14 de agosto de 2013

Una deuda con el destino... Capítulo 12

DISCLAIMER: Los personajes pertenecen al maravilloso mundo de JK Rowling y la historia es de mi autoría.
RATEDMA
PAREJA: HARRY POTTER/JAMES EVANS Y DRACO MALFOY y un ligero y breve Harry/James y OMC (SEBASTIAN)
ADVERTENCIAS: Algo de lenguaje adulto, SLASH -ES DECIR RELACIÓN HOMBRE/HOMBRE-, escenas de sexo explícito y MPREG... SI NO TE GUSTA ALGO DE ESTO NO LEAS.
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—Diálogo—
recuerdos/Flashbacks
'pensamientos'
Pársel
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..:: Capítulo 12 ::..

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—Bisexual Potter. No me molesta, creo que es algo que definitivamente ambos debemos saber y, con respecto al ¿por qué tú?... solo puedo decir que es, complicado.

Se miraron en absoluto silencio por unos intensos momentos antes de que el rubio cediera y siguiera.

—Verás, tu nombre e imagen cubren ciertamente una alta gama de propósitos. Necesito protección por motivos obvios. No puedo salir de mi casa sin intentar ser llinchado o recibir al menos un intento de avada que hasta ahora por pura suerte he logrado esquivar pero que realmente no creo que dure mucho más porque el de la cosa de la suerte eres tú en verdad. En fin, ya vez entonces que, cada vez que planeo salir debo de elegir entre, un posible viaje a San Mungo -como mínimo-, o retrasar los negocios. Negocios prácticamente abandonados por casi más de cinco años teniendo en cuenta todo y... No, ni hablar... Por otra parte, el matrimonio, es de suma importancia. El apellido Malfoy es completa, total y absolutamente despreciado en ambos bandos, por lo que, realmente me hace un blanco fácil y tremendamente 'vulnerable' ante prácticamente toda persona que recuerde algo de la guerra en sí. Hablamos entonces de toda persona mayor a los diez años al menos. Tu nombre entonces respaldaría el mío, le otorgaría algo de nueva y avalable credibilidad a mis palabras en cualquier aspecto sí, pero además y más que nada en aquellos círculos en los que tengo absoluta necesidad de volver a ingresar. Y no, eso no funcionaría de estar solo 'avalándome', como tú has dicho. No serviría por lo cual lamento informar que no es algo ni remotamente negociable —terminó el rubio su explicación de manera rotunda pero extrañamente apacible.

Información. Su cabeza bullía pensando y planeando en base a la nueva cantidad de datos obtenidos. Su ágil cerebro le daba y quitaba pros y contras. Escenarios. Fuentes. Posibilidades.

—Creo que es... comprensible, pero también he de aclarar ese y otros puntos con tu madre. Lo cierto es que esa parte es a la que me encuentro más renuente ¿No es demasiado acelerado acaso?

—No. Y ciertamente puedo decir que realmente lo lamento, pero el hablarlo con mi madre será solo una prolongada y tortuosa pérdida de tiempo y energía ya que eso fue lo primero que ella planteó.

El tono en el que el rubio dijo aquello fue casi, conspirador, como el de alguien que intenta facilitar las cosas en la medida que pueda... cosa que Harry no podía aún ser capaz de compaginar con la persona que tenía enfrente teniendo en cuenta que el rubio siempre había buscado estos momentos como para hacerle la vida aún peor.

—Creo que aún no entiendes la 'magnitud' de mi, 'nuestra' situación. Mi madre no tiene vida más allá de la mansión porque, obviamente, ella está amenazada de muerte por su traición al lado oscuro. Mi padre fue condenado a perpetua en Azkaban en la peor parte de la misma así que, si bien están 'BIEN' -o todo lo que se puede al menos-, ambos siguen de hecho, casados. Si mi padre hubiera muerto o condenado al beso a efectos legales sería lo mismo y entonces mi madre, quizás, hubiera podido contraer nuevas nupcias con una posible fértil consumación para seguir el linaje que fuere. No es el caso, ergo, la responsabilidad de continuar el linaje es mía.

Silencio.

—Sin embargo, y como ya te he dicho también; yo me encuentro ahora entre los más reconocidos parias de la sociedad y con un peligro constante de muerte inmediata. Así que, entre querer retomar los negocios, tratar de salvar el nombre y cuidar de cada uno de mis respiros, no me da el tiempo -ni sinceramente tampoco las ganas-, de tantear el terreno de los cortejos si es que en una remota posibilidad pudiera conseguir a alguien medianamente interesado, claro. Tú por ende solucionas todo eso —explicó con calma—. Al contraer matrimonio le das respaldo y seguridad a mi nombre. Tu 'presencia' apagará un poco y más paulatinamente los ataques más directos e inmediatos a mi persona y tu... —aquí se frenó unos segundos, removiéndose incómodamente mientras su piel inmaculada se teñía ligeramente de un suave y atractivo -porque no reconocerlo-, rubor—... ejem... tu, simiente, aseguraría la descendencia.

Tras unos instantes más de ahora compartido incómodo silencio que conllevaba las palabras Harry habló.

—Er... —se sacudió a sí mismo para recuperar la compostura y respiró hondo—. Entiendo. Aunque a decir verdad sé que el último punto aún está en 'revisión', o al menos los detalles más precisos de la misma lo están por así decirle. Y ya lo he aclarado con tu madre en el momento —atajó al ver como los ojos del rubio se estrechaban casi imperceptiblemente. Casi—. No pienso hacer nada, absolutamente NADA para ayudar a traer un niño si no sé de que va todo eso del embarazo. Pero —añadió velozmente cuando anticipó la pronta interrupción—, en el caso de que YO no esté de acuerdo he dejado en claro que no tengo problemas con cualquier otro tipo de métodos que se usen para concebirlo como tuyo propio —zanjó ante la mirada veladamente sorprendida del otro hombre.

