21 de noviembre de 2014

El Problema de mi Sexóloga... Capítulo 36

.

DISCLAIMER
Los personajes pertenecen a S. Meyer y la trama es de mi autoría.


ADVERTENCIAS
Este fic contiene alto contenido sexual así que, si eres menos o no te gusta lo fuerte NO LEAS!
(Solo apto para mentes con mentalidad abierta)

-Este fic contiene MENNAGE hetero-bi y homo erótico-

.

...:: Visitas y Refuerzos ::..


.

BPOV.:

.

Decir que los nervios me carcomían sería como decir que en la Antártida hace frío; ¡Un jodido eufemismo! Pero no importaba, o bueno, sí lo hacía, pero no tanto puesto que una parte de mí -la más importante y dramática parte de mí debo mencionar-, se había terminado por calmar un poco al saber que pronto todo cambiaría para mejor. Tenía que hacerlo. Ellos vendrían y definitivamente sabrían qué demonios hacer. Confiaba en ellos tan ciegamente que era demasiado difícil de creer, pero así era. No tenía ni la más mínima duda respecto a sus capacidades, y con ello no me refiero solo a lo táctico sino también respecto a mí misma.

No puedo negarlo ni dudar. Ellos me conocen. Ellos saben.

Y yo los conozco a ellos.

Y simplemente por eso mi confianza en ellos tenía un gran fundamento, sabiendo como sabía que esto ERA PERSONAL, que al llamarlos y contarles, YO lo había vuelto personal. Personal a un nivel que aquel maldito infeliz que buscaba arruinarme ni siquiera podría llegar a imaginar. Esto sería prioridad y nada menos que eso porque a ellos sí les importaba. Yo les importaba. No como a esos estúpidos agentes energúmenos que solo se dedicaban a tomar un jodido café rancio y barato que estaba segura era peor que el mismísimo kerosén, al tiempo que tomaban alguna que otra tonta nota de la que más que seguro no serviría nada.

.

Si bien la llamada había logrado relajarme un tanto, en verdad me resultó en extremo difícil el disimular mi tamaña -enorme, gigante, descomunal-, ansiedad frente a mis adorados chicos cuando ambos pasaron por mí más tarde.

Jamás creí que pudiera dolerme tanto el mentirles, o al menos el ocultarles hasta que fuera preciso la verdad.

Lo hizo.

Dolió como la mierda porque ciertamente lo que más quería era volver a comportarme por al menos unos malditos cinco minutos como una jodida nena de papá y que ambos me envolvieran en sus fuertes brazos diciéndome que todo estaría bien por más que todos supiéramos muy en el fondo que no, que de hecho no lo estaría. No de seguir así.

Me dolió el tener que hacerles creer que todo estaba genial (o al menos tan genial como pudiera estar toda esa mierda de situación aquella misma mañana), pero, no solo era que 'ellos' me habían pedido que no dijera nada hasta que llegasen, sino que de hecho era también que no me sentía con las fuerzas suficientes para contarles todo y volver a quebrarme una vez más frente a ellos porque lo cierto era que esta vez no creía ser capaz de recoger mis propios pedazos diminutos.

¡Lo sé! ¿Ok? Lo sé. Llámenme loca, bipolar. Llámenme lo que quieran pero así me sentía. Quería llorar y que me contuvieran pero no quería contar por hacerme la fuerte. Estoy en una jodida contradicción emocional y tengo derecho a ello, denúncienme.

Mi mente estaba colapsando de tanto estrés , ansiedad, pánico y desesperación y el solo pensar que en poco sí tendría que exponer una vez más todos mis sentimientos al respecto... No, hacerlo una vez había sido malo. Hacerlo dentro de poco por segunda sería solo, trágico.

Hacerla en esos momentos por libre elección para que fueran tres era un simple, liso y llano suicidio mental. Y me amaba mucho como para ello, sépanlo.

Así que con eso como única cosa clara en mi mente caótica traté de mantener mi entereza lo mayor posible al respecto. Sentía que tenía que mantener todos estos miles de pequeños, diminutos fragmentos, lo más unidos posible lo más que pudiera o bien me valdría madre que el loco me matara porque antes iba a terminar completamente loca haciéndolo yo por él. Y noooo, no es que fuera una persona suicida, ¡Para nada! O sea, ¿Hello? ¿Se acuerdan? Amo coger, ¡y no puedo coger muerta, ¿o sí?! Brrr, me dio un escalofrío de solo pensarlo... Joder, muy raro pensamiento... Hmmm... Ok, volviendo a lo que iba, creo que simplemente ese sería un muy posible desenlace psicológico más que factible de una persona que como yo tuvo que pasar por toooodo lo mío. Quiero decir, puedo volverme loca -o más loca cabe aclarar-, de un momento a otro sin exagerar y creo que de hecho sería tremendamente algo que esperar.

