2 de julio de 2012

El problema de mi sexóloga... Capítulo 33


Mi Elemento


DISCLAIMER:  Los personajes pertenecen a S. Meyer y la historia es de mi autoría.


Este fic contendrá mennage HETERO -BI- Y HOMOSEXUAL. Lemmons gráficos y lenguaje adulto.


.

Mmm antes que nada... ¿Les pido un favor?
El problema de mi sexóloga está nominado como mejor trío hot en los premios Suri Awards 2012 ^^ así que... ¿Podrían votar por este trío caliente? jajajaa aquí les dejo el enlace
Suri Awards 2012
.

Capítulo 33

ADVERTENCIA: Los procesos químicos aquí explicados no son exactos ya que solo tomé diversas referencias así que está casi demás decir que NO es para que nadie comience a experimentar con estos elementos ya que su mezcla inadecuada puede resultar dañina.

*

BPOV:

Al día siguiente mi cabeza era un asco de caos.
Para variar desperté tarde y me di una ducha tan rápida que el agua ni terminó de llegar a calentarse, lo cual en cierto punto me venía bien para así despejarme más pronto. Corrí escaleras abajo con los segundos contados una vez más solo para terminar encontrando a los chicos igual o más apurados que yo. Haciendo malabares que de no ser en ese momento exacto me hubieran resultado hasta chistosos. Arreglaban corbatas, sacos y papeles mientras intentaban beber un sorbo de café en el proceso sin terminar por tirárselos encima -un café tibio y una que otra tostada de paquete de aspecto dudoso, cabe añadir-. Genial ¿No? Pues no.
Apenas tomé una tostada y les di un beso rápido a cada uno antes de salir corriendo hacia mi coche con Edward pisándome los talones. Esta vez no hubo mucha ceremonia ni largas observaciones ni nada, tan solo unas fuertes y seguras pisadas en los aceleradores de ambos carros y ya estábamos en camino hacia mi edificio de trabajo para que él, unos segundos después de dejarme y cerciorarse que entraba sola y tranquila en la mismísima puerta de mi consultorio -no, no se conformaban con dejarme en el jodido estacionamiento-, saliera corriendo antes de terminar llegando tarde al suyo ya que hoy tenía una especie de muy importante junta con unos inversores para un proyecto de edificios en serie… o algo así, la verdad no entendía mucho al respecto más allá de lo que tan pacientemente había intentado explicarme.
Joder, ya parecía una vaga de campeonato.
No es como si no trabajara hacía tanto, solo que al faltar tantos días por ese tremendo hijo de puta se me había juntado más consulta que niño en juguetería para navidad. MIERDA.
Atendí a todos y cada uno de mis pacientes de manera sistemática y no tan personalizada como me gustaba y solía hacer, pero el tiempo me apremiaba y en verdad tenía que apresurarme si quería no discutir por terminar saliendo a cualquier hora como me había ocurrido la semana anterior -lo cuál también había sido parte de la estúpida discusión del viernes-. Por suerte luego de ajustar un poco la lengua de algunos pacientes que más parecían querer una sesión terapéutica que otra cosa por la cantidad de saliva que gestaban por momentos, logré llegar a tiempo para terminar a mi horario habitual de las seis. Bueno, habitual desde que vivía con ellos ya que Ed se puso medio -del todo- paranoico al darse cuenta de que solía quedarme completamente sola a partir de esa hora y que, tal y como aquella vez que él me encontró en la puerta de mi consulta completamente aturdida con el ramo de mierda en la mano… mmm… digamos que él solo expuso la inteligente y rotunda idea de que podría ocurrirme cualquier cosa y bue…
Ok, no quise tentar mi suerte con ellos así que simplemente les hice caso ya que; de acuerdo, lo reconozco, desde ese día el miedo de todo esto que me ocurría había crecido considerablemente.
Pero, volviendo al tema, logré llegar a las 6:04 al dichoso estacionamiento -todo un record cabe añadir-, solo para ver que ya me aguardaba Jake recostado sobre el capó de mi viejo y querido coche… viéndose como un jodido modelo de playboy… arrgg.
Me acerqué a él.
―Hola guapo ―dije llegando a él.