'Sí, al parecer la señora Malfoy se había guardado de mencionar un par de importantes detalles' -pensó alegremente el Griffindor.

—Espero entiendas porqué no tengo ninguna intención de condenar a un hijo mío en todo este teatro. Podrás proceder como quieras de ser este el caso, no tendré objeciones al respecto siempre que no participe del mismo. Es más, no sé como se manejen ustedes -y esto es sin dudas algo que NO iba a hablar con tu madre-, pero obviamente no seremos una pareja funcional y no tengo intenciones tampoco de aparentarlo más de lo estrictamente necesario así que desde ya te digo que no le veo el inconveniente al planteo de mantener relaciones fuera del matrimonio. Por supuesto que teniendo en cuenta lo de la más absoluta discreción y todo eso.

Harry estaba totalmente reclinado en el sillón. los codos descansando sobre los mullidos apoyabrazos y las manos cayendo delicadamente sobre su plexo con los dedos entrelazados entre sí. La pose en general le daban un aspecto muy... tranquilo... cosa que sin dudas desmentía la intensa y ardiente mirada.

El moreno se hallaba ahora en una ardua batalla interna. Midiendo cada una de sus palabras. observando tácticamente cada gesto. Oliendo con su instinto cada mota del aire en la atmósfera que les rodeaba en aquella habitación.

Tenía que acceder.

No había opción.

No quería opción.

—Jamás creí que tú de entre todos planteras el hecho de tener amantes, Potter —siseó el rubio.

El sonido del siseó le recordaba al moreno a una pequeña cascabel. Casi idéntico a la pequeña cascabel dorada que había visto junto con Sebastian en su última visita al zoológico. Una salida memorable en muchos sentidos.

—Jamás creí tener que casarme por una deuda, nada menos, con mi antiguo rival escolar, Malfoy.

—Touché.

Ambos se encontraron de pronto estudiándose y midiéndose con la mirada. Eliminando detalles infantiles y poniendo en el juego las nuevas percepciones de la persona ya adulta que se encontraba ante ellos.

—No sé bien que decir a eso. En mi caso, si se llegase a descucrir tienes que estar seguro de que me mancharía aún más ante todos de una manera de la que seguramente no habría forma alguna de remontar. Me vería como la escoria que, no solo te ató al matrimonio forzado sino que, además de todo, te ha engañado —una pausa pesada cayó sobre el discurso antes de seguir—. En tu caso, si te descubren, solo me dejaría visto como tu burla y, si no tengo tu respeto como marido y consorte -o al menos para la creencia pública-, para el ojo crítico sin dudas tampoco habré de merecer el del resto. Por otra parte...

—Mira, Malfoy, voy a serte terriblemente sincero ¿de acuerdo? —el rubio asintió a pesar de haber apretado la mandíbula ante la interrupción. Así y todo el moreno no esperó el gesto, sino que solo continuó viendo como una ceja impolúta se arqueaba a la espera—. Decidas lo que decidas hacer al respecto, esa es una opción para ti. NO para mí. Yo sí mantendré una relación al margen del mundo mágico. Una vida. Y sí, será solo una, que es en la que ya me encuentro -obviamente-, y sí, será también lo más discreta posible. Digamos que lo mío terminará siendo más como una doble vida. Una pantomima un poco más complicada que la que tú representarás pero que estoy seguro valdrá la pena mantener.

—Explícate.

Una demanda.

Una exigencia.

Orgullo e indignación chocando en las pálidas facciones.

El moreno suspiró. No, Malfoy no se lo pondría fácil, no, de ninguna maldita manera.

—Tengo una vida aquí, Malfoy. Una BUENA vida que no quiero perder. NO por esto. Tengo negocios, obligaciones, trabajo, proyectos en curso. tengo una casa... una pareja. Y no, no hay manera en el infierno que esté abandonando todo a cambio de esto porque me costó malditamente mucho llegar a tenerlo. Aquí no soy nadie. Aquí no soy el puto niño que vivió ni ninguna idiotez semejante. No. No voy a perder esto así que, bueno, eso es todo cuanto puedo ofrecer. Cumpliré con lo pactado pero mantendré mi vida... y eso es lo único qe demandaré, exigiré, que respeten. Es lo único que no entrará en discusión en ningún punto o aspecto porque entonces comenzaré a tomar medidas que no afecten la deuda pero que sin dudas les afectarán a ustedes.

La serpiente lo miró como estaba nunca antaño lo hubiera mirado. Como si tuviera nuevos ojos o finalmente pudiera ver. Como si fuera alguien nuevo. Aunque en cierto punto, lo era. Él no era quien hubo sido, o más bien finalmente podía mostrar sin reservas quien debió haber sido y quien ahora finalmente era.

Un solo pensamiento podía leerse con facilidad en sus facciones... ¿quién era esta persona?

Bien. Eso era lo que quería en ambos. Que lo midieran como una nueva persona. Un potencial amigo o un poderoso enemigo. Daba lo mismo mientras pudiera salirse con la suya al respecto.

—¿Quién eres? —preguntó entonces el otro completamente fascinado e hipnotizado por esas brillantes gemas esmeraldas.

El moreno solo sonrió.

El efecto una impresionante inspiración apenas contenida.

'Sí, este soy yo'.

—James Evans. Mucho gusto señor Malfoy.

Una sonrisa con un muy ligero tinte siniestro se sirvió en aquellos sonrosados y llamativos labios rosáceos.

'Sí. Mucho gusto'.

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