14 de junio de 2013

renacimiento... capítulo 2

Disclaimer: Los personajes pertenecen a JK Rowling y la historia es de mi autoría. NO permito copias o publicaciones de ningún tipo.

~*~ RENACIMIENTO ~*~



PAREJA: Harry Potter y Lord Voldemort -quizás un ligero Harry/OC.
RATEDMA
ADVERTENCIA: AU. Algo de OOC. SLASH -es decir relaciones homoeróticas-, lenguaje adulto, escenas explícitas. Dark Harry. EWE. Algo de DOM Harry. Posible MPREG.
AVISOS: Personajes propios. Herencia -no creature fic-. Sinceramente van a tener que leer para entender...

N/A: IMPORTANTE: Seré honesta, escribo para desahogarme de todo, incluso de otros escritos, así que puede que apeste para las actualizaciones. Puedo tardar -y hablo de horrores de tiempo-, pero si empiezo la historia me comprometo a terminarla SEA CUANDO SEA. Dicho esto espero que disfruten de esta nueva locura oscura y que me dejen sus impresiones o comentarios.


"Diálogo mental"
'pensamientos'
—Diálogo —
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~*~ Capítulo 2~*~

Sentía como aquellas manos -muchas de ellas-, recorrían impacientes su cuerpo ahora ya desnudo. Sentía la bilis subir por su esófago, quemándole desde dentro, al negarse a sí mismo ese alivio. Sentía los golpes, los insultos. Sentía todo... incluso como aquella extraña conexión se cortó tan precipitadamente una vez que él supo que no podría compartir ese dolor. No, ni siquiera con él. Con nadie. Ni siquiera si esa persona era su peor enemigo. No compartiría esta... humillación.

Este quiebre total en su persona.

Lo único que podía encontrarse pensando ahora era el oscuro deseo de que todo terminara de una buena vez para así poder de una buena vez ir a buscar y demandar su muerte de la forma que fuere. No le importaba. Ahora lo único que quería Harry era morir, total y definitivamente y... ¿ruidos? ¿gritos?

Un pinchazo de atroz dolor golpeó en su cabeza y luego... nada.

.

—Hmmm —gimió mientras intentaba abrir los ojos.

Intentaba era la palabra clave ya que hasta con el más leve revoloteo de su globo ocular le producía un dolor punzante en aquella tierna piel.

Inspiró y expiró lo más lento y profundo que pudo, teniendo en cuenta que hasta el propio roce del aire le hacía daño y le hacía querer aullar de dolor.

'¿Por qué?' -se preguntó- '¿Qué pasó? ¿Qué sucedió? ¿Dónde estoy? ¿Por qué no estoy muerto?'

Miles de preguntas comenzaron a surgir y a revolotear por su cabeza mientras que, por un acto reflejo, su cuerpo se tensaba.

Y recordó...

Como un balde de agua helada los recuerdos de los últimos momentos de su conciencia activa se presentaron ante él con inusitada definición.

Y lo odió.

Odió recordar.

Odió estremecerse ante el nuevo recuerdo del sucio tacto en él.

Odió su audición por captar hasta el más ínfimo matiz despectivo y burlón de aquellas voces.

Odió su visión... porque,a pesar de ser tan imperfecta, aún así le ofrecía perfectas mórbidas imágenes que lo torturaban y torturarían aún con los ojos cerrados.

Odió su voz. Maldita y estúpida voz que no supo defenderle.

Odió su cuerpo. Ese maldito cuerpo tan débil y asquerosamente inútil.

Odió sentir. Porque cada uno de esos horrendos y humillantes segundos se le quedarían tatuados por siempre en la piel. En la mente.

Pero... por sobre todo... él, Harry maldito Potter, el jodido niño que vivió para sufrir, odió su magia. odió saber que tenía la magia en él y todo lo mágico que conocía. Lo odió con un sentimiento tan fino y fuerte que su mundo se desconectó por un momento. La odió por ser siempre insuficiente a pesar de su estúpido valor Griffindor y por abandonarlo en el momento en el que más la había necesitado. Por no protegerlo y por... por aparecer en él, ya que si nunca hubiera sido parte de él, él no... '¿No qué, Harry?' -se preguntó con profundo hastío-. 'Mis padres eran magos... y yo soy un mago. La profecía fue hecha y dicha y Voldemort hubiera venido en pos de mí de una manera u otra. Hubiera pasado exactamente lo mismo...'