¡No soy dramática! ¡No lo soy! ¡Para nada! Le dejo eso del drama queen a mi duende precioso pero bueno... quizás se me pegó, un poco; ¿Tal vez? Err...

En fin...

Sé que ellos se preocuparon nomás verme porque la cara de muerta viviente no pude quitármela o mejorarla con nada. 'Vaaamos, que no hay base, corrector ni rouge en el mundo que arregle eso a tal grado', pero al menos pude desviar el tema admitiendo un ligero quiebre emocional por las tensiones y nada más. Tuve suerte. La verdad pensé que presionarían un poco más en su consuelo así que me alegré bastante -aunque fuera muy contradictorio de mi parte- cuando luego de un ligero seco 'estoy bien' cortaron el tema ahí. Logré con éxito quitarle el hierro y peso al asunto así que, con todo el enfoque del mundo solo me dediqué a disfrutar de horas y horas de perfecta y dichosa 'distensión' -espero entiendan-.

.

Ahora, a unos dos días después del puto ramo, la jodida maldita foto/tarjeta y la esperanza tras la llamada me sentía al mismísimo borde de la línea muy muy extra delgada que me separaba de ceder a mi insanidad mental.

En realidad, incluso habían pasado ya más de dos días. Ya iban cerca de 2 días, 14 horas y 30 minutos aproximadamente. Mis uñas eran la perfecta muestra de cada segundo, o sea, inexistentes; ¡Y mi pelo! Juro que ya es irreconocible (y quizás hasta un poco bastante menos). Mi apetito sería ideal para una de esas bailarinas de ballet en momento pre estreno/debut o examen, o alguna burrada de esas porque estaba completamente segura de que un canario bebé habría de comer más que yo en aquellos momentos. No que importara. La dieta forzada no me venía mal de vez en cuando ¡pero ése no era el tema!

Después de que lo peor de mi pánico pasó y mi descanso y distracciones lograran calmarme un poco medio me arrepentí de no haberles contado nada a mis chicos, pero a la vez me di cuenta de que ya era tarde y que, de hecho, no era que realmente quisiera hacerlo. Quería pretender un poco más esta falsa calma porque todo esto en verdad me estaba desbordando.

De todas formas, como dice el dicho; 'A lo hecho, pecho'. Ellos sabrían todo en cuanto 'ellos' llegaran y ellos se encargarían de encaminar la dichosa investigación y solucionarían todo. Ya vería como enfrentar a mis chicos y a todo lo demás cuando ellos llegaran a revolucionarlo todo, de nuevo. Tal y como siempre solían hacer.

De vez en cuando me preguntaba porqué no les habría llamado antes si tanta fe les tenía. La respuesta era tan simple que me dejaba siempre un regusto amargo en la boca.

Recuerdos.

Ellos me traían tantos malditos recuerdos de esos momentos que... que tan estúpidamente quería evitar, y que...

Los quería. Eso ni lo dudaba. Pero me dolía pensar en ellos. Recordar mis momentos añejos junto a ellos. Recordar las risas y las bromas. Me hacían falta, me hacía falta esa conexión con aquellos tiempos, pero esa sensación era tan profunda que hería y yo... yo simplemente opté por mejor 'obviarlos', por negarlo todo y, aunque sé que ellos en el fondo entendieron o al menos se hicieron una clara idea de el porqué de pronto solo les enviaba una mera postal en días festivos sabía que les debía una gran, enorme y gigantesca disculpa. Y... mierda... de verdad no necesitaba más presión ahora. No. Pero bueno, cuándo mierda algo había salido como había deseado ¿eh?

Quizás, solo quizás, no habría pensado aquello de saber lo que vendría...

.

JPOV

.

7:43 de la mañana.

Los tres de nosotros dando vueltas por la cocina recogiendo lo que fuera que cada uno quisiera agregar a su propio desayuno mientras que un extraño y no muy cómodo silencio parecía haberse instalado entre nosotros. Haciendo cada vez un poco más tenso el asunto. Y luego estaba Bella, quien por su parte parecía realmente perdida en sus pensamientos y muy muy nerviosa como para completar el cuadro.

O al menos así fue hasta que, sorpresivamente, el timbre de la entrada sonó.

Sorpresivamente para nosotros. No para ella por lo que pude notar.

—Yo iré —dije, sosteniendo por un breve segundo la mirada de Edward mientras que enseguida me trasladé hacia la puerta de entrada, pensando casi de manera errática -y algo paranoica realmente-, en todo momento en las diferentes acciones y reacciones que podría tomar dependiendo de lo que hubiera tras la bendita puerta. Sí, podía estar siendo un tanto exagerado pero, después de todo lo que habíamos pasado desde conocer a Bella ya nada me parecía poco con respecto a la seguridad de las dos personas que había llegado a amar más que a nada en mi vida.

