3 de marzo de 2013

Una deuda con el destino ... Capítulo 2



DISCLAIMER: Los personajes pertenecen al maravilloso mundo de JK Rowling y la historia es de mi autoría.

RATED: MA
PAREJA: HARRY POTTER Y DRACO MALFOY y un ligero y breve Harry/OC (que había olvidado nombrar)
ADVERTENCIAS: Algo de lenguaje adulto, SLASH -ES DECIR RELACIÓN HOMBRE/HOMBRE-, escenas de sexo explícito y MPREG... SI NO TE GUSTA ALGO DE ESTO NO LEAS.

~*~ Capítulo 2 ~*~

Por poco más de un año Harry estuvo yendo y viniendo como un nómada por todos lados. Descubriendo.

Por primera vez se encontraba completamente abocado a disfrutar del mundo mágico como hasta entonces no había podido. Se abocó a recorrer y a aprender algo de cada lugar por el que pasaba. Viajó por muchísimos lugares, desde Bulgaria, Francia, Escocia, Inglaterra y Gracia, hasta la India e incluso llegando a lugares tan lejanos como Estados Unidos, Canadá y algunos países de Sudamérica. Visitó más barrios mágicos de los que en un principio se creyó capaz de hasta recordar e incluso algunas veces terminó en el mundo muggle del cual ciertamente tuvo que reconocer que no conocía demasiado. Fue algo completamente enriquecedor en más de un sentido para él. Días con ojos abiertos y el cuerpo en completa alerta para captar todo cuanto pudiera y noches que variaban desde acampar en medio de algún claro lejos de ojos curiosos y cualquier rastro de humanidad hasta noches de hotel donde siempre tomaba largos baños y donde aprovechaba a desacelerarse y dar breves reportes de donde se encontraba. No, sus amigos tampoco sabían donde se hallaba y él solo les comunicaba el lugar una vez que estaba ya a punto de dejarlo ya que él volaba -a veces literalmente-, de cualquier lugar donde lo reconocieran, los cuales por suerte con el flequillo que hacía ya un tiempo llevaba hacía bastante difícil que sucediera. Informaba sí, pero no se contactaba. En sus cartas les hablaba como si se hablaran, les contaba de donde se estaba yendo, lo que había hecho o lo que le había llamado la atención si había conocido a alguien. Les contaba todo. Todo... menos como en verdad se sentía.

Él ciertamente no les decía la cantidad de noches en las que las pesadillas lo torturaban hasta quedar inconsciente. No les decía como poco a poco la emoción de la aventura nómada se había vuelto demasiado pronto algo cansador, algo cargado de insulsa soledad y nostalgia. No quería que notaran que aun se sentía perdido y tan o más desorientado que al mismo principio de todo.

Él solo seguía. Avanzaba. Y llegó a un punto en el que ni siquiera le importaba donde.

La noche siempre terminaba siendo su peor actual enemigo.

El día se convertía en su ánimo.

Su aspecto también había variado bastante aunque él casi ni reparara en ello.

Su espalda se había ido ensanchando ligeramente en hombros y caderas mientras que se afinaba delicadamente en la cintura, apenas ya por debajo de la costillas. Sus piernas eran ahora más largas y sus músculos casi imposiblemente duros por todo el ejercicio de entrenamiento que había tenido en su corta vida, el quiddich, y ahora las laaaargas horas de caminatas, escalas y demases. Sus brazos, antes finos, ahora presentaban unos muy marcados juegos de bíceps, tríceps y todos los demás músculos que los conformaban. Su pecho por fin se había terminado de cubrir con una fina capa de vello oscuro y se mostraba dividido en sus pectorales y abdomen. Llamativo pero no demasiado marcado. Notorio. Trabajado y firme. Terso al tacto, resistente a los golpes.

