lo sientes allí enterrado en lo más profundo de tu hermoso culo mientras me lames y luego trágame. Háblame. Concéntrate.
―No… Joder, no… no puedo… Arrgg, mmm ―dijo engullendo fuerte, muy, muy fuerte mi polla dentro de su boca mientras con la lengua me hacía remolinos sobre el glande que sabía me volvían loco.
Sentía más que veía los envites profundos pero ligeramente pausados de Jake en ella. Se estaba controlando. Mierda, yo no quería eso. Yo quería que se suelte y se dejara ir, que soltara toda la mierda que había estado reprimiendo.
― ¡Hazlo! ―grité tomando su cabello enredado en mi puño y separándola casi con brusquedad de mi miembro.
―Arrgg, maldito… Jake, Ja-ke, él, está… tan, arrg… enterrado, profundo, mojado, en mí… caliente, duro ¡Joder! ―me engulló de nuevo soltándose de mi agarre con fuerza. Pequeña gatita rebelde.
―Más, dinos más… ―jadeé mientras sentía su campanilla tocar mi punta roma, henchida y pesada, dura.
―Joder… Mier-da Ed yo-poc-co, más… ¡Mierda! Ohhh nena, te sientes taaan, bieeen… Ugghh…
―Siii, sí, oh sí, más, más aden-tro-más, owww, más… por favor…
Mis dedos se movían a una velocidad frenética dentro de ella. No mentí antes. Mis dedos estaban empapados entrando una y otra vez hasta que sentía la piel del pliegue al pulgar jodidamente tirante mientras éste rozaba insistente contra aquel botón que estaba abierto y todo cubierto de sus jugos, resbaloso, hinchado, caliente…
― ¡YAAAA! ¡ED YAAA!
―Oh, joder, joder, joder… me vengo, me vengo, arrrrggg…
―Sí, sí. Trágame, trágame ahora. MIEEEERRRDAA ―grité con lo poco de voz que me quedaba cuando sentí como Jake se hundía con todo lo que tenía en ella y como en respuesta inmediata ella comenzaba a apretar mis tres dedos en su interior hasta que casi temí que me los fracturara o algo.
Mi orgasmo fue fulminante.
Me desgastó.
Me vació.
Me desgarró desde el mismo centro de mis entrañas.
El calor y la necesidad arrasaron con mi endeble cuerpo. Y me sentí caer, desfallecer en aquel limbo de placer.
Llegué a sentir como mi pecho se separaba con fuerza del colchón mientras el placer en su máximo auge me recorría por completo, hasta que pasó y se llevó toda mi fuerza con él a su paso.
Su boca, su pequeña boca folladora me comió hasta que mis últimas gotas abandonaron mi cuerpo. Vaciándome en más de un sentido, despojándome de la poca cordura -o locura, como quiera verse- que me quedaba en aquellos momentos.
No pude despegar mis ojos. No podría aunque quisiera. Pero sí sentí como el peso de Jake caía en seco sobre el colchón a mis pies y como Bella, mi sexy gatita, quedaba rendida sobre mis piernas, rodeando mi cintura. Tan solo ladeándose lo necesario para no dormirse con mi pene frente a su cara. Un par de movimientos más y sentí a otro par de brazos rodear mi cintura, medio sobre mí, medio sobre la otra pierna que ya tenía encima… Joder, no tenía idea de como mierda nos veíamos en este momento. De seguro todo un tremendo lío de piel y carne sudorosas y de extremidades entrelazadas y quizás…
Quizás nada, el sueño me venció y me rendí a la oscuridad que me daba la bienvenida para un descanso reparador.
.
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Desperté –por no sé cuanta vez- encontrándome solo en la cama.
MIEEERDA –pensé siseando-, me dolía jodidamente todo. Y cuando digo todo, es TODO.
Arrg.
Mis rodillas temblaron un poco cuando finalmente arrastré mi cuerpo al borde y me paré. Esperé dos segundos para ganar estabilidad y luego caminé hasta la cómoda para sacar un par de calzoncillos limpios. Pensé en ponérmelos pero, naaa, me sentía demasiado sucio. Todavía conservaba en mi cuerpo el sudor y tenía algunas zonas un tanto pegoteadas.
Me duché con rapidez ya que no me gustaba nada no saber donde estaban y me vestí con tan solo los boxers que había tomado recién.
