10 de octubre de 2011

Descubriéndonos capítulo 14

DISCLAIMER
Los personajes pertenecen a S. Meyer y la historia es de mi autoría.


 “Hermanos y reacciones”


El despertar, bueno, el segundo despertar fue otro tesoro para almacenar. Pero lamentablemente, como siempre sucede cuando uno lo pasa en grande, el tiempo voló. Demasiado pronto para mi gusto había ya pasado el almuerzo como un relámpago y ya era hora de que la fuera a dejar a su casa ya que yo la había traído en mi auto.
A medio camino no pude contener las ganas, las ansias y el anhelo que sentía, por lo que orillé el auto en una cuneta y me lancé a besarla a conciencia. Ella se sorprendió con esto, según lo que mis ojos alcanzaron a ver, pero aun así en ningún momento me detuvo y ya eso por sí sólo me alegró sobremanera.
Después de unos cuantos minutos tuve que parar y frenarme antes de que termináramos avanzando otros diez pasos más y conocer los beneficios de un amplio asiento trasero.
Para enfriarme lo más rápido posible rememoré con un sonoro bufido lo sucedido minutos antes de salir mientras arrancaba el auto. Era sin duda una suerte de que ya todos en la casa conocieran el miedo irracional que le surgía a Bella tras una tonta película de terror. Eso mismo me repetí un sinfín de veces mientras Alice, alias la duende maldita, me decía sin tapujos que había querido entrar al cuarto más temprano para llevar a Bella con ella a hablar cosas de chicas. Maldita. De seguro había ido a buscar a Bella para decirle sus pendejadas. Mi monstruito gruño de acuerdo conmigo mientras que su rostro se tornaba de un muy gracioso tono rojizo. Y la suerte era que al escuchar lo de la puerta nadie, y digo NADIE, acotó nada con respecto al cerrojo, ni siquiera Emmet con sus clásicas y típicas estupideces.
Mmm… Bueno, eso en realidad hay que agradecérselo a Bella ya que la última vez que se burló de ella, Bella se encargó de enviarle copias de las fotos más vergonzosas que había visto en mi vida sobre él. No sólo eso, sino que eligió dos y empapeló la escuela con ellas amenazando poner todas las restantes en la próxima que él se fuera de lengua con ella. Huumm, mi Bella era de temer la verdad.
Diez minutos después nos encontramos frente a su casa y yo en particular con unas ganas inmensas de arrancar el maldito auto a 220km/h  para salir pitando de allí y no dejarla ir nunca más. No una vez que había logrado estar tan “cerca” de ella. No hice nada. Me conformé con robarle un último –demasiado corto- beso para mi gusto y demasiado laaaargo teniendo en cuenta que estábamos frente a las ventanas de su casa que daba la casualidad de que era el mismísimo padre de Bella y JEFE DE POLICÍA.
¡HEY! Soy realista, por más que Charlie me quiera mucho y toda la bola no creo que le agrade encontrar a su hija enrollándose con su dis’ que amigo en la puerta misma de su casa. Nop, no lo creo.
El resto del día… Bueno, basta  decir que fue una soberana porquería por el simple hecho de que Bella ya no estaba allí. Imagínenme a mí haciendo el pucherito tan característico de Alice y con los ojitos del gato con botas de Shreek… EXACTO.
Cuando llegué mis hermanos aún estaban allí con sus parejitas siamesas y fue nada más verme que me convencieron, no sé cómo o porqué, de quedarme allí haciendo NADA, -si muy provechoso ¿Verdad?- junto con ellos. Mala idea.
Ambas parejas se comían la boca ocasionalmente mientras que yo alternaba entre la incomodidad de verme obligado a presenciar todo eso, y la furia total por tener que andar aguantando todo aquello justo en aquel momento en el cual yo no podía hacer lo mismo, ya que la persona que yo quería en mis ardientes y anhelantes brazos se encontraba ahora demasiado lejos para mí.
Bufé, gemí e inclusive maldecí de vez en cuando. Lo cual sólo me conseguía miradas aburridas de Rose, divertidas de Emmet- cuando no-. Paciencia en Jasper, y una sonrisita exasperantemente burlona de parte de Alice
¿Pero qué putas se cree?
