16 de mayo de 2014

Una deuda con el Destino... capítulo 16

DISCLAIMER 
Los personajes pertenecen al maravilloso mundo de JK Rowling y la historia es de mi autoría.

RATEDMA
PAREJA: HARRY POTTER/JAMES EVANS Y DRACO MALFOY y un ligero y breve Harry/James y OMC (SEBASTIAN... que había olvidado nombrar)
ADVERTENCIAS: Algo de lenguaje adulto, SLASH -ES DECIR RELACIÓN HOMBRE/HOMBRE-, escenas de sexo explícito y MPREG... SI NO TE GUSTA ALGO DE ESTO NO LEAS.
.
.
—Diálogo—
recuerdos/Flashbacks
'pensamientos'
Pársel
.
.

..:: Capítulo 16 ::..



.

Y finalmente el día llegó.

Harry realmente no podía creer que hasta hacía apenas dos semanas su preciado y tranquilo mundo fuera todo lo que él quería y que ahora de pronto se haya convertido en un completo caos. Pero bueno, muy a su pesar, aquel era un resumen de su jodida y loca vida.

La mañana del lunes pasó volando y la junta prevista corrió como un borrón. Para cuando se quiso dar cuenta, él ya se hallaba despidiéndose de Tián y subiendo luego a su auto de camino a su casa para cambiar su ropa acorde a aquel mundo que hacía tiempo había renunciado regresar.

Se le hizo extraño el solo y simple hecho de 'desempolvar' -por así decirlo-, sus viejas túnicas y capas. Los trajes y zapatos. El viejo uniforme. Cosas que sabía debió tirar pero que a pesar de todo guardó. Se quitó el traje de impecable corte que llevaba y se calzó unos pantalones que ahora le quedaban estrechos pero agradables a la vista y no sueltos y sosos como antaño, seguido por un chaleco simple por sobre la camisa y luego tapando todo aquello con una túnica formal que, la verdad sea dicha, le quedaba algo corta, pero bueno, era lo que había y más allá de eso estaba en buenas condiciones. Sin lugar a dudas tendría que comprarse todo un guardarropas nuevo al completo. A saber de a que tipo de cosas, reuniones, etc; debería de ir junto a los Malfoy.

Sintió la vibración de las protecciones como si un escalofrío le cruzara la piel.

Había llegado.

Bien -pensó-, no había nada que hacer así que no tenía porqué retrasar lo inevitable.

El show estaba por comenzar... y el golpe corto pero firme en la puerta fue como la esperada llamada a escena... o como escuchar llegar al verdugo, pero bueno, eso no lo sabría nadie más que él.

Si hacía apenas unos días había pensado que el rubio pomposo era atractivo, aquel día sería apropiado decir que lucía como una especie de deidad divina. Harry hizo una mueca ante tal pensamiento traicionero. Con un pantalón elegantemente ceñido de una sedosa y semi brillante tela negra junto con los brillantes zapatos pulcramente lustrados y una camisa de lo que parecía una seda aún más fina en un precioso y suave color gris plata que combinaba perfectamente con sus ojos; parecía un modelo. Un hermoso y llamativo modelo más que un aristócrata en desgracia.

Aunque la capa negra con detalles plateados rodeaba su cuello y ondulaba en su espalda. Ese era un buen indicativo de la realidad.

Lo vio sonreír de lado con la típica arrogancia y eso solo fue como una maldita bofetada.

Él se le había quedado mirando de arriba a abajo como un maldito completo idiota.

MIERDA.

—Buenas tardes, Potter, ¿he pasado el examen?

—Buenas tardes, Malfoy. En ropa, sí, pero estás demasiado delgado —dijo sin filtro alguno. Al demonio el decoro, era Malfoy con quien hablaba... y él nunca había tenido cuidado alguno de lo que le decía a éste así que, ¿porqué empezar entonces? Ahora Harry sabía lo que sentía Dobby al querer pregonear de algo.

La sonrisa del otro se esfumó de golpe.

—Sí, bueno, la comida en prisión no es exactamente un menú gourmet de cinco estrellas —dijo el rubio en un tono perfectamente controlado sin remarcar sentimiento alguno.

