28 de marzo de 2013

El problema de mi sexóloga... Capítulo 34, 2° parte


DISCLAIMER: Los personajes pertenecen a S. Meyer y la historia es de mi autoría.

* * *NOTA IMPORTANTE: ESTA HISTORIA TENDRÁ UN ALTO CONTENIDO SEXUAL, ASÍ QUE SI ERES MENOR O NO TE GUSTA LO FUERTE ¡NO LEAS!* * *
(Sólo apto para gente con mentalidad abierta)

-Este fic tendrá MENNAGE hetero- bi y homosexual.-

Bueno... mmm, sí ¿Hola? Ciertamente se me cae la cara de vergüenza al ver que ha pasado tanto tiempo ¿Mi excusa? Varias... Problemas personales, me quedé sin internet, luego murió mi pc porque hizo glúglú bajo el agua -se inundó mi casa -_- - y este último mes tuve problemas para formatear la maldita máquina. Digamos que de agosto a este día no es una muy buena época por lo que, entre el hecho de perder lo que tenía escrito y mi poca concentración y paciencia para enfocarme y escribir algo que sirva no fueron muy buenas combinaciones.

NO VOY A DEJAR LA HISTORIA siempre lo aclaro. Lo que también debo destacar es que ya no tengo ni la más mínima idea de cuanto tarde en actualizar -aunque no vaya a ser tanto tiempo como esta vez-. Sé que a algunos les molestará o pensarán que es irresponsable o una falta de respeto o lo que sea y respeto a quien ya no quiera seguirla obviamente pero, tengo una vida y está hecha un caos, espero entiendan.

Este cap estaba escrito en JPOV entero pero dicho lo de antes SE BORRÓ así que lo q está en JPOV es lo q pude recuperar, el resto es todo hecho de nuevo =( espero les guste, puse todo lo que pude en él y espero cumpla lo que esperaban.

Ya aclaro que el cap que viene está en progreso a la mitad pero de ahí a q lo termine no puedo dar fecha. Como siempre estaré avisando por face -todos los links actualizados en mi perfil-.

PIDO SINCERAS DISCULPAS, COMPRENSIÓN Y PACIENCIA

Ahora sí los dejo con el dichoso cap... enjoy...

Capítulo 34 
"Dominando a los dominantes" -2º Parte-

JPOV.:

Ver su cara como un claro presagio de revancha, venganza. Determinación. Todo eso hizo que en parte se me borrara demasiado rápido toda esa calidez y sopor post-orgásmica que me había invadido.

La sesión de hace escasos momentos fue, a mi parecer, una de las más calientes de toda nuestra relación. Ojo, esto no significaba ni de cerca que el sexo fuera algo aburrido o tan siquiera monótono entre nosotros. No. Muy por el contrario. Ciertamente debía reconocer que éramos bastante ingeniosos e innovadores en materia sexual pero... en esta ocasión. Bueno, realmente había un gran 'plus' al sentirme acompañado y casi juzgado en el dominio. El saber que éramos tan intensamente observados. El valorar el amor que nos teníamos y la consecuente necesidad de querer demostrárnoslo en hechos. Sí, sin dudas esta sesión fue y es de lo más 'especial'... Y por lo que llegaba a ver en su hermosa, vidriosa y abrasadora mirada, todo aquello que le había hecho para llevarlo a sus límites ahora sería completa e implacablemente devuelto con creces.

Y, ¿La verdad? Creo que no podría estar más impaciente por saber que me deparaba mi futuro más próximo a manos de mi felino cazador.

Sin embargo, previo al ataque que sentía ya eminente, desvié brevemente mi atención hacia el lugar donde sabía se encontraba nuestra lujuriosa diosa personal.

Ahogué un maldito gemido en el instante en el que la vi.

¡Mierda!

Bella se hallaba en su 'trono', con las piernas abiertas total y completamente, mientras sus talones se apretaban firmemente contra el borde suave del mismo. Su bata, un pecado andante e indecente, se hallaba bordeando los costados de su escultural cuerpo de mujer amante. Su nudo aun en su sitio pero convenientemente más flojo, permitiéndole que la tela que debiera ceñir, ondeé casi libremente sin obstruir la visión de su cuerpo... y sobre todo de como sus pecadoras y ansiosas manos barrían su piel sin ningún destino fijo. Caricias como las que da un amante, tan suaves como la leve pincelada de una brocha en el acabado final de una importante obra maestra. Era hermosamente evocadora.

