14 de octubre de 2013

El Problema de mi Sexologa... Cap 35


DISCLAIMER: Los personajes pertenecen a S. Meyer y la historia es de mi autoría.

* * *NOTA IMPORTANTE: ESTA HISTORIA TENDRÁ UN ALTO CONTENIDO SEXUAL, ASÍ QUE SI ERES MENOR O NO TE GUSTA LO FUERTE ¡NO LEAS!* * *
(Sólo apto para gente con mentalidad abierta)

-Este fic tendrá MENNAGE hetero- bi y homosexual.-
.
Capítulo 35

'Quiebre'
.
.
Correr. Correr era todo lo que podía pensar en hacer en aquellos momentos.

No importaba nada más.

No importaba nadie más.

Todo se derrumbaba ante su propia torturada visión y le mataba saber que lo único que podía hacer era estar ahí... yacer ahí.

Congelada. Aterrorizada.

Consciente de cuan inconsciente había sido.

Y, dolorosa y absolutamente consciente de todo lo que por idiota estaba a punto de perder.

No podía respirar.

El pánico le estaba ahogando como si de asma se tratara... y no podía importarle menos.

No, no importaba para nada realmente. No cuando lo único que quería... NO, que NECESITABA hacer para seguir con vida no era el conseguir respirar, no. Lo único que ella necesitaba más que a su propia vida era solo correr, correr hacia allí.

Correr hacia ellos.

... Y sacarlos de allí.
.
.

Después de aquella maratónica y magnífica noche de sexo y tras un sueño reparador de energías altamente necesitado, todo se vio un poco más claro, más tranquilo. Nada había cambiado, no realmente, pero ahora visto ya de otra manera mucho más... calma... lógica.

Pasé otra semanas antes de escuchar algún indicio de novedad a prueba.

No había habido nada 'activo' respecto a la dichosa investigación que pudiéramos hacer y eso a veces me molestaba más de la cuenta porque no era una persona a la que le gustara tener las cosas fuera de su control. Joder, que me hacía mi propio arreglo mañanero religiosamente desde que tenía unos quince años para que mi propio libido traicionero no me tomara por completo. Pero bueno, como fuera... Simplemente lo manejábamos entre todos como mejor podíamos. Sexo, charlar, sexo, sexo, trabajar... y sí un poco más de sexo además. Digan lo que quieran pero esta debe ser una de las semanas que mejor he estado atendida en toda mi jodida vida.

No fue sino hasta el lunes siguiente que Jasper nos contactó por su parte y nos dijo que, lamentablemente, las pocas y pobres huellas obtenidas no podían conducir a nada claro. Ni tan siquiera una sospecha. O sea nada ¡Y joder que ya estaba harta de todo este estúpido jueguito! El sexo no arreglaba absolutamente nada y lo tenía claro como el agua, pero sí que por lo menos disfrutaba de descargar las mayores de mis frustraciones cada noche... y tarde... e incluso en alguna visita de mediodía cuando uno de los tres tenía un poco de tiempo de calidad y podía saltarse el almuerzo. Un orgasmo de campeonato era mucho mejor aliciente que un almuerzo insípido que bien podía recuperarse después.

Como cualquiera podría adivinar ese día fue una completa mierda.

¿Lo bueno? Todos nos desfogamos en una ronda de sexo salvaje en la que ambos jugaron con mi cuerpo como se les dio la regalada gana y, a cambio, me desahogué y liberé de cada emoción que sentía con cada embestida y estocada, vaciándome mucho más que físicamente con cada clímax... que de por sí fueron varios.

Amaba eso de ellos. Que supieran lo que necesitaba, cómo, cuándo. El hecho de que se escandalizaran de hacer algo un poco más 'fuerte' o que quizás no todos vieran como algo viable o aceptable y que de hecho no tuvieran ni vergüenza ni reparos con usar mi cuerpo a su entero placer porque se hallaban seguros de que yo disfrutaría de cualquier manera.

Los amaba a ellos; fin de la cuestión.

Estaba jodida...

Había momentos en los que repasaba todos y cada uno de los minutos y segundos vividos en los encuentros con ellos, ya fuera juntos o por separado y, sinceramente, no entendía... no entendía ni mierda de como era que yo, justamente yo, había podido desarrollar estos sentimientos tan 'profundos' por ellos. Por ambos de ellos.

