13 de mayo de 2013

RENACIMIENTO... CAPÍTULO 1



Disclaimer: Los personajes pertenecen a JK Rowling y la historia es de mi autoría. NO permito copias o publicaciones de ningún tipo.

~*~ RENACIMIENTO ~*~



PAREJA: Harry Potter y Lord Voldemort -quizás un ligero Harry/OC.
RATEDMA
ADVERTENCIA: AU. Algo de OOC. SLASH -es decir relaciones homoeróticas-, lenguaje adulto, escenas explícitas. Dark Harry. EWE. Algo de DOM Harry. Posible MPREG.
AVISOS: Personajes propios. Herencia -no creature fic-. Sinceramente van a tener que leer para entender...

N/A: IMPORTANTE: Seré honesta, escribo para desahogarme de todo, incluso de otros escritos, así que puede que apeste para las actualizaciones. Puedo tardar -y hablo de horrores de tiempo-, pero si empiezo la historia me comprometo a terminarla SEA CUANDO SEA. Dicho esto espero que disfruten de esta nueva locura oscura y que me dejen sus impresiones o comentarios.


"Diálogo mental"
'pensamientos'
—Diálogo —
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N/A para este cap: Mmm, mucha angustia y escena de caracter maduro. Implicación de relación forzada no descriptiva pero presente.

I'm Going Under —Evanecsence

...Siempre confundo los pensamientos en mi cabeza
Así que ya no puedo confiar en mí misma.
Asi que grita. Grítame. Estoy tan lejos.
No seré roto otra vez.
Tengo que respirar. 
No puedo seguir hundiéndome...
.


~*~ Capítulo 1~*~


'¿Pero qué demonios me pasa?'

Una ola de abrasivo dolor le apretó el pecho hasta sentir que se ahogaba.

'¿Qué rayos era est...?'

Claramente no pudo siquiera terminar el pensamiento. Un dolor puro y desgarrador le hizo temblar cada nervio y músculo de su cuerpo.

Esto no era una cruciatus ¡Esto no parecía ser tampoco un maldito hechizo! Esto, esto era algo... mucho más. Mucho mayor ¡Mucho peor! porque al parecer, al dolor que se le incrustaba como si se trataran de mil malditas espadas atravesándolo y rasgándole de dentro hacia fuera, se le sumaba el terror. Un pánico en estado tan puro que le mareaba, le asqueaba ¡Él no tenía terror a nada! ¡Él no podía tener ese tipo de sentimientos!, además de que -salvo por los temblores incontrolables en los que estaba sumido, todo lo que le sucedía era más bien algo... emocional -él claramente escupió la palabra con obvio desagrado.

¡Él ya no sentía eso!

-Potter -siseó sin contenerse.


Ese maldito niñato. Tenía que ser. Estaba casi seguro de ello.

Él gruñó en la palabra. Se escapó por entre sus 'labios' -o más bien burla de ellos-, sin poder o querer siquiera contenerse. Sí, ese mocoso era la única opción comprensible y viable para toda esta 'cosa', esta penosa circunstancia que de momento le había arruinado la paz de la noche y sus planes a medio formar para próximas salidas pero... -y he aquí el quid de la cuestión-, ¿Por qué? ¿Qué demonios podía estar tan mal como para llegar al extremo de canalizar su dolor y su magia en una hasta ahora muy indeseada conexión externa con tu peor enemigo? ¡Una conexión con él de entre todos! Esto era algo inaudito. Jamás había ocurrido (jamás pensó que el mocoso pudiera ser capaz de entender como hacerlo siquiera). La conexión siempre la había abierto y alterado él como su propio método de tortura mental, en cambio esto...

En el momento en el que el dolor comenzó él se hallaba extrañamente tranquilo. Relajado. Sentado en su sillón favorito frente a la chimenea de su sala privada de las antecámaras de sus aposentos mientras en su mano sostenía un vaso de whisky de fuego y dejaba que sus ojos se posaran en las vivas llamas hasta dejarse perder por completo en sus planes y pensamientos. Pero ahora...

Decidió que lo mejor sería conectar de manera voluntaria a la mente del miserable muchacho para ver qué demonios le pasaba ya que estaba completamente seguro de que, por primera vez al menos, esto NO era su culpa. (Y fue demasiado extraño el sentimiento que esa afirmación le trajo ¿Por qué, quién habría -además de él- querer causarle daño?...) No fue un pensamiento en el cual se detuvo sin embargo.