Salí de mi bruma cuando pude sentir casi de forma aterradora el bombeo de mi sangre al correr por mis venas.

Mi corazón estaba desbocado una vez más.

La lujuria me dominaba y, mi único triste y anhelado consuelo, era saber que, muy pronto, ésta sería debidamente saciada.

. . . . .

EPOV:

. . . . .

Toda la liberación. Toda la sensación de éxtasis que había sentido hacía ya apenas unos cuantos minutos -sino segundos-, se esfumó en el mismísimo instante en el que seguí la mirada de Jake y vi aquella imagen de nuestra ninf, de la sirena que como su cuento nublaba sin remedio nuestros obtusos sentidos.

―Creo que te toca jugar a ti Ed ―ronroneó ella entre entrecortados jadeos.

―Así es gatita... y luego espero con ansias poder jugar contigo también.

Ella solo gimió. Un gemido gutural. Sexual.

Junté fuerzas de donde no sabía que tenía y desvié la mirada de este acto erótico hacia mi amor, hacia mi amante. Mi Jake. Jake, quien me miraba con la plena lujuria reflejada en el rostro. De rodillas sobre el colchón, me acerqué a él.

Con un rápido movimiento logré tomarlo de la nuca y tirarlo hacia mí y enseguida hacia el colchón al tiempo que mi boca se apoderaba de aquella suya propia.

Sin perder el tiempo sus manos recorrieron con ansias toda la extensión de su torso, de sus brazos; su cuello, su cintura... Sus manos, las cuales guié hábil y metódicamente hacia el cabezal. Hacia las esposas.

El click de la primera argolla al cerrarse resonó como un trueno en la silenciosa habitación.
― ¿Qué...?

―Shh... mi turno ¿recuerdas? ―murmuré contra sus labios mientras me encargaba diestramente de cerrar la segunda.

Él solo asintió.

―Muy bien. Mmm... me encanta verte así, tan sumiso y necesitado para y de mí. Tan jodidamente entregado.

Lo besé un poco más, disfrutando inmensamente del hecho de tenerlo así, a mi entera merced, y luego comencé a bajar.

Besé, lamí y chupé con gula y adoración desde su cuello hasta la línea donde su pubis comenzaba. Sonriendo cuando su miembro, más que entusiasta, golpeó encabritado mi mentón. Mis dientes se marcaron en su nuez de Adán. Mis labios marcaron la tersa piel de su pectoral. Mi lengua bebió aquella agria mezcla de sudor y de mi propia descarga anterior que quedaba ya seco sobre su sensible vientre. Bordeé el vello respirando sobre su muy erguido miembro y bajé, apenas rozando con la tibieza de mis labios hacia la sensible cara interna de sus muslos. Como era de esperarse, Jake gruñó.

Me alejé.

Realmente, tuve que hacerlo. El estar allí, así. Joder. Era mucho más de lo que una tentación para mí, y esta vez quería torturarlo incluso más que él a mí.

Me arrodillé entre sus piernas y me erguí para no tocarlo. Usé el leve roce de mis yemas y toqué con infinita suavidad todo el camino desde su entrepierna hasta sus dedos, enervando su piel, su sensibilidad. Alterando aun más toda su sensibilidad a mi más ligero toque. Era algo más bien erótico y, sensual, casi rayano en lo tántrico podría decirse. Pero eso se vio interrumpido cuando él comenzó a removerse nervioso.

―Ed... ―se lamentó el moreno.

―Ah, ah, ah ―negué―... relájate ―dije observando con atento deleite como su piel se erizaba y estremecía ante el tono de mi voz―. Date la vuelta.

―Pero...

No le dije nada. Tan solo me limité a mirarlo hasta que unos cuantos segundos después él bufó mientras su cuerpo se retorcía sin ayuda hasta llegar a voltearse plano contra el colchón. Sonreí.

Tomándolo por las caderas levanté su pequeño trasero respingón hasta dejarlo sobre sus rodillas. Esta pose en sí misma me ponía, mucho, ya que solo el trasero se lucía en alto mientras que su torso y cabeza seguían bajos y sus brazos extendidos en casi completa señal de servidumbre.