Salí del dormitorio y bajé las escaleras rumbo a la cocina ¡Tenía un hambre de los mil demonios!
Sonreí ¿Y cómo para no verdad?
―Ohhhh, pero miren quien ha despertado al fin ―dijo Jacob despatarrado en la silla de la cocina mientras tomaba una taza que olía a delicioso café con una de sus manos… la otra estaba posada sobre la cintura de Bella, quien estaba sentada sobre él y con otra taza en la mano.
Ambos me sonrieron con aquella que tan solo un amante bien follado sabe dar y yo sonreí un tanto pagado de mí mismo y un tanto avergonzado –muy poco- de haber mostrado aquel lado un poco dominante frente a Bella. Ok, sí, ya lo había ‘insinuado’, pero hasta ahora jamás había ordenado tan explícitamente algo.
―Owww… miren quien está incómodo después de haberse mostrado como todo un Dom en la cama ¿Acaso crees que nos tragaremos el cuento de la timidez o vergüenza? ―dijo Bella para luego estallar en carcajadas mientras se agarraba de Jake para no caerse.
―Mmm… Nop, creo que hay cosas mejores para tragar ¿No es así gatita? ―dije sugestivamente elevando con sorna una de mis cejas.
―Arrgg… si no fuera porque me duele todo ya te estaría tirando al piso para que tú tragues algo en verdad muy nutritivo…  ―dijo ella sorprendiéndome con sus soeces palabras, muy gratamente debo añadir.
Ahora fue Jake quien rio.
―Muñeca, pensé que aguantarías un poco más…
Ella lo miró de pronto como si le hubieran salido diez cabezas demás a cada lado y se veía verdaderamente graciosa con esa enorme expresión de shock. Jake en cambio se veía… joder… se veía tremendamente caliente, sentado allí, tan solo con un muy pequeño y ajustado boxer blanco que le quedaba como un hermoso guante.
― ¡A la mierda con ustedes! ¿Saben cuantas putas veces me cogieron ayer? ¡Diez! ¡DIEZ VECES! ¡Mi culo y mi vagina están al rojo vivo! ¡Agradezcan que todavía camino! ¿Saben cuántas veces me hicieron venir? ¡Más de quince! ¡QUIN-CE! Jodeeer… perdí la cuenta antes de dormirme por primera vez y como luego soñé en caliente ya no sé si alguno lo soñé o no pero, la cosa es que ¡Para seguir siendo ninfómana tengo que seguir viva! ¡Joder! ¡Qué si no me cacha el bendito loco de mierda me matarán ustedes por desgaste!
Lo siento. Me reí ¡No pude resistirme! Se veía tan linda allí, ahora parada, con las mejillas infladas y muy sonrosadas mientras nos disparaba dagas con la mirada. Jake se unió a mí cuando ya no se pudo contener más y ella nos entornó los ojos antes de terminar por echarse a reír también a carcajadas.
―Mierda Bells. Lo lamento ―risas―, en verdad ―más risas―, joder…
―Malos, son malos… Me dejaron más abierta que aro de básquet chicos… ―risas―… espero poder seguir sintiendo algo después de hoy ―más risas, ya carcajadas de nuevo.
― ¿Se-guir? ―dije yo aun sin parar reír desde que había comenzado.
―Ajá ―me miró divertida―… ahora de seguro que todo me baile por ahí dentro ―risas de nuevo―… lo lamento… tendré que buscarme a nuevos chicos con súper pollas para volver a sentirme llenita ―dijo guiñándonos un ojo y haciendo un pequeño puchero. Jake se puso serio de golpe.
Oh, oh… a no, eso sí que no… hasta ahí llegaba la diversión.
―Pues te compramos consoladores gigantes pero tú te quedas con nosotros gatita… Nos baile o no… ―dije yo acercándome a ella de una larga zancada y cortando toda risa de repente.
Como siempre que a tenía cerca mi cuerpo reaccionó enseguida a su piel, a su olor, a su calor.
―Owww… ¡Dios! Era broma ―bufó rodando los ojos― ¡mierda chicos, sentido del humor! ―agregó entre risitas tontas mientras tiraba sus brazos a mi cuello para darle un pequeño, muy pequeño beso en mis labios.