Draco lo ocultó bien. Excelente se diría, pero fue... bochornoso recibir aquellas palabras precisamente de parte de él, quien como si nada le informaba cuán patético se veía. Fue humillante como el infierno, pero logró hacer como si nada.

Además, a pesar de estar así, Malfoy había notado como éste lo miraba y eso consiguió ponerlo un poco mejor teniendo todo en cuenta. No, sabía que no era una de esas antiguas miradas que recibía cuando en su mundo ERA alguien. Esas cargadas de deseo, pasión y, ¿por qué no admitirlo? de completa lujuria por él, no, su mirada fue más bien una simple y calma apreciación. Reconociendo -aunque a regañadientes para sí-, que el consejo de su madre sobre el ir deslumbrante había sido buena.

Draco era plenamente consciente de que de hecho, él no estaba para nada en su mejor momento. No tanto como Potter aquí presente, a quien parecieran haberle salido músculos y presencia por todas partes. Pero él era un Malfoy y la belleza era su emblema, solo necesitaba un poco más de tiempo para llegar a su esplendor. Tiempo y la tranquilidad suficiente para saber que al día siguiente sí habría de despertar.

—Lo lamento, me encuentro irritable. Aunque no lo creas el solo hecho de volver a ese mundo es lo último que quiero —Draco como respuesta solo asintió. No confiaba lo suficiente como para no iniciar una nueva discusión si abría la boca—. De acuerdo, vámonos.

—¿No desapareceremos desde aquí? —preguntó el rubio al verlo dirigirse hacia la puerta.

—No. No se puede. Tengo puestas salas antidesapariciones.

—Pero ayer...

—Sí, ayer las desactivé, pero hoy ya no. No puedo hacer mucha magia en un sitio sin que se note ¿entiendes? —el otro solo asintió.

—De acuerdo, lidera el camino.

.

Finalmente se aparecieron en un callejón cercano en la parte posterior de Gringotts. Esta vez fue Draco quien le tomó del brazo para aparecerles ambos en el mismo sitio.

—Pensé que podrías hacer tu negocio primero debido a que no tengo idea de cuanto tardaremos —dijo Draco. Harry solo asintió sin querer discutir.

Cubierto por la capa standar negra con capucha cerrada fue acompañado por Malfoy hasta dentro del banco, volviendo a maravillarse tal y como lo había hecho hacía ya más de diez años. Todo era tan, mágico.

—¿Piensas solo quedarte mirando? —preguntó el rubio medio sarcásticamente aunque sin verdadera intención. Nada de ello siquiera registrado por el moreno para la perfecta indignación de éste. Él solo estaba maravillado con todo lo que veía, sumido en recuerdo tras recuerdo y con una estúpida suave sonrisa instalándose en su rostro, sin tan siquiera notar su alegre respuesta a ello.

—Me había olvidado de lo hermoso que esto era... aunque estoy seguro de que los duendes nunca podrían olvidarme aunque quisieran —rió él por lo bajo—. Me pregunto si tienen nuevo dragón allí abajo —comentó como si nada para él y para Malfoy, quien ciertamente no tenía ni idea de lo que el moreno estaba hablando.

—Claro que sí Señor Potter, y esperamos y apreciaríamos no tuviera intención de llevarse también a este —dijo una voz desde detrás de ellos.

—¡Gaiblin! —gritó Harry sonriente, automáticamente agachándose a su altura.

—El mismo Señor Potter.

—Gaiblin —gruñó.

—Muy bien, muy bien; Harry será, ¿cómo ha estado? Hace ya tiempo que no venía por aquí.

—Bien, bien. Sabes bien que ahora manejo otras monedas y, bueno, la verdad es que ya tengo más que suficiente en ellas para llevar tranquilo mis negocios sin tener que andar haciendo cambios y eso. Además, no quería tentar mi suerte viniendo aquí de todos los lugares —le comentó el moreno como si nada, perdiéndose por completo la mirada desconcertada y hasta un poco horrorizada del rubio a su lado ante tal secuencia.

Draco estaba, impresionado. De nuevo.

Ver a este Potter sonriente, una sonrisa franca y fresca como la que solía mostrar años hacia sus amigos ¡Y a un duende! ¡Un maldito duende de todas las cosas! Parecían amigos, pudo notar. El duende sin dudas sabía de él, de su vida, ¿en qué demonios andaba metido Potter? Le molestaba notar que realmente aún no había conseguido saber nada de él.