Sin embargo era su rostro el que mostraba el cambio más abrupto de todos. Su rostro era ahora evidentemente más adulto, más adusto, más afilado y mucho pero mucho más serio. Cada día emprolijaba con esmero su barbilla, la hermosa barbilla que se había dejado en los laterales y mandíbula. Sus labios, justo ahora un poco resecos. Sus ojos, ahora ya un poco más apagados pero aún VIVOS. Todo él en esencia pero, mucho más maduro en demasiados sentidos. Con un cerebro que absorbía todo como una esponja y con una mirada profunda en la que solo muy pocos serían capaces de encontrar y ver el trasfondo de dolor, culpa, cansancio y resignación... Demasiados sentimientos infernalmente arraigados y condenadamente profundos. Demasiados como para querer ver en un joven en sus 'teóricamente' comienzos de vida. No importaba para nada que su interior reflejara lo que muy posiblemente podría haber sufrido en la suma de diez vidas. No, eso era algo que nadie realmente sabía ni sabría.

Físicamente ya estaba bien. Más que bien en realidad ya que desde el principio se había obligado a descargar todas sus más profundas frustraciones con ejercicios que lo dejaban agotado hasta un cansancio tan extremo que hasta le impedía pensar de manera correcta.

Emocionalmente sin embargo, él era un completo y total desastre. Lo sabía, pero el saberlo no le ayudaba a mejorarlo y, lo cierto es que había convivido durante tanto tiempo con la mayoría de esas emociones, a tal punto de que el hecho de erradicarlas por completo de su sistema le hacía sentir casi como si fuera una parte elemental de sí. La tristeza por sobre todo. Patético, sí, pero se había aceptado así hacía ya demasiado tiempo. Y, en cuanto a la magia, bueno, tan solo habría de decirse que sin dudas realmente se había dado cuenta de porqué se le había encomendado todo aquello.

Tras la muerte de Voldemort, Harry pudo comenzar a sentir como la magia empezaba a fluir impetuosa por todo él. Podía sentir como se acumulaba a su alrededor como si fuera una especie de espesa aura.

Mientras había estado en San Mungo se abstuvo de probar sus teorías y de demostrar o siquiera contar a alguien el como se sentía. Ya era demasiado malo que lo retuvieran por tanto tiempo en el maldito hospital como para encima andar dándoles motivos para una estancia permanente. No gracias. En Howgarts no obstante, decidió comenzar a investigar a ver que era lo que verdaderamente le estaba pasando. Sentía, demasiada energía. Mucha. ¿Demasiada? Si era completamente sincero consigo mismo eso, todo eso, le preocupaba un poco. Pero no lo suficiente como para andar ventilando a nadie lo qe de seguro terminaría siendo una rareza más en su vida.

Tomó recaudos. No quería que nadie se enterara ni por accidente.

Fue entonces cuando poco a poco comenzó a ir a la sala de los menesteres e incluso a la casi olvidada cámara de los secretos para ir a liberar cada día un poco más de ese poder que lo ahogaba. Comenzó a experimentar. A conocer y buscar sus límites. Un poco bastante asustado cuando notaba que no tenía... ¿Aún? Un nuevo susto ocurrió cuando en medio de sus auto pruebas sintió a la milenaria sala, temblar. La sala completa vibró cuando en un arranque liberó un poco más de poder de lo usual. No había sido un buen día y estaba un poco estresado.

Peligro.

.

Ya luego -una vez comenzado el viaje-, se dio cuenta de que cada vez que liberaba su magia gente comenzaba a aparecerse entorno a él. La primera vez fue una completa sorpresa pero aun así siguió sus instintos y huyó antes de que alguien pudiera siquiera hablar. Pronto se enteró que era gente que lo buscaba porque su magia parecía ser demasiado poderosa y querían saber quién y qué era. Cosa que no iba a permitir. No iba a volver a ser tomado de nuevo por un fenómeno entre fenómenos.

Estudió, practicó e improvisó hasta que encontró un par de maneras lo suficientemente poderosas como para que pudiera 'trabajar' -al menos por un rato-, tranquilo. Muchas protecciones creadas e inventadas por él mismo. escapes ya planeados.

Lugares pasaban ante sus ojos como si de nubes se trataran. Nunca se quedaba demasiado en un mismo lugar. Nunca llamaba demasiado la atención. Si tenía que parecer un ermitaño o un vagabundo para pasar desapercibido, lo hacía.

