6 de agosto de 2012

Tu mundo en mi camino... Capítulo 10

DISCLAIMER: Los personajes pertenecen a S. Meyer y a L. J. Smith la historia es de mi autoría.


Capítulo 10: ¿Acaso yo...?

No voy a mentir. Me sorprendí como la misma mierda cuando vi a la mocosa llorona enfrentarse de esa manera a la vampirita tal y como si simplemente se tratara de alguien común y corriente. Tal y como si no fuera alguien realmente capaz de arrancarle la cabeza o cualquier otra cosa en el mismo tiempo en el que ella tomaba una exhalación. Y, aunque no quiera admitirlo, reconozco que también me pasó algo muy raro viendo esto. A medida que su dolor y furia se mostraban…un nombre completamente diferente al de los últimos días; Alice Cullen. Esta vez asocié todos los llantos de mi mocosa con ella. Por ella. Por él. Por todos estos malditos fríos. Su dolor y mi enojo crecieron y crecieron al punto de querer girarme y destripar a la tipeja esa… pero no. No lo haría.
No por ahora al menos.
―Lo siento Bella. En verdad lo siento ―dijo ella desde nuestras espaldas con voz rota mientras nosotros seguíamos nuestro camino.
―Yo también Alice… Siento haberlos conocido ―sentenció tras un segundo de vacilación autoreprimida.
Isabella iba prácticamente colgada de mí. Estaba ida, completamente ida, como si estuviera en una especie de shock o algo así. No era doctor ni nada así que no tenía mucha forma de saberlo.
Para cuando finalmente llegamos al auto ya densas y silenciosas lágrimas cubrían su rostro.
Esto estaba mal… jodidamente mal.
Ellos en verdad la habían jodido -pensé entre furioso y asombrado mientras iba sentado junto a ella en el asiento trasero de mi coche.
Lo que ella decía sobre que no le importaba si la mataba era en parte verdad, no una mera fanfarronería ni lo que alguien diría para probar suerte viendo los límites del otro. NO. Ella en verdad no le temía a la muerte porque al parecer se sentía tan rota y tan, vacía, que simplemente le daba igual.
Vaya.
No estoy muy seguro de como debería de hacerme sentir eso -o si siquiera debía sentir algo-, pero, de lo que sí creía estar seguro era de que toda esta ‘confusión’ que siento respecto a ella, a todo esto, NO debería de estar allí.
¿Por qué me molesta tanto? ¿Por qué tuve ganas de arrancar la cabeza de la enana esa cuando la vi llorar?
Esta preocupación era demasiado ‘extraña’, para mí -por no decir menos-. No la quería. No quería tener que lidiar con esta mierda que sabía se me avecinaba.
¿Podía un vampiro tener migraña? ¡Joder sí! Estoy seguro como el demonio que soy que si somos capaces de tener una jodida resaca es obvio que podemos de tener migrañas ¡Mierda! En toda mi vida humana o vampírica jamás me había dado una.
Maldita mocosa que hace que todo se desbarate.
―Damon… ―susurró ella―… gracias.
Y el puto dolor que había comenzado a hacer palpitar insistentemente mis sienes se fue tan pronto como vino.
¿Pero qué mierdas?
La mire extrañado.
―Mmm, sí, claro… Aun tenemos un trato Isabella ―le recordé enseguida cambiando de tema.
Lo sé.
Su cuerpo se tensó bastante en respuesta a mi declaración inoportuna.
Me molestó darme cuenta de que no quería que ella se alejara de mi lado, que no quería… bahhh, no sé que carajos ando pensando. Puras idioteces.
Mi estúpida mente traicionera ya no pudo pensar más puesto que de pronto se vio interrumpida por la demasiado pronta llegada a nuestra casa. MI casa -rectifiqué enseguida para mí.
―Bien. Creo que no es buena idea que vuelvas a tu casa por el momento. Puedo despistar a tu padre con eso pero…
―De acuerdo. No quiero volver allí. No quiero verlos si se aparecen.
Bueeeno, eso fue sorprendentemente fácil -me dijo mi mente. La cual ciertamente recordaba todas las jodidas peleas que había tenido con ella por distintos motivos en todos estos días-. Abrí la boca pero…
― ¿De acuerdo? ¿Qué demonios está pasando aquí Damon? ¿Quién era esa niña y porqué la llamaba a ella con tanta familiaridad y…? ¡¿Qué demonios está pasando?! ―gritó al final como desesperado.
De nuevo abrí la boca para contestar pero una vez más fui interrumpido. Bufé. El estridente sonido de una llamada insistente al celular de Isabella fue el culpable.
Ella sacó muy despacio el aparato de su chaqueta. Temerosa. Parecía como si esperara que en cualquier momento saliera algo a matarla del mismísimo aparato.
Unos segundos después ella se relajó con obviedad al leer el ID de la llamada entrante. Atendió.