―Mmm… No, no, no… eso no es chistoso ―le respondí yo tomando su rostro para plantarle un beso como se debía.
Esperaba que se le pasara pronto dicho malestar porque ya tenía ganas de follarla. Sobre la mesada estaría bien.
― ¡Ah no! ¡Me van a  dejar descansar un rato así que guarden sus monstruos por unas horas! ¿Estamos? ―dijo de lo más seria separándose de mí en cuanto sintió a mi amigo despertándose rápidamente contra ella.
Bufé.
Arrgg.
―Ya chico ya… a mí me dijo lo mismo cuando me acerqué antes ―dijo Jake viniendo a mi lado y pasando un brazo por mis hombros antes de darme un ligero beso en los labios con un tono un tanto apesadumbrado.
― ¡Arrg! No se hagan que no es para tanto ¿ok? Vamos, vamos… me voy a dar una ducha rápida y luego pueden llevarme a recorrer un poquito los bosques ¿Quieren? Este lugar me recuerda a Forks ―dijo bajando la voz al final mientras desviaba la vista para perderla en la imagen fuera de la ventana. Su mirada de pronto fue triste.
Bosque. Forks… Sus padres ¡MIERDA!
―De acuerdo, de acuerdo… nos arrastraremos por el bosque a que nos piquen los bichos y a que nos coman los mosquitos ―dije poniendo cara de completo pesar en mi rostro. Una cara verdaderamente patética y casi llorosa―… ¡¿pero nos prometes que cogemos cuando volvamos?! ―grité en tono entusiasta.
Mi objetivo era hacer que ella se olvidara de cualquier pensamiento que haya cruzado por su mente para poner esa mirada. Y creo que lo conseguí cuando la vi voltear rápida y sorprendida hacia mí poniendo una cara de total consternación para que luego su barbilla comenzara a temblar, finalmente estallando en tan grandes carcajadas de risa que su cuerpo se dobló.
Bien. Tarea cumplida –me dije orgulloso.
Cuando Bella terminó al fin de reír se fue al cuarto a bañarse y ponerse algo más de ropa que una camisa ya sucia de hombre y yo me quedé con Jake abajo tomando un café y engullando algunas galletas saladas que había allí conservadas en la despensa. No lo dijimos con palabras pero ambos supimos que no debíamos permitir que este fin de semana se empañara con viejos recuerdos. No queríamos que sucediera lo mismo que aquella vez con los sueños y los gritos. Esta vez Alice no podría venir a ayudarnos y tampoco queríamos que sufriera innecesariamente en un momento que era específicamente para relajarnos.
Bueno, al menos me quedaba de consuelo el hecho de saber que todos estábamos tratando de hacerlo.
Tratar –bufé-, estaba comenzando a odiar esa palabra, y de paso a todos los apelativos de éste. Sonaba a poco, sonaba hueco. Me sonaba sencillamente mal para aplicarla a todo lo que pretendíamos y aspirábamos.
Finalmente luego de hablar con Jake –y de paso robarnos unos cuantos besos-, Bella bajó vestida de lo más natural. Unos jeans a la cadera de un azul claro, muy ceñidos y desgastados, una camiseta de manga larga con capucha de color añil y unas muy comunes zapatillas de lona de color –o mejor dicho de imitación- jean. Parecía una adolescente con su cara lavada y su cabello atado en una coleta alta y algo desprolija. No había punto de unión entre esta joven casual y deportiva, divertida y hasta traviesa, con la sexóloga sensual y profesional, sexy y sarcástica. Nop, no lo había. Pero “esto” era ella. Esta versatilidad camaleónica era su muda de piel, su capa tras capa… pero todas eran ella. Y creo que ya era obvio que las amaríamos a todas ellas, ambos.
Cuando nos vio aún ahí abajo, cercanos y completamente relajados aún vistiendo tan solo unos muy ajustados Boers nos miró de mala manera, por lo que antes de comenzar cualquier cosa ambos salimos disparados escaleras arriba hacia el dormitorio para ponernos la primera cosa –limpia- que viéramos.
Seee, como buenos hombres que somos tomamos lo primero que nos estuvo disponible sin hacer ni dar mucha vuelta ¿Con qué fin?