Quería tranquilidad. Necesitaba la soledad.

O al menos eso se decía.

Lugares remotos y una especie de campo protegido que lograba contener por un cierto tiempo las poderosas ondas que su magia emitía y que luego de muchas deducciones notó que era lo que le delataba.

Funcionó.

Sin embargo no podía contenerla, contenerse... No podía, o al menos no hasta el final que era cuando él simplemente se dejaba llevar y dejaba todo su caudal fluir. Su propia explosión de energía pura era demasiado para sus auto defensas y campos así que ése terminaba siendo el momento exacto en el que huía.

Irónico.

Tuvo que aprender fuertes procesos de meditación oriental para no terminar volando todos los lugares en pedazos cuando se enojaba por tener que terminar huyendo como si fuera un maldito criminal cuando él ya había hecho tanto.

.

Otro pasatiempo que ya luego terminó siendo algo estudiado fue comenzar a hacer magia sin varita. Realmente fue algo casual, pero sumamente asombroso. La magia pareció unirse aun más a él, a su aura, a su núcleo. Pronto descubrió que el hecho de tener tanto poder era lo que le hacía posible todo ello y que muy pocas personas -verdaderamente pocas-, habían tenido el privilegio de hacerlo casi por completo. Él fue prontamente uno de ellos.

Comenzó con hechizos simples y básicos para ir elevando gradualmente el nivel y la complejidad de los mismos. Incluso algunos no hacía falta ni siquiera nombrarlos. Y casi como una revelación, supo que eso era algo que nadie debería saber. Una rareza más que añadir al desorden de su vida pagana.

Su pode, el alcance de su poder, era algo que hasta él desconocía y que por momentos temía, así que era más que seguro decir que si él se sentía así lo más probable es que más de unop le temiese... una vez más. Ya hasta se lo imaginaba. Él, tachado de nuevo como un todopoderoso . Siendo tachado como un nuevo señor oscuro ta solo por el miedo a su poder. No era tonto. Ya no. Había leído muchas -demasiadas-, de las fantasías que se habían armado con especulaciones de su repentina ausencia. Entre ellas, una de las más presentes era que se había vuelto loco. La segunda era que se había ido a entrenar para estar siempre preparado para defender al mundo de cualquier posible amenaza del mal. Y otra... la que la gente más especulaba, sería la de que en realidad se había ido a entrenar y reclutar gente para volver y tomar el poder y control del reino de la magia... Y todo porque más del 90% de las personas creían que era más que probable que él fuera el nuevo Dark Lord. Muchas incluso asumirían que era incluso una mezcla de las tres aunque él no sabía como la gente podría compaginar el hecho de entrenar para salvarlos con el hecho de su nuevo asenso a la oscuridad. Sea como fuera la opinión pública le demostraba muy claramente lo hipócrita que era la gente en general. Muggles o magos, todos eran más de lo mismo.

'Vaya con los agradecidos' -pensaba de vez en cuando. Ya sin tristeza o ira tras el pensamiento. Ya no quedaban ganas de gastar esos sentimientos por algo que ya era moneda diaria.

En cierto punto podía, y debía, reconocer que le dolía pero... allá ellos. Él ya había cumplido y sacrificado mucho.

Así fue como el tiempo siguió pasando casi como en una nebulosa y pronto notó que había pasado ya más de un año desde que partió de aquel lugar que había llegado a considerar su hogar y se había lanzado a la vida de un nómada. Y ahora, su cansancio -mucho más mental y emocional que físico-, le pedía, imploraba y gritaba por un receso de todo.

Un tiempo lejos de todo lo que era. Incluso la magia.

Fue entonces cuando decidió que la hora de un nuevo cambio había llegado y, puesto que ya estaba a solo u par de días para ser completa y totalmente un legal mayor de edad con sus muy próximos veintiuno ... era hora de ir a vivir por un tiempo indeterminado a aquel mundo que había defendido sin casi conocer.

Era hora de vivir el mundo muggle.

Bueno, espero que les vaya gustando. Muy pronto veremos el momento actual de Harry y todo lo que le tocará pasar... El héroe sin dudas no llevará una vida sencilla ;)

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