Se me hizo agua la boca con solo verlo.

Centrándome, comencé el mismo tortuoso proceso que había hecho antes. El leve roce de mis labios y yemas, besos y lamidas en los puntos que sabía le causaban un gran -enorme-, placer. Un pequeño arrebato de marcar con un lindo chupón en una de sus nalgas... y luego, aquello que sabía de antemano que en el primer toque lo desquiciaba de placer y le hacía olvidar todo pudor y razón.

Comencé besando por su su cuello y bajando poco a poco por cada una de sus vértebras hasta que, finalmente, terminé con mi cabeza entra sus nalgas, succionando aquel pequeño manojo de nervios y sintiéndome a la mar de complacido cuando lo escuché inhalar y maldecir muy bruscamente.

Mis labios acariciaron su borde, mientras que mi lengua salía golosa al ataque.

Lentamente y poco a poco fui humedeciendo y extendiendo el canal con su humedad y flexibilidad. Poco a poco comencé a saborearlo tan íntimamente como pude.

El beso negro le decían.

Para muchos un completo asco. Algo que simplemente era, repugnante. Para otros, sencillamente algo más para experimentar, con la persona indicada.

A mí particularmente me gustaba, pero prefería otras cosas. A Jake sin embargo, sabía que lo volvía completamente loco... así que lo hacía por ambos. Por él porque le gustaba, y por mí, porque me gustaba verlo a él así.

Empecé a lamer su entrada de manera ociosa y con gula apenas contenida, saboreándolo como un pequeño que disfrutaba de un sabroso caramelo.

Lamí, chupé, succioné. Hice todo aquello que sabía lo enloquecería. Todo aquello que estimulara sus puntos más sensibles.

Moví insistente mi lengua de dentro y fuera una y otra y otra vez para, una vez que noté que la saliva había ya lubricado bien todo, introducir mi dedo medio en aquel estrecho y ansioso canal siendo recompensado con un gran estremecimiento y un siseo por su parte.

Pronto sus caderas reaccionaron ferozmente saliendo a mi encuentro cuando, de vez en cuando, rayaba 'accidentalmente' su próstata con la suavidad de la yema de mi dedo.

―Ed... E-Edward ¡Por favor! ―rogó él entonces, jadeante, escondiendo su sudoroso y tenso rostro entre las sábanas.

Adorable.

Casi cedo a su implorante súplica. Casi... Y por eso es que de golpe corté todo contacto con él al sentir como sus paredes comenzaban a estrecharse cada vez más rítmicamente.

Sonreí ante el gemido angustioso que soltó previo a desplomarse y buscar poco disimuladamente un poco de fricción a su muy duro y olvidado miembro.

Negué divertido con la cabeza porque no había manera en el infierno en que iba a dejarlo salirse con la suya y dejar que acabara así. Y él lo sabía también.

Sin embargo ese pequeño acto me dio la idea perfecta para continuar.

―No te muevas ―le ordené con la voz ronca y gutural por la carga de deseo que llevaba.

Salí de la cama un poco enredado entre aquel lío de mantas y me dirigí directamente hacia mi gatita con una sonrisa salvaje pendiendo de mis labios.

La mirada de expectación y lujuria que me dio cuando le susurré mi pedido fue más que suficiente para saber que ella comprendía exactamente lo que haría.

Ya con mi pedido en mis manos no pude resistirme a tomarla de la nuca y darle un beso rudo y bastante tosco que nos dejó a ambos medio jadeantes y a ella aún más mojada de lo que sabía ya estaba, para enseguida girarme y volver a disfrutar de mi 'temporal' lobito sumiso. Mmm, me relamí ante el simple pensamiento. Quizás comenzara a llamarlo así... en privado, claro.

Coloqué todo bien acomodado en la punta de la cama, muy lejos de su ya de por sí limitada visión, y palmeé suavemente una de sus nalgas para llamar la atención. Gimió ante este hecho.

―Mmm... veo que estás ansioso... Una verdadera lástima que aún falte tanto para ti.

Un nuevo gemido -que era casi un gruñido-, fue todo lo que obtuve como respuesta.

Cinco objetos a mi vista.

Cinco placeres diferentes.

.

