3 de enero de 2013

Tu mundo en mi camino... cap 11

DISCLAIMER: Los personajes pertenecen a S. Meyer y  L.J. Smith y la historia es de mi autoría.

Capítulo 11: 

"AGOTADA"

BPOV.:

Todo estaba mal.

No sé porqué yo reaccioné así. No sé porque él reaccionó así. Y, por sobre todo, no tengo ni la más puta idea de porqué me siento como la mismísima mierda por todo esto.

Diablos, apenas si eran las dos de la tarde y mi día estaba completamente jodido. Lo sé, estoy maldiciendo como un camionero pero ¡Hey! ¡Tuve un día difícil aquí! Bufé.

No entiendo como es que hasta hace tan solo unas horas mi mente por fin había aceptado el maldito hecho de que ellos, todos ellos, se habían ido, que literalmente me habían jodido y que debía de superarlos cuando, luego, casi como por arte de magia -o de una larga línea de crueles maldiciones para ser más exacta-; ellos... o más bien ELLA , solo, vuelve ¡Solo vuelve, así como así y alborota todo de nuevo!

¿Acaso había nacido en una mala luna? ¿En un viernes 13? ¿Qué? Porque era obvio como la mierda de que yo estaba maldita de por vida.

Primero que nada había tenido esta pequeña y exasperante discusión con Damon -el cual parecía querer de pronto manejar a su antojo cada minúsculo aspecto de mi vida.

Segundo tuve que correr por culpa de éste a mi clase ya sabiendo que me ligaría un castigo por entrar jodidamente tarde.

Tercero, entregar el trabajo por el que tanto había trabajado, solo para terminar escuchando como el querido profesor -nótese el sarcasmo- nos decía a todos que tuviéramos a bien avisarle a los faltantes que tendrían hasta mañana como último momento para entregarlo.

Cuarto, saltearme el almuerzo porque debía ir al encuentro con cierto malhumorado y caprichoso vampiro solo para que...

Quinto, encontrarme de pronto con mi EX mejor amiga (cuñada, confidente, etc, etc), la cual parecía el típico cachorrito triste con su maldito puchero manipulador. El -por primera vez debo añadir-, no me conmovió en lo más mínimo.

Sexto -y sí, la maldita lista sigue-, quedó verdaderamente inútil tras aquella pequeña pero intensa diatriba verbal que había mantenido con ella para...

Séptimo, llegar sin siquiera notarlo a la casa de quien a principio de este condenado día encabezaba la lista de mis 'enemigos', y quien entonces me cargaba con ¿delicadeza? desde el auto hasta un muy cómodo -y lamentablemente conocido- sillón, ya que yo me había sumido en una especie de trance del que en verdad me había costado un infierno salir.

Ok, ok... sigo.

Octavo (Y como para colmar el vaso) Discutir con Jacob ¡Y por teléfono por todos los cielos!

Noveno, terminar defendiendo al estúpido.

Y Décimo, sentirme ahora como la mierda tras haber discutido con él por ya ni sé bien qué en realidad.

Yo...

― ¿Te encuentras bien? ―me dijo el hermano de Damon del que realmente no recordaba -ni quería recordar- el nombre.

Asentí sabiendo que el gesto fue tan patético en sí mismo que ni siquiera mi pobre padre lo creería. Acerté.

― ¿Quieres ir a recostarte un rato? ―lo miré abiertamente desconfiada. Esto del vampiro amable y bueno me había dejado grandes marcas así que un poco de ello no estaba demás ¿no?

"Genial Bella. A buena hora vienes a hecerte la precavida" -me dijo una muy molesta vocecilla en mi cabeza.

Maldita y estúpida voz.

"Yeap, exacto. Sigue peleando contigo misma. Te irá genial con los loqueros sin dudas".

Bufé. Ok, no más charlas mentales conmigo.

― ¿Isabella?

― ¿Sí? ―le contesté/pregunté más bien por inercia ante su llamado.

― ¿Quieres ir a descansar un rato? ―dudé. No sabía como Damon se tomaría eso― Mira, no sé mucho acerca de lo que está pasando. No tengo mucha idea de nada en realidad así que, bueno, quizás si descansaras un poco, luego podríamos hablar ya más tranquilos ―dijo él terminando con casi una pregunta y alzando levemente las manos mientras hablaba. Una actitud defensiva que tanto me recordaba a... él.

