6 de mayo de 2013

Tiempo de Magia... capítulo 3


DISCLAIMER: Los personajes pertenecen a JKR y a GLEE y la historia es de mi autoría.



ADVERTENCIAS: Aviso que esto surge a partir de ver el final del capítulo 17 de la cuarta temporada de GLEE y no cumple con el epílogo de HP y las reliquias de la muerte así que considérense advertidos de si hay cosas como Spoilers o lo que sea.

N/A: Aquí abajo verán una estrofa de una canción de The Fray, no es necesariamente el tema del cap pero le queda. Por si no les gusta he escuchado otros también como: Undisclossed Desires de MUSE y las versiones IT'S TIME, SMOOTH CRIMINAL Y TOXIC de GLEE (sobre todo después de los *.*.*)

.


"I see you there don't know where you come from, unawhere the stare from someone.
Don't appear to care that I saw ya. And i want you...
¿What's your name? Cause I have to know it,
you let me in and begin to show it..."

"Te veo allí, no sé de donde vienes, inconsciente de la mirada de alguien,
no parece importarte que te vi y te quiero...
¿Cómo te llamas? Porque tengo que saberlo,
me dejas entrar y comienzas a mostrarte..."

SAY WHEN (The Fray)

.


Capítulo 3

"Desiciones"
.
Kurt se quería morir. Él estaba actuando como una especie de estúpida colegiala ¡Y había pasado mucho maldito tiempo desde que él se había sentido así de alguna manera! Hacía mucho que no se había puesto tan malditamente nervioso como para sucumbir a actuar como tal.

Demasiado. Y eso ya de por sí le descolocó. Él obviamente no quería actuar así.

¡Oh por Gaga! ¡Si acaso ya se encontraba apenas sobre sus próximos veintiuno! Arrgg...

Él siempre había tenido a bien el considerarse una persona madura, y según lo que su padre y conocidos cercanos decían, así era -hecho por lo cual se alegraba y enorgullecía de sí mismo enormemente-. Ahora bien, esto era solo cuestión de recordárselo y actuar como tal en consecuencia antes de terminar haciendo el ridículo frente a esta maravilla de hombre.

Claro que todo esa sería mucho más fácil si tan solo aquel sexy adonis dejara de mirarlo de 'esa' manera -sea cual sea que fuera. Realmente, nadie tenía derecho a tener una mierda de mirada tan condenadamente intensa.

Rehuyendo de esa dichosa desconcertante mirada, Kurt decidió cortar por lo sano y tomar una vez más su elegante copa para darle un muy necesitado trago ya que de pronto tenía la garganta reseca como si hubiera masticando y tragando arena.

'Ahh... Perfecto' -pensó saboreando aquel dulce sabor seco. Hasta que finalmente logró reunir un poco de su antiguo coraje -uno que parecía haberlo abandonado hacía bastante y sin que siquiera lo notara-, se decidió a responder... aun sin mirar.

—Pues realmente creo que sí. Quiero decir... el equipo que trae puesto es una completa maravilla. No solo es actual, modesto y elegante sino que además es una muy buena combinación de las mejores telas y marcas —dijo Kurt seriamente antes de detenerse a escuchar la celestial risa del moreno junto a él.

—Parece ser que realmente sabes de moda ¿No? —dijo entonces el hombre a la ligera.

A ninguno de los dos se les pasó por alto el cambio de pronombre entre ellos. Ahora era el ''.

Los ojos aún sin encontrarse.

Él asintió.

—No solo es que me gusta. Me fascina. Literalmente. Desde pequeño he tenido debilidad por la moda. Es más, hasta hace muy poco tuve la suerte de encontrarme trabajando a tiempo completo como asistente de la editora en jefa de la revista Vogue.

—¿Vogue? —preguntó el otro. Y si Kurt hubiera girado la cabeza en ese momento y dignado a encontrarse con aquellos intensos ojos verde esmeralda, se hubiera dado cuenta y preguntado en consecuencia por aquel brillo extraño que había nacido en ellos.

