14 de junio de 2014

Sumiso por TI... capítulo 6

DISCLAIMER
Los personajes pertenecen al maravilloso mundo de JK Rowling y la historia es de mi autoría.



RATEDMA
PAREJA: HARRY POTTER/SCORPIUS MALFOY... menciones leves de Harry/otros.
ADVERTENCIAS: Algo de lenguaje adulto, SLASH -ES DECIR RELACIÓN HOMBRE/HOMBRE-. Escenas de sexo explícito. Mención leve de ingesta de sustancias (en este cap). Relación con gran diferencia de edad. Relación Dom/sub en su mayor parte. Mención de poses, juguetes, reglas y castigos acorde al estilo BDSM. Y, creo que eso cubre todo así que, si hay algo de todo esto que NO te guste quedas advertido.


Capítulo 6

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—¿En verdad estás tan seguro de haber comprendido y aceptado todo? Quiero decir, ya que has aceptado, entonces bien podría digamos, ¿violarte ahora mismo, así sin más? —dijo Harry con cara seria. Acercándosele. Acechándolo—. Podría ahora solo 'ordenarte' que te quitases toda la ropa esa tan sexy que llevas y que te metas mi polla en la garganta hasta que te sientas ahogarte mientras tú mismo te entierras dos dedos allí, en tu muy prieto culito, preparándote lo mínimo indispensable para mí y luego ponerte en cuatro y te folle como la perra personal que quiero que seas sin siquiera tomarme la molestia de fijarme o preocuparme de que estés lo suficientemente bien extendido, relajado o un poco preparado para tomarme. Podría follarte duro, realmente duro... y a seco, sin importarme si te desgarro o lastimo puesto que a ti mismo parece no importarte demasiado. Puedo hacerte gritar de placer doloroso hasta que sientas tu garganta arder y ni siquiera inmutarme cuando luego de llegar a mi orgasmo deseado vea que no eres capaz de caminar correctamente y aún más doloroso por haber sido tu jodida primera vez.

El moreno ciertamente no había querido largarse a decir todo aquello. No quiso asustarlo o conseguir que temblara como ahora podía verle hacer en aquellos momentos pero, necesitaba, realmente necesitaba que entendiera. Necesitaba que asimilara seriamente la inmensidad e importancia de lo que se estaba metiendo, de lo que estaba aceptando.

—Yo...

—No Scorp, no lo haré —le tranquilizó—. Pero quiero que entiendas que al aceptar me estás dando el completo poder de hacer eso y más si se me place. Podría hacer lo que sea que quisiera contigo porque ESO es lo que aquí y ahora estás entregando y más aún porque ni siquiera hemos llegado a hablar aún de ningún tipo de límite o términos. Porque aún no hemos acordado absolutamente nada más que algunas palabras banas que en ESTE mundo, en este estilo, en realidad no valen nada. No cuando de seguridad se trata, ¿lo entiendes? —le miró. Le examinó—. Sé que dices haber investigado y ser consciente de lo que podría llegar llegar a esperar de ti pero lo cierto es que tú no sabes nada del sexo ni mucho menos de como me comporto yo en ello... pero yo, quiero entrenarte. Todo. No solo en, ESTO. No solo en este estilo en el que de alguna manera siento te estás forzando a entrar solo por mí, lo cual si soy completamente sincero me aterra tanto como me fascina. Jugarte tanto por esto, 'esto', algo que bien podría, y más seguro en algún momento terminará por ser solo algo pasajero pero que a la vez podría dejarte demasiado jodido ya, demasiado condicionado para tus relaciones venideras.

Hizo un alto cuando vio la cara enrojecida del chico frente a él y como sus siempre suaves y delicadas facciones adquirían un matiz de dureza que nunca le hubo visto.

Esperó.

—¿Puedo hablar... señor?

—Hasta que esta charla concluya puedes hablar con libertad siempre que aún muestres tu respeto —dijo Harry casi conteniendo el aliento mientras veía al chico asentir con sequedad.

