12 de abril de 2013

Tiempo de Magia... capítulo 1

...DISCLAIMER... 
Los personajes pertenecen a JKR y a GLEE y la historia es de mi autoría.




ADVERTENCIAS: Aviso que esto surge a partir de ver el final del capítulo 17 de la cuarta temporada de GLEE y no cumple con el epílogo de HP y las reliquias de la muerte así que considérense advertidos de si hay cosas como Spoilers o lo que sea.

RESUMEN:

•KURT: Tras terminar con Blaine de esa manera se siente demasiado mal. Herido. Traicionado. Él quiere avanzar, pero puede que quizás necesite un poco de ayuda para hacerlo ¿Podrá un misterioso extraño ayudarle a sanar un corazón roto?

•HARRY: Después de todo lo que ha pasado en su vida él se convirtió en el hombre que quería ser y no solo el que todos esperaban. Él tiene todo lo que pudiera querer o desear... o casi ¿Podrá un encuentro casual terminar siendo lo que ha anhelado toda su vida?

Canciones para el capítulo

.


.

Dolor.

Mucho.

Jamás hubiera pensado que el tener un corazón roto pudiera doler tanto. No así. no este dolor ininterrumpido que lo ahogaba más que nada y que la mayoría del tiempo hasta evitaba que pensara con su habitual claridad. ¡Si hasta había elegido un cinturón que no tenía NADA que ver con su atuendo y ni siquiera lo había notado hasta que se lo sacó para bañarse al llegar después de un muy largo día en aquella monstruosidad de escuela! Seguramente esa era la razón por la cual su amada 'compañera de compras y departamento' le había estado enviando todo el día miradas simpáticas y, ligeramente confusas... hasta ahora...

¡No era justo!

Solo, no...

Había repasado cada momento con Blaine como si fuera un carrusel de nunca acabar... y luego repasaba de manera tortuosa el momento exacto en el que esas malditas palabras salían de su boca;

'Estuve con alguien más... Te necesitaba y tú no estabas allí...'

¿¡Por qué?! ¿Por qué Blaine no pudo entender que él estaba igual que él? Extrañándolo, esperándolo. Necesitándolo también junto a él.

Lo único que quería era que el dolor se fuera. Solo eso. No quería sentirlo más... ya no.

*.*.*.*

Dicen que el tiempo lo cura todo.

Kurt podía ser la prueba de que podía ser verdad.

Poco a poco el tiempo pasó y el dolor se sometió. No, no desapareció, aún continuaba muy dentro de él como un sonido sordo que vibraba con fuerza en el momento en el que algo le recordara muy fuerte a él, e ineludiblemente a su traición.

Su mente decía que iba a superarlo. Su corazón le hacía sentir dudas. Y su cuerpo traicionero lo rebajaba a anhelar el contacto con el otro casi cada vez que lo veía... y sobre todo en fechas o momentos en los que sabía era más vulnerable. San Valentín. La boda frustrada.

Sí, él ciertamente podía actuar como superado. Como casual. Pero muy dentro de él sabía que todo esto a lo que ahora cedía solo lograría extender el tiempo de su tormento. Y sin embargo no tenía ni idea de como superarlo de una maldita vez.

Necesitaba avanzar.

Recientemente había disfrutado mucho de la compañía y del evidente interés de Adam pero, había algo, no sabía muy bien qué exactamente pero, era algo... solo algo que le decía que no era él. Que esperara algo más. ¡¿Pero qué?! Ciertamente él no quería esperar. Esperar dolía. Además... de alguna extraña manera le parecía que si comenzaba algo con Adam sería solo como una especie de reemplazo, las similitudes eran verdaderamente escalofriantes si se detenía a pensarlo fríamente.

Sí, le gustaba cantar, le gustaba bailar, los musicales, la moda... y quería a alguien con quien pudiera compartir sus intereses pero...

¿Realmente quería todo ese drama de nuevo?

¿Realmente?

*.*.*.*

Era noche de chicas.

Bueno, algo así.

Sin dudas después de la abrupta y abusiva llegada de Santana y del fraude de descubrir al gigoló de Rachel más todas las dudas amorosas de Kurt el departamento mostraba una tensión que ya no se sabía si era de pura frustración sexual, melancolía general o una loca depresión en masa así que -como siempre siendo la perra que es-, Santana decidió/demandó/exigió que iban a salir y encontrar un buen polvo que les quitara a todos esa 'cosa' que tenían para poder comenzar a disfrutar de ser las malditas personas normales, adultas y solteras que se suponía que eran en medio de una ciudad en la que muchos matarían por estar.