―Hola muñeca ―contestó tomándome de la cintura para acercarme a él y devorar mi boca en un beso demandante y mortalmente húmedo y caliente que me hizo temblar mis pequeñas rodillas.
Me sentí idiota cuando me soltó y me tambaleé…
―Hmmm… y buenas tardes a ti también ―dije sarcástica.
Joder, apenas un beso -ok, un beso muy caliente pero beso al fin-, y yo ya estaba con una piscina olímpica en mis pantaletas -pequeñas pantaletas agrego-, lista para entrar al coche y darme una alegría… y él se separa sonriente. Bufé.
―Después de tremendo beso son más que buenas pequeña ―comentó sonriente moviendo las cejas de manera sensualmente implícita… así que lo golpeé suavemente en su hombro con mi mano riendo como tonta ante sus gestos―. Vamos nena. Withlock nos espera ―anunció.
¡Y allí se fue toda mi risa! ¡JODER!
Withlock venía a darnos el reporte de como habían salido los primeros análisis y a darnos algunos detalles de lo que se había investigado hasta ahora… Así que todo el peso de lo ocurrido volvía a caer sobre mí.
Montamos cada uno nuestro coche y pronto llegamos a casa, donde ya nos esperaba un muy serio detective y un aparentemente muy preocupado Edward.
―Buenas ―saludé a ambos.
La conversación en un principio fue algo -bastante- tensa, pero luego digamos que fue fluyendo en relato, preguntas y respuestas.
Lo principal básicamente era que finalmente se sabía el tipo de explosivos que se habían utilizado y, para mi completa consternación, indignación, frustración… y muchas otras palabras y sentimientos terminados en ‘ción’, no era nada ni medianamente elaborado ni ‘raro’ por así llamarle.
La dichosa bomba había sido una de esas caseras al parecer. Según lo que llegué a entender eran dos estilos de bombas conjuntas bien armadas y bla, bla, bla, lo cual a mi parecer lo hacía tan solo un poco más tétrico en vez de normal ya que el mensaje implícito era bastante claro para mí, algo como: ‘Te mataré con cualquier jodida cosa’… MIERDA.
Aparentemente no era algo demasiado difícil de aprender, elaborado de armar o complicado de conseguir por lo que si se pretendía hallar alguna pista en eso estábamos fritos, en el sentido metafórico de la palabra claro.
Sinceramente a mí todo aquello no me parecía tan simple como ellos me la querían vender pero bueno, tampoco es como si tuviera mucha -o nada si vamos al caso-, de experiencia al querer quitar de en medio a alguien… por más que he tenido a más de un candidato.
¿Bomba hongo de termitas? ¿En serio? ¿Quién mierda le pone un nombre tan ridículo a algo que está destinado a matar? No que importe realmente pero ¿Hongo de termitas? Arrrg, sin dudas el/la Los/las Locos/as -vaya que estaba complicadito esto- no tenían ni siquiera ganas de matarme con estilo -bufé contra mí misma por la idiotez que acababa de pensar mientras seguía escuchando-.
―Sí, es bastante simple ―decía Withlock sentado desde el sillón individual apoyando sus codos sobre sus rodillas y mirando hacia abajo en señal de concentración absoluta―. Requiere pocos elementos y, en un caso de poco conocimientos en estos ámbitos seguro que hasta podrían pasar desapercibidos. Primero que nada, tanto el polvo de óxido de hierro como el de aluminio se consiguen en droguerías así que no podemos seguir la vía de investigar la procedencia de los elementos porque no son extraños en prácticas hasta caseras de uso doméstico. Puestos en partes iguales ellos crean una abrasión de calor, algo que al alcanzar temperatura extrema corroe y…
―Efecto termita ―susurró Jacob.
―Exacto… Cualquier elemento donde estos estén colocados comienzan a corroerse. En este caso el destinatario final fue un caño de gas. Bastante inteligente si se tiene en cuenta que quería dar el aspecto de descuido hogareño ―añadió mirándonos a todos con facciones ilegibles―. Pero, y por si fuera poco, se entraron restos de cloruro de sodio junto con cloruro de sodio pegados en el mismo caño, esto provoca que la reacción de los elementos sea aun más rápida y potente. Lo extraño en sí es que todo esto estaba convenientemente puesto sobre una lata y no sobre el caño en sí.
― ¿Por qué?
