6 de enero de 2013

Una deuda con el destino... Capítulo 1




DISCLAIMER: Los personajes pertenecen al maravilloso mundo de JK Rowling y la historia es de mi autoría.

RATEDMA
PAREJAHARRY POTTER Y DRACO MALFOY
ADVERTENCIAS: Algo de lenguaje adulto, SLASH -ES DECIR RELACIÓN HOMBRE/HOMBRE-, escenas de sexo explícito y MPREG... sI NO TE GUSTA ALGO DE ESTO NO LEAS.


- Capítulo 1 -


El tiempo pasó tan implacable como siempre. A él no le importaba cuan perdido o desorientado estuviera Harry. Y vaya si lo estuvo.

Fue casi, perturbador dejar todo, así, de la nada. Sin pensarlo, sin avisar. Y, extrañamente, a la vez fue embriagadoramente liberador.

Los primeros tres meses luego de la batalla todo fue una verdadera locura. Prácticamente no podía recordar nada al respecto más que unos cuantos retazos que se entremezclaban entre sí.

No más que muchas sonrisas falsas e hipócritas, no más que miles de pequeños flashes por cada paso que daba. No más que miles de morbosas y repetitivas preguntas una y otra vez, en los más distintos tonos, acentos e idiomas. Como si disfrutaran del hecho de escuchar de la manera más descriptiva como había sido aquella matanza, aquella masacre que se había cobrado tantas vidas.

Sin embargo, a partir del cuarto mes todo pareció ir un poco mejor. Creyó que sí.

Muy diligentemente le ofreció a la ahora directora McGonaghal su ayuda para reparar los muy quebrados campos de magia que sostenían el tan antiguo castillo a cambio de poder quedarse allí, ya fuera en su antiguo cuarto o donde fuera. Aceptaría hasta una cama de elfo con tal de salir de en medio de toda esa locura mediática en la que el ministerio lo ataba cada vez más como la gran figura pública. Fue una verdadera suerte que ella no preguntara ni pusiera ningún tipo de objeción al respecto ya que el simple hecho de estar allí le ayudó a calmarse, a ir afrontando el hecho, el terrible hecho, de que en verdad todo eso había pasado. Que LE había pasado.

Pero no solo le había ayudado en eso, no, además le había dado el tiempo y el espacio necesario como para comprobar su magia ya que desde aquel día en el que, bueno, murió revivió y de paso mató a aquel que había casi coexistido con él y todo eso, había estado ¿rara? Sí, bueno. No solo fue su magia la que cambió. Su poder se había ido incrementado... demasiado. Y solo -porque no le había dicho a nadie, ni le diría por el simple hecho de que no quería más razones por las cuales llenar páginas y páginas del profeta ni de la maldita Sketter-, fue entrenando y entrenando casi desde cero para poder controlarse y controlarla. Para que, midiendo el poder con el que hacía cada hechizo nadie notara su verdadera capacidad.

Fue un proceso lento e incluso muchas veces confuso y doloroso. Pero valió la pena.

Fueran algunos meses de reaprendizaje para algunas cosas y de aceptación y/o resignación para otras.

Según Hermione era obvio que estar tranquilo y en un lugar conocido le había ayudado ya que al parecer su rostro ya no reflejaba tanto 'dolor' como antes. Una pena que no se diera cuenta que eso se debía al glamour que había aprendido a hacer sobre sí mismo para que justamente todos creyeran que en verdad mejoraba y dejaran de atosigarlo y perseguirlo. Le hubiera gustado decirle que en realidad la culpa, la tristeza y el dolor eran iguales o incluso mayores ahora que tenía la plena conciencia de sus actos, ahora que sabía que cosas hubiera podido evitar o hacer. Ahora que tenía plena conciencia de todo lo que hizo y de sus resultados. Quisiera haber podido decirle que lo único que realmente lo había ayudado en algo era el haber estado practicando por horas y horas para descargar sus frustraciones y el haber ensayado día tras día el poner una cara apacible y una sonrisa tranquila y aceptable, lo justo y suficiente como para que la gran mayoría dejara de mirarle con las habituales miradas de pena, lástima o compasión y todos sus derivados. Sí, hubiera querido hacerlo... pero eso significaría que la preocuparía y que, en consecuencia, ella le dijera a otros y quisiera quedarse con él a todas horas. Significaría que lo presionaría aun más al tratar de animarlo... y sencillamente ya no podía con eso. No quería.