Al final y no me pregunten porqué, porque ni siquiera fui consciente de cuando se decidió aquello, terminamos viendo la película de “Los Increíbles”, seeee, la misma que es de Disney y para niñitos de 3 años. En fin. Nos pusimos a bromear y a debatir a quien le gustaría ser a cada uno.
Rosalie- como era de esperarse siendo la bruja que era-, dijo que le gustaría ser más como el hombre llama de los cuatro fantásticos para poder prender fuego a cualquier idiota que se le acercase. Explicó- sí, lo hizo-, que…
No quería ser invisible ya que aquello no permitiría ver al resto su gran belleza. Petulante.
No quería la súper velocidad ni la elasticidad ya que eso la despeinaría y arruinaría toda su ropa.
No quería la fuerza porque con su inteligencia no le era necesaria.
Mmm…¿Ya lo dije?... PETULANTE.
Emmet… siendo Emmet, sin lugar a dudas quiso ser como MR increíble con gran súper fuerza y grandes, grandes músculos.
Jasper lo meditó unos cuantos minutos como si de verdad fuera algo de suma importancia y luego se decidió por Jack Jack ya que así podría cambiar a voluntad logrando alterar a sus enemigos. Aunque también agregó que le gustaría mucho más dominar a voluntad las emociones de la gente para así ganar la batalla incluso antes de pelear “Alguien a quien tienes petrificado de miedo no es oponente adecuado para ninguna batalla” dijo luciendo una sonrisa bastante tétrica. Freak. Mierda, él planeaba de verdad como si fuera a pasar.
Alice. Alice lo pensó apenas y se decidió por Violeta para así poder desaparecer y poder sorprender a quien quisiera pero, al igual que los otros, dijo que lo que más le gustaría sería ver el futuro, así sabría de antemano todo lo que fuera a pasar y podría a su vez actuar en consecuencia.
Mmm… Eso sería demasiado… peligroso, pensé o metido ahora totalmente en este estúpido juego.
Mi turno.
Mmm… definitivamente NO quería ser elastic girl, así que rápidamente me decidí por Dash, el niño con aquella súper velocidad extrema. Pero o me aguante y también dije que lo que más me gustaría sería poder escuchar y leer la mente de todos porque estaba seguro de que de esa forma lograría ganarle a cualquiera por sobre cualquier otro poder. Con eso sólo me gané abucheos de parte de todos. Me llamaron tramposo, chusma, pervertido, y otras cuantas cosas más. BAH!!!!
Luego en un momento comenzamos a corrernos entre todos como cuando éramos unos niños como si tuviéramos no más de cinco años y simulando atacarnos con poderes al estilo Dragon Ball.
¡JA! ¡FA! ¡BOOM! ¡PUM! ¡IYA! ¡TRRRRTRRRTRRRTRRRR!
-¡¿Pero qué demonios pasa aquí?!- gritó mamá desde el marco de la puerta con varias bolsas de compras en las manos.
En menos de tres segundos estábamos todos parados y estirando nuestra ropa como SI DE VERDAD fuéramos niños pequeños a la espera de una reprimenda.
Me reí internamente por ello, sí por dentro, no era tan estúpido para querer dirigir toda la furia actual de mi madre hacia mí.
-¡Alice!- gritó entonces.
-¿Sí?
-¿Sí? ¡Por Dios, estabas saltando con los tacos sobre el sillón blanco!
-Emmm, ¡Sí?
-Arrggg… Ve inmediatamente a agarrar algo y a limpiarlo… ¡Emmet!- gritó otra vez mientras la duende corría a buscar lo que se le había ordenado.
No pude evitar bufar y rodar los ojos cuando descubrí que el ropero de mi hermano estaba tratando de huir silenciosamente en cuanto mamá giró unos segundos la cabeza. Idiota.
-¡Ay Emmet!- gruñó, suspiró- Ve por la aspiradora y comienza a limpiar todo este chiquero ¡No quiero ver una sola palomita en el piso ¿Entendiste?!
Él resopló como nene chiquito y luego se fue berreando a buscar lo que le habían dicho un claramente molesto “Sí mamá”.
Al parecer de verdad estaba molesta y de seguro se estarán preguntando ¿Esme? ¿Molesta? Pues así parece.
Haciendo un paneo general a lo que antes era un buen, ordenado y bonito comedor, ahora era lo que se podría definir como “zona de guerra”.