—Ajá. En verdad lo extraño —dijo en tono bajo y a medio suspiro—... ¡Pero está bien!... Quiero decir, mmm —el rió de pronto. Se sentía extrañamente nervioso al tener esa 'ligera' sensación de tener que explicarse en mayor detalle a este atractivo, pero aún desconocido—. Sabes, realmente era mi sueño desde que tengo uso de razón. El entrar a una prestigiosa escuela de arte y conseguir un nombre. Triunfar en Brodway y aparecer en carteleras junto a grandes artistas... así que realmente estuve muy decepcionado de mí mismo cuando en el momento clave, las cartas llegaron y yo no fui aceptado. Terminé como uno más del montón, terminando la escuela, con un par de sueños rotos y una carta de NYADA con la típica frase de 'Lo lamentamos pero, bla, bla, bla...'. Y aún así no me rendí. No podía hacerlo, así que vine aquí junto a una amiga que si logró entrar dispuesto a forjarme un lugar en esta bestialidad de ciudad por mérito propio. Quizás fui ingenuo o algo loco al pretenderlo pero no me arrepiento —dijo suspirando mientras movía su copa y removía la pequeña cereza que había quedado casi en el fondo con el resto de la poca bebida que le quedaba. No hubo forma de evitar sentir nostalgia—. Dejé todo atrás al venir aquí sin siquiera algo específico a seguir, pero lo conseguí. Primero logré entrar en un trabajo que era como un sueño hecho realidad. La moda, los artistas, los famosos, las tendencias; el saber y conocer gente que en mi vida había pensado cruzar a pesar de mis sueños de estrellato —comentó con su mirada perdida en algún lugar de su memoria mientras el moreno solo lo miraba, intentando descifrar el enigma en el que este joven se estaba convirtiendo. Una intriga... Y su curiosidad siempre había resultado ser su mayor problema—... Pero, hace poco, bueno, finalmente logré entrar a NYADA y es genial, de veras...

—... Solo que ya no parece tan 'genial' como se sentía antes...

No fue una pregunta, fue una observación simple hecha afirmación de una persona que sabía de lo que hablaba.

—Bueno, no, de verdad es genial... y ha sido mi sueño desde 'siempre' y, ahora...

—Sé lo que quieres decir, pero a veces los sueños cambian. A veces avisan, y muchas otras no, así que lo único que le queda a uno es analizar sus opciones y basarse en aquellas que le hagan sentir la mayor felicidad. Lo que realmente creo que deberías cuestionarte, ya sea ahora o en el momento en el que decidas hacerle frente, es cual de ellas te satisface más. Con cual sientes mayor plenitud. Sí, puede ser difícil elegir, pero una vez hecho, lo que hagas solo te hará feliz y ya no lo sentirás como si de pronto fuera una imposición o incluso una carga. Creo que eso es lo peor que te puede pasar porque terminarías odiando algo que sabes que en otro momento amaste. Sobra decir que es solo mi humilde opinión —agregó el hombre al final con la mayor suavidad que el ruido del local le permitía usar.

Ambos se quedaron en un cómodo silencio de pensamientos profundos.

Uno con la seguridad de los recuerdos fantasmales de tantas duras elecciones hechas.

El otro con las dudas e incertidumbres evidentes que surgían de saber que ésta era una decisión que marcaría el rumbo de su vida.

Desafiándose a sí mismo.

Después de unos minutos mientras ambos terminaban sus respectivas bebidas en silencio, ambos hombres pensaban en como retomar el hilo de la charla una vez más. Quizás pasar a algo más trivial y ligero como para medir reacciones y catar el ambiente que de pronto parecía haberse establecido entre ellos... Pensamiento que quedó truncado al escuchar la -todavía un poco gangosa-, voz de Rachel a solo unos pasos de Kurt.

Por Merlín.

Oh Prada.

*.*.*

Kurt se hallaba aburrido. Tremenda y soberanamente aburrido.

Maaaaaaal.

Su humor de perra estaba al límite. Y él estaba simplemente mal. Con todo.

El lugar estaba comenzando a apestar sus maravillosas ropas con olor a humo artificial y, aún peor, de cigarrillo. La música estaba deasiado alta y ya no podía escuchar ni siquiera lo que pensaba porque la cabeza le estaba retumbando a cada golpe que resonaba de los altos parlantes que... ¡Oh, maravilla de maravillas! ¡Estaban a solo unos cuantos malditos pasos de donde ellos habían logrado encontrar una miserable mesa para no quedar solo allí parados en un rincón con cara de idiotas! Argg... Y nooo, como si eso fuera poco, él ni siquiera podía distenderse y solo liberar un poco de sus frustraciones en la pista ya que esta estaba solo... llena.