Decir que había estado un 'poco' loco en cuanto me enteré de lo que ella había estado viviendo cuando casi apenas comenzamos esta 'relación', sería decir -justamente-, poco. Por suerte, fue Edward quien pudo hacer acopio de toda su fuerza de voluntad y, no solo calmar su propia rabia sino también calmar en gran medida la mía propia antes de que, casi inevitablemente, me encontrara haciendo o diciendo algo que sabía luego podría haber lamentado. Mucho.

Sin embargo la sensación de clara impotencia y de querer romper algo -muy de preferencia la cara del maldito hijo de puta que estaba detrás de todo esto-, se había quedado en lo más profundo de mí y conforme el tiempo y los sucesos pasaban se iba arraigando más y más en mí. Lo admito y no lo reniego, yo solía, suelo, ser demasiado rápido para la ira y eso ya me ha traído más de un problema, pero no era como si me pudiera controlar. Ya era así, por lo que 'sabía' sin que nadie me dijera nada que cualquier tipo de exaltación errónea para conmigo me haría estallar de una manera que, reconocía, hacía ya mucho no había sucedido -más específicamente desde todo aquello sucedido con Vanessa-, y que estaba seguro no sería para nada bueno en aquellos momentos ni mucho menos conveniente para Ed y Bella. La situación estaba ya de por sí malditamente tensa como estaba como para andar perdiendo los estribos y solo terminar yendo a lo loco. A lo tonto. Y si algo no era y estaba orgulloso de ello, era ser tonto.

Sabía que tenía que estar calmado y pensar en frío. Planear. Intentar adelantarme a los posibles movimientos de ese jodido loco para mantenernos seguros a todos. Intentar conservar y transmitir una calma que lamentablemente era obvio no tenía. Lo sabía.

Era una lástima que saber y lograr hacer no fueran siempre de la mano. Sin embargo...

Mis muy dispersos pensamientos se vieron abruptamente cortados cuando, tras finalmente llegar a abrir la dichosa puerta, me encontré de lleno con dos figuras masculinas. Dos figuras masculinas muy malditamente intimidantes.

'¿Qué carajos?' -fue lo primero que pensé.

No era solo el hecho de que parecieran sacados de una jodida novela de matones y guardaespaldas, donde se vería el típico tipo macho de espalda grande y musculoso, seguramente con un rostro duro y curtido o algo así.

No. Estos dos tipos eran, además de altos y grandes... se veían, ¿sinceramente? jodidamente letales. No había otra forma para describirlos.

Había tenido mi cuota de ver tipos amenazantes de este estilo debido a ciertas personas que contrataban mis servicios de abogados. Personas que llevaban a cuestas legiones de protectores y demases... pero estos en verdad se llevaban el premio gordo de intimidación ya que con solo mirarles le daban ganas a uno de salir pitando para el otro lado, y bien lejos dicho sea de paso.

Noté en apenas estos pocos segundos el riesgo que estos dos hombres debían ser y, antes de que pudiera pensar de manera más racional -tal y como hacía apenas segundos había dicho que haría-, y mucho antes de prever o incluso detener mis propias acciones, simplemente terminé por tomar con impulso el filo de la puerta que aún sostenía e intentar cerrar de manera rápida y eficaz la maldita-demasiado-jodidamente-grande-entrada. 'Tenía que recordar decirle a Ed sobre cambiar la maldita puerta, ¿para qué demonios queríamos una puerta tan grande de todos modos?'

De igual forma no sirvió de nada más que para quedar en absoluto ridículo porque, errr, sí bueno, lo reconozco, fue algo estúpido de hacer. Ni modo. De todas formas mi ego quedó mucho más dolorido que mi pobre trasero, sobre el cual me encontraba ahora con la mortificación y vergüenza creciendo en mí junto a un ego maltratado que no me servía de nada ahora mismo y unas pompas que podía sentir comenzar a latir tras el golpe seco.

Demonios.

Sin embargo, creo que lo que más me dolió de todo es que después de haber quedado como idiota al caer cuando ellos detuvieron en seco la puerta devolviéndola hacia mí, fue por encima de todo tener que terminar por mirarles desde abajo como si fuera apenas un niño castigado.

1...

2...

Error.

Nooo, lo peor fue apenas después -decidí minutos más tarde-, cuando apenas recogiendo los pedazos de mi orgullo herido escuché/sentí/vi como la mujer que de pronto se había convertido en parte esencial de mi vida, no solo pasaba por mi lado apenas reconociéndome tirado allí, sino que además quedé aún más estúpido al escuchar como les llamaba con verdadero júbilo, arrojándose a ellos nomás verles bien.

Seee, la escena era una de la que seguramente me hubiera reído hasta llorar de no ser por el hecho de que me estaba pasando a MÍ.