Pero lo hacía, estaba segura de ello. No había vuelta atrás al respecto. Ellos eran ahora mucho más que un buen polvo o dos buenas pollas -muy bonitas por cierto-. Eran mucho más que algo simple a considerar por un tiempo. Algo temporal. No, a ellos los quería en permanente... y eso me asustaba, más que eso, aquello me estaba comenzando a aterrar. Y, contrario a lo que cualquiera se pudiera imaginar al respecto el hecho era de que realmente me aterraba pero no precisamente por mí. La verdad es que sentía que todo se me estaba yendo de las putas manos como agua entre los dedos que no podía hacer nada por frenar. Era el hecho indefectible de que tenía a este maldito loco de mierda tras de mí que me estaba jodiendo poco a poco la única verdadera posibilidad de ser completa y totalmente feliz.

Finalmente, todo aquello estalló en mí unas cuantas noches después de aquella jodida noticia de que las malditas huellas no eran sino más que otro jodido callejón sin salida, viendo como Jane -mi secretaria-, venía con un enoooorme arreglo floral hacia mi puto escritorio.

Era obvio que la inocente y demasiado ingenua Jane no las había visto, pero a mí no me tomó más que unos cuantos segundos para encontrar la última gota de mi vaso.

Las malditas rosas ya casi negras, completamente secas y podridas se hallaban bien ocultas entre medio de todas aquellas bonitas y muy vivas rosas de fuerte color carmesí, junto con inquietantes largas y muy blancas calas. Las calas eran las que las tapaban... Eran tan jodidamente inquietantes. Y, en conjunto ¡Eran una mierda perturbadoramente tétrica! Tanto que lo primero que hice fue estremecerme... y luego me eché a llorar.

No podía más.

¡Maldita sea!

¡¿Por qué?!

Con un mínimo de atención podía darme cuenta de que Jane no tenía ni la menor idea de lo que estaba pasando y de que no sabía que hacer así que, por su bien -porque el mío estaba jodido-, le dije que solo lloraba de la emoción y alguna estúpida burrada más que no tengo idea de cómo se lo creyó pero que sé que lo hizo, pero, cómo aún no parecía saber que carajos hacer conmigo simplemente le dije que fuera a arreglar la agenda de la próxima semana o lo que fuera.

Necesitaba estar sola.

Temblando, porque-aunque no quisieran- el miedo me recorría el cuerpo por completo.

Tomé el pequeño sobre rojo que llevaba mi nombre en claras pero elegantemente llamativas letras negras mientras -aprovechando que a través de la puerta podía escuchar como Jane atendía el maldito teléfono que no dejaba de sonar demasiado insistentemente-, me dejé caer tranquilamente -nótese la ironía-, en el sillón que por mera suerte se encontraba justo detrás de mí. Realmente, si no hubiera sido así yo solo hubiera caído desplomada y despatarrada en el puto suelo... y no me importaría ni mierda tampoco.

Me sentía en shock.

Mierda!' -pensé llorosa y ensimismada. Un remolino depresivo comenzando a carcomerme desde dentro.

Mortalmente preocupada.

'¡Mierda, mierda, mierda! ¡JODER! ¡Oh DIOS! ¡Y un maldito demonio!'

Esta vez la 'tarjeta' era a la mar de personalizada y completa y totalmente dedicada al mensaje -si es que así se le quiere decir-.

La tapa era nada más y nada menos que una foto de Jacob y Edward... junto a mí. Saludándonos... frente a la puta puerta de su casa. La puerta de la casa donde ahora yo sentía como si fuera mi hogar.

Me sentí paralizarme de puro terror.

¡El muy maldito incluso pudo hacer una más que obvia ampliación del lugar donde se hallaba el número junto con el nombre de la dichosa calle!

Me sentí morir justo allí.

Esto no podía estar pasando.

Por favor...

Pero sí pasaba. Y, al dar vuelta la foto supe que ya no podía con nada más. No podía con eso. No podía con nada ¡Apenas si podía respirar!

Oh Dios, no podía... No así. No con este miedo tan crudo y extremo que me tenía paralizada y que me hacía temblar a la vez con el solo pensamiento.

.