En mi caso tomé un par de jeans oscuros y una camiseta verde oscuro con unas letras raras como estampado mientras que Jake se colocaba unas bermudas rojas con tribales en gris oscuro y blanco a los lados y una camisa manga larga negra  la que le dobló las mangas hasta los codos.
Se veía bien. Muy bien de hecho.
De pronto y de la nada, una idea fugaz pero demasiado atormentadora cruzó por mi mente mientras lo observaba terminar de vestirse.
¿Lo he descuidado a él desde que todo ‘esto’ comenzó? Si he de ser sincero, admitiré que sí, creo que sí, al menos un poco en comparación con nuestra antigua vida. Mmm… quizás debiera preguntarlo, o hablarlo directamente con él, a solas –tampoco es como si quisiera que Bella se pusiera mal también por una falta mía-. Sé que hemos estado bastante liados con todo lo sucedido pero –suspiré con pesar-, no quiero que Jacob termine sintiéndose menos importante para mí.
Me acerqué a él desde atrás. Lo abracé.
―Te amo ¿Lo sabes verdad? ―solté de pronto sin pensarlo siquiera. Lo sentía, sentía correr por mi cuerpo, por mis venas. Por toda mi piel el amor, deseo y anhelo que sentía por él.
Él suspiró dándose la vuelta y me sonrió, para luego acercárseme aun más.
―Lo sé, nene, lo sé. Te amo igual o más que tú y sé que lo sabes también ―contestó él tomando mi nuca para acercar por fin mi boca a la suya.
Fue un beso suave. Un beso de amor y reafirmación, de seguridad. Lento. Firme. Húmedo. De entrega.
Joder, lo amaba. Lo amaba jodidamente mucho y, quería, necesitaba que él estuviese completamente seguro de ello en y sobre cualquier circunstancia.
―Solo quiero que lo sepas y estés seguro de ello en todo momento ¿Ok? No quiero que pienses que… ―me besó. Ardiente. Caliente.
―Lo sé. Lo sé… yo me siento igual. Sé sin dudas que todo esto será ‘complicado’, ya lo es de hecho pero, podemos con ello Ed. Sé que podemos. Lo vale. No temas por mí, yo me siento completamente seguro de mi amor por ti y del tuyo por mí. Y… ―suspiró―… Te agradezco enormemente que hayas insistido en aquel plan medio loco de conseguir una mujer porque, en definitiva, ello fue lo que nos llevó a Bella. De no ser así estoy seguro de que yo no hubiera pensado en nada más siquiera con ella cuando fue al buffet, y si lo hacía de seguro la derivaría a uno de los chicos ―negó con la cabeza ante aquella posibilidad que ni yo mismo había tenido en cuenta―. Tú me abriste los ojos a la posibilidad Ed. Bella lo vale y lo sabes, ambos lo sabemos ―besó mi nariz antes de terminar por juntar nuestras frentes. Mi rostro atrapado entre sus grandes y calientes manos. Sonrió―. Además, no es como si no te sintiera o tomara ¿Verdad? ¿Acaso quieres una demostración individual? ―Jooo… mmm… Yooo…
―Chicos ¿Vamos? Se está haciendo… Oh, dis-disculpen ―dijo Bella apareciendo a la corrida por la puerta. Quedándose estática agarrada a ella en cuanto nos vio. La incomodidad y duda se instaló en ella de manera evidente.

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Ayer sábado la pasamos realmente bien.
Paseamos por entre los árboles. Oliendo el aroma a hierbas y madera que abundaba en aquel aire. Eso más la salinidad del mar y los sonidos tan silvestres fue un tiempo preciado para gente tan de ciudad como nosotros.
Caminamos por la orilla del mar y lanzamos rocas sobre el agua –algo en lo que al parecer ya estaba bastante oxidado debo reconocer-, mientras Bella nos contaba pequeñas diferencias y/o similitudes entre este paraje y el que era su hogar. Nos contó de un pequeño prado lleno de flores que usaba como lugar secreto cuando quería pensar o simplemente estar rodeada del silencio y la soledad. También contó algunas cosas o anécdotas de sus padres, pero no entró mucho en el tema y en ningún momento se mostró triste ya que todos eran recuerdos bastante graciosos. La nostalgia sí no la pudimos evitar, pero estaba bien, todo estaría bien mientras no sufriera.