Tomé el segundo objeto -porque el primero eran las hermosas esposas que ya llevaba-, y avancé montando su espalda solo para dejarlo caer delante de él y que así pudiera tener un primer plano en vista de lo que se le venía.
―Oh, por... Ed... ―se quejó su pareja en cuanto vio la noble seda negra frente a sí.
―Shhh... Tú tranquilo amor. Esta va a ser sin lugar a dudas una noche muuuy larga, cariño.

―Arrrg ―gruñó él en respuesta.

No me importó. Pronto tuve la venda cubriendo sus ojos y mis manos atando los extremos.

Le di la vuelta.

Su pecho subiendo y bajando agitadamente. Su miembro ya duro y húmedo rebotando libre a causa del movimiento.

Evitando el contacto, para sorprenderlo luego, tomé el tercer objeto casi con reverencia y, sin aviso alguno por mi parte, se lo coloqué antes de que siquiera notara o descifrara lo que era.

― ¡Joder! ¡Quítamelo!

―No.

―A la mierda Edward. No puedo... No quiero... Quiero, yo... arrrg...

―Relájate y disfruta. Solo eso amor.

―Ohh. Se ve tan hermoso. Ambos se ven tan, jodidamente hermosos. un perfecto amo y su sumiso. mmm ―gimió ella desde su 'trono'―... eso me acaba de dar tantas 'ideas; quizás incluso yo podría jugar a ser su 'ama' en alguna ocasión ¿no?, y al revés también por supuesto... prometo comportarme como una buena niña para mis maestros ―ronroneó sonriendo de una manera putamente infernal.

Mierda. Y solo, MIERDA.

Podía ver las imágenes en mi cabeza una tras otra; enviando oleadas de puro deseo hacia mi latiente polla.

Mi gatita en cuero y redes, vendas y dildos, anillos y fustas. Arrrggg... Tuve que removerme inquieto para liberar un poco de la tensión quede pronto sentía crecer incontrolable por mi cuerpo.

Miré de nuevo hacia Jacob, quien se encontraba retorciéndoce cuanto podía para crear un poco de fricción en sí mismo una vez más.

El anillo texturado de brillante color negro apresaba lo justo y necesario para que mientras, el apéndice extra fuera dejado por debajo del tallo, directamente en pleno contacto con su sensible y comprimido escroto. Precioso... pero aún no terminaba.
Sin embargo antes de pasar a los últimos dos, comencé a acariciar con suavidad el hermoso cuerpo de mi amigo, compañero y amante, de mi amado. Centímetro a centímetro. Comenzando desde la punta de las uñas de sus pies, hasta su cuero cabelludo. Caricias lentas, estimulantes. Caricias que mantenían en vilo la tensión y la pasión. Todo.

El ambiente se fue cargando lentamente entonces de un deseo comprimido y casi asfixiante. El aire se fue enviciando de nuestros sexos.

Cierto tiempo después, cuando la lujuria carnal llegó a retroceder un poco en ambos, pude continuar.

No podía hacerlo antes. No quería terminar su ronda tan rápido, así que, tras evitar el contacto directo con su pene antes, ahora fue simplemente rozando con apenas mis yemas hasta la punta del glande -de manera rayana en lo tortuoso-, que se veía terriblemente hinchada y húmeda. Llorosa.
   
Fui masajeando lentamente su tallo con esa misma humedad natural... distrayéndole.
   
Sus sonoros gemidos eran puro aliento para mis oídos. y quería más de ellos. Muchos más de hecho.
   
Tomé a tientas el cuarto objeto, moviéndolo en la palma de mi mano. Sopesando su peso, su textura tersa y firme. Su frialdad. Su grosor.
eran hermosas.
Sin dejar de tocar en ningún momento el miembro dejé el objeto cerca de su entrada y tomé el último 'ayudante' que quedaba solitario sobre las mantas arrugadas.
El lubricante.
   
Echando una muy generosa cantidad sobre mi mano, pasé a humectar una de ellas para, enseguida, ponerla sobre su fruncida entrada y comenzar a pujar hacia dentro con ella.
   
― ¡Ahhh! Mmm... Joder Ed ¡Mierda!
   
―Relájate o te dolerá, lo sabes.
   
―Arrgg. eres... eres un, maldito... bastardo. No... Arrg. no me... No me preparaste ―dijo muy entrecortadamente mientras se notaba que se esforzaba por relajar sus músculos y tomar aire.
   