Lamentaba que él no entendiese mi repudio hacia su persona pero lo cierto era que me lastimaba encontrarle similitudes de quien en cierto punto había comenzado a odiar.

Sí, lo mejor sería retirarme a dormir, o más bien a pensar. Mantenerme lejos de este vampiro tanto y como me fuera posible. Al menos hasta que el muy idiota del hermano volviera y lo alejara por mí.

Asentí.

―Sí, creo que mejor descansaré un rato... ¿Puedo...? ―comencé a preguntar vagamente señalando las escaleras.

―Sí, claro. Supongo que... déjame llevarte al cuarto de invitados... aunque creo que no tengo idea cual puede ser, aun no he terminado de recorrer la casa. Te ayudaré a encontrarla.

―Gracias pero no hay problema ―contesté tensa―. Tu hermano ya me mostró la casa.

No sé de donde saqué la cara para decir eso pero al menos funcionó.

Obviamente era mentira porque Damon jamás se había molestado en decirme o mostrarme lo indispensablemente necesario como la cocina, la sala y el baño -para ser más específica-. Tan solo había señalado tenuemente que los cuartos estaban subiendo las escaleras, por lo que asumí que no sería para nada difícil encontrar sola un lugar con una cama, o algo, allí arriba.

Cosa que al parecer era de lo más extraño para el tipo este ya que en cuanto las palabras salieron de mi boca sus ojos se ensancharon, casi cómicamente, de asombro.

¿Qué...? ¿Acaso piensa que yo...? ¿Qué Damon y yo...?

Ok. La sensación que barrió mi cuerpo al pensar en ello no fue para nada la que esperaba.

¿Qué demonios me ocurría?

Confundida a la milésima `potencia, no presté mayor atención al vampiro que tenía enfrente y tan solo dirigí mi cuerpo hacia las dichosas escaleras para subirlas corriendo en busca de un muy necesario refugio donde pudiera intentar encontrar algo de claridad a toda esta mierda que pensaba.

No fue tan fácil como pensé en un principio. Muchas de las que debían de ser las ansiadas habitaciones de 'invitados', estaban obviamente fuera de uso. Pero, estaba cansada, y muy muy hastiada de todo. Así que cuando giré el picaporte de la puerta a mi izquierda y vi que estaba hermosamente de una manera un tanto ¿llamativa? ¿eclipsante? Bueno, lo cierto era que sí llamaba bastante mi atención. Era demasiado... estimulante a la vista -a falta de una palabra mejor-. Nunca había visto una así. La muy extensa gama monocromática del blanco al negro cortada crudamente con un rojo algo apagado pero a la vez vibrante, más el color terracota mezclado con algo del sienta tostado de la madera lustrada y barnizada. Yo obviamente no era artista ni nada de eso, pero de verdad que esta habitación me... seducía a entrar.

Siguiendo el impulso, lo hice.

No hice nada más que mirar todo entorno a mí. Empapándome de la hermosa sensualidad de las formas y colores.

Ni bien cerré la puerta, mi vista solo se dirigió a un punto. La cama. Sinceramente, mi cuerpo -y sobre todo mi mente-, pedía a gritos un descanso; por lo que, sin darle muchas vueltas ni cuestionarme en demasía, sencillamente a la gran cama que parecía tener un cobertor rojo de raso.

Segundos después me encontré tirándome sobre el a dormir pero, me dio frío, así que levanté el cobertor junto con las mantas para meterme debajo de ellas y así conseguir estar a gusto para un sueño reparador. Jamás reconocería, en ningún momento de mi vida ni bajo ninguna circunstancia, el estremecimiento que recorrió mi cuerpo cuando al levantarlas una oleada de aquel intoxicante aroma evidentemente masculino me golpeó de lleno en mi nariz.

Sabía que tenía mucho en que pensar, pero para lograr hacerlo con todos mis sentidos primero debía descansar un poco de la locura constante y casi sin sentido en la que se había sumido mi vida.

Quería dormir... y ahora aun más.

.