Con un grito de furia que hablaba de dolor, de frustración. De miedo... Y sobre todo, de ODIO, Harry explotó.

Cerrando los ojos y solo dedicándose a gritar sin siquiera notar el llanto agónico que lo estremecía por completo. Sin notar como las cosas a su alrededor estallaban en partículas tan diminutas que solo parecían evaporarse debido al gran cúmulo de energía, exorbitante energía, que emanaba de su cuerpo. De su centro.

Fue demasiado.

El dolor, tanto físico como emocional resultó ser obviamente demasiado para su maltrecho y lastimado cuerpo, y el caudal mágico perdido terminó siendo tal que solo lo dejó como algo inocuo y vacío.

El último pensamiento, tan devastador como era, fue que no era culpa de nadie. Ni de Voldemort, ni de sus padres... de nadie en absoluto.
Una amarga resignación a la que ya estaba más que acostumbrado lo invadió como una ola. Una ola que buscaba ahogarlo.

No. o era culpa de nadie. Solo suya. Todo era su culpa de una u otra manera. Por nacer. Por ser tan malditamente débil. Por impulsivo... Por inútil.

.

La segunda vez que despertó ya todo estaba allí. Cada segundo. Cada pensamiento.

Y su tan conocido amigo el auto desprecio estaba allí también servil y atento hacia él... una vez más. Una vez de tantas. Era algo realmente ya rutinario para él. El hecho de añadir un fracaso más a la lista no fue algo tan malo como otras teniendo en cuenta que esta vez solo él era la víctima, por así decirle.

Esta vez dejó de lado todo eso y enfocó por completo su mente en sus crecientes dudas y preguntas. Aquellas que, en la locura de recordar todo antes había pasado por alto. Sobre todo el '¿Dónde estoy?' aunque de pronto, una pregunta oscureció su sistema... él tembló porque... ¿en realidad quería o necesitaba saber eso?

Lo pensó seriamente durante una eternidad de segundos.

No. la verdad era que no. Es más, quizás ya hasta pudiera admitir para sí que él realmente ya sabía la respuesta... aunque no la quisiera. Sin embargo -y siendo totalmente sincero consigo mismo, cosa que odiaba-, Harry sabía que era muy probable que lo necesitara más adelante. Quizás cuando todas esas 'asquerosas sensaciones' no fuera tan malditamente reales... ni fuertes. Sí, quizás entonces. No en esos momentos. No podría soportar nada más. Simplemente no podría sin que la poca cordura que tenía aún se evaporara... y él necesitaba estar cuerdo -o parcialmente al menos-, para poder matarse de una buena vez.

Al diablo con el héroe y salvador.

Al diablo con todos.

Él estaba harto. Hastiado. Cansado.

Zanjando el tema por lo sano, Harry fue enfocándose una vez más en ver su entorno. Abriendo lentamente y con cuidado la delicada tela de piel que tapaba sus otrora brillantes orbes esmeraldas para mirar al mundo una vez más.
Él ciertamente NO esperaba encontrarse con lo que lo recibió.

El shock de ver aquellos dos extraña e inusualmente refulgentes ojos rojos clavados en los suyos y aún seguir respirando fue todo un impacto. Uno tan absurdamente extraño que se sintió paralizado ante la realización.

La primera pregunta que cruzó finalmente su mente fue simple...

'¿Por qué sigo vivo?'

Obviamente su valeroso león Griffindor había agotado sus fuerzas en él ya que, al parecer, en aquellos momentos lo único en lo que podía enfocarse era en planear mil y una forma para terminar finalmente con su patética excusa de parodia de vida que estuvo llevando hasta entonces. Sí, al fin la astuta -y algo cobarde- serpiente Slytherin en él se estaba haciendo cargo de su última cuota de raciocinio.

Era cierto que los Slytherins siempre buscaban la forma de prevalecer pero, él estaba agotado. Por una vez en su vida quería tener el entero control de decidir algo y, si ese 'algo' resultaba ser su propia muerte, pues que así fuera.

¿Era cobarde? Seguramente

¿Le importaba? No, ni una maldita mierda para ser sincero.