—Ejem —tosió. Él no era alguien a quien le gustara sentirse despachado y olvidado así. Por supuesto que no—. Les parecería ir a un lugar más... ¿privado? Digo, no estás pasando muy desapercibido que digamos, Evans —comentó con propósito.

—Oh, sí, cierto. Sígame Señor Evans, éste sin dudas no es lugar para tratar tales asuntos. Por aquí por favor.

Llegaron pronto a un cuarto de transacciones donde, antes de que el rubio pudiera pasar, el duende le preguntó a Potter si este le permitía estar allí. La sonrisa de Potter solo acrecentó el mal humor de dicho rubio.

Después de un escueto asentimiento todos tomaron asientos y la reunión comenzó.

—Y bien, ¿qué puedo hacer por usted hoy joven Harry?

—Primero que nada, ¿cómo has estado?

—Oh, muy bien, muy bien joven Harry. El pequeño Hamby está enorme ya y Gibsy y Galin se pondrán muy contentas cuando sepan de su visita —ambos sonrieron.

—Me alegro mucho. Espero puedas darles saludos de mi parte.

—Por supuesto joven Harry.

—Bien, ahora sí a lo que vinimos. Necesito la contabilidad total, saber a cuanto están las bóvedas de los Potter y cuanto suman en total esas y las demás, en conjunto y por separado —el duende asintió como si nada. De hecho, para él no era nada, él ya estaba acostumbrado la manera informal del joven frente a él y sabía muy bien a todo lo que se refería. En cambio Malfoy...

—¿Las... ¿Las demás? —inquirió Malfoy innegablemente anonadado y con un tono un poco más elevado de su usual. Cosa que por siempre negaría, obviamente.

'¿Acaso Potter tenía más dinero aparte de lo de la herencia Potter?' -pensó Draco. Él de seguro no había sabido nada de ello antes, ¡y eso que se había informado antes de confrontarlo! O al menos creyó hacerlo.

—Oh sí, señor Malfoy. El señor Potter tiene un...

—Gaiblin...

—Lo siento joven Harry.

—Draco —ambos se sobresaltaron cuando el moreno se encontró llamándole por su nombre. SU nombre, no el simple, usual y despectivo 'Malfoy' de siempre—... Ejem; Draco, sí, mmm bien, luego te explico ¿de acuerdo?

—¿Y por qué no ahora? —No, esta vez no quería quedarse lleno de dudas y preguntas. Quería respuestas. Quería saber de qué demonios iba todo esto. Quería ir desentrañando todos estos nuevos secretos que el moreno parecía tener y sumar cada vez más de un encuentro al otro.

Harry le miró con seriedad y él se sintió súbitamente evaluado -a falta de una mejor palabra-. Luego, el moreno solo se giró y dio un seco asentimiento hacia el duende antes de apartar su mirada hacia otro lado. Parecía casi, avergonzado, diría Draco; pero por Merlín que él no tenía ni la menor idea de qué demonios podría ponerle así si solo hablaban de cuentas y dinero... ¿o no?

Por su parte, Harry no quería oír aquello de nuevo. No quería asociar aquellos nombres y rostros a números y cifras. No quería nada de eso... y aún así, aún así todo era suyo. Todo; ahora.

—El señor Potter es el heredero directo de la mitad de las bóvedas del difunto Albus Dumbledore y con ella, el único heredero del linaje Griffindor. Aunque el señor Potter ya lo sabía antes del final de la guerra pero, luego del final de ésta... Bueno, señor Potter, usted no ha venido aquí desde ya hace un tiempo y sabe muy bien que este tipo de transacciones suelen manejarse de manera privada y en persona...

—Solo dilo Gaiblin —suspiró Harry cansado del evidente parloteo del duende. Una cosa extremadamente inusual en cualquier gobblin y todos los allí presentes lo sabían. Eso solo podía significar que, por la cercanía que él y Gaiblin compartían, éste no quería decirle porque sabía de antemano no le gustaría.

—De acuerdo. Tengo el placer de anunciarle que al día de hoy usted es acreedor y heredero de veinticinco bóvedas, más las diecisiete bóvedas que ya previamente conocía. Todas ellas, completas.