—Señor, he escuchado sus, ¿consejos? bien podríamos así llamarles ya que vienen en vista de mi futuro bienestar pero, creo que intencionalmente está obviando mi bienestar y felicidad presente. Lo he dicho ya y lo recalco; quiero una oportunidad con usted, de la forma que sea . Soy joven, lo sé y usted lo sabe, sí, pero no soy de ninguna manera tonto y, definitivamente, NO soy TAN inocente como usted está empeñado en verme o hacerme ver. Sé en lo que me meto. Sé que, psicológicamente 'podría' influir y marcarme para el futuro más allá de que esto con usted resulte o no y, créame cuando le digo que yo QUIERO que esto funcione. Y no precisamente como algo pasajero, señor. Pero, más allá de eso, ¿realmente? No creo que lo haga. Me conozco lo suficiente como para saber que no habría poder alguno que me hiciera doblegar mi voluntad y presentar mi sumisión hacia otro u otra que no fuera usted. Esto... yo QUIERO esto. Lo DESEO. Lo NECESITO. Con usted. No con cualquier otro. No con nadie más. SOLO usted señor Potter. Le guste o no siempre ha sido solo usted para mí —dij haciendo una ligera mueca ante lo expuesto que se sintió al admitir aquello—. Y no, solo para que lo sepa, no se me ocurriría de ninguna manera seguir con esto solo por mi cuenta. Esto, el ser sometido, por libre voluntad... Admito que me ha costado mucho sentirme capaz de hacerlo aún teniéndolo siempre a usted como incentivo en mi mente, hasta que finalmente aprendí la totalidad de lo que leía al respecto. La entrega. La confianza. Me sentí libre y capaz en el momento en el que comprendí con entera claridad que yo confío en usted para esto y que eso es lo primordial. Que confío en usted para ceder y entregarle mi todo. Confío en usted para guiarme y no dañarme. No bestialmente al menos. Y no, no sueño o imagino el sentir esta delirante necesidad por otro tampoco. Además, con todo respeto pero, llevo más de dos putos años esperando, pensando; delirando tanto como anhelando por esto. Y si, si usted solo quisiese tomarme ahora mismo sin más tal y como planteó, lo acepto. Lo acepto por completo porque , mi cuerpo podrá luego doler pero, esto es lo que mi mente desea. Mi alma. Mi corazón. No me malinterprete, no ansío deliberadamente el dolor por dolor sino más bien el hecho indefectible de finalmente entregármele de la manera que sea en que usted necesite que me entregue. Sé como suena, me lo he repetido a mí mismo en voz alta las suficientes veces como para espantarme a mí mismo. Sé que suena loco, patético y hasta muy desesperado, lo sé, pero ya he esperado demasiado... y lo siento pero que me aspen si lo dejo ir por una idiotez que, en mi cabeza, solo termina siendo algo insignificante a comparación. Una traba más bien podría decirle...

El joven Malfoy habló con tal pasión que el moreno no pudo más que solo enmudecer atónito del asombro que sentía al escucharle... y quedarse estático del ciego placer que le envolvió al verle en aquella tan regalada entrega de la cual realmente no se sentía ni por asomo merecedor para nada, pero de lo que ya no pudo más que importarle un carajo al respecto porque aquel maldito chiquillo había logrado alterarle todos sus jodidos sentidos.

Toda la poca razón, moralidad -dudosa ya-, recato y renuencia que tenía al respecto se fueron por el caño en cuanto lo vio.

Sus ojos. Aquellos malditos ojos de hielo que ahora parecían derretirse con el calor que intentaba irradiar, contagiar.

Condenado.

Él estaba jodidamente condenado... y, resultaba ser que, no podría importarle menos.

JODER.

—Entiendo...

Y en verdad lo hacía, porque incluso él hubo una vez que quiso rendirse y entregarse total, completa e incondicionalmente. Él quiso entregarse por entero a su mujer siempre amorosa y su incipiente familia naciente, creciente... Pero la lucha le pudo y eso comenzó a matarlo por dentro. Su mente y su cuerpo comenzaron a pedirle a gritos otro tipo de entrega. Una entrega demasiado demandante y posesiva. Casi opresora. Una entrega absoluta y radical que su mujer no supo si tan siquiera comenzar a sobrellevar porque su temperamento siempre fogoso y ardiente nunca fue dispuesto para dejarse doblegar. No por nada. No por nadie. Y ciertamente no por él...

—¿De... de verdad? ¿Realmente lo entiende, señor? —le preguntó el rubio evidentemente sorprendido, y secretamente algo celoso. Viendo perplejo como el hombre ante él solo se limitaba a asentir con la miraba aún turbia y bastante perdida.

—Gracias. Gracias Scorpius. No puedo sentir más que una inmensa e inexplicable gratitud ante el hecho de que me consideres tan digno como para entregárteme así a mí —aclaró ante la repentina mirada confundida de su pequeña serpiente.

SU pequeña serpiente ciertamente.

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