Aparentemente habían tenido la 'suerte' de caer en una especie de noche temática en los temas musicales. Temas sensuales, sexys y completamente sexuales en algunos casos que hacía que las chicas solo estuvieran flotando por allí haciendo las poses más llamativas que supieran como si se estuvieran rifando en algún tipo de subasta de harem y que los chicos estuvieran rondando con lascivas sonrisas en sus rostros. Mirando a todas y cada una como si fueran una maldita mercancía.

Kurt bufó.

Él quería bailar por el simple hecho de hacerlo pero, esto...

Obviando su muy picado y en crescendo mal humor por todo lo anterior -e incluso lo actual-, Santana era una de las que se encontraba actualmente contoneándose y moviéndose como una bailarina de algún burdo cabaret a un lado de su mesa, cerca, pero aún así lo suficientemente lejos como para no hacerles el bailecito a ellos.

Lesbiana sus Gucci. Ja.

En opinión del rubio si ella era realmente lesbiana hacía una perfecta actuación al querer y retener la atención de todo aquel sexo opuesto que estuviera cerca. Era como una especie de crítica viuda negra -reflexionó mientras le daba un trago a su nueva bebida ¿era la cuarta o la quinta? ¡Y a quién le importaba! De todas maneras él volvería a su apartamento solo y a su muy solitaria y fría cama y luego podría dormir cuanto quisiera porque no habría nadie allí a su lado para reclamarle nada así que... ya que estaba ¿porqué no seguir bebiendo y disfrutar de lo poco que le había gustado hasta ahora? Tenía que reconocer que el barman era realmente bueno reparando estos tragos.

Después de que Rachel interrumpió lo que pudo o no ser un estrocismo de su parte para con el hombre moreno a su lado. Él solo había seguido a la chica despidiéndose del hombre con solo una rápida mirada y un ligero movimiento de mano, completamente casual aunque se sintiera como si se alejara de una tirante y atrayente cadena.

Ahora, a poco más de dos horas de eso él estaba dudando seriamente de haber hecho una buena elección. Por lo menos el hombre -del cual le molestaba seriamente no haber conseguido ni siquiera su nombre, porque realmente 'Lord Black' no le decía mucho tampoco y quizás fuera hasta algún tipo de código o algo así-, le hubiera dado una charla decente.

¿Por qué demonios no se había ido ya? Oh, cierto, porque la muy bruja manipuladora de Rachel le había 'pedido' que le hiciera el favor de acompañarla a por lo menos vigilar a la perra de Santana. Oh Gaga, él estaba taaaan jodido... y no necesariamente de una buena manera.

—Vamos Kurt, no es tan malo.

Él dio su mejor mirada perra y solo resopló antes de apartar la mirada hacia donde estaba la causa perdida.

—Bien. Como quieras, al menos bien podrías ponerle algo de ganas de tu parte y comenzar a disfrutar de la noche además de solo estar aquí sentado, refunfuñando y tomando un trago tras otro que... espera ¿cuántos tragos vas tomando ya? Arrg, no sé si quiero saber. De acuerdo. Bien. Piénsalo quieres. Vinimos aquí para relajarnos y olvidarnos un rato de todo. De enserio cariño, no tiene sentido seguir revolcándonos en nuestra miserable e inexistente vida amorosa. No hoy al menos —dijo ella haciendo una mueca mientras miraba como nuestra muy enfática amiga latina se restregaba contra una chica que, curiosamente, tenía varias similitudes con la niña Brittany...

JA. Ahí estaba ¿a quién querían engañar? Cada uno de ellos estaba completamente jodido por alguien muy particular y ellos tan solo estaban intentando hacer caso omiso de todo.

Bueno, quizás su caso difiera un poco porque su ruptura no fue ya en tan buenos términos como le hubiera gustado pensar. Y no, las noches de sexo en medio no contaban en eso.

Brittany y Santana aún se amaban y solo se habían alejado antes de que les pasara lo que a él con Blaine. Y Rachel estaba apenas en plena 'separación' o lo que sea, del gigoló ése, por lo cuál era todo demasiado reciente y estaba en esa maldita etapa de indecisión en el que un momento pensaba en que en verdad había hecho lo mejor y al segundo siguiente lo único que quería era llamarlo y que fuera a ella sin importarle lo que hubiera pasado antes o después.

Él en cambio... estaba perdido.

Ya había tenido tiempo. Ya había decidido que no quería recaer más con su ex por solo sexo y a la vez tampoco sentía esa chispa o siquiera las ganas suficientes como para intentar algo serio con Adam... por más apuesto y simpático que fuera.