―Nop. y no lo haré, así que ya sabes... Relájate...
   
― ¿Son esas... ?
   
―Sí, estas son las nuestras.
   
―Mmm.
Su ahogado sonido de aceptación me hizo sonreír. Esas bellezas eran su regalo hacia mi para nuestro primer aniversario, cuando realmente ambos comenzamos a sentirnos completamente cómodos con nuestra sexualidad y las exploraciones. no nuestra relación en sí, porque obviamente nos llevábamos de maravilla pero, bueno, pasar de estar con una mujer desde... siempre, a estar con un hombre así y de la nada... y con tu mejor amigo cabe añadir. digamos que fue un proceso lento de aceptar y asimilar.
Realicé el mismo procedimiento con la segunda, y escuché entonces un jadeo cuando, finalmente, con el propio movimiento tembloroso de su cuerpo, las hermosas y pesadas bolas chinas se movieron de tal forma que casi de inmediato tocaron firmemente su dulce próstata.
Jadeó de nuevo y vi claramente como se esforzaba por quedarse quieto para no aumentar el tormento. Cosa que evidentemente no me agradó ya que eso le quitaba todo el chiste a mi pequeña escena de tortura en ese día en el que me sentí particularmente perverso.
   
Una imagen demasiado erótica para dejarla pasar vino a mi mente y gemí por lo bajo. Tenía que hacerlo.
   
―No, no no. No puedes solo quedarte 'quieto' amor. Hoy vas a 'llorar' cariño... ―ronroneé mientras que me movía para quedar arrodillado a su lado, manteniendo mi boca a apenas centímetros de la suya.
Él jadeo y gimió, incluso medio gruñó cuando, tomándolo por la nuca -tal y como había hecho con mi gatita hacía ya rato-, levanté su cabeza para estrellarnos a ambos en un beso fiero. Segundos antes de cortarlo un pequeño 'click' resonó en la habitación y vi sonriente y muy complacido conmigo mismo como mi hermoso lobo aullaba y se sacudía hasta casi convulsionarse sobre el colchón debido a la gran cantidad de estímulos dentro y fuera de él.
   
Había prendido aquel pequeño pero poderoso vibrador del anillo.


Disfruté viéndolo así por unos cuantos minutos. Vendado. Esposado. Con aquellas hermosas bolas chinas muy dentro de él, estimulando libremente su hermoso botón de placer en su interior y con aquel anillo estimulando su duro miembro, húmedo por su propio cuerpo, al mismo tiempo que sus muy sensibles testículos... y a la vez cortando crudamente cualquier puta posibilidad de venirse y acabar con aquel martirio. Esa agonía sexual a la que cruelmente lo había empujado.

―Eres cruel mi pequeño 'wildcat' ―dijo Bella.

― ¿Wildcat? ―resoplé―. y no soy cruel. Sé que él puede tomar y aguantar mucho más que esto ―dije medio excusándome al verme atrapado por ella cuando hacía tan solo unos instantes había pensado prácticamente lo mismo. hmmm, era muy distinto cuando otro te lo decía...

La miré y tragué saliva.

Bella había aprovechado para pararse le hablaba y ahora... ahora se hallaba erguida a tan solo unos cuantos pasos de mí. Su bata ya suelta deslizándose por los lados con desconcertante elegancia. insinuante y sinuosa. Hechicera.

uno de sus pechos asomándose completamente, mostrando así su enhiesto y contraído pezón con lascivo orgullo, mientras el otro se asomaba de manera más tímida y suave. Su pubis, ligeramente brillante, se mostraba libre y hambriento.

Me relamí.

La vi acercarse con ese maldito paso felino hacia mí y respiré hondo cuando solo apoyó una de sus delicadas manos sobre mi, nuevamente acelerado pecho.

―Mmm... Te ves tan rico así, lobito ―dijo mirándolo atentamente, acercándoseme.

Jacob solo gruñó removiéndose. Un sonido bajo y gutural. Jadeando y resoplando por el esfuerzo de querer alcanzar algo que a todas luces se le negaba.

―Oh por todos los santos ¡Edward! Tú... Ya, arrg... Ya verás. Malditos. Ambos ¡JODEEER!