Bien. Ahí estaban.

Un bar enorme muy concurrido en el que usualmente se necesitaba ser muy conocido, conocer a alguien de dentro o simplemente hacer una cola por horas para los normales desafortunados... O solo ser una perra con un micro vestido de infarto dispuesta a prometerle un buen rato al que estaba de guardia en la entrada en cuanto estuviera libre. Exacto. Santana.

No importaba mucho.

Una vez dentro Santana parecía medir a tanta persona, sea hombre o mujer, como alcanzara su vista gatuna mientras que Rachel de pronto se había puesto en su insoportable postura 'yo soy una diva' como si fuera que en cualquier momento alguien la reconocería y ella fuera a ser la próxima estrella del maldito lugar. Ja.

Él por otra parte se sentía ahogado.

¿Qué demonios hacía él en un lugar así donde sabía que tenía tan solo un 5% -si no es que menos-, de encontrar a alguien definitivamente gay que solo se quisiera liar con él por una angustiosa noche para tratar de quitarse las ganas y dejar de pensar en su ex.

En verdad tenía ganas de irse a su departamento, poner una película que lo hiciera olvidar como 'Mamma Mía' -por Gucci, amaba esa película-, cantar un rato junto a los actores y enterrarse en un bote de helado de fresa y chocolate que compraría camino a casa hasta que cayera rendido en el abrazo de Bruce -su novio almohada-, el cual ciertamente era el mejor ya que lo consolaba y jamás lo dejaría o engañaría porque... ¡¿Oh, a quién diablos quería engañar?! ¡Era patético!

― ¿Van a tomar algo? ―preguntó Santana sentándose en una silla frente a la barra, medio gritando a través del potente ruido de música que venía de la pista trasera, y cortando así todo el rollo depresivo en el que se había sumido sin siquiera darse cuenta. Suspiró. Quizás realmente necesitaba sentarse tomarse unas copas para relajarse y luego volver y dormir como un bebé, aunque fuera solo.

―Un martini, doble ―gritó Rachel.

¡Oh, por Gaga! ¿En verdad creía que solo porque la vieran tomando eso la tomarían en serio aquí? -pensó antes de soltar un bufido por lo bajo.
Suspirando y preparándose mentalmente para una más que probable muy larga noche abrió la boca para hacer su pedido cuando, la voz más sexy que había escuchado en su muy corta vida sonó tras su espalda pidiendo un Whisky doble añejo enviandole una muy fuerte serie de estremecimientos con cada una de sus palabras.

¡Oh mi Dior! ―fue todo lo que pensó.

Jamás registró como Santana lo había quedado mirando cuando él se olvidó por completo de cerrar su boca y se quedó idiotizado mirando la nada. Tampoco registró la mirada ―esa que haría temer a más de uno―, a quien fuera que estuviera detrás de él. Quizás si lo hubiera hecho podría haberla matado antes de abriera su maldita boca.

―Oh... Gracias por el dato Hummel ―ronroneó cerca de su oído antes de pararse y contonearse hacia quien estuviera detrás.

Y eso fue lo que lo despertó de su sueño onírico con esa voz de ensueño.

Maldita sea.

―Santana no te...

Demasiado tarde.

―Hmmm ¿Qué tal si me invitas un trago antes de irnos? ―dijo ella sin siquiera lucir mínimamente avergonzada por ser tan lanzada mientras enredaba un brazo a través del cuello del hombre y apretaba su cuerpo contra él.

Un hombre que sin dudas debería de estar prohibido para andar suelto entre simples mortales.

Mierda.

No había diseñadores suficientes en el mundo como para equiparar tal belleza de género. Y lo que llevaba... Sí. ilegal. Tenía que serlo.

Ese hombre era el sueño húmedo de cualquiera. lo sabía. Podía verlo. La atracción que emanaba hacia él y como toda esa manada de arrastradas comenzaba a pulular alrededor. Arrgg. Definitivamente iba a irse en cuanto pudiera y comer el helado más grande que pudiera encontrar. Esta NO era su noche.

―¿Qué tal si quitas tus manos de mi cuello y vuelves con quien hayas venido?

―Oh, eres de los difíciles ¿no?

―No lo creo. Mira, no tengo nada contra ti pero esta NO es una buena noche y quisiera estar tranquilo ¿Captas?