Ahí estaba yo, tirado cual trapo sucio en el piso después de quedar como nenita mientras que mi... ¿novia?, bueno, sí, lo que sea. Mientras que mi novia pasaba de mí y abrazaba a mis 'atacantes' -¡para mí eso eran!- y mi 'novio' solo se quedaba mirando desde el marco de la puerta que daba a la cocina sin hacer nada por ella ni tampoco por mí. '

Vaya parejas que me he echado' -pensé bastante malhumorado mientras decidía pararme al fin puesto que nadie me hacía caso.

.

Estaba... confundido. Quizás. No, estaba enojado. ¿Decepcionado? Definitivamente molesto. Aunque medio entendía, o creía hacerlo, ¡no lo sé! Joder.

Bella acababa de terminar de contarnos todo lo que le había sucedido desde hacía dos días y realmente tenía que terminar de procesar varios hechos de todo esto y de paso ordenar los sentimientos que venían con ello.

Por un lado entendía que me molestase enterarme ahora y de tal forma. Me decepcionó el hecho de que no se hubiera creído capaz de decirnos, fuere por el motivo que fuere. Me enojé porque el maldito cabrón no dejaba nada al azar y porque ya esto me estaba comenzando a colmar. Confundido porque, si bien ella nos explicó algo de quienes eran éstos tampoco dijo realmente nada respecto a porqué les llamó justamente ahora y no antes o el porqué a pesar de verse que se conocían se trataban y hablaban como personas ajenas que no se vieran hace mucho a pesar de aún tener cierta camaradería.

Me sentía un poco abrumado, la verdad sea dicha y aún estaba tratando de superar el primer obvio pensamiento que, aunque fuera falso e infantil no dejaba de persistir. Ella les dijo antes que a nosotros. Antes que a mí.

Y por otro lado, creía comenzar a entender el porqué no lo había hecho hasta ahora. O quería hacerlo. Ciertamente la parte más internamente emocional de esta pareja de tres recién estaba comenzando y en un punto, sabía que no podíamos simplemente pedir ni esperar que todo solo, se diera así como así, de una vez. Al igual que ella, nosotros tampoco le habíamos dicho cada detalle de nuestras vidas previas a conocerle. Sí, lo esencial, pero nada más y, quizás no fuera lo mismo pero era válido. Con todo lo que le estaba pasando en su día a día y sumado a toda esta debacle con su acosador, sí, podía ver un poco el porqué calló. A pesar de que no me gustase. Nada.

Pero, más allá de eso, estaba también un poco contento. Incluso diría aliviado porque, vamos, estos tipos irradiaban seguridad, eficiencia y sobre todo, sobre todo cariño, hacia Bella, y eso lo resumía todo porque a ellos les importaba en un sentido más allá del laboral lo cual ciertamente me ponía alegre en el hecho de que finalmente ella tenía a alguien más. Ya no éramos solo la duende y nosotros sino que podía ver con mis propios ojos como, a pesar de su evidente nostalgia y tal vez algo de dolor al verlos, también se le veía claramente feliz de volver a tener una leve conexión con quien fue. Quien era antes de todos nosotros. Esa Bella que había sufrido lo indecible pero que había avanzado hasta llegar a ser la fabulosa mujer que hoy era.

Una fabulosa mujer que, a pesar de todo y todos, era nuestra.

Y, no importaban los traumas, el acosador, los amigos locos ni lo que la gente opinara; ella lo seguiría siendo...

.
.
21/11/14

Hola? Ejem, sí, bueno... esteeeee, mmm. ¿Lo siento?

Joder sinceramente no tengo palabras para excusarme de haber tardado tanto pero bueno, es lo que hay. Este capítulo fue hasta ahora el más difícil de formar. Lo borré como unas 6 veces y edité ya ni sé cuantas. Simplemente no servía pero bueno, el otro día logré captar todo el BPOV y hoy por suerte pude terminarlo dando un giro a lo que tenía de hace mil respecto al JPOV

A lo largo de este año han comentado muchos, ya fuera para retarme o solo opinar y a cada uno le quiero agradecer porque, cada vez que recibía uno me hacían recordar porqué comencé este fic. No puedo nombrarlos a todos por tiempo pero que sepan que los he leído y siempre lo haré.

Lamento decepcionarles con las largas esperas y aún así espero alguien siga por allí para llegar al esperado final.

3 años ya de llevar este fic... WOOOW -mierda-... No me lo creo aún...

Más allá de mis disculpas espero estén bien y les haya gustado lo de hoy.

Nos vemos en el próx...

Besos y cuídense!!!

*Guada*

¿ ¿ ¿ REVIEWS ? ? ?

No hay comentarios:

Publicar un comentario

  • RSS
  • Facebook
  • Twitter
  • FanFiction
  • Amor Yaoi
  • Youtube