''¿Se ven bien verdad? 
Más pronto de lo que te imaginas los estaré visitando para comprobar su 'AMOR'
¿Cuál de ellos quieres que muera primero?
PD.: ¿Te gustó el regalo? Una pena que no estuvieras más cerca.
EL JUEGO HA COMENZADO ISABELLA...

.

¿Qué demonios significaba todo eso? Es decir, sí, sé lo que significa pero... No. NO... Solo, NO. No podía. Ellos... No ellos ¡JODER! ¡POR FAVOR ELLOS NO!...

—¿Bella? ¿Bella? ¡Bella! ¡¿Qué sucedió?! ¿Te encuentras bien? ¿Qué pasó?

Sabía que tenía que contestarle. Sabía que se estaba preocupando ya demasiado y que, lo más probable era que terminara llamando a Edward porque ella ya sabía desde hacía unos cuantos días que tenía algo con él. Sabía todo eso desde el fondo de mi mente, pero... No podía encontrar mi voz.

Sentía en mi interior como si estuviera gritando desaforadamente una y otra y otra vez pero... podía llegar a darme cuenta de que no salía nada de mi boca. Ni siquiera un sonido angustioso. Nada de nada.

Sin embargo, lo que sí sentí de pronto era como las lágrimas caían desde mis ojos. una tras otra. Libres como una cascada o como la fina lluvia. Sin prisas. Sin pausas.

—Voy a llamar a edward Bella. Ya vuelvo ¿Sí? Por favor no te muevas.

Lo sabía ¡Tenía que reaccionar! Vaya idiota que estaba hecha. Tenía que...

Me paré de pronto de un salto y corrí medio tropezando hacia la sala principal para ver justo a tiempo a Jane tomar el teléfono. Por el rabillo de mi ojo pude notar que la pareja de Terry y Susan -quienes al parecer eran los siguientes en el turno de consulta- me miraban asombrados pero a mí no podía importarme menos.

Me acerqué presurosa y le quité medio brusca el jodido teléfono de las manos.

Estaba cabreada. No con ella. O sí. No sabía. Era todo. Estaba cabreada con el puto mundo en aquellos momentos y me importaba un carajo como les caía al resto.

—¿Bella?

—Yo... No llames a Edward. Tengo que arreglar algunas cosas antes. Tengo que hacer unas llamadas primero 'ok? Yo lo llamo en cuanto termine. Cancela todas mis consultas de hoy, luego te confirmo respecto a mañana. Yo...

—Solo te queda la pareja Boyle que —hizo una ligera mueca—, ya están aquí. La señora Flurtz avisó que no vendría —dijo Jane suavemente aún viéndome extrañada y visiblemente preocupada.

—Bien. Yo...

—¿Dra. Swan?

Me giré para hacerles frente, intentando inútilmente adecentarme lo mejor que podía aún sabiendo de antemano que de seguro era un completo desastre, tranquilizándome un poco al ver que ellos también me miraban preocupados. Por lo menos eso me serviría para despacharlos más rápido hoy, ya se los compensaría luego... esperaba.

Les di a entender a grandes rasgos que no podría atenderlos y que Jane los reprogramaría. Me disculpé. Mucho. Y luego solo los dejé con Jane antes de meterme a mi consultorio, de nuevo.

Ver el maldito ramo me hacía tener náuseas así que, tomándolo con cuidado de tocarlo lo menos posible lo llevé a una esquina que quedaba tapado a la vista por uno de los sofás. Al menos eso serviría de momento.

'Piensa Bella, piensa' me repetía como un mantra una y otra y otra vez. Una especie de rezo silencioso que me hacía mantener el enfoque para no desesperar o enloquecer.

.

Fue casi una hora después cuando finalmente decidí llamarlos. Cuando finalmente decidí tomar de una buena vez las riendas de toda esta cosa loca en la que sin querer me había visto arrastrada.

Era hora de cambiar el juego.

1 comentario:

  1. Hola maldito demente ojalá Bella no crea que alejarse de ese par de hombres sea la solución que mejor entre los tres encuentren la manera de dar con ese lunático y darle su merecido gracias por el capitulo :D

    ResponderEliminar

  • RSS
  • Facebook
  • Twitter
  • FanFiction
  • Amor Yaoi
  • Youtube