―Podría hacerte levantar el ánimo... y otras cosas, te lo aseguro...

―No. De en serio. Eres muy bonita y todo, me siento halagado, pero quiero estar solo y beber mi bebida en paz así que por favor, solo deja de molestar.

―Ja, eres uno de esos malditos snobs ricos que se creen dueños del mundo ¿verdad? No te creas tanto viejo, puedes llamar la atención ahora pero en unos años pagarás por estar con alguien como yo ―sentenció la morena con evidente fastidio por haber sido menospreciada.

Kurt no lamentaba ni un poco lo que de seguro le pasaría por haber molestado a aquel bello adonis moreno con esa furia de perra barata. De verdad, por lo menos debería de haberse retirado con estilo en vez de comenzar a armar una pequeña escena.

Rachel lo notó también sin dudas porque en medio segundo estaba a un lado de la morena tomándola por un codo con fuerza mientras que su rostro enviaba una sonrisa encantadora hacia el... adonis... Evidentemente tratando de enfriar las cosas antes de que se salieran de las manos.

―Mil disculpas señor, enseguida lo dejaremos tranquilo y... Lo siento, ella no está pasando un buen momen...

―Por favor, solo retírense. Están llamando la atención.

―Oh. Sí, bueno, segu...

―Maldi...

―Si no quiere terminar armando una verdadera escena y terminar siendo expulsada del local le recomiendo que NO termine esa frase señorita.

―¿Quién demo...?

―Santana, cariño ―dijo entonces el rubio con voz cansina llamando la atención de los tres―... estás armando un espectáculo de perras baratas. Reúne por favor la poca dignidad que te queda por hoy y ve al tocador con Rachel para ver si podemos rescatar lo que nos queda de noche ¿quieres?

―Hum...

―AHORA ―dijo él entonces ya mucho más serio dándole su mejor mirada de perra marca Hummel.

―Vamos ―urgió Rachel.

Tras un par de miradas mortales entre ambos solo necesitó enarcar una perfecta depilada ceja antes de que ella bufara ―muy poco elegantemente cabe añadir― y se fueran juntas.

Unos segundos de perfecto silencio -o al menos tanto silencio como podía haber entre dos personas en un lugar tan concurrido- ambos hombres fueron capaces de ver como ambas jóvenes desaparecían rumbo a unas escaleras.

¡Oh Gaga! ¿Podía esta noche ir a peor? ―pensó soltando un quejido por lo bajo mientras se giraba para ponerse correctamente frente a la barra.

―Un martini dulce por favor ―dijo al primer camarero que pasó.

Sintiendo un ligero movimiento a su lado Kurt se atrevió a ver por el rabillo de su visión periférica. Un poco desconcertado cuando vio al moreno mirándolo a él.

Oh, seguro que espera alguna especie de disculpa por el mal rato -pensó malhumorado-. Maldita Santana y su boca de camionero.

―Mmm... Lo siento, por lo de antes ―murmuró entonces girando levemente la cabeza. Tan solo lo suficiente como para que el hombre pudiera advertir que le hablaba a él sin siquiera invadir su espacio. Kurt sabía lo que era querer estar solo y en paz en un mal momento.

―No te disculpes. No fue tu culpa ¿verdad?

Él asintió y se dispuso a volver a su posición anterior. O al menos así fue hasta que esa voz siguió hablando.

―De todas formas lo siento también. No suelo ser tan descortés, es solo que es...

―...Un mal día. Sí, sé lo que es. No importa, estamos acostumbrados a que su boca nos meta en apuros casi siempre.

―No deberían ―añadió el moreno por lo bajo. Aún así Kurt lo escuchó y frunció ligeramente su muy humectado ceño.

―Lo sie... ―comenzó a disculparse el otro antes de ser interrumpido por él.

―No, probablemente no, pero ella es así y, bueno, por alguna incomprensible razón nos hemos acostumbrado a ella.

―Suele pasar.

―Aquí tiene señor.

―Oh, gracias ―dijo tomando la bebida que le ofrecía el camarero para darle un sorbo―. Mmm, está realmente bueno.

Sorprendentemente el camarero le guiñó un ojo antes de seguir y atender al siguiente cliente mientras Kurt se quedaba luciendo agradablemente sonrojado.

Oh Gaga, oh Gaga, oh Gaga ¿Acaso aquel camarero le había guiñado? ¿A él?