Todos los muebles sin excepción estaban movidos, corridos o girados. El piso estaba repleto del cuenco de palomitas que habíamos tirado- y del que hasta ahora no me había dado cuenta-. La alfombra manchada con lo que parecía ser jugo; la mesa, ni hablar, la mesa era un completo desastre, con los restos de todo lo que habíamos estado comiendo y dejado a medias; y por último, varios de los adornitos de Esme estaban volcados o tirados, movidos como mínimo.
Ufff. Mi turno.
-Edward.
¿Ven?
-¿Sí?
-Ponte a acomodar los muebles.
-Bien- a buen entendedor, pocas palabras.
-¿Chicos?- escuché como les llamó a Rose y a Jas- Disculpen pero creo que por hoy es mejor que se retiren ¿De acuerdo?
-Por supuesto señora Cullen- dijo Jas correctamente-. Lo sentimos mucho sinceramente y si desea que nos quedemos a ayudar en algo nosotros…
-No es necesario, gracias igual- les dijo mi madre con una sonrisa afectuosa. Claro el reto iba directo a nosotros tres. Genial.
-Vamos Rose. Edward despídenos de tus hermanos por favor y diles que luego los llamaremos- yo asentí mientras lo veía caminar hacia la puerta de entrada con su paso tan enérgico y calculado como siempre. Vi otra sincera sonrisa de mi madre hacia ellos al escuchar como Rose murmuraba un escueto “Lo siento” al pasar por su lado seguido de un “Adiós Ed”, bastante desganado debo decir.
Minutos después aparecieron mis hermanos con rostros apesadumbrados al ver que sus respectivas parejitas no estaban.
-Owwww, mi osita –se quejó Emmet.
-Mi Cowboy –lloriqueó la enana.
-Oh, que idiotas- susurré para mí.
Al parecer igual me escucharon porque enseguida sus dos miradas fulminantes miradas hacia mí.
Luego de dejar todo tan impecable e inmaculado como siempre me dirigí a mi habitación en absoluto silencio.
Quería llamarla pero ¿Para qué? No es como si fuera su novio o algo más, y además ¿Qué rayos le diría? “¿Lo siento Bella te llamé porque te extraño?” JA. Sí claro, y con eso sólo lograría que ella se quedara preguntándose ¿WTF? O que se largara a reírse de  mi cursilería… Nop, mejor no…  Me la pasé pensando y pensando, dudando y dudando durante un laaaargo rato. Tanto que sin darme apenas cuenta había llegado la hora de la cena.
Una vez que terminé y di las buenas noches me fui al baño a asearme antes de dormir y luego directo a mi habitación.
Unos pequeños toques en la puerta me sacaron del estúpido monólogo en el que me había metido otra vez ¿Quién sería?
-Adelante- dije.
En mi casa nadie usaba cerrojos como ya había dicho, era como una especie de regla familiar o algo así. Era simple puerta cerrada = toca. La única a la que se le dejaba poner cerrojos era a Bella que ya era parte de la familia.
-Estúpido tú quieres que sea parte de la familia ¡Pero como tu jodida mujer! Pedazo de idiota infeliz.
Oh, qué alegría la vocecita loca de mi cabeza había regresado aún más ácida de lo habitual. Arrggg.
-Oh, ¡ya cállate! Puta madre, voz de mierda. Me vas a dejar jodidamente loco y me van a terminar encerrando en un loquero por tu culpa.
-¡¿Eh?! ¿Por mi culpa? ¡Pero si el jodido loco que me creo con su distorsión de realidades y dudas extremas fuiste tú!- dijo furioso el monstruito agitando los brazos como buen loco que era. Ja, ¡Si hasta parecía que fuera a salir volando! Menudo chingo, cabrón, estúpido, jodido.
-Hay, ya deja el drama puto monstruo de mierda, me hablas como si yo te quisiera en mi mente a cada rato, sacándome de quicio con tus muy jodidos comentarios- el monstruo se puso rojo.
-Para que te lo sepas puto pendejo de mierda ¿YO NI SIQUIERA QUIERO ESTAR EN TU JODIDO Y TORTUOSO CEREBRO!
-¡Bien!  ¡Pues salte entonces!- dije bufando y cerrando los puños con fuerza.