―Tiempo. El hecho de que los elementos vayan carcomiendo otra cosa antes que el caño le daba el tiempo necesario al acosador para huir sin tener la histeria de que alguien lo viera salir corriendo al momento de escuchar la explosión. El efecto ‘hongo’ ―dijo recalcando con comillas imaginarias con sus dedos―, es efectuado porque fue usado sobre algo que contiene gas. Generalmente se usa una garrafa o algún recipiente de gas comprimido pero al no haber nada de eso fue bastante difícil hallar el modus operandi de dicho artefacto, y más aún porque como dije, se han combinado dos modelos distintos ―bufó.
La charla siguió su curso hablando principalmente entre ellos tres mientras yo me perdía en pensamientos algo deprimentes e ilógicos.
¿Era tan malo anhelar algo de paz? No entiendo porque alguien puede querer perseguirme así ni quererme ver muerta. No entiendo ese afán… arrg… estoy cansada. Lo sé, parezco una maldita quejica pero ¡vamos! ¿Quién mierda soportaría todo esto? Este fin de semana había sido jodidamente hermoso… hasta que esta putada sucedió y todo se volvió negro de nuevo. Y no quería eso.
Creo que el cansancio, hastío o lo que fuera se me notó en la cara ya que Edward me miró y suspiró antes de venir a mi lado en el sillón y abrazarme -cosa que los otros dos obviamente notaron-. Jasper se levantó y muy educadamente como era su estilo, se despidió anunciando que se mantendría en contacto ante cualquier novedad y que lo mejor sería que uno de nosotros fuera a la comisaría a hablar con los oficiales a cargo para que estos tuvieran en cuenta de que no lo dejaríamos estar y que queríamos respuestas… O más sencillamente que fuéramos a apretarles el culo para que se movieran e hicieran bien su trabajo… al carajo.
Finalmente se fue y yo me quedé tirada en el sillón apretada en medio de los chicos.
― ¿Bella? ―me preguntó uno de ellos.
― ¿Estás bien preciosa?
― ¿Mmm? ¿Eh? Sí, sí… ―contesté vagamente.
Me di cuenta -o algo así- que no podía estar viniéndome abajo a cada rato. Tenía que afrontar con fuerza lo que me ocurría. Ellos no se merecían recoger a cada rato mis pedazos y estar a cada segundo pendientes de mí y mis momentos de histerias. Joder, yo no solo les estaba complicando la vida sino que además ni siquiera se los agradecía como debería por la cantidad de cosas que hacían por mí… Pero eso iba a cambiar ahora. Tenía que encontrar una manera de hacerles saber y sentir cuan importantes se habían vuelto para mí… y no solo por protegerme hasta de mí. Sino por ellos, por lo que eran, por como me trataban, por todo lo que hacían y decían. Por ser ellos.
―Basta ―dije de pronto.
Giré mi cabeza hacia ellos una vez que me paré y vi que me miraban confundidos. Como para no -dije para mí.
―Exacto chicos… Basta. No quiero ni deprimirme. No quiero preocuparlos con mis cambios de humor sin sentido. No quiero vivir cada segundo compenetrada en el maldito hijo de perra que me quiere matar porque entonces en realidad lo habrá logrado sin hacer nada ―ellos me miraron aun más confundidos―… así es chicos. Si no vivo lo más normalmente y común posible entonces él me estará matando en vida ―se estremecieron. JODER, yo me estremecí―. No quiero eso. Así que basta, simplemente basta. Hablaremos de ello, por supuesto que sí, pero no me voy a ahogar a cada minuto en toda esta mierda y les pido por favor que ustedes tampoco lo hagan ¿Por favor? ―terminé diciendo, o más bien implorando porque me comprendieran.
Segundos de eterno silencio embargaron el lugar.
Y luego ambos se miraron, suspiraron y asintieron antes de levantarse y venir a rodearme.  
―Lo haremos preciosa. Tú tranquila. Mientras que nuestra muñeca esté bien, TODO estará bien ―dijo Jake abrazándome por la espalda y recargando su mentón en mi hombro izquierdo mientras entrelazaba sus manos sobre mi estómago.
―Me siento celoso gatita ―ronroneó Ed frente a mí haciendo un puchero chistoso mientras me tomaba por las caderas y acercaba su pelvis hacia la mía para comenzar a balancearnos tal y como si estuviéramos bailando una balada en lugar de estar moviéndonos los tres como tontos sin sonido alguno.