―Luces sorprendido ―dijo aquella perturbadora voz a su derecha.

―¿Disculpa?

―Nolan, te ha guiñado ―aclaró el hombre al ver la cara de confusión del más joven―, en su idioma significa que después del tercer trago te pasara una nota con su número.

Kurt frunció el ceño. No le estaba gustando hacia donde iba la conversación. El hecho de que fuera Gay no significaba que iba a ir a encamarse con el primero que le hiciera caso... o le guiñara un ojo. Sí, de seguro que sirve mucho para su pobre autoestima personal pero, no gracias; él definitivamente no se iba a ir con el camarero después de solo tres copas.

―Oye, no quise ofenderte.

―No, no. No era eso.

―Si te molesta puedes decirle y punto. No se molestará te lo aseguro.

―No importa, es solo que... ¿Lo conoces?

―Algo ―dijo el hombre renuente.

―Mmm... Como sea. Esta no es mi noche así que solo terminaré esto ―dijo levantando su bebida tras otro pequeño sorbo―, y me iré a ver una buena película en mi sillón con helado y...

Una risa ronca y profunda interrumpió su pequeño monólogo de fantasía.

¡Oh Dior, estaba haciendo el ridículo como nunca!

―Gucci, no puedo creer que dijera eso ―se lamentó enterrando la cara en su mano, la cual estaba apoyada por el codo en la barra ante él... y de paso bloqueando su visión a ese maldito adonis que le hacía desconectar su cerebro de su boca al parecer.

―Hey, no tienes porqué po... ―comenzó a replicar el moreno para tratar de apaciguar un poco al joven que de pronto parecía como si se sintiera el ser más estúpido del planeta. Y sin dudas no lo era. Él había visto demasiado como para conocer a una persona con un par de miradas.

Sin embargo, alguien interrumpió muy formalmente lo que sea que el hombre fuera a decir.

―Lord Black, me han informado que alguien ha estado molestándolo, señor ¿podría indicarme quien es esa persona para que la invitemos a retirarse del establecimiento, señor?

Kurt, quien había girado automáticamente la cabeza ante el título formal utilizado para ver si de pronto podría conocer a alguien 'verdaderamente' famoso, fue literalmente puesto en estado de shock, asombrado y ligeramente confundido, al ver a tres hombres -tres MUY grandes hombres-, rodeando a su adonis; inquietos y ligeramente preocupados al reconocer la situación, escaneando sin pausas en busca de cualquier posible amenaza. En opinión de él lucían algo paranoicos y, un solo pensamiento estúpido pasó volando por su mente: 'Vaya, que no alardeaba cuando decía que la sacarían del club ¿eh?'

―Antoine, Liam, Malek. Todo está en perfecto orden, no hay nada de qué preocuparse ¿de acuerdo? Fue solo un pequeño mal entendido menor.

―Pero señor, usted dijo...

―SÉ lo que dije ―contestó el otro más duramente de lo que de seguro pretendía a juzgar por sus facciones―. Lo siento chicos, es solo que hoy no ha sido un buen día ¿de acuerdo?

―Por supuesto milord.

―Antoine, ya te he dicho que...

―Por favor, no milord, ese es su título primero y se merece que se lo trate con el sumo respeto que conlleva.

El hombre solo sonrió de lado en una forma que para Kurt revelaba que habían mantenido esa discusión una infinidad de veces antes y luego asintió.

El moreno conocía a Antoine lo suficiente para saber que él se regía baj las reglas y el protcolo. Sin excepciones. Suspiró.

¿Acaso hasta tomar una copa iba a complicar su día? ―pensó un poco amargado.

―Bien, bien. De todas formas, relájense. Saben que sabrán si los necesito y que, por cierto, puedo arreglármelas muy bien solo. Solo, tomen algo yo invito. Yo solo me terminaré esta copa e iré a un privado detrás.

―Muy bien señor, estaremos cerca ―dijo Liam antes de que Antoine replicara.

Un segundo después ya no estaban a la vista. Algo bastante sorprendente teniendo en cuenta que en comparación a Kurt ellos eran aún más grandes que Finn.

De acuerdo, su sueño húmedo de pronto no solo era sexy como el infierno sino que además tenía ese aura de, poder y atracción, muy al estilo James Bond de Pierce Brosman. Y ese conjunto... tenía que ser ilegal lucir tan malditamente bien estaba seguro de ello.