-¿ED?... ¿Estás bien?- sentí decir a una oz a mi derecha.
-¡¿QUÉ?!- grité y luego parpadeé al ver a mi hermana la duende, mirarme en shock.
-Lo… Lo siento, pero tú… Me dejaste… No importa, me marcho ¿Ok?
-Aguarda –dije como en shock yo también.
-¡NO! Ufff, lo siento Alice no era contigo la cosa ¿Qué pasa?
-Eh, bueno, es que yo… Mmm… Arggg… Lo lamento ¿De acuerdo?
Yo desvié la vista. No podía mirarla.
-Yo, lo siento Ed, de verdad –me dijo acercándose a donde yo estaba.
-¿Por qué?- pregunté.
Simple, directo.
Ella bufó y pude ver de reojo como gesticulaba con las manos.
-Es que… No lo sé Ed. Sé sobre tus verdaderos sentimientos hacia ella desde hace tanto tiempo, que… Creo que me dio bronca ver como al reconocerlos te afectaba tanto. Te vi mal y sin querer la bronca afectaba en mi mente cada vez que iba a hablarte… Lo lamento. No quise ser una perra contigo pero…
-Alice… Eres una idiota- dije sonriendo, cosa que ella no vio porque había terminado por agachar la cabeza.
-Edward tú…
-Déjalo. Olvidaré todo lo que pasó si tú simplemente me dejas hacer frente a mis asuntos como a mí me parezca que debo hacerlo y no según lo que tu creas que sea mejor. No puedes forzar algo que no será.
-¡Pero si es obvio que entre ustedes ya hay algo!- gritó nuevamente enojada.
Y aquí vamos de nuevo, pensé frustrado.
-Alice- suspiré-, no vas a salirte con la tuya esta vez- dije con absoluta seriedad y parándome ya que antes estaba sentado en la cama-. Mira, primero; Si Bella y yo tenemos algo o no es nuestro jodido maldito problema, y si no queremos que ni siquiera ustedes sepan algo sería igual. Segundo: ubícate en tu jodido lugar. Y tercero y sobre todo: NO INTENTES CONTROLAR MI VIDA Y MUCHO MENOS LA DE BELLA ¿Te queda claro? Nosotros no seremos dos más de tus muñequitos o títeres para que hagamos lo que tú quieras, cómo, cuándo, y dónde tú digas. Es cierto que lo haces con todos e incluso un par de veces con nosotros antes, pero no en esto Alice. NO EN ESTO. Grábatelo bien.
-Eres un idiota. Si tan sólo hicieras lo que te digo de seguro que estarías con ella en una semana y…
-¡Ya basta! ¿Así es cómo quieres arreglar las cosas? ¿Diciéndome qué es lo que debo o no hacer?
-No es eso Edward, es sólo que…
-Ya… Déjalo así Ali… Puedes enojarte, resignarte o encapricharte, pero no cambiará nada. Si quieres estar bien conmigo no vuelvas a tocar este tema. No quiero que vuelvas a querer controlar mi vida. Y NO te metas con Bella ¿Puedes con eso?
Ella me miró con rabia unos segundos y luego asintió.
Supongo que debería de ser duro para ella no salirse con la suya como era lo usual. Pero no  iba a ceder ni un puto ápice en esto.
-Ali, no quiero  estar de malas contigo, de veras. Pero esto, lo que sea que haga con Bella, o deje de hacer será por mí. SÓLO POR MÍ.
-Lo… Entiendo. Sólo, ufff, ya sabes como soy Edward- la vi respirar hondo y luego soltar el aire lentamente-. Prometo no meterme Ed… ¡A menos claro, que tú me lo pidas!- yo enarqué una ceja- ¿Qué? ¡Déjame una ilusión al menos!- sonreí un poco ante eso y ella sonrió a su vez en respuesta.
-Y… ¿Vas a contarme de qué van?- yo me negué.
-Todavía no Alice. Quizás luego- ella asintió.
-Bien. Me voy a mi habitación, nos vemos.
-Adiós Ali.
Creo que deberán estar pensando ¿WTF? ¿Por qué no la mandó a la maldita duende controladora a la mismísima puta mierda? Bien, la respuesta era muy simple en verdad…
Era mi hermana; La conocía; Y la quería tal cual era, por más tediosa que resultara a veces.


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