3 de junio de 2013

EL INFIERNO TRAS SU MIRADA... CAPÍTULO 13



EL INFIERNO TRAS SU MIRADA

DISCLAIMER: Los personajes pertenecen a S. Meyer y la historia es de mi autoría.

AVISOS PREVIOS: Escenas explícitas de; Violencia, violación, lenguaje adulto, perversión, maltratos… y derivados.

N/A: Este fic será oscuro y verdaderamente crudo. Para mí es simplemente es una historia más de las que rondan en mi cabeza, pero si a alguien le afecta en mayor medida todo lo anteriormente mencionado le aconsejo que se retire antes de siquiera comenzar. AVISO porque NO quiero RECLAMOS ¿OK?

***

CAPÍTULO 13

***

Mientras que Jasper se encontraba sumido en su triste reflexión no notó como Isabella abría sus ojos y lo miraba con sus grandes y aún demasiado extrañamente expresivos ojos cafés.

No notó su miedo. Su incertidumbre.

No notó como ella aprovechó su lejanía para estudiarlo.

Sin embargo la magia finalmente se rompió cuando tras unos cuantos minutos de mirarlo fijamente casi sin siquiera pestañear, él finalmente sintió el peso de esa mirada. El miedo creció.

Tras unos minutos en los que él la calmó, ella pudo -por fin- enterarse entonces de lo que le había sucedido.

No le extrañó. Ni en lo más mínimo. Después de todo ella había sido plenamente consciente de que ese día Cayo había sido particularmente cruel en esa ocasión. Y, el dolor, no, el dolor que había experimentado tampoco había sido como el habitual a sus encuentros. En un momento lo había comparado con aquel que sufrió cuando un Cayo verdaderamente molesto la había forzado a entretener a un grupo realmente sádico de amigos hacía ya unos años.

Una experiencia que su 'jefe' tuvo a bien no repetir después de ver lo mal que realmente había quedado.

Sí. El dolor de aquella última sesión con su jefe pudo haber llegado a rivalizar con aquella aunque no entendía muy bien porqué ya que era tristemente sabido que ella ya estaba acostumbrada aquellas cosas y que tenía bastante resistencia ya a todos esos caprichos.

Decidió no pensar demasiado al respecto. No quería recordar y perderse más de lo absolutamente necesario.

Ella no sabía que no debía ponerse nada dentro como los tampones en situaciones así ya que podrían causarle una seria y progresiva infección. Supo entonces que realmente tuvo una extraña 'suerte' de no haberse agarrado nada de eso hasta entonces, ya que, si era completamente honesta consigo misma -algo que odiaba-, todas estas situaciones eran mucho más habituales de lo que realmente le gustaría pensar... o experimentar para el caso. No, sin dudas no era nada atípico en su vida. Ni poco frecuente si iba al caso.

Se preocupó por Jane. La pequeña niña rubia que a pesar de ya haber visto tanto en su corta e insalubre vida, aún tenía que vivir en carne propia los aspectos más bajos y lujuriosos de la misma. Le preocupó que siguiera viva pero, una vez más el joven rubio frente a ella la tranquilizó.

No lo suavizó. No hacía falta... y sin dudas era mucho mejor la verdad cruda, cruel y dura. Siempre era lo mejor.

—Está viva. Ahora descansa.

Viva.

¿Realmente aquello era lo mejor? ¿y para quién? ¿En verdad podría considerarse lo mejor para la niña? ¿Para qué? ¿Para qué lograr subsistir a este tipo de cosas una y otra y otra vez? ¿O para ella? ¿Para que en su mísera consciencia no cargara además con la carga del peso de la muerte de la pequeña de cabellos de oro que traicioneramente había llegado a apreciar justo en esos momentos en los que ella sentía que no podía con un gramo más?

Egoísmo.

Sí, egoísmo. Una ley de las tantas no escrita en esta vida de mierda en la que estaba hundida... y perdida.

La gran mayoría ni siquiera se lo toma a mal o como algo personal. No. El egoísmo es solo un modo de vivir... de sobrevivir. el modo normal de subsistir.

Ya ha quedado claro que solo eso se podía hacer allí.

Hombres como Cayo no solo llevan el egoísmo a ciertos extremos a los que no todo ser humano llega, sino que además, lo acompañan con la avaricia, la ambición insana del poder y todo lo que lleva hasta ese punto en el que se deja que sus sentimientos se distorsionen y su humanidad se pierda irremediablemente sin retorno.

En cambio... hombres como el tal Carslile...

No sabría si decir que eran mejor o peor. Uno solo podía sentirlos. eran, extraños. Tenían mucho pero a la vez les era todo casi, indiferente. Eran hombres perdidos. No tenían límites. No los conocían. No querían conocerlos.

Ella ya había sufrido a manos de algunos de ellos. generalmente amigos 'privados' de Cayo. Amigos a los que les debía 'favores'. amigos a los cuales ella y algunas de sus compañeras de penas debían pagar. Con su carne. Con su dolor. Con su sangre. Con sus lágrimas y sus miedos. Con su cordura... y las grietas de su propia sanidad.

Tanto dolor.

Tanta crueldad.

Tanta miseria y desperdicio humano visto, olido, presenciado y vivido en tan corto tiempo que irónicamente parecía eterno.

Tanto mal en tantos niveles diferentes a los que siquiera podría comenzar a enumerar y a los que hacía parecer como si lo que muchos denominaban o predicaban como el infierno no fuera más que un parque para niños. Niños inocentes. Niños vedados.

Tanta decadencia.

Y, en contra punto, de pronto aparecía alguien. Gente como este joven, con sus miradas perdidas y comprensivas y palabras cálidas aunque fueran distantes. Gente que le haría recordar que, en alguna parte de este mundo podrido y jodido había algo muy diferente a su vida. Algo que le recordaba aquellas breves memorias de cuando una vez se le permitió ser feliz en su niñez.

Esos pequeños recuerdos que tanto se esforzaba por mantener a pesar de no querer recordar casi nunca, como si fueran un preciado tesoro.

Era algo que no sabía si agradecer o maldecir.

Los recuerdos podían llegar a ser muy engañosos. Peligrosos. Creaban expectativas de falsas esperanzas.

Creaban ilusiones.

—¿Quieres que te hable de como es aquí?

Realidad.

2 comentarios:

  1. oh dios de verdad que a veces la vida es cruel...
    sera que bella podra conseguir la luz y la paz que tanto necesita su cuerpo y su alma...
    que sera de jane...

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  2. Hola ojalá que aqui la vida sea menos cruel que con el cerdo de Cayo algo que me sigo preguntando es si Edward sale en esta historia espero que si que sea su angel salvador despues de tanta atrocidad Bella merece vivir en paz y feliz
    abrazos desde México

    ResponderEliminar

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