Él no había ordenado ningún tipo de ataque y mucho menos una tortura que lo lleve a ese nivel... ¡Maldición, si ni siquiera cuando él lo había torturado el mocoso se había puesto así! ¿Quién demonios se atrevía a sobrepasarlo en su tortura? ¡¿Quién demonios se atrevía a reclamar la tortura y posible asesinato de SU presa?! No podían ser sus mortífagos... y si lo fueran estaba seguro que en apenas unas horas tendría toda una serie nueva de juguetes para probar sus nuevos hechizos y pociones. NADIE desobedecía sus órdenes.

Concentrándose apenas en ese pequeño y vibrante nudo de dolor vio con asombro que el aura de la magia alrededor del hilo conector era bastante inestable y, turbulento. Ardiente. Lo cual lo hizo preguntarse una vez más qué demonios estaba ocurriendo. Sintió que la conexión comenzaba a quemarle al acercarse a ella pero, tan pronto como la tocó en un extraño sentido ambiguo no sintió nada... y a la vez el infierno se desató. Entre el dolor que poco a poco nublaba su juicio y la divagación de sus pensamientos casi ni notó cuando el enlace entre ambas mentes finalmente se unió sin interrupción alguna. O al menos no lo hizo hasta que la fuente fue horrorosamente clara ante él.

Sin ser plenamente consciente, una mueca entre horrorizada y morbósamente fascinada se instaló en su ahora, pálido rostro.

El vaso hasta entonces medio lleno se deslizó por entre sus largos dedos huesudos y blanquecinos.

Un jadeo absurdo abandonó sus labios -cosa que jamás reconocería claro.

Estaba viendo.

Estaba viendo a través de sus ojos -algo que hasta ahora nunca se había molestado en hacer-, sintiendo a través de su piel. Mimetizando el dolor de aquel cuerpo con el suyo propio. Su magia reaccionó en defensa contra la intrusiva ofensa que en realidad no le tocaba, contra una ofensa ajena. Diversas cosas estallaron, muchas se tambaleaban. La mansión entera vibró.

Sudor. Lágrimas.

Sangre.

DOLOR.

'¡Por Merlín! ¿Qué... ? ¡Esto... esto es horrible! ¡Inaudito! ¡Merlín!'

Vinculado a aquella mente que sentía... absorbido por las intensas sensaciones, pensamientos y sentimientos. Se sentía... azorado. Profanado.

Podía ver a ese cuerpo moverse pero él no era realmente capaz de sentir el cómo, solo el dolor. Solo esto.

Impotencia.

Ira.

¿Ira? ¿Por qué sentía eso?

Aquello no le estaba sucediendo a él, no realmente y lo sabía... sin embargo...

'¿Cómo mierda se atrevía Potter a hacerlo pasar por esto?'

'¡NO! ¡Por favor, no! Ayuda... por favor... alguien ¡BASTA! Basta... por favor... no más. No... por favor...' gimió lastimosamente una voz. Una voz demasiado odiada y conocida para su gusto.

'Arrg, ¿qué... penosamente débil' pensó asqueado.

Asqueado por lo que presenciaba, por lo que se estaba viendo 'obligado' a ver.. a sentir. Por todo lo que le mostraba aquel maldito chico frente a él... o en él, dentro de él... como fuera.

—Duddley, por favor, por favor no lo hagas. No dejes que lo hagan. No diré nada. Lo juro. Por favor, no sigas. No dejes que sigan —le escuchó decir entre entrecortados jadeos al chico mientras que aún sentía que alguien le arrancaba una vieja y gastada camiseta que de tan desgastada bastaron apenas unos pocos tirones para dejarla regada a su alrededor hecha jirones al tiempo que otro le pegaba una patada en la espalda baja, a la altura de lo que debían de ser los riñones.

—¡Cierra la puta boca maldito fenómeno! ¡No solo eres un monstruo anoral y defectuoso sino que además eres un completo y total marica.

Él sintió como aquel chico que siempre había sido uuna pequeña espina en todos sus planes miraba al otro en un completo estado de shock con los pensamientos demasiado confusos como ara captarles algún sentido en absoluto.

—Oh, ¿pensabas que no lo sabía, verdad? Maldita mierda de engendro. Te he visto. Todos los días, llorando y luego soñando y gritando por 'Cedric' y 'Sirius'. De seguro otros fenómenos anormales tan maricas como tú ¿no? Así que me dije ¿Por qué no? Ya que tanto te gustan las pollas enterradas en el culo pensé que bien podría divertirme contigo y de paso entretener a unos cuantos amigos ¿buena, verdad? Ten por seguro que nosotros te daremos algo por lo que valga la pena llorar freak —dijo sin ningún asomo de duda o arrepentimiento, para luego echarse a reír junto a sus amigos.