—¡¿Qué?! —gritaron ambos jóvenes más que conmocionados.

El rubio, completamente perplejo de las cantidades astronómicas de las que allí se estaban hablando, y el moreno porque no podía creer que, aún después de todo ese tiempo la gente aún hiciera 'eso' hacia él.

—Ejem... pues sí señor Potter, como le decía; sin contar con las herencias previas que usted ya conoce, al momento usted cuenta con cuarenta y dos bóvedas completas legadas a su entera y total disposición. Aguarde unos momentos por favor, iré a por el papeleo formal de todo —dijo el duende yendo de nuevo hacia la puerta— ¿va a querer los informes contables y copias de... todo, señor, Harry?

El moreno, aún demasiado conmocionado, solo asintió en silencio.

—Bien, ya regreso.

Harry sabía bien que Gablin bien podría pedir que trajeran todo, pero le agradeció infinitamente el que le permitiera unos segundos a solas -o caso, porque lamentablemente el rubio estorbo seguía allí-, para que pudiera recobrar el dominio y la compostura. Además del hecho de que bien podría usar ese tiempo para explicarle lo que fuera al otro. Cosa que no, no quería. Pero sabía que debía... estaba tan cansado de que todo en este mundo relacionado a él se limitara al 'deber'.

La habitación quedó en silencio por unos interminables segundos... Hasta que Harry terminó por pegar un fuerte puñetazo contra el escritorio con un gruñido bajo para luego apoyar los codos sobre sus rodillas y bajar lo más que podía su cabeza entre ellas.

Cabe aclarar que ésta no era la reacción que el rubio esperaba de alguien a quien le acababan de decir que era asquerosamente rico.

'Maldición' -pensó Draco-, 'con todo ese dinero Potter bien podría comprar medio mundo mágico (si no es que todo). Entonces... ¿porqué demonios se ha puesto así?' -se preguntaba aún entre asombrado y algo molesto.

—Imagino que te estarás preguntando de quiénes son esas bóvedas, ¿o no?

—No, no realmente, o mejor dicho, no todavía —contestó sincero—. En realidad estaba preguntándome porqué te estás poniendo así cuando te están diciendo que eres tan asquerosamente rico.

Él rió.

¿Qué otra cosa podría hacer al respecto? -se preguntó de manera sarcástica. Seco, frío.

James había vuelto a él a hacerse cargo de aquello que él precariamente podía manejar. Necesitaba ese desapego respecto a esto. Necesitaba irse de ese mundo y olvidar todo de nuevo. Pero esta vez no podía... y jodía.

La risa fría de James siguió hasta que su mente se calmó, un poco al menos... aunque más no fuera para contestar aquello que 'debía'.

—Quizás sea debido a que ese dinero, esas bóvedas y herencias eran para personas que ahora yacen muertas. Esas bóvedas y herencias que me han dejado familias cuyos únicos hijos o familia han caído en la última batalla o incluso antes o después de ésta. Era el dinero de sus dotes, de sus estudios, de sus futuros hijos y legados. Cosas que ya no tendrán. Me dan el dinero porque estoy 'vivo' y porque salvé a muchos a pesar de que no salvé a los suyos. Pero es solo un peso, un peso enorme porque todo esto me recuerda que tengo que vivir por muchos más que por mí. Me recuerda que, si regreso, cuándo regrese —dijo ahora apretando sus puños inconscientemente—, seré observado y juzgado por como vivo y por cada insignificante cosa que haga o no haga. Tengo que cubrir expectativas y sueños que quizás no sean mías ya o nunca lo fueron. ESO representan todas esas bóvedas para mí. No las quiero... pero tampoco puedo simplemente rechazarlas, hacer ese desplante. No puedo hacer nada más que hacer de cuenta que no existen —terminó el moreno con tono frío y cortante pero también con un dejo evidente de pesadumbre y dolor.

—¿Por qué tienes que preocuparte tanto por lo que hubieron vivido otros? Ese dinero es tuyo ahora, puedes hacer lo que quieras con él. La guerra terminó y mucha gente murió, así es la vida, le guste a quien le guste y le pese a quien le pese; pero nadie puede vivir por otro. Ni siquiera tú. SOBRE TODO tú. Por más rey de los mártires que seas, San Potter, eso no te queda.