Cuando ya había cerrado la noche y el viento comenzaba a soplar con más fuerza, nos metimos a la casa y comimos unos sencillos macarrones con queso acompañados de unos emparedados. En verdad que cuando hay hambre todo es delicioso. No quedó naaadaa, y eso que la comida habría debido de ser como para cinco o seis personas, pero bueno…
La noche… Ufff, ¿Tengo qué decirlo? La noche fue aun más apasionada que la anterior –si cabe- y terminamos por caer rendidos casi cuando las primeras luces del alba despuntaban en el horizonte.
Una vez más el lío en la cama era tremendo. Las sábanas estaban totalmente salidas y enredadas entre nosotros y algunas partes incluso estaban húmedas por nuestro sudor, pero nada importaba; estábamos rendidos y no nos íbamos a fijar en pequeñeces.
Dormimos de lo más a gusto hasta lo que me pareció la tarde siguiente, pero no… Cuando logré abrir los dos ojos y me estiré para tomar mi móvil desde la mesa de noche, pude comprobar que tan solo eran las 11: 38 am. Genial. Tan solo dormí unas seis horas –gruñí-… bue, no había nada que hacer, una vez que me despertaba difícilmente podía volver a conciliar el sueño así de la nada.
Me levanté con sumo cuidado para no despertar a nadie más –ya que ellos sí seguían durmiendo medio entrelazados- y me paré buscando algo medio decente que ponerme para bajar a hacer el desayuno.
Preparé una buena jarra de café, unas tostadas y serví u poco de zumo para acompañar.
¡Hey! ¡No se quejen! Hacía lo que podía, era lo único que había aquí ya que en la compra que hicimos el viernes de camino solo compramos lo más indispensable. A fin de cuentas no llegaban ni a dos días siquiera.
Cuando tuve todo listo y me disponía a subir para despertarlos sentí que mi móvil comenzaba a vibrar una y otra y otra vez.
¡Maldita la hora en que lo encendí! –putié a nadie en particular.
―Edward Cullen al habla ―dije cuando vi en la pantalla que el número era desconocido.
― ¡Al fin! ¡Joder hace horas que estoy tratando de ubicarlos! ¡Hasta di el parte a la policía, carajo! ―gritó una voz masculina desde el otro lado de la línea dejándome anonadado.
― ¿Disculpe? Creo que se equivocó, intent…
―Señor Cullen ―zanjó en tono serio ahora―, habla el detective Withloock. Necesito que la señorita Swan venga de inmediato.
― ¿Whitloock? ¿Qué pasó? ¿Atraparon al infeliz? ¿Está detenido? ¿Encontraste algo? ―comencé a preguntar de manera frenética mientras caminaba como animal enjaulado por la cocina.
―No, no, no señor Cullen. Qué más quisiera ―bufó exasperado, para luego suspirar―. Necesito que todos ustedes, en especial Bella, vengan a su antiguo departamento lo más pronto posible. Ella… Verá…
Gruñí ¡joder! ¡A este paso me daría algo por la espera maldita!
― ¡JODER WITHLOOCK HABLE DE UNA MALDITA VEZ!
―El departamento de la señorita Swan ha sido completamente destruido ―dijo en tono monótono como quien habla del clima o alguna burrada similar―. Necesito que venga a llenar las formas y dar declaración de posibles hechos además de que su amiga está como loca ya que fe a la primera que avisaron y al no poder contactarnos con ustedes… Bueno, digamos que no la ha pasado para nada bien sin noticias de Bella ―relató de manera ¿profesional? Sí seguro, eso si le quitamos toda la confiancita que había tomado con ‘nuestra’ Bella…
―MIERDA. Estamos en una… estamos a dos horas quizás un poco más de allí. Llegaremos cuanto antes y por favor infórmele a la señorita Alice que en un rato más Bella se comunicará con ella, que se quede tranquila que ella está bien, todos lo estamos. Lo dejo. En un rato le llamo para saber más, adiós ―dije. Todo me salió de golpe y de manera algo atropellada pero en verdad tenía los nervios de punta…
¡A LA MIERDA EL DÍA DE RELAJACIÓN! JODER.
Ahora encima de todo me tocaba algo mucho peor…
Tenía que decirle a Bella lo que había pasado y; estaba tan seguro como que me llamaba Edward Cullen que no se lo tomaría para nada bien.
MIERDA…


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