Él no era de ninguna manera una persona 'casual' pero, tal vez, quizás... ¿debiera probar?

—¡Oh! ¡Por el amor...! ¡Kurt, mira! —gritó Rachel completamente emocionada. Tal vez debería comenzar a controlar también cuanto tomaba ella. Si los ojos brillantes eran algún tipo de indicativo.

Siguiendo su mirada él en verdad lamento sentir el tirón que dio su mandíbula al dejar caer tan abruptamente su barbilla.

Allí, casi al otro lado de la pista pero lo suficientemente cerca como para que él pudiera ver todo con detalle, se encontraba la visión más jodidamente caliente de la noche -y eso ya era mucho decir-.

El hombre moreno se hallaba mirando a un joven que bailaba descaradamente en la mesa que éste ocupaba... bailándole, a él... y el hombre no parecía ni un poco disgustado o asqueado de que fuera un hombre y no una de esas sanguijuelas retocadas quien hiciera eso.

No sabía muy bien qué sentir al respecto.

Quizás un poco de todo por lo que podía ver. Mmm... celos, sí, de acuerdo. O sea, no era él y eso ya era suficiente respuesta ¿no? Desconcierto ¿por qué demonios su gayradar no le había indicado que el moreno era tan evidentemente gay? Molestia... volvemos a lo de los celos y un poco de envidia. Ansiedad, ¿tendría alguna oportunidad? Más molestia por, un montón de cosas. Y, mmm, ¿qué era eso? Había algo más. Una cierta sensación de ¿posesión? ¿o era pertenencia? No lo sabía con certeza, pero lo que sí sabía sin lugar a dudas era que quería que ese maldito mocoso saliera de esa mesa y se fuera a entregar el culo a otro porque el moreno era demasiado para él -no importaba realmente que el 'mocoso' mostrara ser claramente incluso un poco mayor que él y aún más acorde a la edad del hombre-.

¡Ellos incluso estaban haciendo una maldita escena!

Varias personas estaban mirando y susurrando con lujuria muy mal disimulada ¡y él solo se sentía cada vez peor! Incluso Santana quedó olvidada por su compañera de baile a favor de ir a ver de qué iba toda esa gente reunida en un sector.

La mandíbula del rubio volvió a caer cuando una chica -que aparentemente el moreno conocía ya de antes-, se asomó por sobre su hombro rodeándole el cuello y pasando sugerentemente las manos por el amplio y musculoso pecho sin que él siquiera se inmutase... o dejara de clavar la penetrante mirada en aquel chico que seguía moviéndose solo para él mientras que, si uno era capaz de apartar ligeramente la mirada de todos ellos y veía apenas un poco más allá, vería con facilidad como los tres roperos de guardaespaldas que se le habían acercado antes se mostraban tensos y bastante recelosos de toda la muchedumbre del que obviamente era su 'protegido' o como se dijera en esos casos.

No tenía ni idea de lo que Rachel le estaba diciendo. El zumbido en sus tímpanos estaba alcanzando picos insospechados y todo fuera de ese reducido campo de visión frente a él no era lo suficientemente importante.

De pronto, y como si nada más existiera en ese ruidoso y concurrido lugar, el hombre apartó la mirada del cuerpo danzante frente a él, que hasta ahora miraba con una casi imperceptible sonrisa burlona, y fijó aquella poderosa mirada, aún a pesar de la distancia que tenían, en sus propias pupilas desmesuradamente abiertas ahora.

Hecho lamentable que la unión visual y sensación magnética fuera cortada abruptamente cuando un grupo de perras en celo se pusieron frente a su mesa con la intención de tener una mejor captura de todo el pequeño 'show'.

¡Qué demonios!

El corazón parecía querer salirse del pecho del rubio.

¿Qué Pradas había sido eso?

Bien, bien... respira, solo respira -se reprendió tomando otro sorbo-. ¿Acaso el maldito lugar había aumentado la calefacción o qué? Su garganta ardía y se resecaba al instante. Tragar saliva no servía de absolutamente nada.

Muy frustrante fue cuando al tomar su copa actual notó con fastidio que ésta estaba vacía. Arrgg... Necesitaba algo de beber... AHORA.

—Voy a por un trago —dijo él entonces. Apresurado por escapar y respirar hasta que su pobre cerebro volviera a recibir la cantidad adecuada de oxígeno que necesitaba para pensar con algo más de coherencia que la actual. Ni siquiera consideró esperar a ver o escuchar la respuesta de su compañera de mesa. Necesitaba, algo... espacio supuso ¿Y porqué el aire se sentía tan malditamente enviciado?