No importaba. No cuando sus labios tocaron los míos para comenzar un beso suave y tierno que me hizo estremecer desde lo más hondo de mí. Necesitaba eso para comenzar.
Necesitaba de ellos. Cada vez más.
Cada vez más.
Pero justo ahora lo que quería era consentirlos y retribuirlos de alguna manera. Quería hacerlos felices. Necesitaba sentir que podía hacerlos felices. Quería verlos sonrientes y cómodos y tranquilos, tal como si esta relación estuviera en un proceso normal de conocimiento y reconocimiento de pareja y no todos estresados por algo que en estos momentos en verdad estaba fuera de nosotros, de nuestras manos.
Así que con esto en mente terminé el beso con Ed y giré mi cabeza para darle un ligero beso en los labios a Jake para luego comenzar a separarme del enredo hermoso de sus manos inquietas.
―Hoy cocinaré… No tengo idea de qué es lo que hay en el refrigerador pero iré a ver y haré algo para cenar ―les sonreí― ¿Quieren algo en especial?
―Sorpréndenos ―dijo Ed poniendo esa maldita sonrisa ladeada moja bragas. Aaarg… Creo que debía alimentarlos bien teniendo en cuenta la genial idea que se estaba formando en mi cabeza en estos momentos. Mmm…
―Si sigues así creo que no habrá cena muñeca ―ronroneó Jake frente a mí―, puedo olerte preciosa ―dijo guiñándome un ojo.
Le guiñé en respuesta.
―NOP… comeremos y… bueno, luego les digo el resto ―comenté sonriente yendo hacia la cocina escuchando dos sonoros gruñidos venir detrás de mí.
Finalmente luego de casi dos horas metida en aquella cocina de ensueño nos sentamos a la mesa a disfrutar de la cena hogareña como si esto fuera de lo más normal y no hubiera ni siquiera un mísero drama en nuestro día a día. El pollo a la mostaza agridulce con verduras glaseadas y papas a la provenzal fue efusivamente vanagloriado -para mi completa alegría-, mientras cenábamos charlando de cosas banales y agradecidamente insustanciales. Una cena en paz.
Los chicos fueron quienes levantaron la mesa y pusieron los trastos en el lavavajillas mientras que yo me excusaba para ir a darme una ducha y preparar algunas cosillas para lo que tenía en mente desde el momento en que la palabra ‘complacerlos’ se me instaló en el sistema.
Bien -pensé complacida-, todo estaba listo.
Había acomodado la cama más hacia la izquierda del cuarto y colocado las lámparas de forma tal que alumbraran con una luz tenue y no encandilaran rompiendo el momento. El ambiente era, cálido.
Me duché en tan solo dos escasos minutos a fin de aprovechar el tiempo en alistar lo que faltara pero colocando a consciencia mi crema humectante con aroma a almendras y miel por todo mi cuerpo sabiendo de antemano que ellos amarían la vista de mi piel húmeda y brillante y el aroma suave y envolvente de la misma. Quería verme bonita, pero más aún, quería sentirme sexy para y por ellos, así que por lo mismo tan solo me coloqué una cortísima bata de seda negra sobre mi cuerpo aún ligeramente húmedo y me cepillé el cabello hasta separarlo en dos juguetonas coletas bajas y sueltas.
Hoy quería jugar.
El sillón que moví para que quedara completamente delante de la cama era el toque final a la puesta en escena… Y mi hermoso palco privado por las próximas horas.
Justo entonces fue que los chicos -ambos- entraron medio sonriendo y de la mano al cuarto quedándose medio en shock cuando vieron los cambios recientemente efectuados.
―As que por esto eran todos esos ruidos ¿Eh? ―comentó Ed mirando todo.
―Yooo…
― ¡Vaya! ¿Y esto?
Respiré profundo.
―Esto es para ustedes. HOY es para ustedes, yo… ―inspiré y cerré los ojos.
Me obligué a hablar. Me auto obligué a decir aquello que necesitaba que supieran. De alguna manera, quería que ellos supieran que ya los llevaba en la piel -incluso más de lo que hubiera esperado o querido.