Harry comenzó entonces a verdaderamente gritar con desesperación.

Él no podía con esto.

NO ESTO.

NO MÁS.

Ya bastante había tenido con...

No, no iba a pensar en eso. No lo haría. No ahora.

Voldemort no podía creer lo que escuchaba. Él ciertamente no tenía porqué escuchar, ver ni mucho menos sentir todo aquello.

'Pequeña mierda ¿porqué no tan solo...?'

Un silencio mental le embargó.

"Vo... Voldemort?" -preguntó una suave y pequeña voz en el fondo de su mente sonando terriblemente insegura... quebrada. Se escuchaba completamente resignada y vencida.

—¡Ahhh!

Un grito. Un grito absolutamente desgarrador resonó en los tímpanos de todos. Incluidos en los del gran Lord.

El gran y poderoso señor oscuro, el temido y alabado por tantos Lord Voldemort... se estremeció como hacía tiempo no hacía ante nada al escucharlo. De una manera morbosamente enfermiza él se encontraba con el gran predicamento de que, por un lado, no 'quería' vivir aquella penosa y asquerosa escena junto a su más férreo enemigo. Por el otro, de alguna extraña manera, notaba que de pronto no podía reunir la suficiente energía para abandonar esa tortuosa conexión.

Él podía sentir como la magia se arremolinaba a su alrededor. Podía sentirla fluctuando entorno a sí, así como también sabía que su mirada se hallaba perdida y desenfocada en algún punto de las llamas que hasta hacía breves momentos él 'podía ver... y que ahora no.

Él no veía nada más que aquella escena lejana desde la mente del otro y todo, TODO, lo único que veía y escuchaba le recordaba con pasmosa y horrible claridad el porqué él despreciaba tal y como lo hacía a aquellas asquerosas bestias muggles con cada fibra de su ser. Los golpes. Las palabras. Sus perversas y sádicas miradas -muy en particular aquella que lo miraba, o más bien miraba a su enemigo jurado y profetizado, con una obscena mezcla de lujuria asco y superioridad-. Podía ver entonces sus caras. Rostros de chicos que, aparentemente tenían la misma edad que aquel al que agredían a pesar de verse enormes en comparación. Él vio con repulsión absoluta como ellos poseían las mismas irritantes mirabas y poses de 'chicos malos' que tanto le gustaba alardear a quienes una vez fueron su propia pesadilla en su casi inexistente infancia. Esos que estaba seguro de que humillaban y degradaban a cualquiera que no cumpliera con sus propios estándares de normalidad... aquellos que fueran demasiado diferentes... como si en verdad ellos fueran los 'superiores', 'especiales' por el simple hecho de ser 'normales'... como si fueran ellos quienes eran, MÁS.

Patadas. Risas. Golpes. Insultos.

Y nada pasaba.

Voldemort no entendía...

'¿Porqué demonios él no hacía nada? ¿Por qué demonios no solo los cruciaba hasta dejarlos en medio de la locura y se los sacaba de encima para siempre? ¿Por qué o usaba su magia?'

"No puedo" - le contestó la voz dentro de su propia cabeza.

Se dio cuenta de que aquella conexión no se trataba de una legeremancia normal, no; ¡Ésta era una conexión mental en toda regla! ¡Era absoluta! Era como si su mente fuera una parte de la de Potter, entonces ¿Cuánto escucharía realmente el otro de todo lo que cruzaba por su mente? Porque aparentemente él no escuchaba todo lo que pasaba sino solo aquello que se 'suponía' debía escuchar, o algo así, y -contra todo pronóstico-, encontró que eso le permitía que le escuchase y preguntar aquello que le intrigaba mientras que a la vez veía y sentía como el peligro en la escena ajena aumentaba. Pesaba.

"¿Cómo que no puedes? ¡Mátalos! ¡Desmáyalos! ¡Haz algo!"

"Mi... mi magia... mi magia no me responde. Mi magia no, no me ayuda. Ya no tengo, nada. Ya no tengo nada -escuchó dentro de su mente como si fueran apenas solo meros susurros perdidos en el eco de la distancia-. Quiero morir ¡Quiero morir! ¿Por qué no me mataste cuándo pudiste? ¿Por qué demonios no me m atas de una vez? Mátame. Hazlo -un jadeo de evidente dolor rompió la palabra-, por favor... por favor, solo, solo encuéntrame y mátame, solo hazlo. Tienes que hacerlo. Quiero morir. Necesito morir.Una lluvia de golpes certeros voló por sobre aquel cuerpo ya de por sí desvencijado en el piso. La sangre se veía salpicándolo todo...