No era como si alguno de ellos le hubiera reclamado o algo, no era eso para nada. Pero él, en su infructuosa y muy confusa mente sentía, que de alguna forma, ellos lo sentían, o que algún día lo harían. Temía de ello. Tanto, que solo por eso les fue permitiendo alejarse a la vez que él mismo se alejaba.

No fue rotundo. Fue firme y paulatino. Necesitaba su tiempo y espacio y ellos -aunque quizás nunca lo aceptaran-, también.

Después de tantos años. De tantas peleas y preocupaciones, de tantas confidencias y momentos compartidos. Después de tanto... ellos por fin habían logrado dar el paso, y por eso ahora eran una pareja y Harry entendía, en verdad lo hacía. Era de esperarse que quisieran estar un poco solos -o tan solo como pudieran teniendo en cuenta que cuando se veían lo hacían en la nueva reconstruida madriguera llena de todos los Weasleys que quedaban-. Y se aborrecía a sí mismo cuando, de vez en cuando, sentimientos como los celos, la envidia, el rencor, entre algún otro aparecían para instalarse por algunos días, carcomiéndolo desde lo más hondo y oscuro de sí. No le gustaba, pero lo único que podía hacer era reprimirlo lo mejor que podía.

Al sexto mes, una muy buena noticia le dio la bienvenida. Harry podría rendir los exámenes de aquel séptimo año perdido.

Al principio no fue más que un rumor de tantos de los que circulaban. Uno de los tantos de los que recorrían los viejos y nuevos pasillos y corredores y que iban de cuadro en cuadro y de fantasma en fantasma. Un rumor que le hizo tener de pronto un motivo para empezar a hacer algo.

Comenzó a buscar material de estudio en la biblioteca que ya estaba casi tan impecable, refaccionada y acomodada, o incluso encargando libros a algunas de las pocas tiendas que aun servían. Y luego yendo a comprar lo que fuera que le faltaba.

Un propósito.

Hasta el momento en el que se puso a ello no se dio cuenta de cuan inmensamente perdido se hallaba.

Él, quien fue marcado a una misión casi suicida desde que nació de pronto era, no solo dueño de su caótica vida adolescente sino que ahora además gozaba de la extraña novedad de un futuro. Y eso sí que había sido algo extremadamente extraño de afrontar, y aun más por el indefectible hecho de tener que hacerlo cuando prácticamente todo chico de once, trece, quince y diecisiete años lo da por hecho. No más batallas, no más persecuciones. No más miedo -o al menos no a uno mortal-. En definitiva, la simple y más que ordinaria acción de ponerse a estudiar -se comprobara el rumor o no- le dio, sin proponérselo, un cauce de partida para avanzar.

La verdad era que Harry ya había pensado no cursar el último año y arreglar alguna forma de rendir solo los exámenes finales, TIMO's y EXTASIS cuando comenzara o terminara el próximo curso, sea cuando fuere, ya que no tenía realmente los ánimos necesarios como para manejarse en un castillo al completo. Había avanzado, pero no hasta ese punto. Así que, si ahora le surgía la oportunidad era por demás seguro que no la iba a desperdiciar.

Una vez más no dijo nada a nadie, no hasta no tener siquiera la certeza. Pero aunque fuera en silencio y en privado, él estaba completamente conforme porque ya tenía un plan. El primero. El primero de este futuro en el que nunca había planeado estar.

Fue tan solo dos semanas después cuando llegó la notificación de que todos los alumnos tendrían la oportunidad de rendir sus Éxtasis para no perder el año. Muchas materias serían evaluadas por dos o incluso tres profesores ya que algunos de ellos habían perecido en la batalla y no habían aun llegado reemplazos acordes por cada materia. Pero estarían bien. Y con la confirmación, Harry se abocó a ello y se impuso un ritmo extenuante de horas de estudios. En aquellos momentos para quien lo viera y conviviera era fácil decir que era inclusive aun más exasperante que Hermione. Por suerte había llegado al punto en el que no le importaba ningún tipo de opinión externa.