―… Gracias… Por todo ―suspiré―. Por ser como son entre ustedes, por como son conmigo. Por estar aún aquí a mi lado en el momento de mayor locura e inestabilidad de mi vida y por aún así querer permanecer junto a mí a la mañana siguiente. Por venir soportando mis humores, que sé muy bien que no han sido los mejores -sobre todo en este último tiempo-. Quiero que sepan, ambos, que sepan cuanto les agradezco por todo y… y lo mucho que he llegado a necesitarlos, a quererlos ―hice una pausa para que el peso de mis palabras hiciera mella en ellos. Para que vieran y sintieran lo verdaderamente importante que era para mí decirles estas palabras―. Sé que todo esto no surgió en el mejor momento y que quizás por todo esto ustedes se sienten un poco ‘responsables’ de mí, pero sea como o por lo que sea… Gracias ―y finalmente abrí los ojos y les enfrenté la mirada―. En verdad no entiendo qué carajos vieron en mí como para esforzarse tanto pero sin dudas se los agradezco, aunque quizás hasta hoy no lo pareciera puesto que me he estado comportando como una maldita ingrata egocéntrica. Lo sé, hoy lo noté. Ustedes, los dos ―los señalé―, siempre están ahí para mí, y yo solo siento que he causado problemas y malentendidos ―hice una mueca sabiendo que eso en verdad era cierto. Maldita perra que era... arrg―. Por eso hoy me decidí a  alejar todo aquello a un lado y así, intentar demostrarles, aunque fuera un poco cuan agradecida estoy por ello. Por todo.
―Muñeca…
―No. No lo digas. No digan nada. Sé que están cansados así que, solo vayan a bañarse que el baño ya está listo y luego… luego podré comenzar a demostrarles.
Las palabras en un principio parecían no querer salir de mi garganta pero, una vez que la primera salió, la verborrea comenzó su escape inconsciente de mí.
Cada palabra fue completamente cargada de sinceridad y yo solo esperaba que ellos lo sintieran porque, yo… quería… quería hacerlos felices, un poco…
Los tres nos mantuvimos la mirada por un momento que pareció extenderse inconmensurablemente en el tiempo y espacio, así que, antes de que mis nervios me ganaran yo solo, sonreí.
Sentí como los músculos de mi rostro se estiraban hacia los lados y como mis párpados bajaban. Me sentí bien. Sentí que mi sonrisa era cálida y mi mirada serena como pocas veces había sonreído y mirado a alguien… Y supe que estaba bien, que lo que estaba haciendo -tanto por ellos como por mí-, era lo correcto.
―Vayan. Los espero ―dije con suavidad porque no quería quebrar esta sensación, este ambiente cargado de ‘algo’, algo que no terminaba de comprender o asimilar pero que me daba una desconocida y anhelada calidez.
Pensé que podría abordar esto a modo de Femme fatale. Al modo tan implícitamente sexual al cual estaba tan condenadamente acostumbrada pero, sorpresivamente, esta calidez me hacía querer… no sé, me hacía querer que esto fuese algo, más… íntimo, más dulce. Más entregado si cabe.
¡Dios! Ya ni sé lo que digo -o pienso si vamos al caso.
Edward se acercó a mí y lentamente tocó mi rostro hasta quedar suspendido a tan solo un paso de mi cuerpo para luego posar sus labios sobre los míos mientras sus pulgares avariciaban mis ahora ya muy calientes mejillas. Él presionó un poco más fuerte y luego me soltó sonriente diciendo un simple ‘gracias’, para POR FIN luego soltarme yéndose hacia el baño.
Me quedé viéndolo hasta que sentí a Jacob acercarse para tomar mi mentón entre su índice y su pulgar mientras me miraba de manera interrogante.
―Sea lo que sea que pienses o sientas ahora… sigue así. Eres feliz y yo lo soy. Lo seré con solo verte, verlos, a ambos así.
Me sorprendí. No podía negar que estaba contenta pero, de ahí a… bueno, no importaba ahora.
En ese momento me estiré yo para ofrecerle mi boca y me alegré -casi demasiado- cuando él, tras un escaso y casi inexistente segundo me besó aún más cándidamente que Edward sin una pizca de vacilación. Luego tan solo se giró y se fue a bañar con Edward mientras yo me quedaba allí mirando por un momento a la nada para luego mentalizarme un poco sobre qué exactamente haría cuando salieran. Me relamí los labios de solo pensar en ello.
Quizás pensaran que me ofrecería a ellos como nunca y que sería una noche desenfrenada y todo eso pero, por más extraño que parezca -y aunque me muriera un poco en elñ intento por las increíbles ganas que tenía de follar al margen de mi rutinaria necesidad-… hoy no sería así.
Hoy. Hoy sería de ellos. Para ellos.