―Cógelo ―me dijo ella entonces, mirándome con una intensidad que, de ser cualquier otro momento me habría abrumado. Ojos brillantes que reflejaban su lujuria indómita y su clara ansiedad por partes iguales―. Cógelo duro... Hazlo 'llorar' ―ronroneó en mi oído.

Y yo supe al instante que ella sabía. Que ella quería lo mismo que yo.

Mi sangre era lava que calcinaba mi cuerpo.

Pocas veces -incluso contadas con los dedos de una mano-, he logrado que Jake se viniera así, tan pero TAN lentamente que su eyaculación solo termina pasando gota a gota a través de su miembro, a través de su vena. A través de un anillo. Sí, quería eso, y que me aspen si no lo conseguía. Sabía lo agonizantemente excitante que era llegar a ese punto y en verdad quería eso para él.

Tomé a Bella por la cintura y la acerqué a mí para darle un profundo beso y luego sonreír como un desquiciado.

―Bien. Pero tú te unirás. Quiero que veas de primera mano cuando suceda.

No la dejé responder. Volví a besarla hasta dejarla jadeante mientras que iba acercándola más y más hacia donde se encontraba mi moreno para seguidamente, girarme.

Estirando un poco mi mano apagué el pequeño suplicio y apreté fuerte su tallo pulsante, obteniendo como respuesta un claro y sonoro gemido ahogado.

―Jake, amor. Te ves tan malditamente adorable así. No puedo esperar a follarte hasta que sientas que mi miembro en tu culo es una parte de él.

Dejé de hablar y pasé a hacer lo que veía tan claramente en mi mente.

Estaba tan duro que, para este punto sabía que tenía que actuar antes de ser yo quien terminara 'llorando'. Me acerqué sigilosamente y le acompañé en la cama.

Primero que nada, lo besé. Necesitaba sentir su sabor en mi boca. Lo besé con todo el deseo y la pasión que me suscitaba Con todo el amor y el placer que sentía, y quizás también con hasta un dejo de agradecimiento por dejarme hacer uso y abuso de su cuerpo perfecto. Por demostrar su entera confianza en mí una vez más.

―Te amo ―le susurré sobre los labios entreabiertos.

―Te amo también ―contestó en lo que casi fue un suspiro.

―Levanta las caderas.

Él hizo lo que le pedí de manera automática, así que me apresuré a poner una almohada bajo su sacro para que la penetración fuera placentera y no dolorosa.

Quité lentamente las bolas chinas de su hermoso culo y de inmediato lo llené de una profunda embestida con esa palpitante parte mía. Era como llegar a casa. Con un suspiro de mi parte y un grito por la suya, comencé a bombear clavando casi con violencia mis manos sobre sus caderas. Tenía que contenerme y controlarme para no acabar pronto.

―Ven aquí gatita ―le llamé jadeante.

― ¿Sí?

―Chúpale la polla. Chúpasela mientras te miro. Quiero ver como te lo comes entero.

Ambos jadearon al escuchar el tono ronco y demandante de mi voz y Bella se mordió el labio de esa puta manera suya que me ponía tanto.

Miré expectante como ella se subió en él poniendo su chorreante vagina sobre sus pectorales y comenzó a lamer de manera golosa aquel miembro que amaba y que estaba seguro no soportaría mucho más.

Jacob gimió y se removió de manera desesperada cuando sintió lo cerca que la tenía. Seguramente quisiera comerla a ella también -pensé-, mientras que Bella gozaba con lamerlo pero negándose a darse placer. Mmm...

El culo apretó con fuerza tras una acometida particularmente fuerte y profunda que dio de lleno con aquel dulce botón que hacía ver estrellas, incluso pude sentir como la punta de mi glande húmedo y dispuesto rozaba una y otra vez, buscando darle más y más placer hasta el punto de quitar su razón. Siseé de puro placer y mi pene corcoveó aun dentro de él. Poco, me faltaba tan poco.

Respiré hondo.

―Deja que te la coma gatita... parece que tiene un poco de sed ―le dije a Bella tirando un poco de sus cabellos para que mirara hacia arriba, amando la manera en que gimió ante el acto de dominación.

Su mirada vidriosa. Su boca hinchada. Su propia saliva goteando por su tersa comisura en un hilo brillante que la unía a su fuente de placer. Dios. Era la propia imagen de la lujuria pagana personificada.