― ¡Bells! ¿Dónde estás? ¿Estás con ellos? ¿Necesitas ayuda? ¿Estás bien? Noo, claro que no lo estás ¿En qué demonios estabas pensando para irte con ellos? ¿Bella? ¡Contesta! ―escuché que le preguntaba y acusaba el que identifiqué inmediatamente como ‘Jake’, o sea, el perro metamorfo ese.
―Jake… ―él seguía despotricando como si nada― ¡JACOB! ―gritó ella logrando finalmente con ese grito captar su atención―. Estoy bien. En serio. No, no estoy con ellos, y tampoco necesito ayuda.
―Bells ―se quejó él casi con un gemido―… yo, por Dios. Casi enloquecí cuando Paul me avisó que había encontrado un rastro de uno de los chupasangres Cullen pero que no podía saber de cual. Y luego, fui al instituto para decirte y, yo… ¡Joder Bella! ¿Acaso no puedes andar tranquila un rato? ―dijo él un poco en broma y un poco en serio.
Vaya que esta ‘niña’ despertaba emociones ‘intensas’ en estas criaturas -pensé contrariado.
―Pues parece que no ―dijo dando una breve mirada hacia Stefan y hacia mí que no hubiera podido notar de no ser porque mis ojos no parecían ser capaces de despegarse de ella. Giró la cabeza y soltó un suspiro de derrota―… Era Alice, Jake. Yo… arrgg ¡Me enojé! Le grité. Por Dios Jake, le grité tantas cosas. No quería pero… No quiero Jake. No quiero verlos. No quiero caer en lo mismo.
A medidas que las palabras salían de su boca su cuerpo se fue empequeñeciendo en el sillón en donde la había dejado ni bien entramos. Tomándose su pecho con las facciones de su ahora muy pálido rostro distorsionadas por el evidente sufrimiento para, finalmente, estallar en un llanto contenido al confesar aquello que parecían ser sus temores más profundos. Sus temores hacia, por y de ellos.
El chico bufó.
 Yo bufé.
―No Bells, no harás absolutamente nada más por ellos ¡Enfócate! No puedes temerles… ya no campanas.
¿Campanas?
―… E… ¿ÉL volvió? ¿Lo has visto?...
Ella gimió negando tan fuerte con la cabeza que por un insólito momento pensé preocupado en que pudiera quebrarse el maldito cuello.
Al margen de la muy entretenida conversación podía sentir la mirada del idiota de Stefan clavándoseme en la nuca, en mis ojos, y en cualquier otra parte del rostro al que llegar, buscando ¿Quién mierda sabe qué carajos buscaba?
―No Jake ¡Por Dios no! ¡No quiero verlo! ¡No creo que pueda resistirlo! Ya no quiero nada que tenga que ver con él. No quiero ni recordarlo ―dijo sollozando―… ¿Por qué ahora Jakie? ¿Por qué ahora que ya había decidido… superarlos, olvidarlos? ―lloriqueó.
Joder. Todo este ‘drama’ de telenovela barata me daban ganas hasta de devolver mi rico tentempié de hace unas horas. Uggh…
― ¡Hey! Princesa no estés mal. Quizás sea lo mejor sabes. Quizás lo mejor que puedas hacer es obligarte por fin a ‘superarlos’, teniéndolos cerca. A mí no me engañas nena. Tú querías hacer de cuenta como si no hubieran existido… justo como aquel idiota chupasangre te dijo que hicieras cuando te abandonó, pero no… No estoy de acuerdo con esa sandez.
 Si los vas a superar, si los ‘quieres’ superar, sé fuerte y hazlo… pero no se te ocurra huir. No más Bella en mundos lejanos ni en estado zombi aterrador ¿de acuerdo? ―preguntó él después de tremendo discurso.
―Ahora, dime donde estás para que pueda pasar a buscarte. Todavía no le he dicho nada a mi Nessie, pero ya sabes, dudo que se lo pueda ocultar por mucho… esto de la imprimación es una verdadera lata a veces.
¿Imprimación? ¿De qué diablos hablaban ahora?
―Emmm… yo… Estoy bien Jake. En un rato llamaré Charlie ¿De acuerdo? ―preguntó ella evidentemente nerviosa.
¿Por qué tantas explicaciones al perro ése? Ese chucho bueno para nada era demasiado metiche… ¿Por qué no se iba a jugar con su noviecita o algo?
―Isabella Marie Swan, dime ahora mismo donde estás antes de que corte contigo y le llame a tu padre y de paso de la alarma a la manada ―amenazó el maldito con voz intimidante.
Y, para variar, Isabella me sorprendió.
Al escuchar aquello ella solo se enderezó y cuadró los hombros antes de responder con una voz que hasta ahora no le había escuchado jamás. Una voz fría y seca… no tanto como la que usó para la vampirita, pero sí lo suficiente para notar que estaba cabreada.
WOW WOW WOW ¿Por qué mierdas me importa?  No lo entiendo.
―Jacob Black, si llegas a osar amenazarme una vez más con irle al cuento a Charlie y al resto de lobos hormonales que tienes por amigos puedes estar seguro como el infierno que no volveré a hablarte en lo que me resta de vida ¿Estamos claros?
―Pe…