Apenas unos quince minutos después ambos salían por la puerta del baño enfundados en unas displicentes toallas blancas que no hacían más que realzar la belleza natural de sus húmedos y hermosos -hasta el hartazgo- cuerpos mientras que una estela de vapor caliente les seguía tras ellos claramente visible por la intensa luz blanca proveniente desde detrás de ellos.
Ellos y sus indecentes cuerpos que invitaban a tocarlos.
Ellos y sus cuerpos húmedos tal y como ya estaba mi hambriento sexo ahora.
Ellos y sus pieles calientes y humeantes que en silencio me alentaban a acercarme. A follarlos como una loca hasta que sus miembros ya no pudieran ni reaccionar.
ARRG.
Me aferré al sillón abrazándome al pequeño -muy pequeño- rincón de cordura que me quedaba.
Y claro que sus estúpidas sonrisas aparecieron y mi puta cordura casi se fue al carajo. CASI.
Pero no. Hoy tenía que aguantar a como de lugar. Por ellos. Por mí… Y por la pequeña pero creciente oportunidad de un verdadero futuro juntos… quizás.
―Ven aquí gatita ―me llamó Ed.
Y juro que sentí que la piscina en mi entrepierna hacía una laguna en el piso alrededor de mis pies. Sin embargo, me obligué a respirar hondo cerrando brevemente los ojos y luego los miré directamente a los ojos al mismo tiempo en el que, aun envuelta en esta infame bata, me acercaba a ellos.
¡Mierda que era difícil no echármeles encima! JODER. Debería de haberme vestido como esquimal para ahuyentar la tentación de sentir sus manos sobre mi piel ardiente ¡Y debería de decirles a ambos que era casi ilegal que se dejaran ver así ante mí cuando quería hacer algo bien! ¡Carajo!
Respiré hondo una vez más.
Me abracé a Jake y tomé una mano de Edward para besársela en la palma mientras lo miraba… para luego meter su pulgar muy, muy despacio dentro de mi boca. Mordiéndolo. Chupándolo. Lamiéndolo.
El sabor fresco y ligeramente salado de su piel invadió mi paladar haciendo que gimiera tal y como sabía que no debía hacer.
Jacob comenzó a masajear mis caderas, mis glúteos. Segundo a segundo más y más cerca de su línea divisoria y por ende, de su contenido.
Volví a gemir. Y me alejé de ambos, sonriendo cuando escuché un bufido claramente exasperado y un gruñido evidentemente impaciente.
Caminé hacia atrás soltando una risilla tonta para ir a sentarme de nuevo en el sillón por sobre una de mis piernas mientras me abrazaba a la otra y los miraba al mismo tiempo que relamía una vez más mis labios ahora resecos.
― ¿Bella? ―preguntó Jake― ¿Qué sucede?
―Quizás esto sea lo más extraño que alguna vez haya salido de mi boca en muchísimo tiempo -si no es que nunca, murmuré lo más bajo que pude, aunque creo que me oyeron de todas formas debido al silencio sepulcral que había ahora en el cuarto. Respiré hondo y solo lo solté-, pero… hoy no me uniré con ustedes a la fiesta chicos.
Sus caras de evidente desconcierto era todo un poema sin dudas.
―O… ok… Gatita si no te sientes bien o algo no hay problema. Podemos solo abrazarnos y dormir y ya…
―No ―dije fuerte y claro, interrumpiendo el monólogo de Edward, quien como siempre era lo más atento y dulce del mundo.
―Pero…
―No, lo que quiero decir es que hoy simplemente es para ustedes. SOLO ustedes chicos. Ese es mi regalo de agradecimiento ―comenté desviando un poco la mirada puesto que esto de exponer sentimientos así tan claro no era para nada lo mío en realidad.
―Mmm, disculpa muñeca pero ¿Cómo puedes agradecernos negándonos tu cuerpo? No, no lo entiendo ―dijo mi lobo esbozando una sonrisa seductora que me dieron ganas de pegarle antes de que terminara por tirarlo en la cama y… arrgg…
¡Enfócate Bella!
Y entonces sonreí.
Y no era de cualquier manera común y ordinaria. Noooo.  Yo sabía que la sonrisa que se mostraba en mi rostro era el tipo de sonrisa gatuna propia de la mujer activa, gustosa y segura que era. Este era mi elemento. ELLOS eran mi elemento… Y yo hoy -por más que me deshidratara de tanto dejar fluir mis jugos y que mi centro se me estrujara de ganas por participar y jugar con ellos-, no lo haría.
Hoy sencillamente sería quien los dirigiera.