"Quiero morir... Merlín, lo quiero hace tanto, y nadie me deja ¿por qué no me dejan? ¿por qué me niegan lo único que he querido desde que tengo memoria? Aunque no les importe aún así no me dejan. Nadie lo entiende... Necesito morir. Quiero paz... ¿Por qué nunca puedo tener paz?"

Harry se había perdido en aquellos turbulentos pensamientos sin siquiera darse cuenta de que los estaba enviando a través del enlace hacia quien hasta ahora había sido su enemigo jurado. Un enemigo que nunca pidió...

"Quiero matarte. Lo sabes."

"Entonces porqué demonios no vienes y lo haces de una maldita vez ¡Ven! ¡Ven y máta...! ¡NOOO! ¡No, no, no, no! ¡BASTA! Por favor. Por favor, por favor... Basta. Haz que paren, por favor, haz que paren ¡Deténganse! ¡Por favor!..."

Llanto. Llanto crudo y ahogado.

Y poder. Una enorme fuente de poder toscamente encapsulada.

Un poder puro.

Un poder bloqueado.

"Potter, tu magia ¡Tu núcleo está bloqueado!"

Eso era, inhumano. Para un mago -y sobre todo para uno del calibre de este joven-, el atar su magia y restringirla de esta manera es sumamente perjudicial. Inaudito.

"¿C -cómo?"

Su cuerpo entero tembló y se trabó en tensión ¿acaso ése era el poder que nombraba la dichosa profecía? ¿el poder que lo derrotaría?

Ahora bien, todo el mundo sabía ya que él no tenía ni pizca de ética, ni moral ni mucho menos 'bondad' -pensó para sí casi escupiendo la palabra-, o compasión pero... al ver aquella escena tan... no tenía palabras.

El torturaba, sí.

El mataba, sí, seguro.

Y él disfrutaba de ello. Sí y más sí.

Pero jamás, nunca en toda su existencia cometió aquella barbarie en contra de nadie -por muy muggle que fuera incluso , así como tampoco jamás les había permitido a ninguno de sus seguidores.

Se asqueó.

¿Cómo alguien -cualquiera-, podía caer así de bajo? ¿Cómo era que alguien permitiera que sus instintos tan horriblemente básicos y primarios lo doblegaran así... ¿Cómo? Él no lo entendía. No podía entenderlo.

Vio como aquellos remedios de humanos pasaban entonces a comenzar a quitarse algunas de sus prendas. Cómo aquel que había logrado mirar antes lo miraba ahora con evidente lujuria y una horrible sonrisa plantada en su fofo rostro.

Sabía lo que venía.

Sabía lo que le harán.

Lo sabía bien. Demasiado bien.

Quiso huir.

Por primera vez en mucho tiempo sintió algo bastante similar al miedo y se permitió sentirlo cuando se justificó por sus propios recuerdos pasados.

Temor.

Terror.

No quería estar atrapado ahí, allí, e medio de aquella inmunda mente cuando aquello que ya parecía completamente inevitable pasara.

NO PODÍA estar allí.

Pero el karma era definitivamente una perra y al parecer tenía sus propios malditos planes.

Presa de la ira, el desconcierto y -porque no también ya que estaba e ello-, la frustración; su magia se descontroló aún más entorno a él porque, irónicamente, él sentía que DEBÍA de hacer algo para que aquello no ocurriera. Increíblemente él sentía que tenía que evitar que aquello pasara. Era inaudito.

"¿Voldemort?" -se escuchó entonces por medio del enlace.

"¿Qué?"

"¿Por qué Voldemort? ¿Por qué yo?" -escuchó como un suspiro triste y apagado. Un suspiro que evidenciaba una voz resignada y hastiada. Cansada. Una voz que se escuchaba a la vez cada vez más lejana.

Hasta que finalmente, o que él había querido desde un principio sucedió.

La conexión se cortó y su mundo se tambaleó ante sus ojos al volver tan abruptamente en sí... Y eso solo podía significar que...

De pronto su vista se halló perdida entre las ardientes flamas. Su magia se congeló para luego replegarse a su auge.

Su corazón se desbocó y sus sentidos se resintieron.

Y el poderoso Lord Oscuro quedó solo y tembloroso en medio de su tranquila y medio destrozada habitación sintiendo casi con desesperación aquella aplastante y horrible sensación de necesidad de ir a proteger a alguien que él sabía debía matar.



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