Harry estaba en shock. No sabía que era lo que le asombraba más, si el hecho de que lo que dijo Malfoy de hecho tuviera sentido, o el indefectible hecho de que fuera precisamente 'Malfoy' de todas las personas quien se lo dijera. Por Merlín ¡Era Malfoy! ¡Draco Malfoy! ¡Dándole ánimos! ¡A él! ¿Qué tan absurdo se oía eso? Sí, demasiado. Ni siquiera el escuchar su estúpido antiguo apodo logró afectarle.

De todas formas no logró emitir respuesta alguna puesto que Gaiblin regresó entonces con los dichosos documentos.

—Bien joven Potter, aquí... he traído todo lo referente a cada una de las cámaras a su nombre. Y aquí -maniobró con dificultad la gran pila de papales y carpetas que traía en manos-, todo lo referente a sumas y contabilidad. Las inversiones que había dejado activas antes de su marcha han sido fructíferas y han resultado ser excelentes elecciones, si me permite el elogio joven Potter. Excelentes decisiones, excelentes de hecho.

—Gracias Gaiblin.

—De nada joven Harry. Un placer hacer negocios a su nombre, señor. Ahora, ¿hay algo más que pueda hacer por usted joven Harry?

—Mmm... sí, de hecho sí hay Gaiblin; ¿podrías por favor, explicarme cómo me afectaría si me caso?

—¿El señor Potter planea casarse? ¡Qué maravilla! Permítame felicitarlo señor y...

—No Gaiblin. Sí, me casaré, pronto de hecho al parecer, pero no por decisión propia. Una deuda de vida fue reclamada y cobrada y eso forma parte del pago me temo —contestó el moreno sin siquiera levantar la vista de los papeles que previamente le había tendido el duende para que vea por sí mismo la ganancia de sus acciones, con la voz monótona, casi se diría sin vida.

—Oh, lamento oír eso, joven Harry.

—No hay problema Gaiblin...

—No tiene que lamentar nada ya que, de hecho, él se casará conmigo —interrumpió Draco furioso al notar como ellos hablaban de la boda como si a él no le afectara y como si esta fuera en realidad una enorme tragedia más que solo un evento y una transacción más en su mundo. Esa definitivamente NO era la actitud que Potter debía de mostrar para con el compromiso.

—Pues yo creo que justamente por eso es que hay mucho que lamentar, Malfoy porque, como tú mismo has dicho ayer mismo, a ti lo único que te importa es tu dichoso apellido enlodado y bueno, te felicito por ello, en verdad lo hago... pero a mí lo que me importa es poder dominar mi vida como a mí se me antoje y es una realidad que hubiera elegido casarme y formar una familia con la persona que amo y no con alguien que solo me necesita de pantalla por el resto de mi vida.

—Pero...

—Suficiente, Draco. No toques el tema si no quieres escuchar lo que en verdad opino al respecto. Estamos aquí por otra cosa ¿o no? Mi opinión no es necesaria en tu vida como ya hemos establecido —dijo él, ahora sí sin mostrar ni una sola pizca de la más mínima emoción, al tiempo que removía y leía los papeles por encima de cada uno tan rápido como podía. No dándole tampoco ni la menor atención a su socio... y futuro cónyuge.

Y perdiéndose así la evidente frustración... y el muy ligero rastro de dolor en el rostro de éste.

1 comentario:

  1. Hola!! pues hace unos meses que empece a leer tu fic y no te imaginas como me ha encantado XD, ya he tenido la oportunidad de leer los fics que publicaste en Amor Yaoi (soy Kira Kido XD) y me e hecho fan de tus grandiosas historias y realmente esperaba la continuación de esta historia que me tiene en un hilo, me encanta este Harry y mi Draco lo amo <3 lo único que me queda decirte es que aunque no pueda comentar seguido ten por seguro que leo tus historias ;D así que espero la conti por fis y no abandones este fic y ni ningún otro. Saludos!!

    ResponderEliminar

  • RSS
  • Facebook
  • Twitter
  • FanFiction
  • Amor Yaoi
  • Youtube