Contento por estar finalmente tomando una parte de las riendas de su vida, no tardó mucho en conectarse con los Weasleys por la red Flú y comentarle las novedades. Lamentó el hecho de que Ron no lo hiciera e incluso se molestó un poco cuando Ron comenzó a insistirle que a él nadie le pediría que estuviera graduado para entrar al curso de auror y aun más cuando dijo que si aun insistía en eso por lo menos esperara al año próximo a que muchos volvieran y así pasar un año más juntos 'como en los viejos tiempos'. Al parecer Ron no entendía que era eso lo que Harry trataba de evitar justamente. Pero ése fue Ron; Ginny en cambio se puso como loca con la noticia diciendo que se pondría a estudiar de inmediato para así poder estar en el último año junto a algunas de sus amigas y a ellos -cosa que, de nuevo, no le agradó mucho a Ron-. De todas formas quien más lo sorprendió fue Hermione. No lo haría. Ni siquiera lo intentaría. Según ella dijo que le era preferible pasar el siguiente año completo junto a Ron ya que no la estaba pasando demasiado bien y no querría hacerlo solo. Obviamente la castaña le deseó suerte si se decidía 'probar' a hacerlo y todo, pero en el fondo se decepcionó de sentir que todo se sentía como empañado de una condescendencia casi materna; casi como cuando una madre dice '¡Qué bien, espero lo logres!' mientras que por dentro solo piensa en que estará allí esperando para cuando no lo logres y ayudándote en el siguiente. Le molestó, no podía negarlo. El hecho de que no lo creyeran capaz de estudiar y aprobar un año de estudio por su cuenta cuando sí confiaron en él para todo lo demás... Dolió.

Sí, Harry notó como de manera gradual la distancia se imponía entre ellos. Como, el simple hecho de estar separados y no ser más el trío dorado los hacía despegarse, desligarse de él... y él de ellos. Lo quisieran o no, ocurría, y lamentablemente Harry no tenía ganas de arreglarlo, no entonces.

No supo bien porqué, pero pronto comenzó a sentir que se alejaba de todo. De ellos, de quienes siempre fue inseparable. Del resto. De él mismo. TODO. Con el tiempo dejó de contarles cuanto tiempo pasaba practicando o estudiando. Ya no les contaba todo aquello que pasaba por su mente, los planes, las ideas. Los miedos. Todo se volvió demasiado raro. Quizás fueron demasiados cambios. Demasiadas tragedias. Demasiados fantasmas ahora rondando entre ellos.

Luego de más de dos meses de intenso estudio en el que casi nadie lo veía por el castillo porque prácticamente se había adueñado de la sala multipropósitos y entrenaba y estudiaba allí la mayor parte de las horas del día, comenzó la recta final de rendir examen tras examen.

Uno tras otro desfilaban ante él por dos largas y tediosas pero estimulantes semanas. Semanas estresantes sí... pero que una semana después se vieron recompensadas con la aprobación de todos sus exámenes con algunas de las notas más altas.

El asombro y extraño orgullo de sí mismo que sintió al saber que en realidad había conseguido todo eso por sí solo lo dejó mareado de la impresión. Fue amable y cordialmente felicitado por mucha gente. Durante días y días fue cuestionado con el odiado '¿Y ahora qué?'... Y estaba literalmente harto

Muchos. La mayoría a decir verdad, suponían o creían que se inscribiría inmediatamente para la carrera de auror por ser la carrera de su padre y por el hecho de que luchaba con los malos y todo eso. Nadie parecía notar que; primero, él no era su padre, y segundo, que la penosa verdad era que él no había tenido opción de decidir luchar o no contra Voldemort. Otros tantos suponían que se tomaría un año para esperar al resto del trío y ver que harían entonces, juntos. Como si él no fuera capaz de vivir solo por sí mismo. Y otros, la minoría y mayormente gente mayor, opinaba que comenzaría a buscar un buen partido y que comenzaría a levantar el apellido Potter y bla, bla, bla. Como si alguna vez e hubieran importado un comino las tradiciones y los deberes de ese tipo.

Fue entonces cuando lo supo. Aunque le diera miedo, aunque quizás hiciera lo incorrecto, Harry sintió que debía de caminar solo por un tiempo. SOLO. Dejarse llevar y despegarse de quien fue hasta ahora para encontrarse y concentrarse en quien debía ser. Por primera vez en su vida sería un poco egoísta y tan solo haría lo que quisiera, lo que necesitara. Sería Harry por y para Harry. Solo una vez.

Allí, caminando por la grava del camino que a cada paso lo alejaba un poco más, con aquel bolso encogido y escondido para que nadie pudiera detenerlo, miró al lugar que fue su hogar durante casi la mitad de su vida. Sintiendo con aterradora previsión que a partir de ese momento, a partir de ese ínfimo segundo, todo cambiaría... y jodidamente decidido a hacerlo de todos modos.

Fue en ese instante, el segundo en el que desapareció... Cuando su vida comenzó.

Muchas gracias a quienes leyeron y a ti Joalma por comentar ^^... Nos leemos!! 
Besitos y cuídense
*Guada*

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