―No. Nada de peros. Te conté lo de Alice porque eres mi amigo, porque estoy mal y siempre he contado contigo, porque estoy nerviosa de lo que puede pasar pero, de ahí a que te creas con el derecho de ordenarme que demonios hacer… ―respiró profundo mientras trataba de aflojar el agarre que habían formado sus manos sin siquiera notarlo― Mira, no quiero pelear ¿De acuerdo? Estoy bien y, me quedaré en lo de un amigo por hoy. No quiero regresar a casa aún ¡y no quiero que metas a Charlie en esto!
― ¡Con un demonio Isabella! ¿Pues dónde piensas quedarte? No te entiendo Bells y, disculpa que te lo diga pero, tú no tienes más amigos que nosotros ―dijo entonces el estúpido perro bajando gradualmente la voz hasta quedar solo en un patético susurro, algo en verdad pobre y triste que me dieron ganas de reírme de él con ganas.
Ella respingó pero no respondió.
―Lo siento.
―Es la verdad.
Silencio incómodo.
Ella suspiró una vez más secando una gota que amenazaba con caer de su nariz con la manga de su campera.
―No te preocupes Jake. Como dije, estoy bien y, me quedaré en lo de un amigo ¿Ok? No estoy mintiendo y no me iré a morir sola en el medio del bosque o de la nada como aquella vez Mañana iré al instituto como siempre, así que si quieres podemos hablar a la salida o algo.
Él gruñó algo demasiado bajo hasta para ms oídos súper desarrollados.
―Tengo que creerte Bells. Cuídate ¿vale? ―una pausa― ¿Segura que no quieres venir a la Push con los chicos? Puedes quedarte a dormir conmigo lo sabes. Y Ness no diría nada. O puedes ir donde Paul, él vive solo ¿O con Sam y Emily?
Ufff ¡Pero que insistente era! Maldito chucho cargoso… Arggg…
―No Jake. Hoy no, quizás maña…
Eso era todo.
De una manera obviamente sobrenatural estuve en menos de medio segundo a su lado, arrebatándole el teléfono de manera brusca.
―Mira maldito perro inmundo, Isabella se quedará en mi casa por hoy… ¡Y cuanto se considere necesario! No harán falta tus servicios perrunos ni tus amigos caniches en el medio.
― ¡Pero qué te crees! ¡Oye! ¡Dame el maldito teléfono! ¡DAMON! ―gritaba Isabella de fondo.
― ¡Maldito seas! ¿Qué demonios hace Isabella allí? ¿Quién demonios eres? Damon… ¡Tú eres el que ha estado alejando a Isabella de todos, verdad!
―Me importa un pito lo que creas. Ella está conmigo y hoy se quedará en mi casa. No molestes ―dije antes de apretar el botón para cortar la llamada mientras una histérica mocosa gritaba detrás de mí intentando agarrar nuevamente el dichoso aparato.
―Pero… ¡¿Pero quien mierda te has creído?! ¿Cómo pudiste decirle todo eso a Jake? Arrgg… Ahora no solo pensará que en verdad tenemos algo sino que le dirá a Nessie, quien se preocupará como loca y me llamará a cada rato porque da la curiosa casualidad de que Jacob no puede esconderle nada y por ende se enterará la manada ¡Y mañana Jacob me montará una escena tremenda!
― ¡¿Y por qué te preocupa tanto lo que crea el idiota perro ése?!
―Pues, porque, ¡Por qué es mi amigo estúpido vampiro acosador! Dios ¿Qué demonios tengo en mi estúpida sangre para que todo el jodido mundo mitológico venga a romperme la paciencia?
―Tú... Arrgg, eres la mocosa más idiota que he conocido… Tú ―dije apuntándola con el dedo mientras una furia cegadora se apoderaba de mí―… ¡Haz lo que quieras!
― ¡Por supuesto que lo haré! ―gritó en respuesta con el rostro rojo de ira.
― ¡Bien! ―dije dándome la vuelta sobre mí mismo mientras resoplaba cual animal en estampida.
Necesitaba ir y romper la yugular de alguien. Alguien preferiblemente lejano a la maldita mocosa que estaba revolucionando mi cabeza.
― ¡Bien! ―respondió ella seguido del ruido característico de cuando algo o alguien se tiraba en el maldito sillón.
No pensaba martirizarme pensando en porqué demonios habíamos peleado como una… No, no iba a pensarlo. Necesitaba… MIERDA. Tenía que largarme de allí.
Y, a pesar de mi muy rápida ultra velocidad que utilicé para irme… así y todo… No logré largarme a tiempo como para no llegar a escuchar aquel maldito sollozo proveniente de la sala que sabía me acompañaría durante toda mi huida.
Mierda.
Estaba jodido.
¿Acaso yo…?

Bueeeeno.... he aquí un capi más ;) que espero les haya gustado. Como siempre nos leemos pronto, besos y cuídense...
* Guada*

2 comentarios:

  1. Pues gustado se queda corto, me encanto, espero con ansias saber que pasa por la cabeza de Damon y que continuación le das a ese interesante final, gracias.

    ResponderEliminar
  2. continua por favor! esta historia es muy buena ;)

    ResponderEliminar

  • RSS
  • Facebook
  • Twitter
  • FanFiction
  • Amor Yaoi
  • Youtube