La besé.

La besé con furia, con deseo; con pasión. La besé con todo lo que tenía, con todo el combo de emociones que convergían y bullían en mí en esos momentos.

La ayudé a mover sus caderas hacia la cara de Jake y vi muy contento como él comenzó a comerla lamiéndola de inmediato, chupando, succionando, mordiendo ligeramente incluso. Y la volvía a lamer mientras yo la volvía a besar.

Una de mis manos voló hacia su cabeza mientras la otra viajaba a su pesado seno para terminar pellizcando duramente su muy atractivo y arrugado pezón. Sus gemidos impregnaban mi boca.

Era demasiado.

ELLA era demasiado.

Mi polla bombeando su caliente culo prieto. Mi boca, ahora impregnada de su calor, follaba la suya. Mi mano apretando su carne. La boca de Jake en su sexo.

Nuestras manos en su polla dura e hirviente.

Sí. Mientras nos comíamos unos a otros, tanto mi mano como la de ella viajaron a aquel objeto de gula que rebotaba llamativamente entre nosotros. y por fin... por fin, luego de lo que pareció una semana de sexo ininterrumpido, ambos sentimos como la humedad viscosa crecía y se desparramaba por entre nuestras manos llenas cada vez más y más.

Miramos.

Sí.

Efectivamente, Jacob estaba eyaculando de manera tortuosamente lenta en forma de gotas perladas que resbalaban con lentitud.

Bella se separó y bajó a lamer cada perla perdida así que, casi como si fuera yo quien lo sintiera, puse una mano en su nuca y comencé a guiarla con fuerza al mismo ritmo que mis embestidas en ella.

Jake gruñó. Al parecer, un mordisco de furia fue todo lo que necesitó Bella para finalmente llegar a la cima también. Y ahora... ahora por fin me tocaba a mí.

Tiré con fuerza de aquellos ahora húmedos cabellos y mordí su lengua en cuanto entré en ella y... y ahí estaba; el sabor agrio y salado de mi lobo en su saliva, los gemidos... DIOS. Los jadeos de ambos fue todo lo que pude soportar para que mi sufrida polla se decidiera a lanzar lo que parecían litros y litros de necesitada liberación.

Una luz blanca, y luego una densa oscuridad explotó detrás de mis ojos .

Fue jodidamente demasiado.

Me dejé caer hacia un lado y me arrastré lastimosamente hasta un lado de un igualmente agotado Jake, acercándome hacia él hasta que logré amoldarme a su lado, vagamente escuchando el sonido de como Bella le quitaba las hermosas y restrictivas esposas junto con la venda para darle luego un suave beso ante el gemido lastimoso que recibió al mover sus cansados brazos, y después darme uno rápido a mí también, apenas un roce.

Jacob pudo mover de nuevo sus brazos y me abrazó mientras que yo casi ronroneaba de contento al sentir el peso de nuestra ninfa sobre mí y sobre él. Sus manos abrazando con fuerza nuestras cinturas... creo haber escuchado susurrar un 'los amo' pero, realmente no puedo estar seguro porque el zumbido en mis oídos era cada vez mayor y mi mente ya va camino a un muy MUY merecido sueño y descanso.

Y los siento a ellos conmigo.

Todo se vuelve oscuro.

Rendido, caigo hacia el llamado de Morfeo...

¿Mi último pensamiento?

Jake se va a vengar pronto... espero...

No me queda nada más por decir salvo unos ENORMES agradecimientos a todos aquellos que aún siguen y esperan la historia y a todos aquellos que han comentado en el último capítulo... Porque cada uno de sus comentarios me han traído una pequeña sonrisa ;)







3 comentarios:

  1. me matasteeeeeeeeeeeeee lo ameeeeeeeeeeeeeeee estos 3 me matannnnnnnnn dios!!!!!!! les dijo que los amaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa ya quero el otroooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo

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  2. Hola me encanta ya los extrañaba yo tambien espero que pronto le hagan pagar a Edward lo que les ha hecho jajaja me gusto que Bella les dijera que los ama gracias por el capitulo

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  3. Me puse al día!!! Soy flash y qué bueno estuvo eso.
    Eve Runner

    ResponderEliminar

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