***

La sexóloga ya tiene grupo en face así que los esperamos por allí ;)


Gracias a: Aleja- Ixa - Paty y Marga Por comentar ^^ Compañeras de locuras jajajaaj
El señor Jaice para quien preguntó es uno de los actores de la serie SUPERNATURAL y (personalmente) ¡¡¡Me encanta!! Jajajaj xD

Ahora sí... como siempre... Nos leemos pronto.... Besos y cuídense ^^
Guada*
¿¿¿ COMENTARIOS ???


4 comentarios:

  1. Fascinante como siempre nena me dejas sin palabras....Besos...

    ResponderEliminar
  2. guauuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu esto sera de infartooooooooooo :O ella quiere ver y dirigir mierdaaaaaa no tardes plis

    ResponderEliminar
  3. Hola suerte para Bella creo que va a ser una gran prueba para ella mantenerse al margen pero bueno ojala lo consiga y eso del acosador me pone mal ojala que los deje un rato tranquilos en espera del siguiente capitulo
    saludos y abrazos desde México

    ResponderEliminar
  4. auuuuuuuuuuuu
    fantastico me encanta estoy impaciente esperando el proximo capi porfis no tardes muchos besos

    ResponderEliminar

  • RSS
  • Facebook
  • Twitter
  • FanFiction
  • Amor Yaoi
  • Youtube