¿Egoísta? ¡Sí, joder!

¿Por qué habría de seguir manteniendo la fachada de fantástico héroe cuando ni tan siquiera podía consigo mismo? ¿Cuántos de todos aquellos que conocía lo llorarían por ser él y no el jodido mártir salvador? Tristemente estaba seguro de que no serían muchos.

—¿Potter?

Se obligó a regresar al presente mentalmente al escuchar esa molesta voz siseante.

—¿Acaso has escuchado algo de lo que te he dicho hasta ahora? —le preguntó con un 'algo en el tono de voz que el joven atormentado no pudo ubicar.
Harry se limitó a mirarlo de manera ausente y desapegada, esperando casi ansiosamente la visión de aquel famoso rayo verde viniendo hacia él. Una sola palabra haciendo un repetitivo eco en su mente y luchando por escapar por entre sus labios olvidados.

Mátame.

No pedía nada más.

El mundo mágico. El mundo muggle. El mundo en general se podía ir bien a la mismísima mierda según él.

Él estaba hasta la madre de todo y tan solo quería morir para así tener al fin un poco, aunque fuera una mísera y triste pizca de paz.

Pero la paz le esquivaba. El rayo no venía y su verdugo tan solo se limitaba a quedárselo mirando como si fuera una especie de bicho raro o extraño rompecabezas que no sabía por donde comenzar.

Rió.

'Bicho raro'. Bien, al menos él no sería ni el primero ni el último en pensar eso de él. Ya ni siquiera le afectaba realmente.

Lo que si comenzaba a molestarle era que en lugar de mirarlo así, tan fijamente, el maldito monstruo deforme bien podría solo apresurarse y listo ¡Quería morir con una mierda! -pensó mientras resoplaba y fruncía el ceño de manera inconsciente.

—¿Potter?

—¿Por qué no me matas? —preguntó entonces a bocajarro con una voz mortalmente suave y rasposa. Afónica tras tanto gritar, de tanto sufrir... una vez más.

—¿Quieres que te mate?

—¡SÍ! —gritó entonces hundiendo su mirada en la colcha que lo tapaba. Sorprendiéndolos a ambos por la intensidad detrás de esa corta y pequeña pero poderosa palabra.

—Quiero decir, no entiendo que es lo que estoy haciendo aquí, donde sea que 'aquí' sea, en una maldita habitación de todos los lugares en lugar de una celda o lo que fuera aunque, supongo que es ¿para estar más cómodo mientras me torturas? mmm... tiene sentido, creo... en un sentido muy retorcido del mismo, claro —se preguntó y contestó mirando ahora fijamente al techo.

La ira creciendo en él de manera exponencial de una manera abrumadora.

—... Pero preferiría que te apures. Tú quieres matarme y yo quiero morir. AHORA. Así que te recomiendo que no desperdicies otra buena oportunidad por andar jugando. Cuanto antes lo hagas, antes podrás apoderarte de todo ¿verdad? Entonces ¿Por qué perder el tiempo?

Todo tenía una poderosa lógica en su quebrada mente.

Ahora, tras aquellas duras y frías palabras esos conocidos y siniestros rubíes le observaban con algo muy similar a la intriga . Curioso. Pero no lo suficiente como para que le importase, en realidad, a Harry no podría importarle menos el hombre... o lo que fuera, ante sí. En este punto él no era más que una molestia en su camino a la muerte. Definitivamente su muerte era una perra... maaaal, de eso sí que no tenía duda alguna.

¿Cómo era posible que su muy psicópata asesino particular no hiciera absolutamente nada JUSTO en el momento en el que él se presentaba allí como cerdo dispuesto para el matadero?

Enfadado, o mejor dicho total y absolutamente frustrado por nunca poder lograr de manera sencilla lo que fuera que quisiera, irguió su cuerpo hasta quedar sentado. Obviando convenientemente todos los estallidos de dolor que el simple acto provocó.

Mala decisión.

En el mismo instante en el que lo logró, todo comenzó a girar y girar estrepitosamente de una extraña manera estrambólica hasta que, finalmente, todo se puso convenientemente negro una vez más y cayó.

Sí... su suerte era una muy maldita perra sádica... y lo odiaba. Quizás tanto como él la estaba odiando a ella.

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