Él fue directo a la barra desde donde aun podría ver y a la vez pasar un poco más inadvertido.

—¿Qué te sirvo precioso?

Kurt volvió la cabeza de golpe ante lo escuchado ¿acaso le hablaba a él?

—¿Disculpa?

—Vienes por algo de beber, ¿no? -le dijo el joven con una sonrisa ladeada y muy significativa.

Kurt no pudo evitar sentir fluir la sangre hacia su rostro ante eso.

¿Qué demonios tenían estos cantineros? Y, aún mejor... ¿sería él capaz de seguirle la corriente a alguno de ellos? La noche solitaria y fría ya no le parecía tan atractiva... no si tenía alguna opción al respecto.

—Eh, mmm, sí. Voy a tomar un...

—... Un martini dulce por favor Mark.

Oh Gaga...

—Debí suponerlo —dijo el joven barman detrás de la mesada de la barra haciendo una mueca ante el murmullo pero soltando inevitablemente una pequeña sonrisa—, siempre te llevas a los mejores... Buenas noches Harry.

—Buenas noches Mark.. Oh, y tráeme otro whisky doble del que me gusta por favor.

—Enseguida.

—¿Cómo sabías qué iba a... ?

— ¿... tomar? Pues, primero porque lo has pedido antes cuando estábamos en la barra de adelante previo al incidente con tu amiga. Y segundo porque te había estado observando durante un rato y he visto que has tomado un par de estos así que supuse que te gustaba más que los otros. Disculpa que me haya entrometido...

—Mmm... no, está bien... gracias, supongo —dijo haciendo una ligera mueca.

Kurt no tenía mucha idea de nada de lo que estaba pasando en estos momentos. Hacía tan solo unos minutos -sino segundos-, había visto a este increíble chico joven y con un cuerpo más que bien mantenido, bailarle sobre nada más y nada menos que la mesa del moreno y luego como una rubia despampanante pasaba las manos por ese cuerpo del pecado para, increíblemente, encontrarse de pronto perdido en la mirada del otro y sentir toda esa extraña 'conexión' que no tenía ni idea de lo que significaba pero que sin lugar a dudas estaría más que dispuesto a explorarla un poco más en profundidad.

El hombre sonrió de lado.

Ahora ambos estaban uno al lado del otro como hacía unas horas. Lo cual era mejor que cuando el moreno había hablado con esa voz rica y seductora desde detrás de él porque Kurt estaba seguro de que, si ese hubiera sido el caso él ya estaría hiperventilando o probablemente desmayado por la adrenalina que le produjo el sentirlo tan próximo. Y por otro lado, le resultaba bastante evidente que, si hubiera seguido mucho más allí detrás de él, solo hubiera sido cuestión de tiempo para que él se girara y reclamara sus labios en un beso sucio y caliente sin importarle ni un poquito el hecho de confirmar antes de si el hombre era o no realmente accesible a su sexo ya que Kurt no había visto nada realmente incriminatorio del hombre hacia aquel chico de antes. Aunque quizás debiera comenzar a tomar nota de aquel leve filtreo que oía en sus palabras hacia él... Porque, y según sus propias palabras, ÉL había estado viéndolo. Incluso lo suficientemente atento como para notar qué bebida prefería. Revelador sin dudas.

Por una vez Kurt solo quería dejarse llevar por la corriente y ver que pasaba.

Por una vez quería jugar a ser 'casual'.

Y estaba completamente seguro de que, si leía correctamente entre líneas, el moreno lo valdría.

El joven sonrió de lado, sin importarle si revelaba sus ganas o no ya que le había quedado bastante claro con su ex que él no sabía jugar a ser sexy, y lo miró por entre sus densas pestañas claras antes de tenderle su mano.

—Kurt...

—Un placer Kurt. Yo soy Harry —respondió el hombre, hasta ese momento sin nombre, tomando su mano extendida y provocándole un muy agradable estremecimiento ante el contacto caliente de su piel.

Su mirada.

El nudo en el estómago del rubio se encrudeció y el joven supo que, si aquellos ojos predadores del moreno significaban lo que él creía, Kurt bien podía decir con seguridad que la fría y solitaria noche había quedado archivada en el olvido.

Y no podía esperar para que pasara. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

  • RSS
  • Facebook
  • Twitter
  • FanFiction
  • Amor Yaoi
  • Youtube