Kurt lo observó mirar hacia el lugar, escaneándolo todo con una mirada que indicaba que sabía lo que estaba haciendo. Estaba de lado, el codo derecho apoyado despreocupadamente contra la barra. La mano izquierda sosteniendo el vaso de brilloso cristal tallado con aquel líquido ambarino dentro. Vaso que fue acercándose a unos hermosos labios rosados y que captaron toda su atención sin siquiera notarlo.

Pero eso no era lo único, no. Con un pantalón de seda negra que detallaba escandalosamente cada músculo suyo que -si no se equivocaba-, era parte de un traje slim fit de tres piezas Prada de la colección de hacía dos meses y que entallaba sus largas y torneadas piernas cruzadas como si fuera una segunda piel. Una polera también entallada, sobria de color negro puro y una chaqueta de brillosa pana color camel de Gucci que a Kurt le daban ganas de agarrar y frotar su cara contra ella.

Oh por Dior y De la Renta.

Amaba a un hombre bien vestido pero, esto, ¡esto era más de lo que su pobre corazón joven podía soportar! porque, si el hombre fuera, menos agraciado podría compensar ¡Pero no! El hombre llenaba perfectamente cada milímetro de tela. Una espalda ancha y brazos musculosos pero agradables, un torso que se notaba trabajado, cintura entallada, piernas de infarto. Y un rostro digno de cualquier deidad del Olimpo.

Kurt tuvo que pellizcarse -discretamente por supuesto-, para saber que en realidad este no era un sueño que le brindaba la comodidad de su Bruce.

Su rostro. Suspiró. Moreno y ligeramente bronceado. Facciones curtidas que hablaban de alguien que ha vivido mucho pero que a la vez mostraban una jovialidad inusual. Un pelo que solo podía calificarse como 'pelo sexo', ondeado y completamente negro.

Y unos ojos verdes tan brillantes que lo encandilaron.

Unos ojos que brillaban más que las esmeraldas mismas.

Unos ojos que estaban clavados en los suyos.

― ¡Ahhhh! ―chilló muy poco dignamente.

El hombre enarcó una ceja. Al parecer le divertía.

― ¿He pasado la inspección? ―comentó como si nada antes de dar un sorbo a su vaso.

Kurt agradecía seriamente que la iluminación del lugar fuera lo suficientemente apagada para ocultar el tono carmín que cubrió su cara, y seguramente hasta su cuello por la cantidad de bochorno que sentía.

¿Cómo iba a dibujar hora el hecho de que seguramente el otro lo había visto comérselo con la mirada por quién sabe cuanto tiempo?

Nervioso, mordió su labio bajando el rostro.

Dior... ¿porqué demonios la tierra no se abría cuando uno lo necesitaba?

***
Lo siento por quienes esperaban algún capi de otra historia pero simplemente TENÍA que salir! Llevo teniendo ideas sobre esta pareja desde hace más de un mes y no había escrito nada hasta ahora porque no quería ponerme aun más trabajos incompletos pero... ayer fue un hermoso día en el cual me puse al día con GLEE y bueno... fue demasiado... ODIO a BLAINE así que sory para quien aun simpatice con él pero no verán nada lindo por aquí con su nombre. ADAM, sí, está bien y todo pero prefiero con mucho esta pareja ;)

De cualquier forma tenía idea de que fuera OS pero por como voy terminaría siendo demasiado largo =/ así que prefiero cortar.

RATED: puse M porque, bueno, siempre pongo M creo... pero esta vez SI ES QUE hay lemmon voy a avisar en el cap y a dar un indicativo de donde empieza y termina porque no estoy segura de si les guste... me avisan ok?

Por cierto ¿QUIEREN LEMMON O LO EVITO DEL TODO?

Estoy jugando con las edades pero creo que lo mejor será dejar la real de cada uno. Sé que será mucha diferencia así que estoy viendo como lo manejo. Si tienen ideas son más que agradecidas.

Por cierto, si aman esta pareja les aviso que estoy haciendo traducciones de OS... por ahora son solo de rated K, K+ y T, pero son tan lindos que valen la pena... Me gustaría hacer una de un long fic pero ya tengo demasiado y sería comprometerme y decepcionarlas con muy lentas actualizaciones así que nop, por ahora no.

Bien, esto se extendió demás así que solo voy a agradecerles de antemano por leer y decirles nos leemos...

Besos y cuídense ok?

*Guada*

¿ ¿ ¿ REVIEWS ? ? ?


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