Lentamente fui recobrando el control de mi cuerpo. Pude abrir mis ojos y comenzar a ver lo que me rodeaba con mayor detenimiento, intentando con todas mis fuerzas saber o recordar donde demonios me hallaba.

Eso fue hasta que finalmente todas las piezas comenzaron a caer en su lugar. y pude sentir como la sorpresa y la repentina conmoción se adueñaban de mí.

¿Qué demonios hacía allí? Arrg.

Pataleé para quitar las mantas enredadas de entre mis piernas y las giré para poder salir de la cama y levantarme. Sentía la pronta necesidad de salir lo más pronto posible de allí. Estaba demás decir que no me iba a servir de nada quedarme allí y revolcarme en mi miseria... ¡Y mucho menos a esperar a que el idiota de Damon viniera a querer manipularme a voluntad!

No. Definitivamente necesitaba salir y... bueno, pensar qué demonios haría de ahora en más, reconociendo que -para mi completa y ya conocida desgracia-, no tenía muchas opciones realmente. Hice una ligera mueca ante el repentino y acertado pensamiento. Genial.

Miré la hora desde la pantalla de mi móvil y torcí un poco más el gesto anterior. Bueno, por lo menos no había pasado demasiado después del anochecer. No era taaaan tarde.

Bajé lo más silenciosamente posible y caminé presurosamente hacia la puerta de entrada... congelándome al instante cuando pude sentir una helada presencia desde mi espalda apenas segundos antes de comenzar a abrir la dichosa puerta.

― ¿Vas a algún lado mocosa?

―No creo que sea una buena idea quedarme aquí después de todo ―repuse en voz queda una vez que pude encontrarla ya que parecía haber estado brillando por su ausencia debido al repentino temor.

Su voz había sonado mortalmente helada -tanto o más que su propia persona-. Despectiva. Y, no estoy segura de porqué -ni mucho menos de si quisiera saberlo de poder-, pero... me dolió ¿Qué demonios tenía yo para que me pase todo esto?

― ¿Después de todo? ¡Ah! Ya entiendo. Así que irás donde el perro sarnoso y su perrera ¿no? ¿O es que acaso planeas ir donde tu padre? Porque te aviso que me costó bastante ejercer una compulsión decente en su estúpida mente como para que ahora...

― ¿Jakie? ¿Por qué demonios iría con él? ¿O con mi padre si vamos al caso? ¡Arrg, Dios! ―me quejé un poco harta ya― Mira, no tengo porqué explicártelo la verdad pero no, no iba ni a lo de Jacob ni a mi casa. Y, por cierto ¿Qué demonios tienes contra Jake?

Para este entonces ya me había girado y me encontraba mirándolo de frente tan solo con la luz azulada de la noche como guía para captar sus facciones.

Demás está decir que esa cara era un témpano que no mostraba más que una furia bastante mal contenida en aquellos momentos.

Tragué fuertemente.

Las reacciones que me invadían eran de lo más contradictorias... y no quería poner a prueba ninguna de ellas.

Aunque ¿la verdad?

No creía tener opciones para ello tampoco si vamos al caso.

Mi vida apesta...

Y?? Q opinan?? Q va a hacer Damon ahora? xD Pelean o... algo más interesante?? Jajjaja opinen!!!
Bueno por fin subí un nuevo cap, espero que les haya gustado y me dejen saber que les pareció... Sé que quizás no son del fandom de Harry Potter ni mucho menos el slash pero, comencé una nueva historia "UNA DEUDA CON EL DESTINO" que es Harry/Draco si les interesa dénse una vuelta ok??
Besitos y nos leemos!!
*Guada*

4 comentarios:

  1. Me encanto, espero y actualices pronto, sin duda ya forma parte de mis fanfics favoritos :D.....

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  2. me engancho el fic, la idea de bella/damon me fasina.
    sigue asi, actualiza pronto.
    y con respecto a tu pregunta, yo creo que se viene algo mas interesante que una pelea ;)

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  3. tU FAN, TU faN. Espero que actualices pronto, me gustaría que pasara mas cosas entre ellos dos!!!

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  4. hola sabes q me encanta esta historia y espero q actualices pronto.. me muero por q estos dos saquen lo q en verdad sienten..

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